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lunes, 6 de abril de 2020

DETRÁS DE LAS APARIENCIAS

Inquilinato
Luis Barragán

En el mandato legislativo pasado (2011-2016), alguna incursión hicimos en el área de las finanzas públicas. Sobre todo, por las enfebrecidas solicitudes de crédito adicional de un régimen voraz.

De vez en cuando, asistimos a las sesiones de la Comisión Permanente de Finanzas para prever nuestra postura ante la inminente sesión ordinaria de la Asamblea Nacional. Sin embargo, aprendimos más de las observaciones hechas por la entonces diputada Vestalia Sampedro, fuera o dentro de la cámara, especialista en la materia que ha hecho tanta falta ya en las postrimerías del mandato actual.

Todo proyecto de presupuesto nacional, ley de endeudamiento o crédito nacional, fueron de una terrible insinceridad, pero lo más significativo era que enunciaban la existencia de sendos fondos alternos de cifras fabulosas, pero escondidas,  que la dictadura enmascarada manejaba a discreción. Además, Chávez Frías se ufanaba, como lo hace su sucesor, del peso cada vez menor de la renta petrolera en términos presupuestarios a la vez que aumentaba toda suerte de tributos para las personas naturales y jurídicas.

Quiebra de la industria petrolera aparte, la dictadura socialista, desde su ya remoto inicio, siempre se esmeró por pechar a todo el mundo que le fuera posible y a nadie debe extrañarle que, aún en tiempos de la pandemia, incremente los impuestos, aumente las unidades tributarias y haga del IVA su estelar soporte. Antes de la aparición del coronavirus, ya el parapeto constituyente había obrado al respecto y, por mucho que pareciera sensato, la usurpación se resiste a extender la fecha para la respectiva declaración del ISLR, en  el presente año, con la sensatez de que imponen las circunstancias. 

Declarada la emergencia nacional, a través de un decreto que genera aún más alarma, no duda en elevar y cobrar el alquiler en nuestro propio país, aunque no consigamos contraprestación alguna por muy enfermos que estemos. A los adalides de la  hiperinflación, les importa un bledo  los pobres,  los  menos pobres y los que sienten nostalgia de los viejos esplendores, pues, el saqueo del  erario público debe continuar hasta el último capítulo.

06/04/2020:

Ilustraciones: Ghee Beom Kim (y no es un coronavirus), y Ana Black (tomado de Facebook).

Versión ND

Luis Barragán: Inquilinato
Mensaje por redaccion » 05 Abr 2020, 21:15
Opinión
ND

En el mandato legislativo pasado (2011-2016) hicimos alguna incursión en el área de las finanzas públicas. Sobre todo, por las enfebrecidas solicitudes de crédito adicional de un régimen voraz.
También asistimos a las sesiones de la Comisión Permanente de Finanzas para prever nuestra postura ante la inminente sesión ordinaria de la Asamblea Nacional. Sin embargo, aprendimos mucho de las observaciones hechas por la entonces diputada Vestalia Sampedro, especialista en la materia, que ha hecho tanta falta ya en las postrimerías del mandato actual.
Todo proyecto de presupuesto nacional, ley de endeudamiento o crédito nacional fueron de una terrible insinceridad. Pero lo más significativo era que enunciaban la existencia de sendos fondos alternos de cifras fabulosas, pero escondidas, que la dictadura enmascarada manejaba a discreción. Además, Chávez Frías se ufanaba, como lo hace su sucesor, del peso cada vez menor de la renta petrolera en términos presupuestarios a la vez que aumentaba toda suerte de tributos para las personas naturales y jurídicas.
Quiebra de la industria petrolera aparte, la dictadura socialista desde su ya remoto inicio siempre se esmeró por pechar a todo el mundo que le fuera posible y a nadie debe extrañarle que, aún en tiempos de la pandemia, incremente los impuestos, aumente las unidades tributarias y haga del IVA su estelar soporte.
Antes de la aparición del coronavirus, ya el parapeto constituyente había obrado al respecto y, por mucho que pareciera sensato, la usurpación se resistió a extender la fecha para la respectiva declaración del ISLR en el presente año.
Declarada la emergencia nacional, a través de un decreto que genera aún más alarma, no duda en elevar y cobrar el alquiler en nuestro propio país, aunque no consigamos contraprestación alguna por muy enfermos que estemos. A los adalides de la hiperinflación les importa un bledo los pobres, los menos pobres y los que sienten nostalgia de los viejos esplendores, pues, el saqueo del erario público debe continuar hasta el último capítulo.06/04/2020:

domingo, 31 de julio de 2016

EMPANADOMÉTRICOS

Del precio oculto
Luis Barragán


Destacándose por sus ocurrencias, Maduro Moros asegura marcar todo un hito al fundar el presupuesto público nacional en el más elevado porcentaje histórico de las contribuciones ciudadanas. Lejos de abochornarnos por una noticia tan facial, lo dejamos pasar por debajo de la mesa atormentados por otros y más inmediatos problemas: los de la propia e inconcebible supervivencia que, ciertamente, no tiene precedentes.

El régimen actual, que ya es de vieja data, ha sido pródigo en la imposición de impuestos, incluso, por motivos contraproducentes y hasta banales, para todos los inhumanos ajustes que ha ensayado y ensaya, como el que perversamente cursa, por no citar la inmensa carga para-fiscal que suele desembocar en el delito de tratarse de alguna diligencia inevitable con el Estado por los particulares al descampado. El SENIAT se ha convertido en un poderoso instrumento de persecución política, paciente y malicioso, que convierte toda intimidad patrimonial en una ocasión para la revancha.  Empero, sin contraprestación alguna, el insigne creador y cobrador de impuestos, tan consecuente con su predecesor, oculta el precio que hemos excesivamente pagado por su estancia miraflorina.

De un lado, como lo denominó Humberto García Larralde,  en reciente conferencia auspiciada por CEDICE, el dispositivo macro-económico en boga – que no, política económica – procura a todo trance maximizar las disponibilidades de ingresos en manos del fisco y saltarse los controles, dilapidando más de $ USA 1,3 billones, desde 1999, con déficit  fiscales cercanos al 30% del PIB.  Una cifra tan fabulosa, no ha servido de soporte al presupuesto público nacional, porque – dejando solitariamente al contribuyente – se ha desviado a sendos, inescrutables y inauditables fondos, configurando un gigantesco fraude.

Por otro, solemos olvidar el cobro instantáneo y cotidiano del IVA. La más modesta empanada que consumamos, convertida en el único, accesible y mañanero alimento diario de empleados y buscadores de empleo, estudiantes de menor y mayor edad, con una dudosa pincelada de proteínas,  incluye el pago del alquiler – constante y sonante – por habitar en suelo venezolano, seamos pobres o ricos, saludables o enfermos, civiles o militares, religiosos o seglares, dormidos o avispados, oficialistas u opositores.

Tenemos grandes expectativas por la discusión del proyecto de presupuesto para 2017, en a Asamblea Nacional, la cual comenzará a mediados o finales de septiembre próximo. Inexpertos en la materia, no dejamos de ponderar las – acaso – definitivas consecuencias políticas de su elaboración y sanción, tratando de afinar las implicaciones jurídicas de una devolución presidencial que, al rechazar su promulgación, recibirá el abusivo auxilio del TSJ.


01/08/2016