Dictadura pretende avanzar hacia la milicianizacion de las universidades
Consabido, la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio ha dado una batalla persistente en la Asamblea Nacional, en defensa de la autonomía universitaria, rechazando la sentencia 0324 de 2019 y, ahora, la 0047 de 2020 que suspende el plazo ordenado para realizar las elecciones en las casas de estudios.
A juicio del diputado Luis Barragán, integrante de la citada Fracción, es necesario ver más allá, pues, aseguró que las elecciones en cuestión apenas constituyen un detalle en la estrategia de mediano y largo plazo del régimen.
“Lejos de celebrarlo como un logro, la suspensión de la medida cautelar le permitirá al oficialismo afinar mejor la búsqueda de una cohabitación en las universidades que, por cierto, encuentra eco en algunos sectores que actúan soterradamente para simular unos comicios, por supuesto, distintos al artículo 109 constitucional y la Ley de universidades que debemos reivindicar a todo trance. Sin embargo, hay que ir más allá, pues, de acuerdo al propuesta de la contratación colectiva de la Universidad Simón Bolívar, la pretensión definitiva es la de militarizar a las universidades para milicianizar a quienes hagan vida activa en ellas, por lo que las elecciones corajudas y plenamente autonómicas ayudarán a atajar a la anti-universidad y, a la vez, aportar al cese de la usurpación”.
Para el diputado Barragán, nada extraña la tardanza en la publicación de la sentencia nº. 0047:
“Los magistrados del ilegítimo TSJ que la suscriben, carecen de toda autoridad moral para trazar el destino de la universidad de la que reniegan, pues, añadida la ponente, todos están cuestionados por su militancia histórica en el MVR y PSUV, fueron hasta parlamentarios de estos partidos, e, incluso, son objetos de sanciones internacionales por blanqueo de capitales y financiamiento del terrorismo, por ejemplo”.
Finalmente, acotó que la “conversión de cada universidad en un cuartel, es la ilusión postrera de un régimen que no logra controlar siquiera a sus fuerzas policiales, como lo hemos visto en las últimas semanas”.
Fotografías: Angie Rojas, sesión de la Asamblea Nacional (Caracas, 27/02/2020).
01/03/2020:
https://gytlaw.awsve.com/2020/03/01/diputado-barragan-los-magistrados-del-ilegitimo-tsj-no-tienen-autoridad-para-decidir-sobre-la-universidad-venezolana/
https://albertonews.com/politica/diputado-barragan-magistrados-del-ilegitimo-tsj-no-tienen-autoridad-para-decidir-sobre-la-universidad-venezolana/
http://extravenezuela.com/2020/03/01/diputado-barragan-los-magistrados-del-ilegitimo-tsj-no-tienen-autoridad-para-decidir-sobre-la-universidad-venezolana/
https://quepasaenvenezuela.org/2020/03/01/diputado-barragan-los-magistrados-del-ilegitimo-tsj-no-tienen-autoridad-para-decidir-sobre-la-universidad-venezolana/
https://apuntoenlinea.net/2020/03/01/diputado-barragan-los-magistrados-del-ilegitimo-tsj-no-tienen-autoridad-para-decidir-sobre-la-universidad-venezolana/
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sábado, 29 de febrero de 2020
domingo, 16 de febrero de 2020
¿LA BAYONETA ILUSTRADA?
Militarización y milicianización de las universidades
Luis Barragán
En días pasados, antes de concurrir a un foro que nos tuvo entre los panelistas, anduvimos por los pasillos de la escuela de Derecho de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Nos detuvimos a escuchar a Tulio Alvarez y a Nelson Chitty La Roche, quienes – a la vieja usanza - daban una clase magistral sobre la autonomía universitaria, por siempre necesaria para las nuevas generaciones que deben saberse herederas legítimas de históricas luchas, por remotas que les parezcan: repentinamente, surgió el artefacto lacrimógeno, como si ese solo detalle bastara para amedrentarlos.
Artefacto que, por cierto, es de única importación y posesión de los órganos represivos del Estado, trajo a la memoria la violencia como el arma por excelencia de los sectores de la (ultra) izquierda que, desde principios de los ’60 del `XX, esgrimieron para sobrevivir en esta o cualesquiera universidades públicas y autónomas en Venezuela. Crecimos con el testimonio de aquella difícil década, respecto a los movimientos políticos alternos que se les resistieron también exitosamente, corroborado por un vistazo a la vieja prensa y, entre otros títulos, a un libro tan injustamente olvidado, como el de Orlando Albornoz (“Ideología y política en la universidad latinoamericana”, Societas, 1972), aunque suficientemente corroborado por los vestigios de una franca minoría chavista – por darle algún calificativo – capaz de agredir física y literalmente a los más inocentes, reventar las obras por muy artísticas que sean y, en fin, incurrir en toda suerte de actos vandálicos a la sombra del poder establecido.
Proseguimos nuestro camino hacia FACES para ventilar el problema del Esequibo, como en efecto, se hizo y exitosamente, con el estudiantado de Relaciones Internacionales, pero no fueron muchas las horas que transcurrieron para que un tanque de procedencia rusa, se exhibiera – atrevido y pedante – a las puertas de la Universidad Metropolitana. Con sobrada razón el rector Scharifker denunció el hecho, aunque hubo un Tweed que lo precisó como “TBP BTR-80A con cañón de 30mm; es hasta peor que un tanque porque puede transportar tropas y acceder a lugares donde un tanque no ingresa por su tamaño y peso”.
Obviamente, no fue un simple ejercicio, pues, cumplimentó el objetivo parecido a aquella exposición de tanquetas que frecuentaba las calles y avenidas venezolanas cuando vivía el innombrable, so pretexto de la inseguridad personal que jamás trató de solventar, al igual que su sucesor. Acotemos, el linchamiento de periodistas y diputados en el consabido recibimiento del presidente (e) Guiadó, lastimosamente derivó en un video viralizado en el que un grupete oficialista exaltaba un zapato (SIC), lo que fuerza a los científicos sociales a alzar la mirada en relación a un fenómeno profundamente patológico, cual punta de un iceberg preocupante, protagonizado por los derrotados y humillados por el hambre y la miseria que inventan y apelan a un trofeo de victoria de la reyerta promovida, dejando intacta la dignidad del despojado.
Los parlamentarios no podemos acudir a la sede natural de trabajo, en la que se entrenan sendos milicianos para decapitar a la representación popular, pues, les importa un bledo la evidente legitimidad de las curules del país ciudadano que los votó en unos comicios irrepetibles bajo este régimen. Entonces, yendo más allá de las consabidas elecciones constitucionales pendientes, las universidades deberán afrontar – irremediablemente - un propósito superior de la dictadura: la militarización de las casas de estudios para la milicianización de sus actores, estadio que probablemente los viejos encapuchados, hoy en el poder, por siempre intuyeron.
17/02/2020:
domingo, 2 de febrero de 2020
DEL AGOTADO ESTADO CUARTEL
Milicianización de la Fuerza Armada
Luis Barragán
Podemos aseverar, la línea discursiva de los integrantes de la Fracción 16 de Julio ha sido sobria, responsable y sostenida en torno a la suerte de la institución armada en Venezuela. Desde la perspectiva del debate parlamentario, ha cumplido con dos de los requisitos esenciales que marcan el contraste: por una parte, la denuncia de los hechos inmediatos que la aquejan bajo la fortísima hipoteca del Estado Criminal que también le sirve de sustento a los intereses foráneos que explican la propia supervivencia de la dictadura cubana; y, por el otro, respecto a sus consecuencias mediatas, más allá de ejercicio académico, ha profundizado en la tesis el Estado Cuartel.
En días recientes, la tal constituye produjo una tal ley constitucional de la Fuerza Armada que, por lo pronto, nos remite a algunos aspectos de los advertidos en distintas ocasiones por la citada Fracción Parlamentaria, cuando la Asamblea Nacional ha abordado el asunto. El propósito prefabricado, desde siempre, ha sido el de milicianizar a la corporación castrense a la vez que la dictadura logra militarizar a la sociedad civil, como evidentemente lo ha hecho como nunca antes en nuestro país.
Significa la creciente desespecialización y desprofesionalización del sector defensa, lesionando a los componentes tradicionales que lo explican, y, además, afectando severamente nuestra seguridad a favor de la guerra no convencional en curso, suficientemente alertada por los entendidos en este lado del mundo. Situaciones, como las ya denunciadas por la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), por ejemplo, ilustran la reorientación hacia el control por la fuerza de nuestras casas de estudios, mientras una tan elemental noción, como el de nuestra integridad territorial, dice perder significación e importancia.
La “reforma” del texto de la Constitución de 1999 que pretenden, a través de una “ley constitucional”, por cierto, extraña nomenclatura que revela la incapacidad de elaborar una impertinente propuesta constitucional alterna, esperando por la factura cubana, dibuja muy bien la perversión de un procedimiento que, lejos de serlo, versa sobre el cumplimiento de una vulgar orden. Nadie supo de proyecto alguno, antes ni después, por lo que, aprobada por el artefacto constituyente, huérfano de la más elemental discusión, condena a los tales constituyentistas a esperar por su publicación para enterarse de lo que obediente y ciegamente aprobaron.
Por lo demás, valga la ocasión, para referirnos a nuestra cultivada perspectiva teórica, pues, tiempo atrás, intercambiamos opinión con el Dr. José Alberto Olivar sobre el agotamiento y degeneración del Estado Cuartel en Venezuela, y, ahora, nos enteramos que, junto a la Dra. Joann-Peña, desarrollan una interesante y orientadora opción capaz de dar cuenta del nuevo estadio alcanzado. Sostuvimos un año, o menos atrás, que la experiencia ha terminado paradójicamente por destruir el soporte, la Fuerza Armada, ya recanalizada hacia una milicianización que nos deja a la intemperie de los retos estratégicos de otros y más altos calibres cuando esta dictadura pase.
Luis Barragán
Podemos aseverar, la línea discursiva de los integrantes de la Fracción 16 de Julio ha sido sobria, responsable y sostenida en torno a la suerte de la institución armada en Venezuela. Desde la perspectiva del debate parlamentario, ha cumplido con dos de los requisitos esenciales que marcan el contraste: por una parte, la denuncia de los hechos inmediatos que la aquejan bajo la fortísima hipoteca del Estado Criminal que también le sirve de sustento a los intereses foráneos que explican la propia supervivencia de la dictadura cubana; y, por el otro, respecto a sus consecuencias mediatas, más allá de ejercicio académico, ha profundizado en la tesis el Estado Cuartel.
En días recientes, la tal constituye produjo una tal ley constitucional de la Fuerza Armada que, por lo pronto, nos remite a algunos aspectos de los advertidos en distintas ocasiones por la citada Fracción Parlamentaria, cuando la Asamblea Nacional ha abordado el asunto. El propósito prefabricado, desde siempre, ha sido el de milicianizar a la corporación castrense a la vez que la dictadura logra militarizar a la sociedad civil, como evidentemente lo ha hecho como nunca antes en nuestro país.
Significa la creciente desespecialización y desprofesionalización del sector defensa, lesionando a los componentes tradicionales que lo explican, y, además, afectando severamente nuestra seguridad a favor de la guerra no convencional en curso, suficientemente alertada por los entendidos en este lado del mundo. Situaciones, como las ya denunciadas por la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), por ejemplo, ilustran la reorientación hacia el control por la fuerza de nuestras casas de estudios, mientras una tan elemental noción, como el de nuestra integridad territorial, dice perder significación e importancia.
La “reforma” del texto de la Constitución de 1999 que pretenden, a través de una “ley constitucional”, por cierto, extraña nomenclatura que revela la incapacidad de elaborar una impertinente propuesta constitucional alterna, esperando por la factura cubana, dibuja muy bien la perversión de un procedimiento que, lejos de serlo, versa sobre el cumplimiento de una vulgar orden. Nadie supo de proyecto alguno, antes ni después, por lo que, aprobada por el artefacto constituyente, huérfano de la más elemental discusión, condena a los tales constituyentistas a esperar por su publicación para enterarse de lo que obediente y ciegamente aprobaron.
Por lo demás, valga la ocasión, para referirnos a nuestra cultivada perspectiva teórica, pues, tiempo atrás, intercambiamos opinión con el Dr. José Alberto Olivar sobre el agotamiento y degeneración del Estado Cuartel en Venezuela, y, ahora, nos enteramos que, junto a la Dra. Joann-Peña, desarrollan una interesante y orientadora opción capaz de dar cuenta del nuevo estadio alcanzado. Sostuvimos un año, o menos atrás, que la experiencia ha terminado paradójicamente por destruir el soporte, la Fuerza Armada, ya recanalizada hacia una milicianización que nos deja a la intemperie de los retos estratégicos de otros y más altos calibres cuando esta dictadura pase.
03/02/2020:
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