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sábado, 30 de noviembre de 2013

CONCATENACIÓN

EL NACIONAL - Domingo 24 de Noviembre de 2013     Papel Literario/7
Una genealogía del Pop Art que estrechó vínculos
GRISEL ARVELÁEZ

Durante el mes de octubre el Centro Cultural BOD trajo al escenario visual caraqueño un interesante diálogo entre el Pop Art norteamericano y las adaptaciones y reinterpretaciones que, durante las últimas cinco décadas, hicieron los artistas venezolanos. Pop Art y figuración. Estados Unidos-Venezuela es el título de esta muestra curada por María Luz Cárdenas quien apunta que "si bien es cierto que la influencia del Pop Art como forma de expresión cultural y artística distendió su brillo hacia todo el planeta; en cada región manifestó idiosincrasias específicas aunque los hilos muchas veces se cruzan y diseminan sus atributos. El objetivo de [este] proyecto es trazar un posible mapa de esos lazos y correspondencias".
Estos lazos estrechados y puestos en diálogo crearon un discurso expositivo que, sin duda, constituyó una interesante genealogía a leerse a través de un poco más de 50 piezas. Duchamp, antecedente de aquella búsqueda de acercar lo cotidiano al arte ­y viceversa. Rauschenberg, Rivers, Johns, Indiana. Warhol y su factoría imprescindibles.
Se vinculan narrativas con los artistas locales, en varios casos de manera directa como en fotografías de la filmación de Four Stars (1967), de Andy Warhol, en la cual trabajó muy de cerca el artista venezolano Rolando Peña y de quien agregó uno de sus happenings al filme. Marisol, evocada en sus esculturas no sólo como pionera del movimiento Pop en el arte venezolano, sino como musa de Warhol y amiga cercana a Rolando Peña.
La genealogía se hace cercana y estrecha vínculos. Margot Römer, Carlos Zerpa, Nelson Moctezuma, José Antonio Dávila, Pedro León Zapata son algunos de los nombres de venezolanos que encontramos en la muestra y que discurren en diálogos visuales con otros íconos como Red Grooms, Tom Wesselmann, Jeff Koons. La lista sigue para trazar el camino hacia una concatenación entre referentes de las culturas de masas venezolana y norteamericana que en lo visual marcaron hito en el siglo XX.


Ilustración: José Antonio Dávila.

domingo, 22 de septiembre de 2013

PROLICRÓMICAMENTE, SUYO

EL NACIONAL - Domingo 22 de Septiembre de 2013     Papel Literario/1
Columnas policromadas, el libro que expone la voz de un disidente
GRISEL ARVELÁEZ

Desde Los Disidentes a la Galería Cuatro Muros, de la síntesis de la artes en la Ciudad Universitaria como espacio germinal de sus policromías, la obra del maestro Mateo Manaure es de peso para la plástica venezolana y parte de ella ha sido revisada en el libro Columnas policromadas , editado por Juan Pablo Muci y Federico Pacanins.
Cuando la primera impresión cuenta
Hay casos en los que las primeras impresiones son categóricas y este es uno de ellos. Es probable que entre los propósitos de los editores de Columnas policromadas. Mateo Manaure estaba el de conquistar al lector desde el primer momento en que tuviera este libro en sus manos, o ante sus ojos.
Entonces, la tarjeta de presentación ya no sería sólo el tema que abordarían, sino que buscaron un valor agregado: estar a la par de la estética manaurista.
Cada detalle se ha cuidado. Su portada es de tapa dura, el título ­casi minimal­ está acompañado a un costado del colorido de una de sus Columnas de 2012 y cada página ha sido sumamente cuidada con el color como elemento predominante.
Su contenido, tanto de imagen como de texto, crea un conjunto que da la sensación de geometrización.
En su texto introductorio Juan Pablo Muci explica que el proyecto surgió a partir de una pregunta: al ver cómo el concepto de tablón o columna policromada se incrustó en la Venezuela del cincuenta, ¿sería posible que estas formas sean hoy un aporte venezolano al arte latinoamericano? De allí se inició una investigación en la cual Pacanins y Muci se sintieron cada vez más interesados.
"Lo cierto es que de a poco el tema nos atrapó. Las preguntas iniciales dejaron paso a una observación importante: de todo el grupo mencionado anteriormente, sólo Otero y Manaure fueron fieles al concepto aun años después. Y resulta que para despejar incógnitas teníamos a mano a uno de los protagonistas para ser sujeto de interrogación. Así, entre grabadores, cámaras de video y largas sesiones de trabajo con el maestro Manaure, Federico y yo obtuvimos por fin la arcilla de donde modelar este proyecto". De la naturaleza dinámica que tiene todo proceso vivo ­y que se vive­, la pregunta inicial fue perdiendo peso y el propósito originario derivó hacia "el recuento de un artista que (...) coadyuvó para que las policromías fueran algo natural en las paredes de una ciudad con pretensiones de modernidad".
Esta edición independiente partió de una urgente pasión por dar a conocer una vida impresa ­como nos ha comentado Federico Pacanins­ y ha nacido del trabajo de un equipo amplio. Estos investigadores no sólo crearon un discurso en torno a la obra de Manaure desde el texto y la obra plástica, sino que adjuntaron un DVD que recoge testimonios y anécdotas en la voz del artista. Columnas policromadas es el resultado de "un todo complementario a la visión del maestro Mateo Manaure y su obra que Juan Pablo Muci y yo quisimos compartir más como apasionados manauristas, que como productores independientes en busca de otro tipo de notoriedad", complementa el editor.
Voces sublevadas
La anécdota curiosa, confesiones, historias de vidas y algunas infidencias protagonizadas por Manaure y por destacados de nuestro país cercanos al artista, como Alejandro Otero, Carlos Raúl Villanueva, Carlos González Bogen, Pascual Navarro, Luis Guevara Moreno, entre otros, vienen a la luz como pequeños recuerdos que unidos en una sola narración, la del libro, hablan de una historia en la que confluyen varias aristas: la de las vivencias del artista, la de la abstracción como movimiento hito del arte venezolano, la de Venezuela paradójica en tiempos de búsqueda de modernidad y la de estos artistas descontentos con el país que les tocó vivir.
Columnas policromadas publica ad hoc el Manifiesto que, en 1950, Los Disidentes clamaron en París: "Nosotros no vinimos a París a seguir cursos de diplomacia, ni a adquirir una `cultura’ con fines de comodidad personal. Vinimos a enfrentarnos con los problemas, a luchar con ellos, a aprender a llamar las cosas por su nombre, y por ello mismo no podemos mantenernos indiferentes ante el clima de falsedad que constituye la realidad cultural de Venezuela. (...) Hemos querido decir `NO’ ahora y después de Los Disidentes. (...) El `NO’ venezolano que nos cuesta tanto decir. (...) Decimos `NO’ de una vez por todas; al consumatum est venezolano con el que no seremos nunca sino una ruina".
Este Manifiesto se cuela mientras leemos a Manaure interpretar su estética y trasladarnos a sus propias vivencias. Su voz despunta como heredera de las abstracciones lírica y geométrica y atestigua el transitar de intelectuales venezolanos en busca de una ansiada modernidad para lo cual el arte era el punto de partida esencial. Esa voz disidente que participó en la fundación del Taller Libre de Arte (1948), del movimiento Los Disidentes (1950) y de la Galería Cuatro Muros junto con Carlos González Bogen (1952) (galería que destaca por haber sido de las primeras en exponer arte abstracto en Venezuela), es la de Mateo Manaure. Ese ímpetu modernista que poseía a mediados del siglo XX, parecería no aceptar cansancios sino, al contrario, aboga por la continua investigación y revisión de su arte dentro de lo cual se reconoce hoy como un "rebelde con causa".
Palabra y plástica
Al inicio del texto Juan Pablo Muci enfatiza en que se trata de una revisión de las Columnas policromadas y, en ese caso, el guión es fundamental pues simboliza el proceder sentido por Manaure en esa búsqueda que mentalizó desde 1997: tomar las maquetas en las que había estado trabajando desde los cincuenta y reinterpretarlas. Esta labor dio el posterior paso a lo que el artista denominó Alfabeto cromático , es decir, llenar de mayor vitalidad y violencia a colores puros. En este punto el arte plástico se ha convertido en palabra y viceversa.
Aunque las columnas policromadas dan el nombre al libro, este en su totalidad es un homenaje al maestro Mateo Manaure. Homenaje en el que ha participado activamente.
Es una investigación que no ha desaprovechado relatos del maestro en torno a cómo supo desde niño que sería pintor y a cómo esas palabras se fueron convirtiendo en acciones hasta que alcanzó constituirse en arte: esa propuesta plástica que se fue enriqueciendo con las posibilidades de las experiencias y las aperturas de los contextos. Por eso, y como su lenguaje primordial ha sido la pintura, el grueso del texto lo componen las Columnas : colores puros que van buscando el equilibro entre sí para crear otros espacios y formas; vemos más de cien columnas reproducidas. Pero quizá lo más valioso del texto sea la cronología ofrecida casi al final de la obra: visualmente es amena pues intercala fragmentos de anécdota y de datos biográficos, fotografías, afiches de exposiciones, de revistas y libros que ilustró, notas de prensa del Taller Libre de Artes, su paso por la Bienal de Venecia, etc. Es una recolección de archivos valiosa. También incluye una cronología de sus exposiciones individuales y colectivas, así como de premios y reconocimientos. El libro cierra con la traducción al inglés realizada por Karen Noguera.
En suma esta obra no sólo contribuye a la construcción de la memoria patrimonial nacional sino que además consiente al lector, desde la vista y desde la información que le está brindando. Asimismo es un homenaje hecho con conciencia del tiempo porque toma como fuente referencial fundamental la voz viva de su protagonista.

lunes, 17 de junio de 2013

DURA SAPIENCIA

EL NACIONAL - Domingo 16 de Junio de 2013     Papel Literario/3
Las Sabiduras de Gego
GRISEL ARVELÁEZ

De las actividades en torno al centenario de Gego sin duda lo más valioso ha sido el acercamiento que el público ha tenido hacia su mundo plástico, teórico-intelectual y personal. De las exposiciones, talleres y eventos organizados a la luz de la conmemoración concluyo que describirla y reconocerla como una artista plástico, así, a secas, es quedarse corto.
Tal vez no exista un único adjetivo con el cual la historia del arte venezolano pueda definirla. Su estoicismo queda acentuado en numerosas obras que se "anudan" con textos cuyas narrativas no necesitan traducciones. Una Gertrud Golschmidt que apuntó pensamientos en hojitas sueltas queda grabada tras el hallazgo de sus letras, de sus borrones, de sus enunciados: "relaciones de líneas creadas ni de la realidad de ver ni de la realidad de sa-ber". Esta Gego fue recordada el 29 de mayo en los espacios de Periférico Caracas en el Centro de Arte Los Galpones por las investigadoras de arte venezolanas, María Elena Huizi y Josefina Manrique, quienes en la conferencia Sabiduras , dictada en el marco de la exposición Gego. Tejeduras, bichitos y libros , dieron cuenta del mundo teórico y plástico que creó e inventarió Gego. Para difundir estos archivos en 2005 fue creado Sabiduras y otros textos , un libro editado por Huizi y Manrique, bajo el sello de la Fundación Gego, el Museum of Fine Arts de Houston y el Internacional Center for the Arts of the Americas.
El libro en una conferencia Huizi comenzó su exposición expresando un malestar que hoy nos aflige a muchos: la imposibilidad de conseguir ciertos libros en Venezuela. Entre estos imposibles está Sabiduras y otros textos . Pero para quienes gusten revisarlo la Biblioteca de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV tiene un ejemplar y, aparentemente, en la Biblioteca Nacional también está disponible para consulta.
El libro es único en el campo cultural de nuestro país no sólo por su ausencia sino por sus virtudes: reúne un conjunto de textos que en 1999 fueron encontrados en un baúl dejado por la artista. El hallazgo estaba envuelto en un sobre hecho a mano en cuya portada se leía escrito a mano la palabra "Sabiduras" (sin la "i"). Contenía textos breves, manuscritos y mecanografiados, que junto con otros archivos descubiertos posteriormente por la Fundación Gego, han sido compilados en este libro que se divide en dos capítulos esenciales "Sabiduras" y "Testimoniales".
Conjunto de recuerdos en pases de páginas vislumbran a esa Gego intelectual, reservada, extranjera, investigadora, docente, arquitecto. Las editoras construyen argumentos con los cuales conectan cada "Sabidura" o cada "Testimonial" con algún dato biográfico, brindan un esquema más amplio para entender a Gego desde lo teórico y enriquecen el antecedente visual que atesoramos de su plástica. Las líneas expositivas de Huizi y Manrique transitan el lenguaje formal de la historia del arte y una narración vivida concordante con el tono privado/doméstico que pudo tener este valioso hallazgo en su momento. En el libro atestiguamos el homenaje de las editoras (y de quienes participaron en su realización) hacia la figura Gego.
Con estas palabras cierran la introducción: Las Sabiduras y otros textos resistieron a estos y otros inventarios realizados por su creadora y, más aún, sobrevivieron a las luchas y conflictos de su hacedora: entre el deseo y la modestia, entre la noción y el pudor de presentirse trascendente. Ahora estos escritos, distanciados de las manos y del tiempo de Gego, pueden ser sopesados e interpretados por nuevas miradas y vistos en toda su importancia, en toda su vigencia y en toda su belleza.

domingo, 2 de junio de 2013

GEÓMETRAS DEL DISCURSO (1)

EL NACIONAL - Domingo 26 de Mayo de 2013     Papel Literario/3
Indagaciones desde el arte geométrico (I/II)
GRISEL ARVELÁEZ

"Cuanto más horrible se vuelve este mundo (como es en nuestros días), más abstracto se vuelve el arte; mientras que un mundo en paz produce arte realista".
A casi un siglo de que Paul Klee dijera esta frase, ella permanece vigente para su discusión: el mundo ha cambiado, pero no ha mejorado, y lo cierto es que la producción estética contemporánea cada vez está más ramificada: entre la búsqueda del concepto, el hiperrealismo, las indagaciones acerca de la percepción, las posibilidades de la abstracción, de la figuración y un largo etcétera. O simplemente se apega a lo que venda. Si la obra refleja o no un contexto es aún la discusión y fue una de las grandes preocupaciones entre los vanguardistas de principios de siglo XX por quel interés en desprenderse de intencionalidades susceptibles de interpretarse como vacuas.
La obra del artista venezolano Augusto Lange (1932-2007) se cuela en la polémica de Klee.
Aunque en primera instancia sus piezas pueden percibirse como racionales, claras y disciplinadas, luego se presiente intuitiva, sumamente dialéctica (por ejemplo, ciertas veces es simétrica, otras no) y por completo autónoma: ella define su estado final.
Es muy probable que estuviera reflejando una intencionalidad muy personal. Lange fue un economista que ejerció a posteriori su vocación artística. En palabras de Víctor Guédez: "Esto le sirvió como una especie de prelación y de maduración de su entrega posterior, al tiempo que también le ofrecía las circunstancias para administrar el desahogo de un compromiso vivencial". Una vocación que transformó en escultura y que puede verse en la exposición Augusto Lange. Sobrevivencia y permanencia en los espacios del Centro Cultural Corp Banca, en Caracas.
Caminar entre una y otra pieza de Lange implica dialogar con un mundo geométrico que en primera instancia defiende la racionalidad en composiciones seriadas, de formas, colores y materiales presentados en sus estados puros. El hierro se inserta en el espacio espectador y la visión se transforma para discurrir entre el centro y los límites. Las Tablas policromadas permiten que la madera, transformada en pequeños rectángulos seriados, altere la percepción. Meticulosidad, subjetivación, inconsciente artístico en un conjunto que visualmente se aproxima a un lenguaje racional y estructurado. La escultura de Augusto Lange por entero contempla la naturaleza y la traducr a círculos, cubos, octágonos y relieves rectangulares. En este sentido, "construyó" nuevas realidades. Como todo buen artista geométrico logró ensamblar una forma dentro de la otra para darle profundidad y volumen a su discurso estético.
Ser espectador del arte geométrico implica además tomar la decisión de crear discursos, de indagar. Y muchos caemos en la tentación de interrogarnos reiteradas veces: "por qué", "para qué". Ante esta (quizá absurda) tentación, quien mejor respuesta ofreció fue el historiador del arte Ernst Gombrich, respecto al arte geométrico esclarece dudas con las siguientes palabras: "¿Qué se proponen estas obras? (...) La respuesta es más fácil de sentir que de dar, pues cualquiera explicaciones degeneran fácilmente en falsa profundidad o en franco absurdo. Sin embargo, si así puede decirse, supongo que la verdadera respuesta se halla en que el artista moderno quiere, simplemente, crear".
Ilustración: http://www.arteenlared.com/venezuela/exhibiciones/sobrevivencia-y-permanencia-exposicion-homenaje-a-augusto-lange.html

GEÓMETRAS DEL DISCURSO (2)

EL NACIONAL - Domingo 02 de Junio de 2013     Papel Literario/3
Indagaciones desde el arte geométrico (II/II)
GRISEL ARVELÁEZ

¿Exigimos mucho al arte? El artista venezolano Jesús Matheus, en Square Totem , un manifiesto en el que habla de las teorías y vertientes con las cuales ha creado su propuesta plástica, asegura que hoy se ha dado cuenta de las nociones éticas y morales que implica la producción artística. Concibe un arte Absoluto (con A mayúscula), que toma como paradigmas de creación la ética y la espiritualidad para conectarse con una conciencia sensible ante el "desamparo de la humanidad". Asimismo, afirma que en tiempos de guerra y paz, de crisis social, económica, política y ecológica el verdadero arte, en su acción ética, no consigue escapismos. Esta idea remite a la sentencia de Paul Klee citada en la primera parte de este texto: mientras más abstracto es el arte, más responde a tiempos de crisis. Pareciera que Matheus también se identifica con esta postura.
Probablemente a partir de esa intensa sensibilidad que los artistas desarrollan ante sus contextos y ante sus vivencias, como público ­quizá menos sensible desde lo estético pero sí desde lo ético­ terminamos siendo exigentes.
Son casi cien años que los artistas geométricos llevan reflexionando sobre sus discursos plásticos, llevándolos a escritos y depositando estos discursos en sus obras de arte. Los escultores rusos Naum Gabo y Antoine Pevsner, ya desde 1920, en su Manifiesto realista propugnaban al arte como una fuente de verdadera exaltación y no un simple tema de conversación. Entre sus búsquedas estaba, naturalmente, defender sus criterios estéticos asociándolos de manera directa con sus modos de concebir la vida. Se quejaban del fortalecimiento de la cultura de masas, la proliferación de las guerras y revoluciones. En medio de ello, los Pevsner sentenciaron su arte así: "La actuación de nuestras percepciones del mundo en forma de espacio y tiempo es el único objetivo de nuestro arte plástico". Entonces, ¿realmente un artista geométrico disocia por completo su arte de la realidad objetiva? Al tratarse de poéticas que visualmente no remiten a realidades objetivas, no necesariamente quiere decir que se estén desligando de sus entornos, sino que construyen otros discursos creados desde la subjetividad artística para dialogar con la subjetividad del otro. Es la capacidad latente de crear múltiples realidades. En el caso de Matheus el ejercicio artístico constituye, además de un acto creador imbuido de espiritualidad y ética, una experiencia.
Dentro de esa experiencia, una de las peticiones en la que coincidieron los artistas modernos era la de libertad. Como acto liberador Jesús Matheus hace un estudio del cuadrado concebido como la forma perfecta y asociada por el inconsciente colectivo con lo sereno y equilibrado. Sin embargo, en esta obra, enmarcada en la exposición Cuadrado inquieto que puede verse en la Galería Artepuy en Caracas, Matheus dinamiza a ese cuadrado, dialoga con él para transformarlo en diversidad de cuadrados que se superponen unos con otros generando no sólo profundidad a la composición, sino dinamismo. El artista medita acerca del cuadrado como expresión geométrica de la cuaternidad, o desde su simbología asociándola a múltiples significantes (los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales) y el cromatismo surge como apoyo al lenguaje de su plástica. El color es una fuente de materia reflexiva: lo sublima deviniendo en tonalidades inesperadas, incluso en blancos y negros a contrapunto. Jesús Matheus inquietando a los cuadrados, dinamizando las estructuras y las formas, siendo irreverente a los discursos formales, ha conseguido la libertad artística a través del ejercicio creador y su camino en este caso ha sido la abstracción geométrica.
Ilustración:http://www.tunoticierodigital.com/foro/artes-plasticas-por-crisol-t6695-90.html

domingo, 21 de abril de 2013

EXPUESTO

EL NACIONAL - Domingo 21 de Abril de 2013     Papel Literario/1
"La cultura es continuidad"
Sobre el maestro Víctor Valera
De personalidad irreverente, Víctor Valera en varias ocasiones se describió como un ser depresivo, pero nunca temió ser fiel a sus pensamientos y, por ello, fue quizás su crítico más tenaz
GRISEL ARVELÁEZ


Francisco Calvo Serraller, en un artículo publicado en 2011 para El País , hizo una declaración contundente, un llamado de atención a la cultura española: "¿Cómo es posible ­me pregunto­, al margen del capítulo ferial [ARCO], que nuestro país [España] ignore la huella que ha dejado, a lo largo del siglo XX, el arte latinoamericano en la vanguardia española de antes y después de la Guerra Civil?". Proclamación honrosa en su interés por enaltecer nombres protagónicos de la feraz corriente geométrica, destacando personalidades venezolanas como Alejandro Otero, Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto. En esta discusión me permito agregar al maestro Víctor Valera como artista representativo del arte óptico en Venezuela y quien, con su trayectoria, demostró algo que promulgó: concebir la cultura como continuidad.
El 5 de marzo de 2013 el mundo de la plástica venezolana perdió al gran maestro Víctor Valera y, a más de un mes de su partida, en estas líneas recordamos su vida y obra.
Nacido en Maracaibo el 18 de febrero de 1927, su tránsito por el mundo artístico venezolano fue prolífico con una obra que conquistó espacios públicos y privados, nacionales e internacionales. Exploró con amplitud distintas materialidades haciendo del hierro su material cómplice en la creación de magníficas esculturas que desafiarían las relaciones entre espacios, volúmenes y percepción visual. Su genio creador se movió entre la escultura y la pintura para interrogar las jugadas de la percepción y otorgarle lirismo a la geometrización. Los colores hablan e invitan a hacer ejercicios de contraste, mientras la sorpresa surge para apoderarse de sus composiciones bicromáticas o policromáticas. Las formas emplazan a quien las mira, bien por tratarse de líneas rectas o sinuosas o por ser figuras geométricas simples, todas determinadas por la movilización que le da la percepción, por la serialidad y por la sonoridad; un universo visual y estético que encuentra su cauce gracias a la participación activa del espectador. Lenguaje esencial del arte óptico, de allí que su lirismo nunca se agotó.
De personalidad irreverente, Víctor Valera en varias ocasiones se describió como un ser depresivo, pero nunca temió ser fiel a sus pensamientos y, por ello, fue quizás su crítico más tenaz: "El hecho de haber sido profesor de arte puro, hombre de teatro, diletante, gigante, monstruo, de nada me servía para mi creación plástica, más bien me quedaba vacío (...) ahora no enseño porque no quiero. Mi taller, mi casa, mis esculturas me ocupan todo el tiempo. Ni siquiera el amor me tienta...ya no tengo sed de él. Además soy neurótico, romántico y muy infantil, quien me va a aguantar".
Su biografía inicial se inscribe en el mundo militar. Aunque desde niño solía pintar y dibujar constantemente, a los 15 años y, tras vivir en condiciones de extrema pobreza, decidió alistarse en la Infantería de Marina. Simplemente vio el camión de la recluta y se subió. A pesar de que registró varios ascensos y distinciones, le tomó la palabra a Wolfgang Larrazábal cuando este le aconsejó que ampliara su formación en Artes Plásticas. Así fue como, a partir de 1950, dedicó varios años a la Marina y, simultáneamente, a su formación artística en las Escuelas de Artes Plásticas, en Caracas, y luego en la de Maracaibo. En esta ciudad contó con la formación académica y laboral de Jesús Soto, quien fungía como director de la Escuela de Artes Julio Árraga. Soto además fue pieza fundamental en la historia subsiguiente de Valera: lo apoyó con un préstamo para pagar el pasaje de ida a estudiar en París, y así cubrir los gastos que la beca otorgada no costeaba. En Francia, Víctor Valera no contó con una vida holgada pues debió trabajar de todo lo posible y así conseguir dinero para apenas vivir; sin embargo, siempre recordó a París como una experiencia que enriqueció y definió su propuesta plástica. Es sabida su activa presencia en los talleres de arte Jean Dewasne y Víctor Vasarely así como en el de Fernand Léger.
Su vuelta a Venezuela la sella con declaraciones como esta: "regresé a un país desolado, sin proposiciones, enrumbado en la dictadura. Vi lo que había en escultura, me pareció desolador. Estaba desolado y todo me reforzaba ese sentimiento. Me dispuse a trabajar dentro del arte moderno. Y escogí el hierro". Sin duda, también significó el inicio de una época crucial y de despegue para la obra de Valera. De 1955 data la participación que tuvo en el Proyecto de Integración de las Artes del arquitecto Carlos Raúl Villanueva de la Ciudad Universitaria, una de las huellas más prominentes, valiosas y patrimoniales del paso artístico que tuvo Valera por Caracas.
Consecuentemente se escriben cinco décadas de participación activa en exposiciones de arte nacionales e internacionales, individuales y colectivas, así como innumerables premios y distinciones: sus obras participan en el I Salón de Arte Abstracto en Caracas, Salón Nacional de Escultura efectuado en el Museo de Bellas Artes de Caracas, Salón D´Empaire en Maracaibo, entre otros, y recibe varias distinciones: Premio Nacional de Escultura; Primer Premio de Escultura Salón D´Empaire; Primer Premio de Escultura; Primer Premio, I Salón de Arte Abstracto.
De 1961 y 1962 data su primera exposición individual Pintura y Escultura en el Colegio de Ingenieros, participa en el I y II Salón Arturo Michelena de Valencia. Seis años después viaja a Estados Unidos invitado por ese gobierno para recorrer numerosos museos y talleres.
En 1982 es presentada la obra Desplazamiento Perforado, que integraría el espacio exterior de la estación Parque del Este (hoy Miranda) del Metro de Caracas.
Se trata de tres círculos instalados en monolitos de concreto que dialogan con el paisaje caraqueño. En los años más recientes su obra ha sido expuesta en varias ocasiones: Recorrido inverso al instinto (2005), Módulos y cuadrantes (2006), Entre líneas, módulos y cuadrados (2007-2008) y Punto y línea (2011). Entre 2002 y 2009 se le otorgó el título Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo, y el mismo título por la Universidad Central de Venezuela.
Más de seis décadas de actividad plástica por supuesto transcienden los linderos de la cultura plástica venezolana. Una obra que se renueva y se aviva a través de las dinámicas existentes entre el color, la línea, la forma y los materiales. Víctor Valera, sin duda, es un personaje especial entre aquellos que han llevado en alto el nombre de Venezuela, en su caso dentro de las posibilidades creativas que le dio la abstracción geométrica.

Víctor Valera: siempre será para siempre
VÍCTOR GUÉDEZ

Entre la vida de Víctor Valera y su obra hubo una asombrosa relación isomórfica.
Él fue, a la vez, un hombre transparente y directo, irónico y generoso, recio y sutil, vertical y delicado, contundente y caballeroso, reflexivo y emocional. En fin, lo apolíneo y lo dionisíaco se conjugaban en la esencia misma de su conducta y de su creación. Lo admirable es que esas características, de manera constante, fueron transferidas a sus esculturas y pinturas. Por eso ellas convertirán sus estatutos abstractos en una extraña palpitación orgánica que recordaban que su autor era insobornable y que, por lo tanto, ellas no podían dejar de ser insoslayables.
Esa consustanciación con el trabajo creativo lo prolongó hasta el final de su vida misma.
Tanto así que prefiguró el legado de su última muestra en sus detalles más exhaustivos. Casi sesenta obras reposan hoy en su taller con el destino de compartir con sus admiradores el resultado de su búsqueda más postrera. Lo que quizás no advirtió fue que, en lugar de ser la última ­como lo habíamos anotado­, esta exhibición será la primera de muchas otras que se prolongarán mucho más allá de su presencia física.
Pero también hay otro rasgo que hace singular al conjunto de piezas que deja. Nos referimos a que estos cuadros se condensan, con ascendente logro, en la escala de su reafirmación como creador y de su madurez como artista. Si algo se advierte es el atrevimiento de quien dominó un lenguaje constructivo y de quien, además, se atrevió a combinar códigos armónicos que trascienden la previa existencia del alfabeto geométrico, así como la frialdad del abstraccionismo octogonal. No se inhibió en el más mínimo grado para liberar la impronta de fantasías cromáticas que alcanzan un superlativo grado de autosuficiencia y unas lúdicas composiciones que revelan el espíritu rejuvenecido hasta donde más no se podía. Es posible que se adviertan muchas derivaciones de sus registros pretéritos, también es posible que se identifiquen relecturas de antecedentes remotos, así como reafirmaciones de hallazgos más asociados con sus obras recientes. Pero más allá de cualquier interpretación ortodoxa, sesgada o rebuscada, se imponen las presencias de unas pinturas que agigantan la claridad luminosa del trópico, que reactivan la fortaleza de un impacto persuasivo, y que, sobre todo, promueven la expansión de ondas afectivas que se apoderan de los contextos de cada realización.
El sol de su Maracaibo, así como la sensibilidad prístina de una emoción alegre y el dominio de unos recursos tan sedimentados como pletóricos, se dejan ver con los ojos de una resonante vivencia estética.
El testimonio materializado en estas últimas pinturas, demuestra que Víctor Valera se despidió con el mismo compromiso con el que vivió: hasta en el momento que no admitía más allá, nuestro artista reafirmó que siempre se resistió a dejar de ser un joven creador.
Vivió con el espíritu innovador de un niño y prolongó esa decisión hasta su despedida definitiva. Nunca dejó de ser un indagador rebelde. Fue trabajador, perseverante, sincero, valiente y fértil. Parafraseando al poeta Cadenas, podríamos afirmar que, si en vida Víctor Valera hacía más vivo el vivir, ahora su muerte hará que la relación con su obra sea más entrañable y conmovedora.
En este punto de nuestra evocación, no resistimos la tentación de compartir un testimonio: siempre hemos creído que una de las formas supremas de satisfacción personal procede de escuchar decir al otro que lo hemos hecho feliz. Y eso fue lo que experimentamos cuando hace algunos años le trajimos de Argentina una reedición del libro Voces de su poeta preferido, Antonio Porchía. En esa ocasión nos abrazó expresando que se sentía el hombre más feliz sobre la tierra. Ahora, en esta ocasión, resulta oportuno recordar que uno de los aforismos contenidos en ese libro, expresa: "Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo". Pensamos, en efecto, que Víctor Valera se convertirá en un recuerdo. En un recuerdo que, seguramente, estará registrado en la memoria cerebral, al igual que estará en la memoria perceptiva y en la memoria de la ocasional intuición. Pero también, él y su obra, permanecerán fraguadas en la memoria del corazón, es decir, en ese lugar donde el tiempo y el espacio relativizan cualquier interpretación y se sobreponen a cualquier convencionalidad.
Por todas esas razones, Víctor Valera, siempre será para siempre, ya que será imposible no tenerlo presente cuando veamos cualquier obra de cualquier exposición. Víctor Valera, siempre será para siempre, porque no podrá estar ausente en cualquier historia que se reseñe sobre la plástica venezolana del siglo XX. Víctor Valera, siempre será para siempre, porque deja una herencia imborrable. Víctor Valera, siempre será para siempre, porque sus amigos aceptaremos que él estará siempre presente, aunque de otra manera.
Fotografías: Manuel Sardá.

domingo, 7 de abril de 2013

CULTO INDUSTRIALIZADO

EL NACIONAL - Domingo 07 de Abril de 2013     Papel Literario/4
Ídolo al borde de la mercancía
GRISEL ARVELÁEZ

El poder y la fuerza de la figura icónica del presidente Hugo Chávez Frías han crecido en los últimos catorce años como una bola de nieve dando lugar a un hecho ineludible: nuestras miradas a diario están obligadas a ver y vivir en medio de numerosísimas representaciones chavistas. Con el arraigo de esa "ideología" se ha pretendido remover y reestructurar elementos conceptuales y visuales que interroguen acerca de la identidad, legitimidad, participación y significación de lo que es ser o no ser chavista. Asimismo y, a raíz de la muerte del mandatario, ha surgido un macro protagonismo de esta masa chavista que habita en la mayoría de nuestros espacios públicos, protagonismo que, acaso como búsqueda post Chávez, está intentando resignificar el sentimiento de amor que la nación debe tenerle, de manera imperativa, al icono Hugo Chávez; quien no lo haga aparentemente es apátrida y especie de pecador.
La conexión entre lo político y el fenómeno de masas ha sido bastante estudiada y discutida entre críticos, historiadores y filósofos a lo largo del siglo XX.
En este contexto, el filósofo alemán Walter Benjamin habló del "esteticismo político", fenómeno trasladable a la Venezuela actual. En su momento, Benjamin refirió a la experiencia de lo social (o sensorium): aquella población receptora de mensajes políticos creados y difundidos por las nuevas tecnologías. En nuestro país se detectan entre estas nuevas tecnologías al Internet; las reproducciones fotográficas de la figura de Chávez; la difusión de sus discursos en la Web, radio y televisión; las diferentes representaciones "artísticas"; e incluso, la variedad de productos de compra inmediata que ofrece la economía informal: afiches, gorras, relojes, libros, bisuterías, protectores de pantallas para los celulares, disfraces para niños y adultos, ringtones, tatuajes, figuritas hablantes, ropa interior, franelas (la más vendida: la del retrato del mandatario en edad madura, pero aún lozano, delante de una penumbra). Todo lo necesario para enfatizar y encauzar la ideología cuya mercantilización, como proyecto político, se fue incrementando en la medida en que se iba enraizando la figura de Chávez. Uno de los productos más elocuentes es el famoso "Intumbable": un porfiado que, al pegarle, regresa inmediatamente a su lugar intacto, así como regresaba Chávez al poder.
¿Ola de amor patrio o idolatría? Tras el fallecimiento del presidente Chávez su imagen ha sido deificada y la iconografía chavista ha incrementado tanto sus representaciones como sus usos: de ser un souvenir o, simplemente, un objeto que representaría el apoyo a la causa política, pasó a ser una especie de objeto-fetiche con el cual perpetuar la imagen del líder. Los chavistas le dicen a este fenómeno "ola de amor patrio". Así pues en las últimas semanas el mercado político, en manos del gobierno encargado, ha vendido un rosario rojo con la imagen del Presidente, obviamente con el propósito de continuar la tarea de divinización del líder.
Sin embargo, pareciera que no han tomado en cuenta el nivel de irreverencia que significa para la fe católica este acto (religión que, de paso casi todos los partidarios del chavismo dicen practicar). Esta pseudo religiosidad ha originado otro furor de la moda: la banda tricolor que sus "practicantes" se colocan en el brazo izquierdo. Esta prenda simboliza el apoyo y respeto que cada chavista le merece a su ideología, pero también constituye un símbolo de fe y sujeción a esta especie de neo-misticismo rojo-rojito.
Iconografía chavista en movimientos culturales El graffiti fue una de las formas expresivas, de carácter visual, más usadas por el chavismo durante las campañas electorales. Rostros de los dirigentes del PSUV invadieron las estructuras arquitectónicas de nuestro país, con preponderancia del retrato de Chávez. Para los adeptos, estos grafittis significaban la consolidación del chavismo en el arte de calle y una manera de marcar de territorio, pero para los más preocupados por la conservación del urbanismo no es más que el fuerte irrespeto y el descuido de nuestras ciudades y espacios patrimoniales.
"Cuenten con todo mi apoyo el Movimiento El Otro Beta, ¡Chávez es otro beta pues!".
Estas fueron las palabras que el presidente Hugo Chávez Frías brindó al movimiento El Otro Beta durante su campaña presidencial de 2012. Este colectivo urbano surgió con la idea de estrechar lazos entre jóvenes y el mandatario. En la actualidad son famosas las representaciones de Chávez creadas por artistas Otro Beta donde podemos verlo como rapero, basquebolista, boxeador, motorizado, etc. La intención era la de reflejar las profesiones de sus integrantes usando la imagen del presidente para acercarse más al espacio político chavista.
Ellos acompañan su propuesta con varias mezclas para rap cuya voz es prestada por Chávez y sus alocuciones. Varias mezclas pueden escucharse en varios portales de música online.
Quienes no están conformes con el gobierno también han llevado sus opiniones a lo estético. Entre ellos el fotógrafo venezolano Nelson Garrido que con su obra Pensamiento único da cuenta de los verdaderos arquetipos sociales que esconde el chavismo. Garrido critica de manera frontal el autoritarismo de Chávez y la pérdida de identidad de parte de la población chavista hacia lo que significa verdaderamente ser venezolano, que no es sinónimo de ser chavista.
La fuerza de la imagen. El marketing visual. La insistencia en la perpetuidad de una ideología dirigida ahora desde la ultratumba. Quien no acepte esa imagen peca de ser iconoclasta. ¿Existe entonces otra polarización en Venezuela: fieles y no fieles a la figura deificada de Chávez? Desde la controvertida fotografía en la que vimos a Chávez convaleciente en cama junto con sus hijas hasta las imágenes que han acompañado su funeral, el año 2013 ha visto in crescendo la profusión de la iconografía chavista. ¿Será que estas imágenes obedecen a una especie de psicología visual que, como en la película La naranja mecánica, pretenden insertarnos mensajes en el inconsciente colectivo para condicionarnos a creer en el nuevo culto, el post chavismo?

Fotografía: http://noticias.latino.msn.com/semanaenimagenes/semana-del-15-al-21-de-febrero?page=12