La Venezuela del Toboso
Luis Barragán
En la intimidad del ámbito oficialista, únicamente los más altos funcionarios del Estado reconocen y discuten con alguna sinceridad y exactitud, la situación real del país, impedido el resto de hacerlo con la franqueza de las dramáticas cifras con las que cuentan y le prohíben revelar. Las consignas, por frágiles y agujereadas que parezcan, por obra de las polillas que invaden a un ya muy largo gobierno, resultan inútiles excepto para las agencias creativas que limpian la olla para intentar la versión idílica de un país, desprestigiando a los propios publicistas que no logran una cuenta en el extranjero para huir.
Los más modestos funcionarios sanitarios, tributarios, policiales, aduaneros o laborales, por citar algunos casos, saben muy bien de epidemias, crímenes, contrabandos o despidos muy verídicos que no llegan a los medios de comunicación y, desde hace un buen tiempo, tampoco al departamento o a la sección de estadísticas correspondiente. El jefe de una inspectoría del trabajo que se respete, sabe muy bien que ha de maquillar sus informes mensuales o anuales a una superioridad que hace algo semejante, pues nadie les pide esa honestidad que resulta arriesgada, como peligroso es que se deslice algún comentario adverso sobre una guerra económica que el cursante de estado mayor no aprecia aun partiendo de la nada nueva doctrina militar impuesta.
Los más altos funcionarios gozan de los informes obtenidos por canales diferentes al procesamiento burocrático y quién sabe a cuánto llega el costo de las consultorías que los prodigan. Nos han referido, sendos y consecutivos estudios de opinión, actualizados a la vez sus costos, orientan las decisiones más atrevidas en las que incurren, tratando de escarmentar el evidente descontento popular por la vía de la represión o la de una mayor privación de alimentos, medicamentos y productos para el aseo personal.
Incluso, hemos sabido de la arbitraria distribución de insumos que, cada vez alcanzan menos, propiciando la corrupción, bajo criterios absolutamente disparatados. A este socialismo de ocasión, se le antoja de caracterizar como áreas de clase media alta a comunidades de un claro perfil popular que, por muchos profesionales universitarios que tenga por residentes, igualmente están condenados por el deterioro económico, la baja calidad de vida, la inseguridad personal y el desempleo, rumbo a la marginalidad social.
Acróbata de las ilusiones ópticas, Nicolás Maduro insiste en una Venezuela del Toboso que ya a pocos seduce, convertido el socialismo en una extraordinaria estafa. Contra toda evidencia, la dice generosa, pacífica, saludable, próspera, justa y hermosa, porque él no tiene que lidiar con una extendida cola en horas de la madrugada, la delincuencia común y política, sin que le alcancen los reales para productos que tampoco se conseguirán.
Captura de pantalla: https://www.youtube.com/watch?v=l_mTs7uF_2Q
28/08/2016:
http://guayoyoenletras.net/2016/08/28/la-venezuela-del-toboso/
http://www.ekla.in/trends/por-luis-barrag%C3%A1n.html
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domingo, 28 de agosto de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
LARGO Y TORTUOSO CAMINO: CONTAR LOS PEDACITOS
Una data indispensable
Luis Barragán
Las academias nacionales de Medicina, Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, responsablemente coinciden en su llamado al gobierno para que publique toda la información necesaria que permita vigilar, prever y enfrentar el zika, chinkungunya y malaria que ha plagado a la población desarmada – por cierto – de los más elementales medicamentos para combatir las infecciones, asediada por los zancudos. Recomendando las acciones del caso, las referidas instituciones ponen en evidencia a las autoridades desinformantes.
Abstenerse de publicar las cifras (macro) económicas que la Constitución y las leyes ordenan, difiriéndolas bajo cualquier o ninguno de los pretextos, de suyo grave, es diferente a la omisión de relacionadas con la salud. Éstas tienen un carácter de urgencia que los intereses gubernamentales no deben aplazar, pues, evidentemente, está en riesgo la población adicionalmente – repetimos – desarmada.
Comprometida la integridad física de las personas, el ocultamiento, la manipulación, la adulteración o falsificación de una data indispensable, pisa los terrenos más delicados en el ámbito penal. Incluimos, la omisión – deliberada o no – para recolectar los datos.
Consabido, el fraude estadístico es una calamidad de todos estos años y, en materia de salubridad, no deseamos siquiera pensar que ocurre algo semejantes al de otros ámbitos, porque – valga la contradicción ya clásica – las cifras de construcción de viviendas que publicita incansablemente el gobierno nacional, no se compadece con las que retratadas por el BCV sobre la contracción de la industria de la construcción. Importa saber si hay más de dos o tres personas afectadas por una enfermedad contagiosa, en un condominio residencial, como también del fenómeno que se extiende en una comunidad más amplia, la disposición médico-asistencial, la posibilidad de medicamentos y el reforzamiento de las precauciones que favorezcan – sobre todo – a la población infantil.
En las redes sociales, por ejemplo, Guillermo Martín pregunta en torno a la data sobre el VIH, subrayando la del Delta del Orinoco, extendiendo legítimamente su preocupación en torno a los parlamentarios de oposición que tienen por profesión la medicina, olvidando el diagnóstico elaborado por sendos equipos multidisciplinarios en diferentes campañas electorales, circunscritos a casos políticamente muy circunstanciales en detrimento del dramático colapso de alrededor de cinco mil centros de salud. Como vemos, el problema es complejo aún para la refutación opositora.
Luis Barragán
Las academias nacionales de Medicina, Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, responsablemente coinciden en su llamado al gobierno para que publique toda la información necesaria que permita vigilar, prever y enfrentar el zika, chinkungunya y malaria que ha plagado a la población desarmada – por cierto – de los más elementales medicamentos para combatir las infecciones, asediada por los zancudos. Recomendando las acciones del caso, las referidas instituciones ponen en evidencia a las autoridades desinformantes.
Abstenerse de publicar las cifras (macro) económicas que la Constitución y las leyes ordenan, difiriéndolas bajo cualquier o ninguno de los pretextos, de suyo grave, es diferente a la omisión de relacionadas con la salud. Éstas tienen un carácter de urgencia que los intereses gubernamentales no deben aplazar, pues, evidentemente, está en riesgo la población adicionalmente – repetimos – desarmada.
Comprometida la integridad física de las personas, el ocultamiento, la manipulación, la adulteración o falsificación de una data indispensable, pisa los terrenos más delicados en el ámbito penal. Incluimos, la omisión – deliberada o no – para recolectar los datos.
Consabido, el fraude estadístico es una calamidad de todos estos años y, en materia de salubridad, no deseamos siquiera pensar que ocurre algo semejantes al de otros ámbitos, porque – valga la contradicción ya clásica – las cifras de construcción de viviendas que publicita incansablemente el gobierno nacional, no se compadece con las que retratadas por el BCV sobre la contracción de la industria de la construcción. Importa saber si hay más de dos o tres personas afectadas por una enfermedad contagiosa, en un condominio residencial, como también del fenómeno que se extiende en una comunidad más amplia, la disposición médico-asistencial, la posibilidad de medicamentos y el reforzamiento de las precauciones que favorezcan – sobre todo – a la población infantil.
En las redes sociales, por ejemplo, Guillermo Martín pregunta en torno a la data sobre el VIH, subrayando la del Delta del Orinoco, extendiendo legítimamente su preocupación en torno a los parlamentarios de oposición que tienen por profesión la medicina, olvidando el diagnóstico elaborado por sendos equipos multidisciplinarios en diferentes campañas electorales, circunscritos a casos políticamente muy circunstanciales en detrimento del dramático colapso de alrededor de cinco mil centros de salud. Como vemos, el problema es complejo aún para la refutación opositora.
04/04/2016
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