Mostrando entradas con la etiqueta El Salvador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Salvador. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2017

LECCIÓN NUNCA APRENDIDA

EL PAÍS, Madrid, 21 de ener de 2017
 TRIBUNA
25 años de paz en El Salvador
El fin del conflicto ha favorecido el desarrollo humano, el crecimiento económico y la inclusión social
Rebeca Grynspan Mayufis

El pasado 16 de enero acompañamos al Gobierno de El Salvador en la conmemoración del 25 aniversario de la firma de los Acuerdos de Chapultepec, la culminación de un largo proceso de negociación que puso fin a más de una década de guerra civil en el país. Como los demás acuerdos de paz en Centroamérica –y como el acuerdo recientemente aprobado en Colombia– se trató de una solución propia y negociada por los mismos salvadoreños, en el marco de la iniciativa de paz centroamericana, y en la que demostraron que el diálogo y la institucionalidad permiten alcanzar la salida a los más dolorosos conflictos.

Desde una óptica actual, es difícil imaginar cuán dura fue la segunda mitad del siglo XX en América Latina y cuánto se ha avanzado en construir sociedades más democráticas, prósperas, inclusivas y sostenibles. A finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, prácticamente toda América Latina sufría alguna forma de violencia extrema. La guerra sacudía a Colombia, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Gobiernos militares presidían 12 de los 20 países latinoamericanos y las guerrillas operaban, en mayor o menor medida, en toda la región.

Yo pertenezco a una generación que recuerda claramente esa época. Aunque la guerra centroamericana nunca alcanzó en pleno el territorio costarricense, sí sentimos con fuerza sus efectos. Desde las olas de refugiados hasta las presiones extranjeras, desde las movilizaciones en las universidades hasta el impacto en la economía, la guerra era parte de la realidad durante mis años de juventud y el inicio de mi carrera profesional. Por eso soy consciente de la importancia de los Acuerdos de Chapultepec y de la necesidad de reconocer los logros de Centroamérica, aun en presencia de los desafíos pendientes.

Es cierto que El Salvador enfrenta todavía muy altos niveles de violencia e inseguridad ciudadana, pero también es cierto que han registrado adelantos considerables. En 1991, dos terceras partes de la población salvadoreña vivía en la pobreza. Hoy esa cifra se ha reducido a la mitad, al 34,5%. En 1990, su tasa de mortalidad infantil era de 60 por cada 1.000 nacidos vivos, una de las más altas de la región. Hoy se ha reducido en tres cuartas partes, a menos de 16 por cada 1.000 nacidos vivos. En 1992, la tasa de alfabetización de las personas jóvenes en El Salvador era inferior al 85%. Hoy alcanza el 98%, en parte gracias a un incremento del 40% en el gasto público en educación (aunque sigue siendo bajo, en torno al 3,5% del PIB). La combinación entre el despeño económico y políticas públicas progresivas, permitieron que entre 1990 y 2014 El Salvador avanzara en el Índice de Desarrollo Humano a una tasa promedio anual del 1,02%, muy por encima de la media global de 0,73%.

A finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, prácticamente toda América Latina sufría alguna forma de violencia extrema

Todo esto fue posible gracias a la paz, que no provee garantías ni certezas, pero genera las condiciones mínimas para el desarrollo humano de los pueblos, para el crecimiento económico estable, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental. Sin la voluntad política de las partes en el conflicto salvadoreño, sin la determinación de los negociadores, sin el respaldo de las Naciones Unidas y la comunidad internacional, y sin el apoyo decidido de la región latinoamericana (especialmente el rol que jugaron los procesos de Contadora y Esquipulas II), quizás aún seríamos testigos del horror de aquella guerra.


Hoy el pueblo colombiano también inicia su propio recorrido en el posconflicto. La aprobación del acuerdo de paz de Colombia convierte a América Latina en la única región del mundo donde ningún país se encuentra involucrado en un conflicto armado. El caso salvadoreño demuestra que la lucha por la paz inicia con el fin de la guerra, pero no se agota ahí. Nos falta mucho por construir una mejor convivencia ciudadana. Nos falta fortalecer el Estado de derecho y los sistemas de administración de justicia. Nos falta crear más oportunidades de movilidad social, que alejen a nuestros jóvenes de las calles y aprovechen su talento en las aulas, en los laboratorios, en las empresas y en los centros de arte.

Los retos pendientes son enormes y a ellos se añaden las incertidumbres que actualmente atraviesa el panorama global, pero, como bien dice el proverbio, incluso el más largo de los viajes inicia con el primer paso. Ojalá que la región se inspire en la paz para continuar avanzando, para derrotar finalmente la violencia en todas sus formas, para vencer la pobreza y la desigualdad, para construir un futuro de mayor armonía, prosperidad, desarrollo y seguridad para nuestros pueblos.
(*) Rebeca Grynspan es Secretaria General Iberoamericana.

Fuente:
http://elpais.com/elpais/2017/01/20/opinion/1484935198_759835.html
Imágenes:
https://www.timetoast.com/timelines/guerra-civil-de-el-salvador-583005e7-7462-4e93-bde8-93b1cdc1856e https://www.youtube.com/watch?v=x1DDt8vCijs http://www.proceso.com.mx/359827/el-salvador-la-reparacion-a-la-victimas-de-la-guerra-civil https://www.emaze.com/@ACTZCRRZ/La-Guerra-de-El-Salvador

lunes, 12 de septiembre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Alfredo Tarre Murzi. "Política para variar: El futuro de la TV". Momento, Caracas, 27/01/1974.
- Luis Beltrán Prieto Figueroa. "¿Todavía los casinos?". El Nacional, Caracas, 20/03/90.
- Jesús R. Quintero F. "Douglas Bravo, la perseverancia en la revolución". Economía Hoy, Caracas, 17/11/99.
- S/f. "La metamorfosis copeyana (El Salvador / Arístides Calvani)". Almargen, Caracas, nr. 42 de 12/81.

Reproducción: Entrega de llaves de los apartamentos de la nueva urbanización Los Hijos de Dios: Marcos Pérez  Jiménez, Germán Suárez Flamerich, Luis F. Llovera Páez, Guillermo Pacanins.  Élite, Caracas, nr. 1382 del 29/03/1952.

miércoles, 3 de junio de 2015

¿EL PERDÓN TAMBIÉN ES UN CASTIGO Y UN CASTIGO DE AMOR?



Monseñor Romero en la AN  o el castigo del perdón
Luis Barragán

Jóvenes, nos dolió profundamente el asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero  y toda la tragedia salvadoreña. Con los años, adquirió una mayor y diferente dimensión el sacerdote de las mejores causas.

El martes 2 de los corrientes, el oficialismo llevó un Proyecto de Acuerdo relacionado con el acontecimiento vaticano de Romero. El diputado-ponente, bastante agresivo al apuntar a la oposición planteó la propuesta mostrando una confusa versión – faltando poco – hasta teológica, complementado por otros dos parlamentarios afines que, por ejemplo, rasgaron sus vestiduras reclamando como propios los 43 consabidos  jóvenes fallecidos de 2014 o identificándose como comunistas y cristianos, que la oposición – a través de William Dávila, Arcadio Montiel y el suscrito – puso en evidencia.

He acá la versión de nuestra modesta intervención que la quisimos pausada y reflexiva, precisando algunos aspectos doctrinarios e históricos, pero que el caldeado ambiente del hemiciclo la forzó como una denuncia indignada frente al fariseísmo:

(VICEPRESIDENTE  AMOROSO):-  Tiene la palabra el diputado Luis Barragán.

(DIPUTADO BARRAGÁN).- Un debate que interesa para el creyente o no creyente que tiene la responsabilidad de decir la verdad, de pelear por ella y de luchar esforzadamente por proclamarla. Esas dictaduras militares del pasado argumentaban de modo semejante al como lo hace el oficialismo hoy,  que las muertes ,que el fruto de la represión y del ejercicio represivo de esas dictaduras, se debían a la oposición.

Cuando un parlamentario hoy, es capaz de invocar a Dios Todopoderoso y, a la vez, de apropiarse de 43 jóvenes muertos en 2014, incurre – precisamente – en un falseamiento de la verdad y en una maldición para la historia, porque ellos son responsables de las muertes de jóvenes que nada más intentaron reivindicar el legítimo derecho a la libertad y a la protesta.

Desconocen los esfuerzos democratizadores de la década de los ochenta, contra esta dictadura. Desconocen los informes de la Comisión de la Verdad sobre la tragedia de El Salvador y la imposibilidad de mantener indefinidamente una guerra civil. Desconocen la opinión de Joaquín Villalobos. Desconocen en qué punto está el debate teológico en América Latina, porque nada más tienen la versión que Frei Beto, nada más tienen la versión cubana, donde la Iglesia ha sido sistemáticamente perseguida. Desconocen al monseñor Oscar Arnulfo Romero. Desconocen al Papa que, incluso, en este proyecto de acuerdo, está mal escrito el apellido del Papa. Es increíble que el redactor de esta propuesta n siquiera se haya paseado por esa posibilidad.

Ustedes creen que el país no existe. Ustedes quieren confiscar a Oscar Arnulfo Romero para su causa. Ustedes que creen que lo pueden confiscar con toda la facilidad, creen que el resto del país que los sufre, que los padece, a través de las colas, a través de los resultados que hubo en el FUS, a través de la inflación, a través de las muertes y de la represión, este país no existe. Y monseñor Romero era – precisamente -  partidario de la verdad. Monseñor Romero la proclamó aún sacrificando su vida. Y monseñor Romero perfectamente hubiese referido las palabras de San Pablo a los Corintios para quienes creen que el resto del país no existe, para quienes creen que el resto del país somos nada más que espectadores. Decía San Pablo, y con esto monseñor Romero se identificó muchísimas veces: ‘Lo plebeyo del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para anular lo que es´. Y nosotros somos devotos de la verdad, de la trascendencia, no de esta versión de la Nueva Era, místico- religiosa e ideológica, y ese pastiche propio de la postmodernidad. Nosotros andamos el camino de la fe, de la esperanza y, por eso, esa libertad iluminada que se abre para el 2016 está inspirada no sólo en Monseñor Romero, sino en el testimonio de coraje, de solidaridad y de consecuencia que nuestros pastores, sean católicos, sean protestantes, sean de cualesquiera de las creencias organizadas: nosotros estamos inspirados por ese mensaje de trascendencia de Dios Todopoderoso, que – precisamente – va a castigar con el perdón, pero – recuerden -  no hay perdón sin justicia. Nosotros, partidarios del perdón, no olvidamos.

Es todo, señor Presidente, colegas parlamentarios”

Fuente:

viernes, 22 de mayo de 2015

ILUSTRADOR

¿Monseñor Romero murió por su fe o por sus convicciones políticas?

Recientemente Francisco, papa de la iglesia católica romana ha tomado la decisión de aceptar la causa promovida desde El Salvador que tiene como objeto elevar a la categoría de santo a monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Para consumar este fin la iglesia solo tenía dos caminos; el primero lograrlo por la vía de las virtudes heroicas y si no; declarándolo mártir…
Pero esta última solo puede aplicarse a personas que han sufrido martirio POR CAUSA DE LA FE, la iglesia establece que haya sufrido odio por la fe que profesa.
El caso de Monseñor no fue así, nadie en El Salvador sentía odio contra el por qué fuera católico, máxime en un país en el que la Iglesia Católica tiene rango constitucional que le da preeminencia sobre todas las demás iglesias, mal heredado por la influencia de poder que esta iglesia ha ejercido en el país a lo largo de la historia.
Yo no creo que Monseñor Romero haya muerto porque sus asesinos sentían odio contra la fe católica como lo sostiene el corrupto de Mauricio Funes, mas creo que murió como resultado final de una tergiversación de la doctrina cristiana denominada “teología de la liberación”, esta última fue una desviación teológica que provoco que muchos sacerdotes católicos terminaran empuñando un fusil y convirtiéndose en revolucionarios.
Cito como ejemplo el caso del sacerdote católico Camilo Torres en Colombia, quien influenciado por la Teología de la liberación fundara el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional y quien muriera en combate el 15 de febrero de 1966.
Jesucristo, quien es el modelo de fe para los cristianos y el ÚNICO GUÍA ESPIRITUAL del pueblo salvadoreño fue el primero en dar el ejemplo de no MEZCLAR LO POLÍTICO CON LO CRISTIANO, ni siquiera cuando a propósito y para que criticara al Imperio Romano que OPRIMÍA al pueblo judío cuando le tentaron pidiéndole que opinara sobre los impuestos, de su boca salieron estas palabras: Dad al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es Dios…
El ejemplo de Jesucristo fue tal, que ni siquiera permitió, ni tolero ningún acto de violencia, vean como enseñaba Jesucristo que cuando Pedro desenvaino su espada y cortó la oreja de Malco cuando iban a capturar a Jesús en el huerto de los olivos, fue enfático al decirle: “PEDRO Vuelve tu espada a tu lugar, porque todos los que toman la espada, por la espada perecerán; dicho en nuestros tiempos: el que a hierro mata a hierro muere.
Ahora veamos como respondió Monseñor Romero cuando tuvo la opción de elegir como la tuvo Jesucristo, su decisión fue la siguiente: “La iglesia no puede oponerse al MOVIMIENTO porque la Iglesia no puede ir contra el hecho de que SE UTILICE LA VIOLENCIA cuando no queda otra salida”.
De esta forma Monseñor Romero JUSTIFICO el método de la violencia, violencia que también terminaría con su vida, el movimiento al que se refería Romero era el de la guerrilla incipiente en El Salvador y la Violencia a la que se refería era la de los ASESINATOS, SECUESTROS Y DESTRUCCIÓN que esos grupos generaban.
Su forma de pensar fue moldeada por el ex-sacerdote argentino José Miguel Bonino, teólogo de la liberación y más tarde presidente del Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra, quien fue traído a El Salvador con ese propósito, Bonino tenía como tarea elegir al sucesor de Monseñor Luis Chávez y González y fue el quien eligió a Monseñor Romero…
Ademas hay otro hecho que traer a la memoria en noviembre de 1977 el sacerdote Antonio Pineda Quinteros de Quezaltepeque fue excomulgado por Monseñor Romero por señalar que el comunismo en la Iglesia era incentivado por Monseñor Romero al motivar la lucha de clases y traer sacerdotes extranjeros sin importarle las consecuencias de esas actividades, mencionando entre estos a los padres Antonio Vides, Roberto Vanden Hansen, Benito Tovar y Ator Ruiz segun nota escrita en el Documento de La Prensa Grafica, "El Conflicto en El Salvador" pagina numero 10.
Por ello después con frecuencia se veía en las oficinas del arzobispado a los jesuitas Francisco Estrada, Ignacio Ellacuría, Isidro Pérez Stein y otros más.
El padre Rafael Moreno, doctor en marxismo, era el jefe de relaciones públicas del arzobispado.
Fue la línea de la Teología de la Liberación la que conformo a las Comunidades Eclesiales de Base convirtiendo a las estructuras eclesiásticas en fuentes generadoras de pensamiento revolucionario marxista leninista, que al llegar al máximo de su desviación terminaron conformando otra organización llamada “El Grupo” y que fueron los cristianos formados en base a la Teología de la Liberación los que realizaron el primer secuestro en El Salvador en la persona del empresario Ernesto Regalado Dueñas…
Para quienes irreflexivamente por ignorancia o malicia sostienen que Monseñor Romero fue acusado FALSAMENTE de participar en política como lo ha dicho el arzobispo italiano Vincenzo Paglia, la verdad es que el coronel Arnoldo Majano en su libro “Una Oportunidad Perdida” establece que Monseñor Romero fue uno de los artífices junto con el del golpe de estado del 15 de octubre de 1979...
Y en entrevista concedida a Laffite Fernandez y publicada en dicho medio el 19 de noviembre de 2009 a Diario El Mundo, este le pregunta:
¿Cómo participa Monseñor Romero? Y Majano contesta: Monseñor Romero está enterado desde mayo de 1979… Coopera con el Golpe a mi modo de ver. Por lo tanto, sin lugar a dudas, Monseñor ESTABA MAS METIDO QUE YO en el golpe de Estado. Mucho más…. Él era una de las pocas personas no militares que sabía el día y la hora del golpe….
Esa actividad política fue la que preocupo al Papa Juan Pablo II y se ve en la obligación de llamar a Roma a Monseñor Romero y reiterarle que su compromiso era con la iglesia, la iglesia necesitaba un pastor...
Pero también hay que reconocer que la izquierda ha instrumentalizado a Monseñor y en la derecha no existen ideólogos que defiendan su pensamiento, desde luego los ideólogos de derecha fueron asesinados finalizando la guerra entre ellos Francisco Peccorini Letona quien de seguro les recomendaría a los hombres de derecha mandar a colocar una valla gigante con las palabras que Monseñor Oscar Arnulfo Romero pronunciara el 22 de mayo de 1977 en su homilia: “la violencia que enluta al país”:

“Oigan la aclaración: primero "La Iglesia" condena el marxismo comunista que por ideología y práctica revolucionaria niega a Dios y niega todo valor espiritual, calificándolos de alienante"… El comunismo "explota las diferencias de clases en la sociedad para provocar la lucha y usa al hombre como puro medio para lograr un poder político conforme a su ideología". Esta es una síntesis de lo que es el comunismo”.
La critica de Romero entonces fue para ambas partes esto no le gusto a las organizaciones de izquierda y lo dejaron solo, Romero después quiso congraciarse con ellos pero era tarde había caído en desgracia..
Pero el error de Romero fue apoyar el camino de la Teología de la Liberación que había elegido la opción preferencial por los pobres!!!, porque digo que se equivoco, pues porque su proceder fue contrario a lo que estableció Dios en su palabra (Mateo 26:11): A los pobres siempre los tendréis!!!
A los pobres se les saca de la pobreza generando empleo y desarrollo humano, probado esta por la historia que los países que generan asistencialismo terminan siendo mas pobres sus ciudadanos.
Lástima que no quedan ya hombres intelectuales ni ideólogos en la derecha, a mí me complace ilustrarlos a quienes me leen pues solamente así podemos tener una visión más completa de la compleja realidad salvadoreña.

Fuente: Joshua Castillo
(https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10153021657576904&set=a.10150976367596904.442123.828671903&type=1&fref=nf&pnref=story)

viernes, 31 de enero de 2014

LAS VENAS POR ABRIR EN AMÉRICA LATINA

La presencia de ALBA Petróleo en El Salvador se ha convertido en un factor de perturbación en la vida política, económica y cultural de ese país. Hoy, con las elecciones del próximo domingo dos de febrero, el visitante desprevenido podría pensar que ALBA es un partido político más, quizá el más importante, efectivo y poderoso desde el punto de vista económico. Su propaganda, muy bien elaborada por técnicos brasileños, presentan una empresa con rostro solidario, humanitario, protector de la naturaleza, de gente feliz por doquier, y con un futuro promisorio. Son más de veinte subsidiarias que maneja ALBA, alimento, financiera, cafetalera, combustibles, inmobiliaria, mercados, farmacias y hasta una línea aérea. Eso sí, siempre a su lado, de alguna manera subliminal aparece el candidato o la bandera del partido ligado al Socialismo del Siglo XXI, al modelochavista, pero no como actor principal, solo de paso, el mensaje es ALBA lo otro es lo subliminal.
Es impúdico el espectáculo, la penetración y el irrespeto a la idiosincrasia y soberanía de los guanacos. Inaceptable para cualquier persona de sensibilidad nacional.
No tengo elementos, o si los tengo no me toca publicarlos por este medio, pero independientemente de las causas y efectos de la actual situación, ni señalar las vías para ir hacia el encuentro nacional fundamentado en la igualdad de oportunidades, y el irrestricto acatamiento al Estado de Derecho, se impone un nuevo Pacto Social, un programa de nación en el que todos se sientan parte del orgullo y alegría de haber nacido en ese país.
Si puedo decir, apelando a mi pasado académico, y respetando en forma absoluta las decisiones internas que, ni en tiempos de la United Fruit Company un país fue tan cautivo de una empresa comercial extranjera, como lo es ahora de ALBA y su contenido.
Al ser parte de la humanidad, de la gran familia humana, al tener raíces profundas, consanguíneas, afectivas, intelectuales y gozar de la libertad espiritual que me otorgan los años y el no tener compromiso sino con la verdad, mis valores y mi fe, digo y escribo esto con amor, solidaridad y preocupación.

Juan José Monsant
https://www.facebook.com/profile.php?id=573436637