¿Nuevo esquema cambiario o más de lo mismo?
Douglas C. Ramírez Vera
Si usted hace lo mismo y vuelve a insistir en hacer lo mismo, es imposible que obtenga resultados diferentes. Esa es la historia de las acciones del gobierno en la economía que han conducido a la situación de desastre en la que estamos actualmente.
En el período en que el país contó con los más altos ingresos petroleros se tuvo el mayor déficit del saldo de la balanza de pagos,¡de toda su historia! Esto pudo ser ocultado un tiempo, por los altísimos ingresos crecientes que tuvo el país desde 1998 hasta el 2008, cuando empieza la caída de precios del petróleo en el mercado mundial, ya esto no lo pudo esconder. El gobierno en vez de cambiar sus acciones ante el fin de la época de las vacas gordas, siguió gastando lo mismo que en la época de las vacas flacas.
La realidad presente es muy simple, el Gobierno de Venezuela en su cronograma de pago debía cancelar este año 2017 unos 9 mil 150 millones de dólares que vencen en abril y noviembre. El gobierno ofreció un canje de deuda que vencía el 2017 y trasladar el pago para el 2021, este canje fracasó. El gobierno realizó una nueva oferta y ofreció mejores condiciones para la sustitución de deuda pero redujo el plazo al 2020 y ofreció una mayor rentabilidad para hacerlos más atractivos, su meta era sustituir al menos el 50% del total de bonos. El resultado que logro fue sustituir el 31,4% de los bonos que vencen en abril, y el 45,3% de los bonosque vencen en noviembre. En promedio logró sustituir el 41% del total de bonos que vencen el 2017. De todas formas debe pagar en vencimiento de deuda el 2017 un monto de $5.422.050.000 dólares.En cuanto a las importaciones, Venezuela requiere importar en bienes y servicios como mínimo unos 9 mil millones de dólares (que son fundamentalmente alimentos) y pagar más de 2 mil millones de dólares para mantener operativa la industria petrolera. En total el país necesita pagar, para subsistir con lo mínimo en el 2017, más de 16 mil 500 millones de dólares. Nótese que en estos egresos en divisas no se incluye la importación de medicinas.
Ahora veamos los ingresos. Venezuela por exportaciones petroleras (sin descontar costos operativos de producción) podrá exportar en el mejor de los casos 8 mil 300 millones de dólares con un mercado petrolero en declive en precios, el resto de las exportaciones sumarán alrededor de unos 650 millones de dólares, eso significa como máximo unos 9 mil millones de dólares por exportaciones en el 2017. Si vamos por las reservas internacionales, a marzo del 2017 quedan en el Banco Central de Venezuela 10 mil 412 millones de dólares (que incluyen oro y divisas) de ese total quedan como unos 1 mil 300 millones de reservas operativas. Si solamente sumamos las divisas entre exportaciones y reservas operativas nos suman 10 mil 300 millones de dólares.
Si tiramos la línea entre egresos e ingresos nos da que tenemos que pagar unos 16 mil 500 millones de dólares y solamente tendremos 10 mil 300 millones de dólares en el 2017.Hay una necesidad de financiamiento de 6 mil 200 millones de dólares. ¿De dónde puede salir ese diferencial? Una vía es tener unos nuevos préstamos, pero por la situación de ilegalidad del gobierno al desconocer la Asamblea Nacional, los mercados financieros no le van a dar nuevas líneas de crédito. Solo le queda vender el oro monetario, con lo cual conduce más rápidamente a una situación de insolvencia al país. Pero esto lo saben todas las clasificadoras de riesgo y lo saben todas las entidades financieras bilaterales y multilaterales. Por lo cual el gobierno venezolano ha incrementado el riesgo país y por tanto el costo financiero de cualquier instrumento de deuda colocada en los mercados financieros por parte de Venezuela. Por el incremento de la probabilidad de no pago en el corto plazo, lo que técnicamente se llama default.
El neo esquema cambiario propuesto de nuevo por el gobierno repite las mismas formulas probadas, no genera nuevas prácticas, ni conduce a mágicos resultados. El país está en una situación que requiere ir, lo más pronto posible al financiamiento de la banca multilateral y a un tipo de cambio flotante y unificado. El diagnóstico es evidente pero esto contradice el desgastado discurso ideologizado del fracasado socialismo del siglo XXI, el legado del presidente difunto está tan enterrado como el mismo, ¡él ya no volverá! Quienes lo sustituyeron en el poder, dilapidaron el capital político heredado.
El gobierno quiere huir hacia adelante, pero solo le queda al frente un precipicio y a él, lamentablemente, nos conduce.
(*) Jefe de Cátedra de Macroeconomía / Universidad de los Andes.
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martes, 28 de marzo de 2017
miércoles, 28 de diciembre de 2016
DEMOLICIONES
Cierre 2016 y apertura 2017
Douglas C. Ramírez Vera
Venezuela cierra el 2016 con tres grandes déficits: El político, el institucional y el económico.
El primer déficit, el político, es resultado del actuar del gobierno nacional de no reconocer su derrota frente a las urnas y utilizar cualquier mecanismos para desconocer la voluntad popular que le ha dicho basta a su forma de conducir al país y no someterse al arbitrio de la consulta popular teniendo un comportamiento demofóbico al no convocar las elecciones de gobernadores y alcaldes pautadas para diciembre de 2016 y desconocer el deseo del 80% del país que pide un referéndum revocatorio. Por el lado de la oposición el déficit es el exceso de vedetismo de los dirigentes políticos, el pecado de enfriar las calles y bajar la presión para negociar con quien no respeta las leyes y juega sucio.
El segundo déficit, es institucional como resultado de la violación de la constitución misma por parte del Tribunal Supremo de (in) Justicia quien se ha convertido en el bufete legal del ejecutivo y autoproclamándose poder constituyente al desconocer la voluntad popular del 6D2015, al desconocer el rol legislador y contralor de la Asamblea Nacional y permitir un gobierno discrecional que no respeta ni cumple el mismo orden legal del cual emano. EL TSJ ha emanado más de 40 sentencias desconociendo rol supervisor de la AN sobre el Banco Central de Venezuela quien se ha sometido al ejecutivo financiando el inmenso déficit fiscal y el inmenso déficit de caja de PDVSA quien al no poder cumplir con sus proveedores pone en riesgo su propia capacidad operativa.
El tercer déficit, el económico es consecuencia de los dos anteriores, que han condenado a una caída del crecimiento económico de más de un 10%, y a conducido una escasez de producción de bienes y servicios dándonos como regalos una de las más tristes navidades, acompañados de una inflación de más del 700% anual financiado por una dislocada emisión de dinero y una deschavetada recolección de los billetes del 100. Quien tuviese alguna duda sobre la incompetencia del gobierno y del régimen actual pudo aclararla, completamente, frente a las alocadas medidas de intento de sustitución monetaria. Introduciendo una ampliación del cono monetario en 72 (fallidas) horas que al cierre del año, aún no se le ha visto la cara al billete de 500, ni menos a los otros de mayor denominación.
Las perspectivas del 2017 en lo internacional se centra para Venezuela en dos aspectos el primero tiene que ver con la evolución del mercado petrolero y el segundo es sobre la arquitectura de negociación de las deudas soberanas.
Para la primera quincena de febrero del 2017 se reunirá el comité de seguimiento de los acuerdos tomados el 2016. El acuerdo OPEP y de algunos países no miembros acordaron la reducción de 1.2 millones de barriles diarios, esto hace subir temporalmente el precio del barril. Si el petróleo sube y se acerca a los $60 dólares el barril, se incrementara en un plazo de 6 meses o menos la producción de petróleo de esquisto de Canadá y Estados Unidos, incorporando unos 880 mil barriles diarios con lo cual se compensará la caída de la producción. En consecuencia el ligero aumento del precio del barril caerá o se mantendrá estable impidiendo que el barril suba significativamente. Actualmente el precio de la canasta venezolana se sitúa en $45 y la del BRENT en $55, la inversión petrolera seguirá cayendo en el mundo por tercer año consecutivo provocando en el futuro no muy cercano (tal vez para el 2026) un aumento del precio del petróleo.
En cuanto al nuevo marco regulatorio internacional para la renegociación de la deuda. La nueva arquitectura nace de la experiencia de negociación de Argentina con los tenedores de deuda soberana conocidos como “holdouts”. ¿Qué implicancias tiene este hecho en la deuda no reestructurada venezolana? En primer lugar las condiciones de negociación para los países soberanos y para sus empresas claves se han vuelto más duras. Requiere de una renegociación global que permita incluir a los tenedores de bonos del gobierno y de PDVSA y establecer el cumplimiento de las Clausulas de Acción Colectiva que están incluidas en la deuda pública del gobierno pero no en la de PDVSA. Esto puede implicar una declaración de bancarrota de PDVSA para que no se vea sometida a un embargo de sus activos en extranjero. Requiere un fuerte programa de reformas económicas con apoyo de los organismos multilaterales, unas serán para resolver problemas de cuenta corriente y otras para desarrollar un programa de inversiones para recuperar la infraestructura y modernizarla.
Las perspectivas para el 2017 no son más alentadoras. De continuar estas políticas del gobierno actual y no cambiar el rumbo. De no aceptar la necesidad de convocar elecciones generales, de no reestructurar la deuda, de no aceptar la ayuda humanitaria en alimentos y medicinas, de continuar incrementando el déficit fiscal, ya que el presupuesto aprobado por el TSJ para el 2017 es casi 5 veces mayor al del 2016. De continuar financiando el déficit fiscal con emisión de dinero inorgánico. De dar prioridad al pago de los tenedores de bonos sobre las necesidades de alimentos y medicinas del pueblo venezolano. De continuar incumpliendo con el país. El resultado para el 2017 es de continuar de una caída del producto de más del 10%, con una inflación de 1500%, lleva al país a un default sin las ventajas de una pronta restructuración.
En lo político el resultado es un incremento del rechazo del pueblo al ejército quien ha sido el principal alcahuete del régimen, un rechazo al gobierno con un presidente incompetente y una huida de talentos del país en que nacieron. Para la oposición el resultado posible es una desesperación del pueblo opositor y una frustración en deseos de participación política y electoral, con lo cual gana el gobierno una prolongación de su continuidad a pesar de la reducción de la base de apoyo electoral que aun bordea los 6 millones de votos a favor del gobierno.
La MUD tiene que reinventarse y esto pasa por la ampliación de su espacio de articulación político y social. La oposición es mayor a la MUD y la MUD se ha beneficiado del hecho de ser el líder del bloque opositor con lo cual ha capitalizado los votos. Pero esto puede cambiar y perder su rol de liderazgo. Se requiere líderes competentes y no las vedettes que hemos tenido. Se requiere una propuesta país que proponga un programa económico que permita estabilizar el país resolviendo los déficits económicos, luego un programa de acciones institucionales y permita reconstruir el país dándole fundamentos sólidos para un crecimiento sostenido en el largo plazo. Tal vez la se requiere una nueva constituyente que reduzca el poder del ejecutivo, minimice el peso militar, recupere la descentralización y fortalezca a la sociedad civil. Es un reto para el futuro cercano y se demanda mujeres y hombres con carácter, de compromiso y amor por Venezuela.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioneconomia/28568-douglas-c-ramirez-
Douglas C. Ramírez Vera
Venezuela cierra el 2016 con tres grandes déficits: El político, el institucional y el económico.
El primer déficit, el político, es resultado del actuar del gobierno nacional de no reconocer su derrota frente a las urnas y utilizar cualquier mecanismos para desconocer la voluntad popular que le ha dicho basta a su forma de conducir al país y no someterse al arbitrio de la consulta popular teniendo un comportamiento demofóbico al no convocar las elecciones de gobernadores y alcaldes pautadas para diciembre de 2016 y desconocer el deseo del 80% del país que pide un referéndum revocatorio. Por el lado de la oposición el déficit es el exceso de vedetismo de los dirigentes políticos, el pecado de enfriar las calles y bajar la presión para negociar con quien no respeta las leyes y juega sucio.
El segundo déficit, es institucional como resultado de la violación de la constitución misma por parte del Tribunal Supremo de (in) Justicia quien se ha convertido en el bufete legal del ejecutivo y autoproclamándose poder constituyente al desconocer la voluntad popular del 6D2015, al desconocer el rol legislador y contralor de la Asamblea Nacional y permitir un gobierno discrecional que no respeta ni cumple el mismo orden legal del cual emano. EL TSJ ha emanado más de 40 sentencias desconociendo rol supervisor de la AN sobre el Banco Central de Venezuela quien se ha sometido al ejecutivo financiando el inmenso déficit fiscal y el inmenso déficit de caja de PDVSA quien al no poder cumplir con sus proveedores pone en riesgo su propia capacidad operativa.
El tercer déficit, el económico es consecuencia de los dos anteriores, que han condenado a una caída del crecimiento económico de más de un 10%, y a conducido una escasez de producción de bienes y servicios dándonos como regalos una de las más tristes navidades, acompañados de una inflación de más del 700% anual financiado por una dislocada emisión de dinero y una deschavetada recolección de los billetes del 100. Quien tuviese alguna duda sobre la incompetencia del gobierno y del régimen actual pudo aclararla, completamente, frente a las alocadas medidas de intento de sustitución monetaria. Introduciendo una ampliación del cono monetario en 72 (fallidas) horas que al cierre del año, aún no se le ha visto la cara al billete de 500, ni menos a los otros de mayor denominación.
Las perspectivas del 2017 en lo internacional se centra para Venezuela en dos aspectos el primero tiene que ver con la evolución del mercado petrolero y el segundo es sobre la arquitectura de negociación de las deudas soberanas.
Para la primera quincena de febrero del 2017 se reunirá el comité de seguimiento de los acuerdos tomados el 2016. El acuerdo OPEP y de algunos países no miembros acordaron la reducción de 1.2 millones de barriles diarios, esto hace subir temporalmente el precio del barril. Si el petróleo sube y se acerca a los $60 dólares el barril, se incrementara en un plazo de 6 meses o menos la producción de petróleo de esquisto de Canadá y Estados Unidos, incorporando unos 880 mil barriles diarios con lo cual se compensará la caída de la producción. En consecuencia el ligero aumento del precio del barril caerá o se mantendrá estable impidiendo que el barril suba significativamente. Actualmente el precio de la canasta venezolana se sitúa en $45 y la del BRENT en $55, la inversión petrolera seguirá cayendo en el mundo por tercer año consecutivo provocando en el futuro no muy cercano (tal vez para el 2026) un aumento del precio del petróleo.
En cuanto al nuevo marco regulatorio internacional para la renegociación de la deuda. La nueva arquitectura nace de la experiencia de negociación de Argentina con los tenedores de deuda soberana conocidos como “holdouts”. ¿Qué implicancias tiene este hecho en la deuda no reestructurada venezolana? En primer lugar las condiciones de negociación para los países soberanos y para sus empresas claves se han vuelto más duras. Requiere de una renegociación global que permita incluir a los tenedores de bonos del gobierno y de PDVSA y establecer el cumplimiento de las Clausulas de Acción Colectiva que están incluidas en la deuda pública del gobierno pero no en la de PDVSA. Esto puede implicar una declaración de bancarrota de PDVSA para que no se vea sometida a un embargo de sus activos en extranjero. Requiere un fuerte programa de reformas económicas con apoyo de los organismos multilaterales, unas serán para resolver problemas de cuenta corriente y otras para desarrollar un programa de inversiones para recuperar la infraestructura y modernizarla.
Las perspectivas para el 2017 no son más alentadoras. De continuar estas políticas del gobierno actual y no cambiar el rumbo. De no aceptar la necesidad de convocar elecciones generales, de no reestructurar la deuda, de no aceptar la ayuda humanitaria en alimentos y medicinas, de continuar incrementando el déficit fiscal, ya que el presupuesto aprobado por el TSJ para el 2017 es casi 5 veces mayor al del 2016. De continuar financiando el déficit fiscal con emisión de dinero inorgánico. De dar prioridad al pago de los tenedores de bonos sobre las necesidades de alimentos y medicinas del pueblo venezolano. De continuar incumpliendo con el país. El resultado para el 2017 es de continuar de una caída del producto de más del 10%, con una inflación de 1500%, lleva al país a un default sin las ventajas de una pronta restructuración.
En lo político el resultado es un incremento del rechazo del pueblo al ejército quien ha sido el principal alcahuete del régimen, un rechazo al gobierno con un presidente incompetente y una huida de talentos del país en que nacieron. Para la oposición el resultado posible es una desesperación del pueblo opositor y una frustración en deseos de participación política y electoral, con lo cual gana el gobierno una prolongación de su continuidad a pesar de la reducción de la base de apoyo electoral que aun bordea los 6 millones de votos a favor del gobierno.
La MUD tiene que reinventarse y esto pasa por la ampliación de su espacio de articulación político y social. La oposición es mayor a la MUD y la MUD se ha beneficiado del hecho de ser el líder del bloque opositor con lo cual ha capitalizado los votos. Pero esto puede cambiar y perder su rol de liderazgo. Se requiere líderes competentes y no las vedettes que hemos tenido. Se requiere una propuesta país que proponga un programa económico que permita estabilizar el país resolviendo los déficits económicos, luego un programa de acciones institucionales y permita reconstruir el país dándole fundamentos sólidos para un crecimiento sostenido en el largo plazo. Tal vez la se requiere una nueva constituyente que reduzca el poder del ejecutivo, minimice el peso militar, recupere la descentralización y fortalezca a la sociedad civil. Es un reto para el futuro cercano y se demanda mujeres y hombres con carácter, de compromiso y amor por Venezuela.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioneconomia/28568-douglas-c-ramirez-
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Socialismo del siglo XXI
martes, 13 de diciembre de 2016
PAREDÓN PARA EL BOLÍVAR DE CIEN
¿Por qué la urgencia de decretar medidas extremas, para la recolección
de los billetes de 100?
Douglas Ramírez
En economía se dice que “menea la cola el can, no por ti sino por el
pan” o en su versión más corta “¡interés, cuanto vales!”. Es decir que
la naturaleza humana actúa por incentivos y no se hace nada por nada.
El hecho es que alrededor del billete de 100 bolívares los allegados
al gobierno (léase enchufados), han realizado negocios, del cual no
escapan ni civiles, ni militares del oficialismo y sus socios de la
FARC. Hay un reciclaje de billetes de 100 bolívares para comprar
dólares preferenciales. Los billetes de 100 bolívares los compran a un precio mayor que su valor nominal y luego los utilizan para adquirir dólares preferenciales, a los cuales sólo acceden los amigos y allegados al PSUV. Esto ha drenado las pocas reservas liquidas,
llevando a la desesperación al gobierno, ya que sus propios conmilitones son quienes pujan contra el bolívar mismo, pero esa abundancia de bolívares, de billetes de 100, es alimentada por el Banco Central de Venezuela que ha incrementado en más de un 300% la oferta monetaria en el último trimestre del año y esta es concentrada en más de un 95%, en billetes de la denominación más alta. El intento inicial del gobierno de forzar un corralito técnico, al obligar a los bancos a restringir el acceso del ciudadano a su propio dinero, no pudo contener, a sus propios militares y civiles que no tienen las restricciones del venezolano común. Por ello recurre a dos medidas extremas: una sacar el billete de 100 de circulación, sin haber sustituido el cono monetario y la segunda, cerrar de nuevo la frontera por 72 horas. Lo paradójico es que al frente de este
“operativo” pone a un general que es como poner a un zamuro, a cuidar
carne.
Las consecuencias inmediatas es una caída de la demanda agregada, agravando aún más la caída del producto, la recesión económica. En segundo lugar esto no va a detener el crecimiento de los precios, ni va a detener la caída de la popularidad gubernamental. El problema no es el billete de 100, el problema no es la frontera con Colombia, ya que al fin de cuenta no podemos mudar el país a otro
vecindario. El problema es la dislocada emisión de billetes sin respaldo productivo en la economía real. El gobierno se quiere ocultar como el avestruz, metiendo la cabeza en un hoyo debajo de la
tierra. O que como dicen mis alumnos. El presidente Maduro es un Shakira: ciego, sordo y mudo. Si el gobierno no cambia su política, el año próximo la inflación no va a cerrar a más del 700%, como cerrará
en este año 2016, sino cerrará en 1500% y en el 2018 en 3500%.
(*) Jefe de la Cátedra de Macroeconomía de la ULA FACES
Fuente: Correo electrónico.
de los billetes de 100?
Douglas Ramírez
En economía se dice que “menea la cola el can, no por ti sino por el
pan” o en su versión más corta “¡interés, cuanto vales!”. Es decir que
la naturaleza humana actúa por incentivos y no se hace nada por nada.
El hecho es que alrededor del billete de 100 bolívares los allegados
al gobierno (léase enchufados), han realizado negocios, del cual no
escapan ni civiles, ni militares del oficialismo y sus socios de la
FARC. Hay un reciclaje de billetes de 100 bolívares para comprar
dólares preferenciales. Los billetes de 100 bolívares los compran a un precio mayor que su valor nominal y luego los utilizan para adquirir dólares preferenciales, a los cuales sólo acceden los amigos y allegados al PSUV. Esto ha drenado las pocas reservas liquidas,
llevando a la desesperación al gobierno, ya que sus propios conmilitones son quienes pujan contra el bolívar mismo, pero esa abundancia de bolívares, de billetes de 100, es alimentada por el Banco Central de Venezuela que ha incrementado en más de un 300% la oferta monetaria en el último trimestre del año y esta es concentrada en más de un 95%, en billetes de la denominación más alta. El intento inicial del gobierno de forzar un corralito técnico, al obligar a los bancos a restringir el acceso del ciudadano a su propio dinero, no pudo contener, a sus propios militares y civiles que no tienen las restricciones del venezolano común. Por ello recurre a dos medidas extremas: una sacar el billete de 100 de circulación, sin haber sustituido el cono monetario y la segunda, cerrar de nuevo la frontera por 72 horas. Lo paradójico es que al frente de este
“operativo” pone a un general que es como poner a un zamuro, a cuidar
carne.
Las consecuencias inmediatas es una caída de la demanda agregada, agravando aún más la caída del producto, la recesión económica. En segundo lugar esto no va a detener el crecimiento de los precios, ni va a detener la caída de la popularidad gubernamental. El problema no es el billete de 100, el problema no es la frontera con Colombia, ya que al fin de cuenta no podemos mudar el país a otro
vecindario. El problema es la dislocada emisión de billetes sin respaldo productivo en la economía real. El gobierno se quiere ocultar como el avestruz, metiendo la cabeza en un hoyo debajo de la
tierra. O que como dicen mis alumnos. El presidente Maduro es un Shakira: ciego, sordo y mudo. Si el gobierno no cambia su política, el año próximo la inflación no va a cerrar a más del 700%, como cerrará
en este año 2016, sino cerrará en 1500% y en el 2018 en 3500%.
(*) Jefe de la Cátedra de Macroeconomía de la ULA FACES
Fuente: Correo electrónico.
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viernes, 11 de noviembre de 2016
GIROS
¿Una nueva edad media se avecina?
Douglas C. Ramírez Vera
La oferta económica de Donald Trump «Make America Great Again» puede transformarse en: «Will Make the America Small»
Donald Trump ofrece como principales líneas de acción de su propuesta económica las siguientes ideas.
• Renegociar los acuerdos comerciales.
• Tener un crecimiento del 4% anual.
• Reducir el déficit y flexibilizar las regulaciones, bajando los impuestos a los contribuyentes más ricos.
• Una expansión del gasto público en construcción de vías y de un muro.
• Eliminar el seguro de salud Obamacare.
• Revitalizar el empleo industrial haciendo que las empresas vuelvan a instalar sus plantas localmente y dejen de hacerlo en otros países.
• Detener la inmigración, que incluyen la edificación de un muro en la frontera con México y adicionalmente que los mejicanos paguen el muro.
Ciertas medidas que propone Trump son cónsonas con el pensamiento del ala ultra conservadora del partido republicano, como rebaja de los impuestos a los ricos, ya que ellos hacen las inversiones, oponerse a los programas de salud pública, por cuanto lo consideran un “socialismo” que le mete la mano al bolsillo del contribuyente americano, pero su innovación es detener la inmigración con un muro fronterizo. El problema es que el Chapo y sus socios ha demostrados que son muy buenos ingenieros haciendo túneles y no sé si un muro los podría detener. En todo caso hacerles pagar por el muro no es tan descabellado, si lo vemos como un impuesto a las remesas que envían los residentes mejicanos a su país, con un impuesto del 25% sobre las remesas podría en 4 años pagar el monto de la inversión y además le saldría muy baratos si contrata mano de obra de Sinaloa que han demostrado ser muy buenos en excavación y construcción.
La combinación de un gasto creciente y una reducción de los impuestos, con la eliminación de los programas sociales augura un crecimiento del déficit fiscal y un incremento de la desigualdad económica en los Estados Unidos aun cuando puede conducir a una expansión de la demanda vía consumo no garantiza mayores inversiones privadas en un corto plazo ni que las empresas americanas (incluyendo las de Donald Trump) regresen a producir en los Estados Unidos con costos más altos que los que tienen en China y la India.
Donald (no confundir con el otro pato más famoso) tiene deseos que la economía crezca un 4% anual, reducir el déficit fiscal bajando los impuestos, revitalizar el empleo haciendo que las empresas americanas produzcan en América o para ponerlo en contexto «Americans produce in America» y que las ventajas competitivas y comparativas sean decretadas nulas, que los mercados no busquen su rentabilidad entre otros “wishes”. Pero como dice un dicho español « Los deseos no preñan». Si no me cree que Donald le pregunte al colega de Venezuela, que desea que el precio del petróleo llegue a 200 y la inflación a cero.
En otras ideas da un giro total a las políticas comerciales de los Estados Unidos de todos los gobiernos, no sólo demócratas sino republicanos también, por ejemplo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en inglés North American Free Trade Agreement (NAFTA) fue propuesto por el Presidente Ronald Reagan en su campaña de 1979, quien fue un firme defensor del libre mercado, este fue firmado luego por el Presidente George H. W. Bush (padre) y ratificado por el Presidente Bill Clinton. El próximo inquilino de la casa blanca pretende revisar y cancelar de ser necesario esos acuerdos, eso conduciría a un aislamiento de su espacio comercial, a una reducción de sus accesos a mercados. A una nueva edad media.
En vez de decir; «Winter is coming » diríamos; «The Middle Ages approaches».
Douglas C. Ramírez Vera
La oferta económica de Donald Trump «Make America Great Again» puede transformarse en: «Will Make the America Small»
Donald Trump ofrece como principales líneas de acción de su propuesta económica las siguientes ideas.
• Renegociar los acuerdos comerciales.
• Tener un crecimiento del 4% anual.
• Reducir el déficit y flexibilizar las regulaciones, bajando los impuestos a los contribuyentes más ricos.
• Una expansión del gasto público en construcción de vías y de un muro.
• Eliminar el seguro de salud Obamacare.
• Revitalizar el empleo industrial haciendo que las empresas vuelvan a instalar sus plantas localmente y dejen de hacerlo en otros países.
• Detener la inmigración, que incluyen la edificación de un muro en la frontera con México y adicionalmente que los mejicanos paguen el muro.
Ciertas medidas que propone Trump son cónsonas con el pensamiento del ala ultra conservadora del partido republicano, como rebaja de los impuestos a los ricos, ya que ellos hacen las inversiones, oponerse a los programas de salud pública, por cuanto lo consideran un “socialismo” que le mete la mano al bolsillo del contribuyente americano, pero su innovación es detener la inmigración con un muro fronterizo. El problema es que el Chapo y sus socios ha demostrados que son muy buenos ingenieros haciendo túneles y no sé si un muro los podría detener. En todo caso hacerles pagar por el muro no es tan descabellado, si lo vemos como un impuesto a las remesas que envían los residentes mejicanos a su país, con un impuesto del 25% sobre las remesas podría en 4 años pagar el monto de la inversión y además le saldría muy baratos si contrata mano de obra de Sinaloa que han demostrado ser muy buenos en excavación y construcción.
La combinación de un gasto creciente y una reducción de los impuestos, con la eliminación de los programas sociales augura un crecimiento del déficit fiscal y un incremento de la desigualdad económica en los Estados Unidos aun cuando puede conducir a una expansión de la demanda vía consumo no garantiza mayores inversiones privadas en un corto plazo ni que las empresas americanas (incluyendo las de Donald Trump) regresen a producir en los Estados Unidos con costos más altos que los que tienen en China y la India.
Donald (no confundir con el otro pato más famoso) tiene deseos que la economía crezca un 4% anual, reducir el déficit fiscal bajando los impuestos, revitalizar el empleo haciendo que las empresas americanas produzcan en América o para ponerlo en contexto «Americans produce in America» y que las ventajas competitivas y comparativas sean decretadas nulas, que los mercados no busquen su rentabilidad entre otros “wishes”. Pero como dice un dicho español « Los deseos no preñan». Si no me cree que Donald le pregunte al colega de Venezuela, que desea que el precio del petróleo llegue a 200 y la inflación a cero.
En otras ideas da un giro total a las políticas comerciales de los Estados Unidos de todos los gobiernos, no sólo demócratas sino republicanos también, por ejemplo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en inglés North American Free Trade Agreement (NAFTA) fue propuesto por el Presidente Ronald Reagan en su campaña de 1979, quien fue un firme defensor del libre mercado, este fue firmado luego por el Presidente George H. W. Bush (padre) y ratificado por el Presidente Bill Clinton. El próximo inquilino de la casa blanca pretende revisar y cancelar de ser necesario esos acuerdos, eso conduciría a un aislamiento de su espacio comercial, a una reducción de sus accesos a mercados. A una nueva edad media.
En vez de decir; «Winter is coming » diríamos; «The Middle Ages approaches».
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domingo, 16 de octubre de 2016
UNA MALA NOTICIA
Pronósticos, métodos e incentivos
Douglas C. Ramírez Vera
Es fácil predecir un comportamiento racional, lo difícil es predecir, el comportamiento de un idiota.
Toda disciplina que pretende ser científica se sustenta en ciertas premisas. En primer lugar tiene un objeto de estudio. En segundo lugar, posee un método para falsear una teoría y en tercer lugar se sustenta en su capacidad de predicción. En las ciencias humanas, y en particular en la economía, este último elemento se ha puesto en discusión, por las limitaciones que se tiene de poder hacer experimentos controlados y replicables. Un enfoque para desarrollar teorías, en el campo de la economía, tiene que ver con el desarrollo de ciertos “experimentos mentales —como lo llamaba Albert Einstein—.
En la profesión hay un consenso en que la validez de las teorías no se encuentra en el realismo de las hipótesis, sino en la capacidad predictiva del modelo que se construye y, por tanto, si el modelo es capaz de predecir de una manera adecuada lo que acontece (con el menor número de elementos involucrados), ese modelo resulta mejor por cuanto logra explicar lo más con lo menos.
En la elaboración de modelos de pronósticos se habla de dos principios base para el diseños de los mismo, uno es GIGO y el otro es MES. El primero es: “Garbage In Garbage Out”, este se refiere a que cuando se utiliza un conjunto de información inadecuado—lo que incluye datos y teorías—, con una metodología errada, no se puede esperar buenos resultados. El segundo principio se refiere al principio de parsimonia, que señala: “Manténgalo Estúpidamente Simple” o “Estúpido Manténgalo Simple”. Esto último implica que construir modelos más complejo no significa que va a tener mayor precisión. De ahí se deriva un principio heurístico de la predicción el cual señala que: “el mejor pronóstico es un promedio de pronósticos”.
A los economistas les parece obvio que todo modelo debe estar sustentado en una cierta racionalidad, aun cuando el individuo sobre el que se hace el modelo no sea un ser racional. Expliquemos mejor esto último a través de un ejemplo. Si quiero realizar un programa computacional de un juego de billar, en este se programa al jugador virtual de los mejores conocimientos de geometría y de física que sean necesarios, para que tenga un juego óptimo y replique al mejor jugador de billar del mundo. Pero lo más probable, es que ese mejor jugador de billar del mundo no sepa de geometría, ni de física. Su comportamiento es instintivo y automático producto de su experiencia. Pero el programa podrá replicar su juego, aun cuando el modelo real no sepa lo que sabe el programa.
Si no existe un comportamiento razonable que siga ciertas reglas o donde el caos no sigue reglas, es difícil modelar o generar un modelo de pronóstico que permita anticipar el juego óptimo del otro jugador y pueda en consecuencia generarse una respuesta óptima a ese juego.
¿Cómo se consigue captar la racionalidad en un comportamiento aparentemente irracional? La respuesta viene dada por los estudios de la economía conductual. En un manicomio de mujeres, se realizaron experimentos donde se les daba un dulce o algo del agrado a las internas, si contribuían con el orden y la limpieza. El resultado es que mejoró el orden ambiental. Luego se generalizó el premio independientemente de si colaboraban o no. El resultado es que se volvió ¡más manicomio!. Luego se reintrodujo el incentivo, si colaboraban, y volvió a mejorar el orden. La conclusión del estudio fue: “¡Locas pero no tontas!”. Desde este punto de vista, en el estudio del comportamiento económico, resulta clave conocer cuál es el incentivo que lo mueve en el actuar. Es decir, los seres humanos nos movemos por incentivos.
Encontrar cierta racionalidad en las prácticas económicas públicas del país, ha implicado un esfuerzo. En economía la racionalidad de una política económica se centra en cumplir ciertas funciones. La primera es crear y asegurar la capacidad de funcionamiento de la economía nacional, lo que se procura es incrementar la capacidad de consumo per cápita de la población que se traduce en un crecimiento económico sostenido y sostenible en el tiempo. La segunda función es el mantener una cierta estabilidad en las variables económicas que permita la coordinación racional de las actividades económicas, lo que se entiende como una adecuada asignación de los recursos que permitan una baja inflación y un alto nivel de empleo. En tercer lugar se apunta a alcanzar la irenarquía, es decir gobernar en paz, esto se entiende como la función socio política del sistema económico, lo que permite por un lado proteger a los socialmente débiles para que el poder no abuse, ni lo aplaste, pero a su vez no impida por el otro lado, el adecuado funcionamiento del mercado. Un gobierno que no cumpla estas funciones se aleja de un orden económico que responda racionalmente a una economía moderna, tal y como se aspira en el orden constitucional ideal. Por eso algunos no ven racionalidad en las prácticas económicas del gobierno. Sin embargo, si ponemos la racionalidad en el mantenimiento, conservación y permanencia en el poder público. Se nota que las prácticas que son irracionales desde la teoría pura, resultan comprensibles desde la economía política. No importando si estas prácticas conducen a la destrucción del aparato productivo nacional, no importando si se destruye la capacidad y salud financiera de la nación.
Sé está en el último trimestre de un año, en el cual se han tenido muchas dificultades, las empresas y las organizaciones públicas y privadas, están elaborando sus planes y sus presupuestos, en función de las metas esperadas. Un elemento clave es tratar de anticipar el futuro para minimizar los costos y optimizar los resultados. Uno de los elementos claves de esa programación, para Venezuela, se encuentra en el escenario mundial, este tiene que ver con el comportamiento del mercado energético y como se puede responder ante ese escenario. Las perspectivas apuntan a un mercado con un ligero crecimiento de la demanda mundial del crudo en 1,3 millones de barriles diarios para el 2017, acompañando a esta noticia, se señala que hay una reducción en los inventarios de los Estados Unidos que se sitúan a la fecha (8/10/2016) en 499,7 millones de barriles por debajo de los 500 millones (promedio de los últimos 16 años) pero por encima del promedio histórico de 328 millones de barriles. Estos elementos (acompañados de otros datos) hacen prever una mejoría del precio del mercado mundial del crudo con en un incremento posible de 10 dólares por barril que lo situaría por encima de los 50 dólares por barril. Esto es una buena noticia para los productores petroleros que pueden incrementar su oferta y mejorar sus ingresos. La mala noticia es que PDVSA, no se beneficiará.
|*|: M Sc Eco. Profesor de la Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales. Jefe de la Cátedra de Macroeconomía de la ULA.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioneconomia/27779-pronosticos-metodos-e-incentivos
Douglas C. Ramírez Vera
Es fácil predecir un comportamiento racional, lo difícil es predecir, el comportamiento de un idiota.
Toda disciplina que pretende ser científica se sustenta en ciertas premisas. En primer lugar tiene un objeto de estudio. En segundo lugar, posee un método para falsear una teoría y en tercer lugar se sustenta en su capacidad de predicción. En las ciencias humanas, y en particular en la economía, este último elemento se ha puesto en discusión, por las limitaciones que se tiene de poder hacer experimentos controlados y replicables. Un enfoque para desarrollar teorías, en el campo de la economía, tiene que ver con el desarrollo de ciertos “experimentos mentales —como lo llamaba Albert Einstein—.
En la profesión hay un consenso en que la validez de las teorías no se encuentra en el realismo de las hipótesis, sino en la capacidad predictiva del modelo que se construye y, por tanto, si el modelo es capaz de predecir de una manera adecuada lo que acontece (con el menor número de elementos involucrados), ese modelo resulta mejor por cuanto logra explicar lo más con lo menos.
En la elaboración de modelos de pronósticos se habla de dos principios base para el diseños de los mismo, uno es GIGO y el otro es MES. El primero es: “Garbage In Garbage Out”, este se refiere a que cuando se utiliza un conjunto de información inadecuado—lo que incluye datos y teorías—, con una metodología errada, no se puede esperar buenos resultados. El segundo principio se refiere al principio de parsimonia, que señala: “Manténgalo Estúpidamente Simple” o “Estúpido Manténgalo Simple”. Esto último implica que construir modelos más complejo no significa que va a tener mayor precisión. De ahí se deriva un principio heurístico de la predicción el cual señala que: “el mejor pronóstico es un promedio de pronósticos”.
A los economistas les parece obvio que todo modelo debe estar sustentado en una cierta racionalidad, aun cuando el individuo sobre el que se hace el modelo no sea un ser racional. Expliquemos mejor esto último a través de un ejemplo. Si quiero realizar un programa computacional de un juego de billar, en este se programa al jugador virtual de los mejores conocimientos de geometría y de física que sean necesarios, para que tenga un juego óptimo y replique al mejor jugador de billar del mundo. Pero lo más probable, es que ese mejor jugador de billar del mundo no sepa de geometría, ni de física. Su comportamiento es instintivo y automático producto de su experiencia. Pero el programa podrá replicar su juego, aun cuando el modelo real no sepa lo que sabe el programa.
Si no existe un comportamiento razonable que siga ciertas reglas o donde el caos no sigue reglas, es difícil modelar o generar un modelo de pronóstico que permita anticipar el juego óptimo del otro jugador y pueda en consecuencia generarse una respuesta óptima a ese juego.
¿Cómo se consigue captar la racionalidad en un comportamiento aparentemente irracional? La respuesta viene dada por los estudios de la economía conductual. En un manicomio de mujeres, se realizaron experimentos donde se les daba un dulce o algo del agrado a las internas, si contribuían con el orden y la limpieza. El resultado es que mejoró el orden ambiental. Luego se generalizó el premio independientemente de si colaboraban o no. El resultado es que se volvió ¡más manicomio!. Luego se reintrodujo el incentivo, si colaboraban, y volvió a mejorar el orden. La conclusión del estudio fue: “¡Locas pero no tontas!”. Desde este punto de vista, en el estudio del comportamiento económico, resulta clave conocer cuál es el incentivo que lo mueve en el actuar. Es decir, los seres humanos nos movemos por incentivos.
Encontrar cierta racionalidad en las prácticas económicas públicas del país, ha implicado un esfuerzo. En economía la racionalidad de una política económica se centra en cumplir ciertas funciones. La primera es crear y asegurar la capacidad de funcionamiento de la economía nacional, lo que se procura es incrementar la capacidad de consumo per cápita de la población que se traduce en un crecimiento económico sostenido y sostenible en el tiempo. La segunda función es el mantener una cierta estabilidad en las variables económicas que permita la coordinación racional de las actividades económicas, lo que se entiende como una adecuada asignación de los recursos que permitan una baja inflación y un alto nivel de empleo. En tercer lugar se apunta a alcanzar la irenarquía, es decir gobernar en paz, esto se entiende como la función socio política del sistema económico, lo que permite por un lado proteger a los socialmente débiles para que el poder no abuse, ni lo aplaste, pero a su vez no impida por el otro lado, el adecuado funcionamiento del mercado. Un gobierno que no cumpla estas funciones se aleja de un orden económico que responda racionalmente a una economía moderna, tal y como se aspira en el orden constitucional ideal. Por eso algunos no ven racionalidad en las prácticas económicas del gobierno. Sin embargo, si ponemos la racionalidad en el mantenimiento, conservación y permanencia en el poder público. Se nota que las prácticas que son irracionales desde la teoría pura, resultan comprensibles desde la economía política. No importando si estas prácticas conducen a la destrucción del aparato productivo nacional, no importando si se destruye la capacidad y salud financiera de la nación.
Sé está en el último trimestre de un año, en el cual se han tenido muchas dificultades, las empresas y las organizaciones públicas y privadas, están elaborando sus planes y sus presupuestos, en función de las metas esperadas. Un elemento clave es tratar de anticipar el futuro para minimizar los costos y optimizar los resultados. Uno de los elementos claves de esa programación, para Venezuela, se encuentra en el escenario mundial, este tiene que ver con el comportamiento del mercado energético y como se puede responder ante ese escenario. Las perspectivas apuntan a un mercado con un ligero crecimiento de la demanda mundial del crudo en 1,3 millones de barriles diarios para el 2017, acompañando a esta noticia, se señala que hay una reducción en los inventarios de los Estados Unidos que se sitúan a la fecha (8/10/2016) en 499,7 millones de barriles por debajo de los 500 millones (promedio de los últimos 16 años) pero por encima del promedio histórico de 328 millones de barriles. Estos elementos (acompañados de otros datos) hacen prever una mejoría del precio del mercado mundial del crudo con en un incremento posible de 10 dólares por barril que lo situaría por encima de los 50 dólares por barril. Esto es una buena noticia para los productores petroleros que pueden incrementar su oferta y mejorar sus ingresos. La mala noticia es que PDVSA, no se beneficiará.
|*|: M Sc Eco. Profesor de la Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales. Jefe de la Cátedra de Macroeconomía de la ULA.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinioneconomia/27779-pronosticos-metodos-e-incentivos
lunes, 15 de agosto de 2016
SAL Y AGUA

Un aumento más
Douglas C. Ramírez Vera
Para el 1ero de Septiembre
anuncia el Presidente su tercer aumento de salario mínimo en el año 2016 y en
sus 3 años de gobierno es el décimo tercer aumento decretado en su
administración. En enero del 2016 el salario mínimo estaba en Bs. 9649 y la
cesta ticket para los trabajadores en Bs. 6750. La cesta ticket es un derecho
con el que no cuenta los pensionados y jubilados, derecho que el gobierno y el
Tribunal Supremo de Justicia (¿In?) le han negado, a pesar de ser aprobado por
la actual Asamblea Nacional. Si llevamos el salario mínimo de enero ajustando
el poder de compra por inflación esperada este no debería ser menor a Bs 67.543
y la cesta ticket correspondiente no debería ser menor a Bs 127.089, con lo
cual el salario integral mínimo no debería ser menor a Bs. 194.632.
En cuanto el aumento en sí del
salario mínimo, es una potestad que tiene el sector público de establecer para
los sectores socialmente débiles que, en las economías normales representan
menos del 10% de la población, pero en el caso de Venezuela hoy reciben más del
40% de la población del país. Lo cual manifiesta una política perversa de
ingresos a la cual han sometidos a todos los trabajadores del país. Aclaremos
la afirmación anterior. En el Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013, en
uno de sus apartados señalaba: “Con el fin de lograr trabajo con significado,
se buscará la eliminación de su división social, de sus estructuras jerárquicas
y de la disyuntiva entre la satisfacción de las necesidades humanas y la
producción de riquezas subordinadas a la reproducción del capital”. En este
enunciado se formula un divorcio total entre la productividad y la
remuneración.
El generalizar el salario mínimo
tiene como objetivo para el gobierno (entre otros), de aplanar la escala de
ingresos con el fin de reducir el coeficiente de Gini, que es un indicador de
desigualdad utilizado mundialmente, el reducir el crecimiento de los salarios
de los profesionales y aumentar consistentemente el salario mínimo,
convirtiéndolo en la regla general de ingresos, cuando debe ser la excepción.
El gobierno lo usa con fines propagandista ya que pretende mostrar, el en
escenario internacional, que Venezuela es un país igualitario (pero hacia
abajo).

• La
ley de Goodhart: Cuando un indicador socioeconómico u otra medida sustituta se
convierte en el objetivo de políticas socioeconómicas, pierde el contenido
informativo que podía cualificarla para jugar ese papel.
• Ley
de Campbell: Cuanto más utilizado sea un determinado indicador social
cuantitativo para la toma de decisiones, mayor será la presión a la que estará
sujeto y más probable será que corrompa y distorsione los procesos sociales
que, se supone, debería monitorear.
El hecho es que la distribución
factorial en Venezuela ha sido muy regresiva y eso no se ve por el índice de
Gini, sino por el pago factorial de ingresos, en los últimos 16 años la
remuneración al capital ha crecido por encima de la remuneración al trabajo y
se incrementó a raíz de la estatización de los sectores productivos de la
economía. En los años 90 el pago factorial al trabajo era superior al pago del
capital y hoy el pago factorial al capital es dos veces mayor que el pago
factorial al trabajo. En otras palabras, el principal capitalista del país es
el gobierno mismo y ha utilizado todos los mecanismos del poder para favorecer
su remuneración en contra de los trabajadores y del sector empresarial privado.
El uso sistemático de los
aumentos del salario mínimo, sin correspondencia con la productividad y en un
escenario inflacionario creciente con una caída en el crecimiento, es una
pequeña curita que no resuelve el cáncer económico de la inflación y la
escasez. Su resultado es una distorsión
de los precios claves de la economía y una regresiva distribución del ingreso.
El aumento además de ser
insuficiente es desigual en el sector público por cuanto sólo las FANB reciben
un aumento general y lineal en toda sus escalas salariales de un 50% pero el
resto del sector público no. ¿A qué se debe dicha diferenciación? Pues simple,
el presidente les tira un bozal de arepa para que no lo saquen del poder.
Lamentable sombra de una FANB que ha devenido en el sostén de un gobierno
incapaz, triste papel de quien se dice heredo de un ejército de libertadores.
Los trece ajustes salariales es
sólo un reconocimiento implícito del fracaso del modelo económico y político que se ha querido
implantar en el país, ese modelo que quiere imponer el trabajo esclavista con
el decreto 9855 del 22 de julio del 2016 en la Gaceta Oficial 40950. Ese modelo que hasta la misma Cuba está huyendo
y va camino a ser socio de los Estados Unidos, porque ya los servicios
financieros del gobierno del PSUV no les alcanzan y los Castro (quienes son
chulos pero no tontos), saben que el gobierno actual tiene sus días contados.
(*) Jefe de
Cátedra de Macroeconomía. Profesor Agregado, Facultad de Ciencias Económicas y
Sociales de la Universidad de los Andes, Mérida.
Fotografías: LB, conflictos en una cola (2016).
Etiquetas:
Aumento de salarios,
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