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domingo, 30 de marzo de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- "Documentos para la historia: La política venezolana entre 1945 y 1948 vista por el general Martín Márquez Añez". El Nacional, Caracas, 25/05/1981.
- Manuel Pérez Vila. "Pulso en la historia: Publicidad e historia". El Nacional, 28/08/77.
- Antonio Sánchez Carrillo. "Ventana al Cuatricentenario: Imagen contemporánea de Trujillo". El Nacional, 08/10/57.
- Eduardo Arroyo. "Los guzmanes". El Nacional, 15/09/82.
- Pedro Beroes y Lucila Palacios escriben sobre el carnaval. El Nacional, 18/02/50.

Reproducción: El Universal, Caracas, 18/04/1914.

domingo, 22 de julio de 2012

ORIENTA (C) CIONES

APARECIDA: Memoria de un Encrucijada Espiritual Crucial.
Guido Zuleta Ibargüen.

Aparecida. Domingo 20 de Mayo 2007.

La mañana de hoy la pequeña y hermosa ciudad de Aparecida está copada de peregrinos que vienen a ver a María Aparecida. El comedor del hotel se llenó totalmente. Se pregunta por la residencia dónde Gregorio Iriarte, reconocido integrante del movimiento de Teología de la Liberación y fundador de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, dijo que se alojaba junto a miembros del grupo Amerindia. Al llegar a la Casa de Hospedagem Sao Canísio, Casa de Hospedagem, Retiros e Encontros. Dirigida pelas irmás de Sao Pedro Canísio, la atención es sumamente cordial. Hay un ambiente sencillo y muy grato. Buscan al P. Gregorio Iriarte. Al fin aparece muy cordial. En la planta baja se ven habilitadas unas salas de Atención con nombres conocidos. Sala Mons Romero, Sala Mons Angelli. Y el P. Gregorio invita a conocer uno de los salones habilitados para el trabajo de los participantes. Están preparando sus aportes, junto con el P. Gregorio Iriarte el Hno Nery, miembro de la Congregación de Hermanos de La Salle en Brasil y el P. Pablo Suess.
El P. Gregorio me lleva aparte para saludar al P. Sergio Torres, a quien califica como el fundador del grupo Amerindia. Muy cordial y se ve que muy atareado. Y luego Gregorio comenta sus impresiones en relación al evento. Considera que el discurso del Papa en general no emitió condenaciones. Dejó abiertos amplios espacios para el debate interno. Reasumió el método de ver, juzgar, actuar, lo cual permite una discusión inicial sobre la realidad que se vive. Aunque también tuvo errores, que a su juicio dejó intrigados incluso a obispos que no están en la línea de Teología de la Liberación. En especial su planeamiento sobre la primera evangelización. En un continente que sabe lo que vivió en la conquista. De todos modos considera que el debate interno resulta abierto y a su juicio hubo votaciones importantes ya, que indican la posibilidad de mayor apertura. En primer lugar que haya un documento final. Pues había quienes planteaban su no necesidad. Luego el método aprobado también en votación, frente a quienes consideraban que se debía partir, como en Santo Domingo, de la doctrina, lo cual pone de lado en la práctica la discusión sobre la realidad vivida en sus diferentes campos en América Latina y el Caribe. Informa también que el diálogo entre obispos de diversas nacionalidades permite una confrontación de puntos de vista importantes para el análisis de la realidad. Como la que existe por ejemplo entre obispos venezolanos , bolivianos y ecuatorianos. Así como en otras áreas, sobre temas importantes como el de la integración latinoamericana y las vías que deben apoyarse.
Al finalizar la breve pero intensa sesión entrega unos primeros aportes hechos por el grupo de teólogos a solicitud de los obispos. Uno de ellos se transcribe a continuación:
REALIDAD, SIGNOS DE MUERTE Y SIGNOS DE VIDA.
Una mirada a nuestro Continente:
Signos de muerte…
  • En lo económico: Aumento de la pobreza y de la extrema pobreza. Concentración de la riqueza, falta de equidad. Globalización. Ley de mercado. Neoliberalismo. Blanqueo del dinero. “Paraísos de las finanzas”...
  • En lo social: Corrupción, Individualismo. Migración. Discriminación social. Terrorismo. Drogadicción. Guerras. Armamentismo.
  • En lo ecológico: Contaminación. Destrucción de bosques. Desestatización…
  • En lo político. Corrupción partidista. Nepotismo. Poca participación ciudadana. Clientelismo. Crisis de la democracia liberal-representativa…
  • En lo biológico. Crisis de la familia. Aborto. Eutanasia. Matrimonio unisexuales…
  • En lo psicológico: Subjetividad. Pensamiento débil. Consumismo. Pluralismo cultural. Valoración del cuerpo.
  • En lo cultural: Imposición de la cultura moderna. Desconocimiento y desprecio de las culturas ancestrales. Desprecio de las culturas indígenas y afro…
  • En lo moral: Crisis de valores: “el tener” vale más que el “ser”: la apariencia vale más que la realidad; la exterioridad vale más que la realidad; la exterioridad vale más que la interioridad; el cuerpo vale más que el espíritu; lo transitorio vale más que lo permanente; la mediocridad vale más que la excelencia…
  • En lo religioso: Relativismo moral. Prácticas religiosas sin compromiso. Distanciamiento entre la fe y la vida. Retorno de lo sagrado. Más religiosidad pero menos fe…
En la iglesia: autoritarismo. Centralismo. Clericalismo. Machismo. Integrismo. Legalismo. Paternalismo. Poco espíritu de autocrítica…
Signos de vida…
Son también muy importantes los signos de vida que podemos constatar en nuestra región:
Mayor reconocimiento y vigencia de los derechos humanos.
Creciente sensibilidad ante el grave problema de la pobreza y de la extrema pobreza.
Más interés y mayor conocimiento de otras culturas.
Avances en la valoración de la persona humana, de su libertad y de su autonomía.
Valoración de lo cotidiano, de lo concreto, de lo gráfico, de lo directo…
Logros, aunque insuficientes, en el reconocimiento pleno de los derechos de la mujer e igualdad de género.
Mayor sensibilidad ante los graves desafíos y desastres ecológicos.
Avances notables en el campo de la educación, de la salud y de las nuevas tecnologías.
Permanencia y gran vitalidad de la Religiosidad Popular y de la fe de nuestro pueblo a pesar del secularismo y de la crisis de valores.
Creciente mentalidad antibelicista y mayor interés por la paz mundial.
Más espíritu crítico frente a la politiquería tradicional y la corrupción del poder.
Creciente presencia positiva de la sociedad civil ante la crisis de los partidos políticos, así como un mayor reconocimiento de los derechos de la ciudadanía.
Grandes movilizaciones a favor de los Foros Sociales Mundiales y de los Foros Regionales.
Mayor conciencia de la necesaria integración de los países de América Latina.

Fuente: http://www.sicsal.net/reflexiones/MemoriaAparecida20052007.html
Ilustración: Eduardo Arroyo, "Señal de tráfico",  segun Kote Rodrigo EFE

sábado, 2 de junio de 2012

EL RECURSO DEL MÉTODO

EL PAÍS, Madrid, 01 de Junio de 2012
El pintor Eduardo Arroyo posa junto a su obra 'Los cuatro dictadores', que forma parte de la nueva sección de la colección permanente del Museo Reina Sofía, presentada hoy, lunes 21 de mayo, bajo el titulo '¿La guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968)', que recorre las transformaciones artísticas en la posguerra con obras de Francis Bacon, Philip Guston, Darío Villalba, Jean Tinguely, Yves Klein, Raimond Hains, Eduardo Arroyo o Val del Omar. / Kote Rodrigo (EFE)

Era inevitable. Un cierto aire de déjà vu ha soplado esta mañana durante la presentación de la segunda reordenación de la colección permanente del museo Reina Sofía. La misma que vio la luz con motivo de la celebración del veinte aniversario de la fundación del museo y contó con la visita de la consorte real que da nombre al centro de arte.

El tramo, el segundo de los cuatro en los que Manuel Borja-Villel ha dividido su particular visión de la historia, mantiene el título (¿La guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido, 1945-1968), aunque, afirman sus artífices (el director y el equipo de conservación), el relato ha cambiado “sustancialmente”. “Hay algunas salas absolutamente nuevas, incorporaciones importantes como los Oldenburg procedentes de la colección Sonnabend, la donación de la familia de Val del Omar…. La historia nunca es neutra y todo canon implica unos vencedores y unos vencidos. Este es un replanteamiento profundo”, explicó Borja-Villel, que aprovechó la instalación de la muestra de Antoni Muntadas para descolgar las piezas y volver a colocarlas en un nuevo discurso.

Si bien no ha quedado irreconocible, el resultado difiere bastante del planteamiento anterior en las salas que se han tocado, como las de fotografía (a cargo de Horacio Fernández y con el trabajo sobre boxeo que Ramón Massats realizó con Ignacio Aldecoa como presencia destacada), la que pone en diálogo a Rauschenberg con los mencionados monoprints y esculturas de Oldenburg, o la imponente sala dedicada a la Figuración Narrativa europea, que tuvo su big bang en París de finales entre los 50 y 60.

Un superviviente de aquellos encarnizados tiempos, Eduardo Arroyo, ha explicado ante su célebre Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp, que firmó junto a Gilles Aillaud y Antonio Recalcati, que él y sus contemporáneos decidieron oponerse a la abstracción, aunque eso acarrease desagradables polémicas. “Cuando el Pompidou quiso comprar la serie [en el que los tres jóvenes pintores dan una paliza de muerte al inventor del readymade, que por entonces estaba vivo], yo me opuse: sabía que el museo [parisiense] lo iba a enterrar en sus depósitos. Estoy muy orgulloso de que el Reina Sofía lo exponga en esta sala”. Lo acompañan piezas suyas, como los Los cuatro Dictadores, o del Equipo Crónica. Borja-Villel se había congratulado antes de que el museo madrileño cuente con “la mejor colección de Figuración Narrativa fuera de París”.

Arroyo también se ha mostrado mostró orgulloso de la cuchillada que luce el lienzo a la altura de la cara de Recalcati. “Fue la poeta Joyce Mansur”, recordó, “que no podía soportar el ultraje a Duchamp. Yo siempre me opuse a que se restaurase el roto”.

Además del volcánico pintor, al recorrido se han sumado varios de los artistas directamente afectados por la nueva disposición de las salas, situadas en la cuarta planta del edificio Villanueva. Como Darío Villalba, que desde una silla de ruedas asistía emocionado a la perspectiva ofrecida por dos de sus célebres encapsulados en una sala en la que convive con Bacon, Philip Guston o Ronald B. Kitaj.


En la misma sala, dedicada al realismo expresionista, se puede admirar una soberbia pieza de Luis Gordillo. Tras el rediseño aguarda en dos espacios distintos, este y el del tercer tramo de la reordenación (que al concluirse forzó el replanteamiento del segundo). “Lo hemos desvinculado de los Esquizos de Madrid”, había proclamado Borja-Villel.

Un poco más allá, tras una parada en la sala de Alberto Greco, artista performático argentino fallecido en 1964 y predilecto en el nuevo discurso del museo, Ramón Massats se ha fundido en un abrazo con Carlos Pérez Siquier, “los Rolling Stones de la fotografía española”, en la definición de superviviente del segundo. Este arte, que en los cincuenta y sesenta vivió un momento cumbre, explicaba Horacio Fernández, es el nuevo compañero de la obra de Antonio López, cuya representación (dos óleos y un par de esculturas) se enfrenta a los adustos retratos de Virxilio Vieitez y Francisco Ontañón.

Al final del recorrido, parecía justa la sentencia escuchada en la voz torrencial de Arroyo: “Esta es una lectura de olvidados”.