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jueves, 14 de febrero de 2013

EL OTRO FEBRERO

EL UNIVERSAL, Caracas, 14 de Febrero de 1936
El Programa de Febrero 1936
JESÚS E. MAZZEI ALFONZO 

El Programa de Febrero nace de la mente de los más lúcidos venezolanos de principios del siglo XX, entre los cuales cabe mencionar a Alberto Adriani Mazzei, Diógenes Escalante, Caracciolo Parra, Manuel Egaña entre otros, que hacen un diagnóstico de la Venezuela postgomecista, tiene ocho puntos cardinales de análisis y presentación de propuestas de cursos de acción gubernamental para gobernar en el quinquenio 1936-1941. Al respecto los puntos a tocar fueron: 1) Régimen de Legalidad, 2) Higiene pública y asistencia social, 3) Vías de comunicación, 4) Educación nacional, 5) Agricultura y cría, 6) Política fiscal y política comercial, 7) Inmigración y colonización y Puntos complementarios. Es posible, que los redactores del Programa de Febrero se hayan adelantado a su tiempo en cuanto al diagnóstico y medidas a ejecutar.
Así las cosas, dentro del Programa de Febrero entre otros como Alberto Adriani, que será determinante y corredactor en tres políticas públicas entre otras que estarán en este Programa de Febrero. Estaban pues, allí esbozadas, algunas ideas para modernizar y adecuar tanto el sector agrícola como el sector pecuario del país, entre otras materias que tocaba este documento.
En efecto, contenía el Programa de Febrero entre otras ideas y medidas aplicar, la creación de: un Banco Agrícola y Pecuario, creación de cátedras ambulantes de agricultura, conservación de los recursos naturales del país; política de bosques, política de aguas, conservación de los suelos, organización y desarrollo de nuestra industria de pesca, distribución económica y rápida de los productos en pesca entre otras medidas  que revolucionaran el hacer de políticas públicas del país.
Estaban allí, pues, esbozadas algunas ideas para modernizar y adecuar el sector de las finanzas públicas del país. En efecto, contenía el Programa de Febrero entre otras ideas y materias, la creación de una política fiscal estimuladora de la producción nacional,  una reforma del sistema tributario, manejo escrupuloso de los fondos públicos; es decir, una ética pública del ejercicio de la función pública, aumentar la renta minera, estudiar la organización bancaria para una reforma de la misma, impulsará y estimulará los primeros estudios para establecer un Banco Central Banco (que se hará efectivo en 1941), coordinación de los sistemas tributarios del estado Federal, Estadual y de Municipios, establecimiento de tratados bilaterales y multilaterales de conformidad con la política comercial que se adopte de fomento a la producción nacional entre otras medidas, que invito a los amigos lectores a leer de este documento. Otras propuestas de ese texto, girarán en torno a la inmigración, colonización, que buscaba de acuerdo al texto... "Entre las grandes necesidades del país está la de una población relativamente densa, físicamente fuerte, moral e intelectualmente educada,  y que disfrute de una economía próspera. La inmigración y la colonización contribuirán poderosamente en tal sentido. Pero para que esa inmigración pueda rendir todos sus beneficios y la población  inmigrada no se sustituya, si no se asimile a nuestra población nativa, es necesario que se cumplan previamente ciertas condiciones...".
Más adelante expresará el Programa de Febrero que... "La colonización con inmigrantes extranjeros debería ser precedida de una colonización interior, a base de nativos, lo que permitiría preparar el terreno para la adaptación física y espiritual de los colonos extranjeros...".
Creo que el balance que se puede hacer a través de la historia es de lo acertado de las medidas que planteaba y del claro momento histórico que se vivía en aquel entonces, una Venezuela que se abría al siglo XX, como afirmaba ese gran venezolano Mariano Picón Salas. Invito a las nuevas generaciones de estudiantes sobre todo de ciencias políticas de la UCV, de la materia de sistema político venezolano a estudiar y analizar este documento por la vigencia y actualidad de muchas de sus políticas públicas.

EL IMPULSO, Barquisimeto, 14 de Febrero de 2013
14 de febrero de 1936
Luis Eduardo Cortés Riera

El común de la gente desconoce el significado y la trascendencia de esta fecha de capital importancia en la historia reciente de Venezuela. Me asombra que nuestros compatriotas la confundan con el Día del amor y de los enamorados, el día de san Valentín de la tradición anglosajona. Es por ello que como historiador de oficio me siento en la necesidad de aclarar ciertos aspectos relativos a tan significativa fecha.
Ese día se realizó una movilización popular multitudinaria y espontánea en Caracas, la cual ejerció tal presión que el presidente Eleazar López Contreras debió dar marcha atrás unas impopulares ejecutorias y  destituir al general Félix Galavís, un gomecista declarado que había ordenado disparar a  la multitud que se hallaba en protesta pacífica en la Plaza Bolívar ese día por la mañana. Además  debió restituir las garantías suspendidas desde el 5 de enero, derogar el decreto de censura, así como eliminar el odioso control de  periódicos y radios. A ello debemos agregar que gracias a tal movilización  removió el primer mandatario a un  grupo de gomecistas enquistados en el gobierno, y se vio conminado a presentar un plan de gobierno, al cual se llamó “Programa de Febrero”.
Todo este cuadro de conmoción social se había desatado desde la muerte del general Juan Vicente Gómez ocurrida en 1935. Desde ese momento los paros, huelgas, manifestaciones eran el pan de cada día. Era natural que aquello sucediese, pues la protesta social había sido ahogada o reducida al mínimo durante los larguísimos 27 años de férrea y brutal dictadura del  andino. Como escribió Mariano Picón Salas: “Venezuela entró al siglo XX en 1936”.
El  14 de febrero hubo seis muertos y resultaron heridos unos 150 ciudadanos. Los manifestantes gritaban “no somos comunistas”, “queremos prensa libre”, “queremos garantías”. Sin embargo la manifestación no se disolvió. Algunos manifestantes llegaron a tomar sangre de los fallecidos y escribir con ella en las paredes de la odiada sede de la Gobernación: “Muera Galavís”, al tiempo que eran saqueadas las casas de los capitostes de la dictadura.
La gente tenía el presentimiento que López Contreras quería continuar bajo la consigna de un “gobierno de Gómez sin Gómez”, pero aquel temor se disipó al ordenar el presidente la detención del general Galavís, al tiempo que el  poeta Andrés Eloy blanco se dirigió a los manifestantes en la Plaza Bolívar, logrando con su arenga aquietarlos.
Por la tarde de ese mismo día salió a la calle otra manifestación, tan multitudinaria como la de  la  mañana, apoyada esta vez por la Junta Patriótica, compuesta por Jorge Luciani, Profesor Miguel Acosta Saignes, Rolando Anzola, el poeta Manuel Felipe Rugeles, Ernesto Silva Tellería, Hernani Portocarrero y Raúl Osuna, seguida por  organizaciones obreras y  estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, encabezada por el eminente médico Dr. Francisco Antonio Rísquez, su Rector, y el estudiante Jóvito Villalba. Fue tal movilización un innegable triunfo de la llamada “Generación del 28”, la cual ocho años antes había insurgido contra la autocracia gomecista en los memorables carnavales de 1928.
El Programa de Febrero comenzó siendo un  diagnóstico de las áreas más problemáticas y la solución que el gobierno creía convenientes para enfrentarlas. Una de ellas fue la promulgación de una Constitución Nacional a tono con los  cambios que el país había experimentado, la creación de una Oficina Nacional del Trabajo, el desarrollo de una campaña sanitaria, la reorganización de la educación a cargo de Mariano Picón Salas, la reforma del sistema tributario, el establecimiento de un Banco Central, el fomento de la inmigración, la modernización del Ejército y la incentivación del alicaído aparato productivo. Estas medidas fueron un logro político inmediato, pues pudo apaciguar el clima de crispación nacional que campeaba. Tal Programa haría incomprensible a la Venezuela moderna que hoy conocemos y se puede entender como un mecanismo para asumir la modernidad en el país.
En tierras larenses fueron los adecos del trienio 1945-1948, quienes desde el Concejo Municipal propusieron que se bautizara con el nombre de “14 de Febrero” la avenida que todos conocemos y transitamos  en el sector Trasandino de Carora, en homenaje a las heroicas jornadas populares de aquel memorable día, las que han quedado para la posteridad como un triunfo de la democracia y de la libertad contra la opresión y el despotismo.
Carora, febrero de 2013.
cronistadecarora@hotmail.com

Nota de LB:

Según la "Guía histórica de Venezuela" de A. Arellano Moreno (1977),  los ánimos están encrespados a principios de 1936. Distintas protestas destacan, además, el protagonismo de la Federación de Estudiantes de Venezuela presidida por Jóvito Villalba.  Suspensión de las garantías constitucionales y demanda popular por su restititución.  Disolución del Congreso gomecista y convocatoria de una Asamblea Constituyente, es la consigna. Al Presidente López Contreras lo visitan unas 50 mil personas que recorren las calles de Caracas, pero desde la Gobernación de la ciudad capital disparan. Y el 14 de Febrero de 1936, hay varios muertos y heridos. Centenares de inmuebles gomecistas resultan saqueados, huyendo muchos de sus propietarios al exterior.

López Contreras planteará el llamado Programa de Febrero y, ya para el 20 de los corrientes, los ánimos están más calmados. Arminio Borjas, Presidente de la Corte Federal, se encarga del poder, y el Congreso elige en abril a López Contreras como Presidente Constitucional.  Lo cierto es que, para Manuel Caballero, leído en alguna parte,  el 14-F es el inicio de la democracia venezolana, si mal no recordamos, pero - lo más importante - observó que el referido programa no surgió de la noche a la mañana: estaba en el libreto.

La fotografía es del insigne Juanito Martínez Pozueta. Por cierto, una personalidad pendiente de una más seria cercanía. Dejó un inmenso testimonio fotográfico, e - incluso - hemos visto en la vieja prensa, artículos especializados sobre la técnica y el arte de la fotografía, suscritos por él con entusiasmo. Creemos que falleció muy al principio de los setenta.

Fotografía: Juanito Martínez Pozueta para el artículo de Analuisa LLovera sobre los sucesos del 14 de Febrero de 1936. Momento, Caracas, nr. 396 del 16/02/64.

sábado, 21 de julio de 2012

SALUDO GENERACIONAL

EL UNIVERSAL, Caracas, 21 de Julio de 2012
La Escuela de Estudios Políticos XL años
JESÚS E. MAZZEI ALFONZO 

Esta nueva disciplina académica tiene como fecha de nacimiento el año de 1958. Año crisol de libertades se creaba el entorno oportuno para la aparición de ella, ya que el ambiente de libertad que auspicia la naciente democracia es el sistema adecuado para su nacimiento y posterior desarrollo, como se ha visto en los últimos 54 años de progreso de esta disciplina. En efecto, se crea el Instituto de Estudios Políticos, que es el antecedente inmediato de la creación de la futura escuela en 1973, bajo la dirección del destacado constitucionalista y politólogo Manuel García-Pelayo, el cual dirigió desde 1958 hasta 1979 el mencionado centro académico de la UCV.
Así las cosas, el 11 de octubre de 1968 fue nombrado por el Consejo de Facultad de Derecho la Comisión para la creación de una Escuela de Estudios Políticos integrada por los Dres. Manuel García-Pelayo, quien la presidía; José Guillermo  Andueza, Carlos Leáñez, Antonio Moules Caubet, Humberto Njaim, Gustavo Planchart Manrique como vocales y Juan Carlos Rey como su secretario. Fue asesorada esa comisión por los eminentes profesores  Juan Sánchez Covisa, J.M. Vidal y Hans Joachim Leu; presenta el 29 de agosto de 1969 el informe de creación de la Escuela de Estudios Políticos. Este informe será la base del funcionamiento académico-teórico y académico-administrativo de la naciente escuela.  Ahora bien, ¿por qué crear una escuela de estudios políticos?  Hay que situarse en el contexto de esos años, entre otras razones por una parte, por la necesidad de contar con personas con idoneidad científica y tecno-profesional en las disciplinas políticas, la inexistencia en la Universidad de enseñanza sistemática que permita obtener un grado universitario en estudios políticos, también el crecimiento exponencial que habían despertado los cursos monográficos dictados en el Instituto de Estudios Políticos que pasó en el año de 1958 de 61 alumnos a 147 alumnos para 1968. Por ello, la comisión buscó crearle un perfil adecuado al profesional que supiera observar, diagnosticar, describir, evaluar los componentes de la realidad sociopolítica que enfrenta y finalmente, intervenir en el mejoramiento de los cursos de acción de las estructuras estatales que las adoptan, esto es las políticas públicas, para proponer alternativas viables, razonables y plausibles para mejorar los procesos de toma de decisiones.
Siendo Decano de la Facultad de Derecho el profesor Dr. Luís Henrique Farías Mata, se inaugurará la escuela. Será su primer director el Dr. Carlos Leáñez desde el 16 de abril de 1971 hasta el 30 de septiembre de 1972, le tocará organizar el pensum, las cátedras y departamentos para el arranque de la escuela en 1973, bajo la égida del profesor Nelson Socorro, desde el 1 de octubre de 1972 hasta el 1 de junio de 1975, quien efectivamente será el primer director al momento del inicio de las clases. Hans Joachim Leu, Ricardo Combellas y Maruja Delfino, serán los directores con los cuales me tocará convivir en esos hermosos años en mi Alma Mater, a ellos mi eterna gratitud. Debo destacar en esta fase embrionaria de la Escuela la labor que le tocó cumplir al entonces Decano de la Facultad de Derecho, al eminente venezolano Enrique Pérez Olivares (quien falleció  el 3 de julio), por su decidido empeño en la institucionalización académica de los estudios de ciencia política en la UCV, en particular y general en Venezuela.
En el año de 1973, abrirá sus aulas la primera Escuela de Estudios Políticos y Administrativos (EEPA) del país, que graduará los primeros Licenciados en Ciencias Políticas en 1978, con tres subespecialidades: politología, relaciones internacionales y administración pública. Proceso que hoy ha continuando sucediendo ininterrumpidamente, desde 1978, hasta el presente, cuando se gradúe la última promoción que debe egresar este mes de julio.
El politólogo, además, podría cumplir varios roles en la sociedad como: docente, investigador, como asesores o consejeros de grupos de interés, como funcionario en la administración pública y privada, como consultor, centro de servicios de estudios, en el periodismo de opinión y finalmente el ejercicio de la praxis política elevando así la calidad del debate político y la cultura política. Cabe señalar que los estudios de ciencia política y sus herramientas de análisis pasan por un proceso de aggiornamento que tendrá que adaptarse a nuevas reformas curriculares para seguir no solo en una combinación virtuosa de los enfoques neoinstitucionales e históricas-institucionales, sino en enfoques inter-transdisciplinarios de comprensión de las nuevas complejidades de la realidad, tanto las de tipo estructural y sociológica, estudiando tanto las reglas de juego como las asimetrías del poder, como los conflictos sociales, económicos y culturalmente heterogéneos, los procesos de globalización. Es estudiar, entre otras cosas, la estabilización, consolidación y crisis del sistema político venezolano pasado y presente, estudiar las tendencias de sus actitudes y cultura políticas, su sistema electoral, que permitirán a la ciencia política robustecer su rigurosidad y fortaleza en sus diversos análisis desde diferentes perspectivas, que la hacen única y rica en sus aportes al mejor conocimiento científico de la materia.
De esta manera, la ciencia política seguirá haciendo importantes aportes al análisis del sistema político, de su democracia, de su entorno internacional, porque de ella es su principal nutriente: su pluralismo y diversidad. Al politólogo, a fin de cuentas, le corresponde la proyección de nuevas ideas y la creación de un ambiente propicio para el desarrollo de una conciencia social y la construcción y robustecimiento democrático de nuestras sociedades.
Finalmente, desearía ofrecer un homenaje algunos de los egresados, sobre todo de las primeras 10 promociones fundadores de la escuela, que abrieron el camino de la politología en el país, en distintos campos, donde han tenido destacados roles, entre otros a:  Ángel Álvarez, José Humberto Briceño León, Miguel Manrique, Pedro Guevara, Leandro Area, Jorge Raydan Pabón, Carlos A. Romero Méndez, Miguel Vander Dijs, Francisco Yáñez, Lourdes Cobo, Beatriz Gerbasi, Ismael Pérez Virgil, Pavel Rondón, Reynaldo Wulff, Carlos Zerpa, Eloi Lengrand, Eduardo Pozo, Bernardo Álvarez, Tony Beker, Beztzabeth Guevara, José A. Rodríguez, Adela Hurtado, Mary Mogollón, Ana Elena Zambrano, Eloísa Avellaneda, Eladio Hernández Muñoz, Oscar Hernández, Nelson Maica, Luís Salamanca, Belkis Zabaleta, Bettina Gianvictorio, Yolanda Istúriz, Eleyda García, María Auxiliadora Prince, Francisco Rodríguez, María Auxiliadora Rondón, y mis compañeros de la VII promoción que fuimos 39 egresados, en particular deseo recordar con afecto, entre otros condiscípulos, a Judith Hamilton, Mercedes Hernández, María del Carmen Martínez, Maximiano Guerra, Hernán Alvarenga, Eliesser López, Leticia Barrios, y los que siguieron en las siguientes promociones como Carlos Eduardo Díaz Vivas, Enrique Achue, Alfredo Lozada, Luis Miguel Landaeta, entre muchos otros condiscípulos de nuestra querida escuela que el año próximo año arriba a 40 años de abrir sus puertas para abrazar a sus alumnos en la consecución de una formación integral: de carácter humanista, democrática y pluralista.