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lunes, 16 de marzo de 2020

CORONAVIRUS: SOCIEDAD CIVIL

De cierta inversión del principio de subsidiariedad
Luis Barragán

Un elevado porcentaje de la población, no accede a las redes digitales. Empero, de una forma u otra, está mínimamente informada de la pandemia.

La respuesta social, al menos, en las zonas metropolitanas, es de extrema cautela. Intuimos y sentimos que no existen los recursos necesarios, institucionales y materiales, como se evidencia en otras latitudes, con un mínimo de organización responsable, para afrontar el coronavirus, aunque tensamos el arco entre las escenas del "Nessun dorma"  de Turandot, interpretado por un tenor espontáneo para levantar el ánimo del vecindario en Italia y la resistencia de los llamados chalecos amarillos frente a la cuarentena, en Francia.

La sociedad civil organizada y los partidos políticos de la oposición, agotan sus mejores esfuerzos por orientar a los venezolanos, a través de sendas campañas electrónicas.  Estudiantes, docentes, profesionales o especialistas, aportan su tiempo para orientar a la ciudadanía y, particularmente, Vente Venezuela ha tenido por empeño una tarea de divulgación personal y digital que también contrasta con la sola asunción del fenómeno, por el régimen, como propio de la seguridad y defensa de la nación.

Habrá ocasión para hacer el necesario y exhaustivo balance de esta otra experiencia de supervivencia de los venezolanos, pero – sin duda alguna – no basta con la militarización del problema. Por ello, a pesar de la disparidad de los recursos disponibles, opera una cierta inversión del principio de subsidiariedad: proporcional y crecientemente, con todas  las limitaciones, la ciudadanía sustituye en importante medida el papel que le corresponde al Estado o a quienes lo dirigen de facto.

Una nota esencial es la de jamás generar pánico en la población, como lo ha observado recientemente Víctor Maldonado. Ante las circunstancias más difíciles, serenidad y equilibro, ya referido por María Corina Machado en un video sobrio, responsable y directo.

domingo, 20 de agosto de 2017

ENREDO DE CUERDAS


Del violinista sobre el asfalto

Luis Barragán


"Aquellos vistosos militares de
casacas blancas nunca ganaron
una sola guerra, si no (SIC)  fue las de
represión contra las minorías
nacionales..."

Manuel Villegas López (*)


Convertido en un limpio y legítimo símbolo de las pacíficas protestas ciudadanas, Wuilly Arteaga ha sufrido los más extremos embates represivos de la dictadura que lo ha apresado y torturado. E, incluso, al liberarlo, prohibiéndole concurrir a cualesquiera manifestaciones públicas, no repara en el abierto desconocimiento de sus más elementales derechos constitucionales.

 La gesta republicana de los venezolanos, yendo más allá del instintivo rechazo al poder establecido, no por casualidad adquiere una extraordinaria representación en el joven violinista con el que hemos compartido  las faenas de calle.  Por lo demás, reconociendo la importancia adquirida,   la Guardia Nacional también destruyó su instrumento a la vista del mundo entero, creyendo escenificar toda una epopeya bélica que sintoniza con el imaginario enfermizo de un  vulgar acto de barbarie.

Recientemente liberado, el arquero que tensó las cuerdas bajo el espeso gas tóxico, enfrentó los poderosos misiles de agua, rifándose quizá algún disparo por arma de fuego, ha relatado la última experiencia bajo prisión, añadido el testimonio de violación de una joven en el curso de su detención.  E, igualmente, ha desmentido a Diosdado Cabello, quien  exhibió una grabación en la que supuestamente Wuilly atacaba a María Corina Machado, denunciado ya como un vil montaje de los que acostumbra a difundir un programa de televisión, cuyo propósito, contenido y formato, probablemente no tenga equivalente en otras latitudes.

Luego, en otra declaración,  el joven violinista que nos permitió recordar el viejo comentario crítico que suscitó la película “Der junge Törless” de Volker Schloendorff (1966), se refirió a los verdaderos héroes que están muertos y presos, preguntándose qué más necesitan y quieren los líderes políticos – obviamente opositores - para dejar de ser tan falsos.  Y, naturalmente, hubo una reacción favorable en las redes sociales frente a un juicio tan severo, como comprensible.

 Ha sido víctima de una  jugada de laboratorio, como la del montaje de un video, tan eficaz que produjo la reacción de un calificado vocero de la oposición que lo maltrató. Por más amargas las experiencias que ya acumula a su edad, después, enderezándose psicológicamente, trata de aclarar sus intenciones, como no ocurre con los críticos más avezados. No obstante, con su declaración inicial, sobresalió una predisposición   todavía dominante, propia de la antipolítica que evade la discusión en torno a la ciudadanía, los partidos y la propia represión militar y militarizante, devenida espectáculo.

Se queda en la generalidad, en el lugar común, en la inmediata sentencia condenatoria de los políticos, sin distingos o especificidades.  Quizá porque su vocación es la música y, con ella, rinde un formidable testimonio, todavía no acierta en algunos criterios de distinción del proceso que vive, en lo personal y social, requerido de un poco más de información, pues, convengamos, si algo terrible ha ocurrido por todos estos años en Venezuela, es un – precisamente – un proceso de desocialización política, de simplificación temeraria y audaz de las realidades, de retroceso cívico que, apenas, ahora, comenzamos a corregir, pues, de nada valdrá salir de una dictadura para dejar intactas las condiciones que la produjeron y sostuvieron  tan largamente.

Arteaga debe también haber observado lo que, inevitable, ocurrió y ocurre con nosotros, con más de medio siglo a cuestas, por ejemplo, en primera línea por los lados de la encendida Montalbán, al oeste de la ciudad capital. Entre las acrobacias y las carreras de una infección brutal de gases y disparos, sitiados por una tanqueta que hizo de las alas de un murciélago de metal su mejor paredón, a cámara lenta, apuntábamos el coraje de Javier Chirinos y Pepe Martínez, Roberto Campos y Freddy Guevara, quien – por cierto – orientaba a las personas con megáfono en mano, tras cada estridencia represiva, mientras otros – innombrables -  ensayaban los mejores y efímeros ángulos para el periscope de sus fatuas consagraciones, procurando avistar la motocicleta que los sacara pronto de una faena que los remitía al boletín de prensa de ocasión.

Probablemente, el violinista sobre el asfalto de las realidades, en el curso de un aprendizaje que impone al reivindicar la libertad, procurando abrirle caminos, se preguntará al respecto. No significa ni significará alejarlo de una natural vocación musical, pero sí ventilarlo en medio del inevitable ascenso ciudadano de un pueblo que afronta una increíble lucha existencial.

Mil veces decimos de libertad, democracia, tolerancia, solidaridad, justicia, respeto, realización, lealtad, autenticidad y mil veces la antipolítica, hoy disfrazada de un ultraizquierdismo farragoso, hecho gobierno,  lo convierte en una estafa. Y es que, al revés de la conocida sentencia, también las verdades que repetimos mil veces se convierten en mentiras.

(*) Sobre "El joven Törless" de Volker Schloendorff, 1966: "Los grandes nombres el cine", Editorial Planeta, Barcelona, 1973: II, 107.

Referencias:

viernes, 30 de junio de 2017

ARRECIA LA REPRESIÓN



Los parlamentarios de Vente no saldremos de la calle

Son numerosos los afiliados de Vente Venezuela que sufren de la persecución, apresamiento, secuestro y tortura del régimen. Entre ellos, la fracción parlamentaria del Partido de la Libertad ha denunciado los casos de Javier Chirinos, Marcos Aponte, Orlando Moreno, Luis Tarbay, Zuly Fuentes, Alfredo Alfonzo, Jorge Vergara, en Caracas, Monagas, Nueva Esparta, Bolívar, arreciando aún más la  persecución en Anzoátegui, Mérida, Lara, Portuguesa y Barinas.

“Los parlamentarios de Vente Venezuela seguimos activos en la calle y muy pendientes de todos los ciudadanos afectados por una dictadura que toca que no respeta edades y ni siquiera a niños y enfermos”, señalaron en un comunicado los asambleístas.

Indicaron que a la crueldad de la represión, incluyendo el gaseo de estudiantes encerrados en un camión-cava que evidentemente no es un vehículo oficial, capturado como trofeo de guerra, se suman otras prácticas delictivas como el robo de carros particulares, relojes, celulares y otras prendas  personales de una ciudadanía que protesta pacíficamente.

“Asistimos y padecemos un fenómeno sin precedentes en Venezuela, combinado el delito común con las prácticas represivas de los agentes que, se suponía, deben restablecer la normalidad. Todo lo contrario, es el mismo Estado represivo el interesado en alterar el orden público antes, durante y después de cada faena de crueldad que da alcance a los que se encuentren en las calles, hacen protesta pasiva desde sus casas, a justos y pecadores, porque ya las acciones están orientadas a al ataque de los mismos partidarios del gobierno que disienten de la tal constituyente y se resisten, además, como empleados públicos a dispensar información o a movilizarse a favor de Nicolás Maduro y sus pretendidos candidatos”.

Los diputados Juan Pablo García, Omar González, Carlos Bastardo, Ana María Morales, Carmen Serradas, Carlos Pinelly y Luis Barragán, adoptan distintas iniciativas orientadas a la denuncia de la persecución y a la liberación de los presos políticos.

Resaltó el diputado Barragán que, al lograr ver a Javier Chirinos y Marcos Aponte en horas de la tarde de ayer, los encontró muy firmes y serenos a pesar de las difíciles circunstancias. “Incluso, Marcos les envió a todos un mensaje: ¡No tengan miedo!”.
30/06/17: