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domingo, 18 de marzo de 2012

CHÁVEZ-GRADO


EL NACIONAL - Domingo 18 de Marzo de 2012 Ciudadanos/1
URBANISMO Piden que se abra un concurso público para la construcción de parque Simón Bolívar
Desde el Gobierno rediseñan la ciudad sin consulta
Expertos afirman que el Ejecutivo desestima la participación ciudadana en las propuestas para cambiar el rostro de Caracas
MAOLIS CASTRO

La modificación de la capital está en boceto. El mausoleo que se destinará al Libertador y la construcción de viviendas en el parque Paseo José María Vargas no son los únicos cambios en el rostro de la ciudad, pues ya se anuncian otras transformaciones en el paisaje urbano.

Francisco Sesto, ministro del Estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas, desarrolla, a través de la Fundación Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, el conjunto de la Plaza de la Revolución, la escultura monumental del Waraira Repano de 80 metros de altura, el parque Simón Bolívar de La Carlota, la renovación del Foro Libertador, la ampliación del parque del oeste Alí Primera y faros miradores en 7 barrios, entre otros.

Sobre esos proyectos no se tiene mayor información, sino la suministrada por Sesto en su blog o en entrevistas a medios progubernamentales.

Guillermo Barrios, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, opina que la falta de consulta pública en la transformación de la capital puede ocasionar caos. "Para que una ciudad crezca armónicamente debe tener un plan en el cual participen distintos sectores de la sociedad. Se necesita de la visión e, incluso, de la crítica de grupos académicos, comunidades y alcaldías, entre otros. En Caracas se requiere diálogo democrático porque se cuenta con cinco municipalidades. Sin diálogo, lamentablemente, no hay ciudad", dijo.

Grandes inversiones. Para María Isabel Peña, directora del Instituto Urbanístico de la UCV, la mayoría de las obras no atienden las prioridades de Caracas. "En la ciudad hay dos necesidades que no han sido asistidas: seguridad y movilidad. No hay excusas para destinar grandes montos a la edificación del mausoleo del Libertador, por ejemplo, cuando tenemos tantos problemas. En lugar de ello, se pudo remodelar el Panteón Nacional", explicó.

En el mausoleo del Libertador, localizado en el centro de la ciudad, se han invertido 337.472.720 bolívares. Pese a que la obra debió estar lista antes del 17 de diciembre de 2011 ­fecha en que se conmemoraban 181 años de la muerte de Simón Bolívar­, la mitad de la fachada todavía está descubierta.

Barrios no duda de que la obra se convierta en un saco roto para el país.

"Seguramente ya ha duplicado el cálculo del presupuesto inicia l (119,5 millones de bolívares). Cuando los proyectos de arquitectura no están organizados se pone en peligro el presupuesto.

Cumplir plazos es importante en arquitectura, pero más para las finanzas de la nación.

El problema es que todo se ha llevado de forma muy opaca", precisó.

Otro proyecto, anunciado en julio del año pasado, que apenas asoma indicios de empezar a construirse es el parque Simón Bolívar de La Carlota. El 2 de agosto de 2011 fueron aprobados 100 millones de bolívares, según Gaceta Oficial número 39726, para iniciar la obra. El pasado domingo se instaló una planta de concreto en el lugar.

A juicio de Alejandro Vivas, presidente del Cabildo Metropolitano y de la Comisión de Desarrollo Urbano, el problema de esos proyectos está en la falta de transparencia. "Ninguna de las obras se ha llamado a concurso, lo cual viola las leyes de contrataciones públicas. Cuando se anunció la inversión del parque Simón Bolívar de La Carlota, las organizaciones civiles pidieron que se ofreciera información sobre lo que iba a suceder en el proceso de construcción.

Sin embargo, hace unos días se supo, de forma sorpresiva, que instalaron la planta de concreto. Por eso, la Alcaldía Metropolitana, el Cabildo Metropolitano, un grupo de arquitectos y urbanistas y los vecinos nos reuniremos para debatir sobre el asunto en el cual no hemos tenido participación", señaló.

jueves, 10 de febrero de 2011

de la planicie universitaria caraqueña


EL NACIONAL, Caracas, 27 de Octubre de 1997








ARQUITECTURA
HANNIA GOMEZ
Escorzo

En este año de 1997 en que tanto el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo como yo llegamos a los 40 años, una bruma deliciosa de verdades a medias nos envuelve perennemente, circunstancia particular donde ya hace tiempo dejó de ser imprescindible la verdad histórica. Las cosas son hoy sólo las que nos hacen soñar, y, desgraciadamente, como no existe un solo texto que cuente todas las historias del querido edificio donde yo estudié arquitectura, el otro cuento que cuenta hoy para mí es el que de tanto en tanto se rumoraba en los pasillos de la escuela, y que ha mantenido su hechizo desde que lo oí por primera vez.

En el libro Caracas a través de su arquitectura , se dice que el edificio de la Facultad es más bien del 55 (fecha de la proyectación). Hacia entonces me imagino a Carlos Raúl Villanueva (un Villanueva no tan exclusivamente corbusiano y más contaminado de influencias que el que estamos acostumbrados a recordar), aparte de estar ``separando generosamente cada función en la volumetría'', además de estar ``superponiendo y contrastando agresivamente temas formales'' y fuera de estar ``haciendo numerosas correspondencias locales entre forma y función'', me lo imagino, digo, muy mortificado luchando con la grave horizontalidad que fácilmente le salía en el primer anteproyecto (p. 428), al aplicarle Al programa de la Escuela de Arquitectura el método racionalista usado en las otras facultades proyectadas para la universidad. No eran tiempos en que se hablara mucho de símbolos, pero aquel solemne bloque acostado bastante poco tenía del hito sentimental, del icono amable y elegante que marcaría el campus para siempre... y en lo que él quería que el edificio se convirtiese.

Tengo en mi poder un libro publicado en Mayo de 1956, que Villanueva probablemente ha debido conocer. Se llama La historia de la torre, el árbol que se escapó de la poblada foresta . Su autor es Frank Lloyd Wright. Allí se refiere la historia, larga de 30 años, de otra torre, desde su origen como el ``diseño para St. Mark-on-the-Bouwerie'' (un proyecto no realizado de 1929 para Nueva York, descendiente de los ``árboles'' planificados de Broadacre City) hasta que en 1955 se hiciese totalmente realidad como la Torre Price en Bartlesville, Oklahoma.

Hay en este libro una maravillosa confrontación a la misma escala de la primera perspectiva del 29 (ya con casi tres décadas en circulación), con una foto de la torre terminada, ambas hechas desde el mismo ángulo, escorzo predilecto de Wright porque en él, de todos los cuatro lóbulos de la planta cuadrada, era donde se apreciaban con mayor detalle los magníficos quiebrasoles verticales de cobre de 30 centímetros de profundidad que protegían las fachadas y cómo se trababan con las gruesas bandas horizontales de los antepechos de concreto... De las muchas veces que la Torre Price es presentada en el libro, dos terceras partes son desde este ángulo suroeste.

Horizon Press estaba en los años 50 radicada en Nueva York. Ella tiene el mérito de haber hecho la difusión instantánea de un proyecto casi a la par de su inauguración, algo realmente notorio para la época. La Torre Price fue el primer rascacielos de Wright, el único hasta que hiciera la Torre de los Laboratorios Johnson, además del único edificio alto de Bartlesville.

La historia de la torre de la Facultad va a cambiar al ser ejecutada. Primero, por supuesto, también crece. De los cinco del anteproyecto a los nueve que hoy conocemos. Luego, cambia en el único sitio que aún podía: en los escorzos. Dulces similaridades hicieron el cambio posible, la presencia de los quiebrasoles y de la profusa ventanería, la fuertemente expresada horizontalidad de la estructura de concreto... Pero, sobre todo, esa misma obsesión térmica que siempre Villanueva en la Universidad, y que aquí lleva a Wright hasta la locura. La Torre Price, como la de la FAU, es un edificio-quiebrasol por antonomasia: ``louvers'' verticales de cobre para las viviendas, ``louvers'' horizontales de cobre para las oficinas... la reducción de la carga térmica a toda costa.

Dos radiadores brillantes se levantan desde entonces ``en las llanuras rodantes de Oklahoma'' y en la planicie universitaria caraqueña. Dos torres de concreto, una forrada de un cobre oxidable que a la intemperie de la pradera se tornó de un intenso azul cielo, mientras la otra, tapizada del mosaico vitrificado en doble azul que dispuso Alejandro Otero, hace perdurar en el escorzo de la FAU la delicada operación monumental que un día realizó su arquitecto.

Ilustración: http://informedeldecanofau.files.wordpress.com/2009/10/1fau1.jpg