Pedro Alfonso Fressel Galaviz, aportó la primera gráfica al grupo facebookeano Caracas en Retrospectiva I, con el siguiente comentario: "El 7, de diciembre de 1924, se llevo a cabo la inauguración de la escalinata en granito artificial para acceso al Salón Elíptico y departamentos adyacentes en el Palacio Federal -Caracas- obra encargada por el Ministerio de Obras Publicas a los señores R. Velásquez, Sues., Celestino Martinez, Aguerrevere & Mejias y M.A Chellini, quienes acordaron la distribución de los trabajos a realizarse en ocasión de los festejos del primer Centenario de la Batalla de Ayacucho".
Seguídamente, Pedro Emilio Correa coloca otra imagen y refiere: "Esta foto es de 1917 circa, ya existían unas escaleras. ¿La de la foto de la cabecera es un remodelación?"
Así las cosas, por un momento pensamos en dos posibilidades: la de una amplísima terraza norte en la edificación original, contrapuesta a la del sur; y, solía ocurrir, en las frecuentes remodelaciones dizque modernizadoras de antes. Empero, aceptamos que siempre hubo las gradas de acceso al Salón Elíptico. Circunstancia ésta que habla de las escalas de la vieja ciudad, pues, tan modesta, la amplitud generosa de las escaleras del Capitolio Federal no tendría equivalente alguno en la ciudad, excepto las escaleras del parque de El Calvario. Uno y otro lugar, rodeado de pequeñas casas residenciales y comerciales, quizá facilitando el hacinamiento en los lugares más cotizados y comerciales de una urbe que se creyó por siempre tan modesta, aún con la llegada inadvertida del petróleo. ¿Cuál seria la relación del habitante con las escaleras, por lo general, concebidas de caracol para ahorrar espacios, excepto las de los muy escasos inmuebles de los más afortunados? Así, ¿qué significó todo el apotéosis de la primera escalera mecánica enmaderada del Pasaje Zingg?
LB
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jueves, 1 de diciembre de 2016
sábado, 19 de noviembre de 2016
CUADERNO DE BITÁCORA
Comienza la jornada Ricardo Rodríguez Boades, seguido por María F. Sigillo, Alfredo Schael, Víctor Zambrano y Derbys López, en la sede del Ateneo de Caracas, donde Vilma Ramia da acogida a una iniciativa tan importante. Anécdotas, veracidades, imágenes constantesy sonantes, se dan cita. Compartimos además con Renny Rangel, Jerjes Meléndez, Mirna Yonis, Melín Nava, Pedro Emilio Correa,Grabamos un poco, con el celular. Un ambiente grato, respetuoso, emotivo.La gráfica de Derbys López, un selfie con el rigor de esta época, muy bien ejemplifica el ambiente grato. La ciudadanía está en deuda con estos extraordinarios cronistas, añadidos los que ya no están entre nosotros.
Fajardo, Quintero e Iregui, dejaron un legado inmenso. El testimonio de una ejercicio ciudadano que, convirtiéndolos en precursores, emplearon magníficamente las redes sociales. Al rendirles un merecido tributo, como hizo Derbys de voz quebrada al finalizar el evento, nos reconocemos en un país cuya identidad la dan los venezolanos de nacimiento y también de adopción.
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