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domingo, 2 de febrero de 2014

CANDELARIA

NOTITARDE, Valencia, 01 de febrero de 2014
"Caminando con Cristo"
La presentación del Señor (Lc.2, 22-40)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Hoy celebramos la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén. Es la fiesta de la Luz o de la Candela o de María de Candelaria, porque fueron María y  José quienes presentaron a Jesús en el Templo.
Jesús es la Luz del mundo, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. En el capítulo 2, 11 Lucas dice que Jesús es el Salvador, Mesías y Señor. Por tanto, el Dios verdadero que se ha encarnado, que ha tomado la condición humana y ha puesto su morada en medio de nosotros. (Jn.1,1-ss).
Dios Padre ha permitido que su Hijo, la segunda Persona de la Santísima Trinidad se manifestará y presentara al mundo como Dios, Mesías y Salvador; que haya tomado nuestra condición humana, menos en el pecado; que viniera a hablar en nuestro propio lenguaje, que compartiera nuestras alegrías y tristezas, nuestros triunfos y fracasos, que asumiera sobre sí las infidelidades de los hombres y todo esto por amor. Dios habla al hombre en su propio lenguaje y se hace compañero de camino; para estar muy cerca y manifestar su amor y perdón y para indicar la vía que nos lleva a la felicidad plena, a la vida eterna.
Como Dios se hizo hombre; lógicamente, como cualquier ser humano nació de una mujer y en este caso como lo atestigua y señala literalmente Lucas es la Virgen María y lo que sucedió en ella que no conocía varón fue obra del Espíritu Santo. San José luego, por revelación de Dios entendió éste misterio y se convirtió en el padre adoptivo de Nuestro Señor, Jesucristo.
Lucas resalta que por ley judía les tocaba a los padres presentar al hijo primogénito en el Templo y si eran pobres la ofrenda que podían ofrecer eran dos pichones de paloma o una tórtola. Así lo hicieron María y José. Lucas llama literalmente a María como la Madre de Jesús y sabemos que Jesús es Dios, Mesías y Salvador. "Señor" en términos bíblicos significa Dios. Decir que Jesús es el Señor significa que es Dios y María es la Madre de Jesús; por tanto, Madre de Dios. Y ella y José fueron fieles a los que Dios Padre a cada uno le pidió por su parte, a través de un ángel y ahora, juntos, como esposos; asumiendo la voluntad de Dios Padre, van al Templo a presentar a Jesús y allí se encuentran con la grata sorpresa de lo que el sabio Simeón exclama y profetiza sobre ese Niño que ellos llevan en sus brazos, que acaba de nacer en Belén y que ahora, después de cuarenta días van a presentar ante Dios y los hombres de fe.
Simeón lleno del Espíritu Santo alaba a Dios Padre, con el Niño Jesús en sus brazos, afirmando que ha llegado la liberación y salvación para Israel y dirigiéndose a María, su madre, le dice todo lo que Jesús significará para la humanidad; muchos lo seguirán y aceptarán, otros lo rechazarán y no harán caso de sus palabras; no aceptarán su luz y su verdad y le profetiza que a ella una espada le atravesará el alma, refiriéndose al inmenso dolor que tendrá que soportar al ver morir a su Hijo Unigénito en la Cruz, por amor a la humanidad.
También la profetiza Ana, que era una mujer de fe, alababa a Dios por el Niño Jesús. Después de presentar al Niño, sus padres volvieron a Galilea, a su pueblo natal de Nazaret, donde iba creciendo en gracia y sabiduría delante de los hombres; es decir, crecía como verdadero hombre; pero siendo al mismo tiempo y sin ninguna separación y división el Hijo de Dios.
En la piedad popular, a la fiesta de la presentación de Jesús en el Templo se le llama también la fiesta de la Candelaria, rindiendo homenaje también a la Madre de Dios; que es Madre de la Luz que es su Hijo Jesús. Ella lo presenta al mundo, como la Luz que trae la salvación, el amor y la paz a todos los hombres. Ella está muy unida a su Hijo Jesús, como toda buena madre está unida siempre al hijo o a los hijos que ha traído al mundo y María fue elegida y preparada por Dios Padre, a través del Espíritu Santo, para ser nada más y nada menos que la Madre de Jesús, el Hijo eterno del Padre que puso su morada en medio de los hombres. (Lc.1,26-38).
IDA Y RETORNO: Felicitaciones a mi Equipo Navegantes del Magallanes, su directiva y fanáticos por el bicampeonato obtenido en la temporada 2013-2014. Dios ha estado con nosotros y ahora vamos a representar a Venezuela en la Serie del Caribe. Anoche tuve la dicha de bendecir nuevamente al Equipo, para desearles todo lo mejor en Margarita y sobre todo que lo que siempre se haga sea para la Gloria de Dios. Aprovecho para agradecer a las Damas de la Fundación Magallanes por el importante donativo que le dieron al Seminario, esto habla de la importante labor social que realiza El Magallanes.

Breve nota LB:

En su homilía de hoy, el Padre José Martínez de Toda (SJ), la que no encontramos en la red, hizo referencia, como la semana pasada, al por qué se le llamada de La Candelaria: no había electricidad y, por ello, las velas.  Después de la homilía, luego de bendecir las candelas, hizo una pequeña procesión e el templo.

Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-que-son-esas-velas#
Pieza: Megan Geckler

ESPACIO DE CONFLICTO

San Lucas, 2: 22-40
Bandera discutida
José Antonio Pagola
     
Simeón es un personaje entrañable. Lo imaginamos casi siempre como un sacerdote anciano del Templo, pero nada de esto se nos dice en el texto. Simeón es un hombre bueno del pueblo que guarda en su corazón la esperanza de ver un día «el consuelo» que tanto necesitan. «Impulsado por el Espíritu de Dios», sube al templo en el momento en que están entrando María, José y su niño Jesús.
El encuentro es conmovedor. Simeón reconoce en el niño que trae consigo aquella pareja pobre de judíos piadosos al Salvador que lleva tantos años esperando. El hombre se siente feliz. En un gesto atrevido y maternal, «toma al niño en sus brazos» con amor y cariño grande. Bendice a Dios y bendice a los padres. Sin duda, el evangelista lo presenta como modelo. Así hemos de acoger al Salvador.
Pero, de pronto, se dirige a María y su rostro cambia. Sus palabras no presagian nada tranquilizador: «Una espada te traspasara el alma». Este niño que tiene en sus brazos será una «bandera discutida»: fuente de conflictos y enfrentamientos. Jesús hará que «unos caigan y otros se levanten». Unos lo acogerán y su vida adquirirá una dignidad nueva: su existencia se llenará de luz y de esperanza. Otros lo rechazarán y su vida se echará a perder. El rechazo a Jesús será su ruina.
Al tomar postura ante Jesús, «quedará clara la actitud de muchos corazones» El pondrá al descubierto lo que hay en lo más profundo de las personas. La acogida de este niño pide un cambio profundo. Jesús no viene a traer tranquilidad, sino a generar un proceso doloroso y conflictivo de conversión radical.
Siempre es así. También hoy Una Iglesia que tome en serio su conversión a Jesucristo, no será nunca un espacio de tranquilidad sino de conflicto. No es posible una relación más vital con Jesús sin dar pasos hacia mayores niveles de verdad. Y esto es siempre doloroso para todos.
Cuanto más nos acerquemos a Jesús, mejor veremos nuestras incoherencias y desviaciones; lo que hay de verdad o de mentira en nuestro cristianismo; lo que hay de pecado en nuestros corazones y nuestras estructuras, en nuestras vidas y nuestras teologías.

http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-02-22-40-Pag.htm
Pieza: Megan Geckler.