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lunes, 22 de febrero de 2016

INCONTENIBLE

De la advertida reivindicación de La Salida
Luis Barragán


Contaminados por la satanización que inmediatamente hizo el gobierno, por una legítima convicción o cálculo político, ante quienes la adversaron,  lo cierto es que La Salida ya sabe de una importante y suficientemente advertida reivindicación.  Por entonces,  sostuvimos que la crisis nos desbordaría, que el país no aguantaría más y pisaría un problema humanitario sin precedentes en toda nuestra historia, por lo que planteamos la renuncia presidencial, además, como una fórmula clara e inequívocamente constitucional.

Para colmo, el gobierno tiene la desvergüenza de reclamar por los 43 jóvenes fallecidos, gracias a sus jornadas represivas. Y en nombre de cualquier cosa, con una prepotencia inigualable, se resiste inútilmente a la amnistía y a la reconciliación de los venezolanos en nombre de una revolución que la realidad hizo tizas, cayéndonos a todos por igual la casa encima.

Más de veinte diputados que conformamos La Movida Parlamentaria, denunciamos y nos apersonamos  frente a la Casa Natal de El Libertador, exponiéndonos en el peligroso centro de Caracas, luego de ir a Cúcuta, el problema de la nacionalidad del señor Maduro; fuimos hasta Amuay, varias veces, a clamar por el desastre de la refinería y del caos de toda una industria; nos metimos en la propia sede del SEFAR para alertar sobre la quema de medicamentos vencidos, esquivando a los motorizados armados que nos esperaban al salir; nos plantamos ante la sede de la cancillería, exigiendo respuestas frente a Guyana; nos metimos en las oficinas de Corpoelec  en Ciudad Guayana, reclamando el desastre que ya vemos en todo su esplendor; alertamos y ofrecimos opciones por la amenaza real de un aumento aislado e irresponsable del precio de la gasolina, entre tantas acciones y planteamientos que remitían a la necesidad de un cambio de régimen y que, además, ocasionó la destitución “administrativa” de María Corina Machado.  Nos parece bien  que, hoy, haya esfuerzos por actualizar el asunto de la famosa partida de nacimiento, inquietud por nuestro destino petrolero, constatación de nuestras denuncias sobre los fármacos, el  colapso de la industria eléctrica, el aumento de la gasolina, etc., contribuyendo el desenmascaramiento que hicimos al reciente triunfo electoral, añadido, el de los que hicieron del “antisalidismo” casi una devoción religiosa: debemos recoger el testimonio de un joven que así lo pidió, pues, refirió, “hoy tengo como diputado a un opositor que estaba viendo en el televisor lo que ocurría, mientras a mí me llevaron preso y me molieron a palos por protestar pacíficamente”.

La nuestra, es una Asamblea Nacional de Emergencia, como la ha definido Dulce María Tosta en un artículo con el cual también discrepamos (http://www.dulcemariatosta.com/index.php/articulos-de-opinion-de-dulce-maria-tosta?layout=default&id=693).  Son muchos, variados e intensos los retos que confronta, aunque tiene las energías suficientes para encararlos y contribuir a la superación de una dictadura muy del siglo XXI que, algunos empirifollados parlamentarios de la oposición, quizá en agradecimiento por la invitación, la tildaban de democracia en la Globovisión que se desprendió de los periodistas de criterio independiente.

Nada hacemos con quejarnos, porque se vio venir la crisis con todas sus aristas, filamentos y honduras. Debemos salir hacia adelante, acentuando una legítima convicción democrática que, en medio de las adversidades, constituye la mejor brújula.


22/02/2016

viernes, 27 de marzo de 2015

¿SALIDA O ENTRADA?

EL NACIONAL, Caracas, 27 de marzo de 2015
La nueva polarización
Andrés Cañizález

Escribo como un ciudadano convencido de la necesidad de cambios democráticos en Venezuela. No creo en soluciones mágicas (hoy vivimos la pesadilla de una solución mágica por la que apostó la mayoría del país en 1998), y la política, en el terreno de la lucha democrática, pasa necesariamente por la construcción de mayorías. Escribo como un ciudadano muy atento a la política sin tener lazos con un partido u organización en específico. Y debo decir que escribo como un ciudadano sumamente preocupado por el devenir de lo que prefiero llamar la alternativa democrática.
La crisis económica, que vivimos agudamente y que según analistas aún se mantendrá con nosotros por un largo tiempo, ha tenido severas implicaciones políticas. El más afectado es el presidente Maduro y su gobierno porque por primera vez se le adjudica responsabilidad directa en el desastre económico que padecemos todos los venezolanos. El discurso manido de la guerra económica no se lo creen ni los chavistas. Hoy el presidente Maduro cuenta con muy bajos niveles de popularidad.
Si viene cayendo la aceptación popular de Maduro y crecen de forma muy importante lo que podríamos denominar el chavismo descontento, qué es lo que está pasando en la acera opositora. Allí viene lo que llamo la nueva polarización. Las contradicciones entre nosotros y aquellos (los buenos y malos, la cuarta y la quinta), a las que tanto apeló en su mejor momento Hugo Chávez, hoy tienen poco sentido para el venezolano común. El descenso del respaldo popular hacia el chavismo ha tenido una lectura errónea en diversos actores políticos de la alternativa democrática, llevando a que la polarización ahora sea entre quienes adversan a Maduro.
Algunas lecturas erróneas del momento actual. Partidos que en el seno de la MUD se aferran a su dirigencia tradicional y amarran unas candidaturas de cara a las elecciones parlamentarias, asumiendo que la debilidad del chavismo les garantiza una victoria así sea con las caras de siempre. Los partidos como AD, Primero Justicia, Copei, UNT, Avanzada Progresista, entre otros, perdieron una oportunidad de oro para darle un mensaje de unidad y cambio al país.
En su momento María Corina Machado, Antonio Ledezma y Leopoldo López con “La Salida” y ahora especialmente María Corina con “La Transición”, quieren hacernos rehenes de sus propuestas y quien disienta de ellas entonces está en contra de los cambios democráticos. Una manera maniquea de entender la política.
No hay que ser rehén de la unidad, como dicen ahora muchos, pero debemos tener presente que todas las transformaciones políticas para superar regímenes autoritarios (y eso lo demuestra la experiencia histórica) solo fueron posibles cuando los factores democráticos actuaron de forma cohesionada.
Hoy la Mesa de la Unidad Democrática no recoge, efectivamente, todos los puntos de vista de la sociedad que apuesta por el cambio, ello se debe a su cooptación en aras de los intereses partidistas. Y desde mi punto de vista una transición posible pasa, en primer lugar, por hacerse de los escaños mayoritarios en la Asamblea Nacional y no al contrario como plantea MCM.
Lo prioritario, hoy, desde mi punto de vista como ciudadano, es recomponer una unidad genuina y representativa con capacidad para construir una hoja de ruta para el cambio democrático.
El gobierno sale ganando mientras la dirigencia política opositora (toda ella) esté enfrascada en sus dimes y diretes. Y el resultado podría ser, una Asamblea Nacional nuevamente dominada por el chavismo pese a que este proyecto político y su rostro visible, como lo es Maduro, estén en su peor momento en respaldo popular.

Fuente: http://www.el-nacional.com/andres_canizalez/nueva-polarizacion_0_598740297.html