EL UNIVERSAL, Caracas 26 de Febrero de 2013
Petróleo: investigación y tecnología
ODOARDO LEÓN-PONTE
La industria petrolera, al igual que cualquiera otra, deriva su competitividad de su habilidad para desarrollar y utilizar tecnologías propias o ajenas. Las propias son producto de su actividad de investigación y desarrollo y las ajenas se obtienen mediante convenios con pago para su uso o a través de la adquisición.
Las grandes empresas petroleras siempre han mantenido sistemas de investigación y han aplicado la tecnología de allí derivada. Para esto se sirven de la experiencia de sus actividades en todos los sectores del mundo donde se desenvuelven, con la ventaja de que pueden dirigir la amplia gama de conocimientos a cualquiera de sus operaciones en distintas regiones. El desarrollo de la industria petrolera en Venezuela se valió de esa capacidad hasta el momento de la estatización y por un período, posteriormente a ella, a través de contratos de suministro de tecnología y comercialización con algunas empresas internacionales que tuvieron o no actividades en el país. Como no disponía de ninguna otra institución que pudiera prestar los servicios requeridos, de esa manera aseguraba poder contar con el apoyo técnico que no tenía la Pdvsa de aquel entonces. Se incluyó lo relativo a comercialización, por cuanto solo la Shell, convertida en Maraven, había incursionado suficientemente en la comercialización directa de crudos y productos.
Como resultado de la creación de Pdvsa, el Invepet se convirtió en Intevep y pasó a ser el brazo de investigación aplicada de la industria petrolera recién estatizada, comenzando así un proceso de búsqueda y estructuración de un soporte para las actividades operativas de las filiales de Pdvsa y para los suplidores de las filiales y los consumidores nacionales, en cuanto a la calidad de los materiales y equipos para la industria. Ello llevó a la creación de la Red de Información Petrolera y Petroquímica y de los productos para el mercado interno. En el camino se le transfirió el grupo de técnicos del centro de petróleo y química del IVIC. Los éxitos no se hicieron esperar: se creó el modelo de explotación de la faja, el método de transporte por flujo anular de los crudos pesados y el notable invento y creación de la orimulsión, fórmula económica de explotar el bitumen de la Faja (Bituminosa del Orinoco), que a la vez lo distinguió de los crudos para efectos de la cuota de producción de la OPEP y creó un nuevo nicho para su comercialización a nivel mundial como combustible reemplazante del carbón; todo dentro de los esfuerzos de investigación de crudos pesados y extrapesados: un gran logro perdido posteriormente. De la misma manera, el Intevep logró patentar innumerables innovaciones en materia petrolera y mantuvo contacto y relación "de tú a tú" con los mejores centros de investigación del mundo petrolero. En 1991 recibió el Premio de Ciencias de la Unesco por el proceso HDH. Por otra parte y de acuerdo con su objetivo, el Intevep estableció y mantuvo relaciones estrechas con las universidades venezolanas para coadyuvar en el fortalecimiento de las carreras técnicas.
El Intevep pasaría a convertirse, con el tiempo, en el soporte indispensable que, junto con la capacidad de comercializar los crudos y productos y de desarrollar y formar sus recursos humanos para operar las instalaciones, convertirían a Pdvsa en la empresa de Primer Mundo que algún día fue.
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martes, 26 de febrero de 2013
sábado, 21 de julio de 2012
UNA MIRADA A LO QUE FUÍMOS, AÚN SIENDO
EL UNIVERSAL, Caracas, 17 de Julio de 2012
El petróleo y Agropet
ODOARDO LEÓN-PONTE
Corrían los años desde los 50. Venezuela seguía dependiendo del petróleo. Las tendencias llamadas "izquierdistas" motivaban a nuestros dirigentes a pensar que la propiedad y el ejercicio de la actividad eran la base para la independencia económica y política. Sin embargo, los servicios públicos en manos del Estado eran deficientes como era el caso de Cantv. A diferencia de los países desarrollados en los que el Estado era propietario de muy poco, aquí pensaban que el paso hacia nuestra independencia financiera y "política" era estatizar las principales actividades, comenzando con la petrolera. Las expresiones de los líderes políticos, indicaban un curso de acción que preocupaba a mucha gente.
Eran los tiempos de la sustitución de importaciones, de proteccionismo a ultranza de la industria nacional. Los dineros no le alcanzaban al Estado y aunque se tomaban todas las medidas para maximizar los ingresos petroleros, no había manera de aumentarlos en la medida que el Estado lo estimaba necesario y se actuaba de manera que, con un ataque e sus actividades, en vez de promover el incremento de la producción petrolera y en vez de promover las acciones convenientes para el país por parte de las compañías, comenzaron a desincentivarlas. Se inició un accionar preocupante por parte del Estado, que en materia petrolera comenzó a hacerse palpable con la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP) y el accionar del Estado para favorecer a esa empresa en detrimento del sector privado y del consumidor en general. El Estado se aprovechaba de su poder para hacerla viable, creando un organismo incapaz de sostenerse por sus propios medios. El resultado de este accionar del Estado comenzó a sentirse en el mercado interno. El consumidor comenzó a vivir una situación inconveniente e injusta: inconveniente por el deterioro de los servicios en el mercado e injusta por el ventajismo a ultranza que se observaba en el accionar del Estado. Se constataba y se sentía que ese mecanismo no llevaba a buen puerto, pero la aceleración de los ímpetus y las aspiraciones de los dirigentes políticos eran factor de preocupación para el personal de la industria petrolera que tenía la responsabilidad por el desarrollo de esas actividades en el país.
Consciente, profesional y responsablemente, solo unos pocos al inicio y todos después, iniciamos un proceso para influir sobre la decisión tomada y políticamente irreversible de estatizar la actividad petrolera. El proceso lo iniciamos Marcos Marín, Gustavo Coronel y yo, en la Shell, en Caracas, al fundar, en marzo de 1974, la Agrupación de Orientación Petrolera (Agropet).
Producto del esfuerzo de muchos durante un largo período de trabajo y de una intensa relación con los factores influyentes del país y, conscientes de la inmensa responsabilidad que tendríamos en el manejo de la industria estatizada, en enero de 1975, como una contribución espontánea, y en nombre del personal profesional y técnico del sector petrolero, en Miraflores, ante el presidente Carlos Andrés Pérez, acompañado por su gabinete en pleno, en presencia de la Comisión Nacional de Reversión y con el acompañamiento de una masiva representación de los trabajadores del sector petrolero, Agropet, presentó sus dudas, inquietudes, observaciones y recomendaciones sobre la estatización de la industrias petrolera, columna vertebral del país.
El petróleo y Agropet
ODOARDO LEÓN-PONTE
Corrían los años desde los 50. Venezuela seguía dependiendo del petróleo. Las tendencias llamadas "izquierdistas" motivaban a nuestros dirigentes a pensar que la propiedad y el ejercicio de la actividad eran la base para la independencia económica y política. Sin embargo, los servicios públicos en manos del Estado eran deficientes como era el caso de Cantv. A diferencia de los países desarrollados en los que el Estado era propietario de muy poco, aquí pensaban que el paso hacia nuestra independencia financiera y "política" era estatizar las principales actividades, comenzando con la petrolera. Las expresiones de los líderes políticos, indicaban un curso de acción que preocupaba a mucha gente.
Eran los tiempos de la sustitución de importaciones, de proteccionismo a ultranza de la industria nacional. Los dineros no le alcanzaban al Estado y aunque se tomaban todas las medidas para maximizar los ingresos petroleros, no había manera de aumentarlos en la medida que el Estado lo estimaba necesario y se actuaba de manera que, con un ataque e sus actividades, en vez de promover el incremento de la producción petrolera y en vez de promover las acciones convenientes para el país por parte de las compañías, comenzaron a desincentivarlas. Se inició un accionar preocupante por parte del Estado, que en materia petrolera comenzó a hacerse palpable con la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP) y el accionar del Estado para favorecer a esa empresa en detrimento del sector privado y del consumidor en general. El Estado se aprovechaba de su poder para hacerla viable, creando un organismo incapaz de sostenerse por sus propios medios. El resultado de este accionar del Estado comenzó a sentirse en el mercado interno. El consumidor comenzó a vivir una situación inconveniente e injusta: inconveniente por el deterioro de los servicios en el mercado e injusta por el ventajismo a ultranza que se observaba en el accionar del Estado. Se constataba y se sentía que ese mecanismo no llevaba a buen puerto, pero la aceleración de los ímpetus y las aspiraciones de los dirigentes políticos eran factor de preocupación para el personal de la industria petrolera que tenía la responsabilidad por el desarrollo de esas actividades en el país.
Consciente, profesional y responsablemente, solo unos pocos al inicio y todos después, iniciamos un proceso para influir sobre la decisión tomada y políticamente irreversible de estatizar la actividad petrolera. El proceso lo iniciamos Marcos Marín, Gustavo Coronel y yo, en la Shell, en Caracas, al fundar, en marzo de 1974, la Agrupación de Orientación Petrolera (Agropet).
Producto del esfuerzo de muchos durante un largo período de trabajo y de una intensa relación con los factores influyentes del país y, conscientes de la inmensa responsabilidad que tendríamos en el manejo de la industria estatizada, en enero de 1975, como una contribución espontánea, y en nombre del personal profesional y técnico del sector petrolero, en Miraflores, ante el presidente Carlos Andrés Pérez, acompañado por su gabinete en pleno, en presencia de la Comisión Nacional de Reversión y con el acompañamiento de una masiva representación de los trabajadores del sector petrolero, Agropet, presentó sus dudas, inquietudes, observaciones y recomendaciones sobre la estatización de la industrias petrolera, columna vertebral del país.
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