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domingo, 29 de diciembre de 2019

BREVE, PERO ELOCUENTE CRÓNICA

Nota de Víctor Pineda

El jueves 26, por estar cerca del lugar, pudimos visitar, en compañía de los amigos y colegas Alfredo Jurado y Daniel Terán, la espacios de la "Casona", otrora mansión presidencial y ahora trocada en "Casa Cultural Aquiles Nazoa". 

Interesante visita, pudimos acceder a las estancias del comedor, del Consejo de Ministros, del Salón de los Embajadores y contiguo, a ciertos patios internos, incluso se puede entrar a la "habitación del Comandante" (es un pequeño cuarto que tiene una pared de madera, detrás de la cual están la cama y un escritorio que supuestamente usó el eterno galáctico insepulto y que se pueden ver solo a través de una pantalla) y otras estancias más privadas (que no puedo publicar). 

Sin embargo, se nota el descuido de la edificación, patios llenos de hojas y tierra, muebles deteriorados, puertas sin manijas, personal sin preparación (puros muchachos menores de edad sin ninguna formación protocolar o museística), piezas dañadas, acceso libre a las áreas verdes y se piensa, nos dijeron, abrir la piscina y otras áreas al público en general. Ya veremos cuánto dura la antigua residencia de la "Casona", que fuese hogar de las familias presidenciales de Venezuela.

Fuente:

jueves, 27 de julio de 2017

¿HOY?

LLegará el momento de revisar el denso  polvo que trajeron gancias en elextranjero, estos lodos. La fundamentación de esta experiencia totalitaria en curso, está escondida en la ya vieja prensa, como lo ejemplifica esta entrega del extinto diario El Mundo, otrora vespertino popular. Se dirá que el autor hubiese rectificado, en el caso de sobrevivir, pero no era uno más por obra de las grandes responsabilidades que desempeñó. Cierto, hay ideas y actitudes que pudieron abonar a esa rectificación, pero no menos lo es que debió imponerse - en todo caso - de intenciones y pretensiones, y también lo es que hoy no puede defenderse. Por lo pronto, un vistazo al texto, permiten descubrir una buena dosis de cinismo al versar sobre los clubes de élites, las señoronas de Altamira o el asalto de una tropa de élite a La Casona. Las élites actuales, asaltado despidiadamente el erario público, están exhibiendo sus mejores extravagancias en el extranjero, por suerte de un exilio preventivo; Altamira y sus alrededores, conforman un  escenario de protesta - precisamente - contra el artero fascismo del tal socialismo del siglo XXI; y, vaya dato, La Casona fue objeto de un ataque en 1992 que fue más allá del saludo cordial que casi nos hicieron creer, ocupada ya quién sabe por quién en el siglo XXI (LB).