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martes, 1 de septiembre de 2015

CUADERNO DE BITÁCORA

Curiosidad, nada más. Por modesta que fuese la publicación, toda mesa de redacción - antes - era agitación tras agitación, respecto a los medios impresos. Con la escasez de recursos, la censura y el bloqueo informativo - ahora - habrá disminuido, aunque tendrá el alma en vilo, por el disgusto que podría ocasionar al gobierno un mayor atrevimiento. Igual o peor tensión sufrirán los portales de noticias. Las mayores facilidades para publicar, sugiere mayores riesgos. Sobre todo, porque puede colarse el libre, espontáneo y contraproducente comentario de un usuario que - así - incurre en un "jaqueo" no menos digital de los que técnicamente se conocen, regando el pánico. O quizá hay momentos para descansar,bajar el ritmo, cumplir con la acostumbrada exposición, reseñar la rutina, parar un poco el teclado, postergar la publicidad de un contenido. Decimos esto, sorprendidos porque nuestro artículo estuvo en la tercera casilla todo el día de ayer - en Noticiero Digital - cuando los lunes solemos ocupar de arriba a abajo, la quinta. Carolina Jaimes es la cabecera y, luego de un tiempo inicial, Oswaldo Alvarez la segunda; en el transcurso, nos bajan para darle cabida a Gustavo Coronel y, en otras ocasiones, nos "rifamos" la cuarta - por ejemplo - con Pablo Aure. Por cierto, unos injustamente están en el "foso" del casillero (Tamara Sujú ilustra una posición secundaria, a pesar de los que  hace y dice), mientras otros adquieren relevancia, a pesar de las necedades de forma y contenido.

Nos extrañó, al anochecer, que apenas estuviésemos tres de los columnistas acostumbrados del lunes que aparecieron con sus textos en otros portales. Hubo una acentuada cadencia en el departamento de opinión de Noticiero Digital, comenzando la semana. A veces escriben más de un texto, cada siete días, como Oswaldo Alvarez, pero siempre - o casi siempre - uno que comparten en el escenario semanal. Solemos, con nombre propio, enviar tres diferentes artículos y los domingos se convierten en un frecuente día de trabajo para hacerlo, aunque - a veces - están los jueves o viernes. Trabajo forzado, pero sarna con gusto ni que lo fajen de infantes.  Tomar una idea, darle un poco de cuerpo, podar la pesadez con la que - inevitable - escribimos; pacientemente, enviar a los portales y a la prensa escrita del interior que, cada vez menos, tenga a bien publicarlos; al exhibirse, guardarlos con la data, orbitarlos en el Facebook y el blog: artículos que dan trabajo, intentándolos cortos y accesibles, con un motivo gráfico pertenente (cosas que no siempre logramos). Un trabajo gratuito, pues. Las visitas que merecen en Noticiero Digital, son regulares. Vistos en perspectiva, pudieran lucir algo novedosos o que tienden a romper con el esquema de los días, pero resultan más llamativos los que, al cuadruplicarnos, reiteran cansonamente un tema y un enfoque, o exponen un título de gran simplicidad e empuje (no pocos resultan "vulgares", los cuales evitamos.

Esto de escribir cada semana, ya por varios años, pasando por encima de las festividades públicas que llaman al receso, es una necesidad de la que nos libramos ... escribiendo. A veces, faltan bytes en el tintero. Otras, lo dejamos de hacer sintiéndonos algo liberados, pero a las horas tecleamos. La mayor indignación ocurre cuando no se publican, los "baipasean". Como todo el mundo que se atreve a comprometerse publicamente con sus colaboraciones, con las excepciones de rigor, no cobramos ni medio por ello. Es un servicio público. Además, recordando un viejo título de Amando de Miguel, bien ameritaría de una actualizada sociología de las páginas digitales de opinión, incluyendo a los comentaristas que no parecen todo lo espontáneo como lo desean, pues los hay con cada sandez, insulto, obscenidad que es más cómplice con el régimen que dicen condenar.

Hoy, martes, Noticiero Digital publicó los trece artículos pendientes, incluyendo a los que tienen por turno el día.  Encabezó con Eddie Ramírez, según acostumbra, colocó luego a Sujú y llevó más abajo a Gustavo Coronel, cuyos textos no siempre leemos (el lugar común a la distancia, aunque a veces nos trae algo más). Así, el portal, se endereza con su agenda luego de la pausa en materia de opinión.

LB

martes, 21 de enero de 2014

23-E (I)

El otro 23-E
Ox Armand

El otro 23-E lo sintetizan los vencidos y, entre éstos, hay que establecer también diferencias entre quienes fueron o aparentaron ser los vencedores, pretexto para una larga polémica, y – el que nos interesa -  el perezjimenismo.  Inimagible, a la vuelta de diez años lo reivindicaban los sectores populares; peor aún, en el siglo XXI, hay sectores juveniles que lo exaltan. Y todo esto, a pesar de representar y muy bien, una oscurecida noche en nuestro historial de represión y corrupción que no desmiente los frutos de un régimen precursor del desarrollismo que posteriormente vivió horas estelares en el continente bajo el peso de las afiladas espadas de un militarismo persistente.  Digamos que, inmediatamente después de 1958, el hijo de Michelena fue ejemplo del terror que, confusos acontecimientos de la década, dijeron acaso reivindicar. Por una parte, la sola invocación de Marcos Pérez Jiménez llenaba de pánico a quienes lo sufrieron, incluyendo a familiares y relacionados, constituyendo un fenómeno que se creyó imposible de reeditar, como ocurriría con el indecible regreso de Perón al poder.

A principios de los sesenta, hubo serios intentos de reconstituir las fuerzas favorables al regreso de Pérez Jiménez sobre todo porque el ambiente aparentemente cercano al caos así lo aconsejaban, intensificada la subversión castrista en el país, a la vez que tentados aquellos altos oficiales que decían mejor atajarla y liquidarla;  el posible contraste de las obras públicas emblemáticas de la dictadura, respecto a las realizaciones del gobierno de Betancourt; y, requerido y presó en Venezuela, el papel de víctima del que también gozó el michelenero.  Ingredientes que hacían factible el éxito de un partido que no sólo reagrupara a sus antiguos beneficiarios, sino que las circunstancias le brindaran un afortunado regreso al poder. Antiguo aliado que cayó en desgracia en la etapa postrera del perezjimenato, Oscar Tamayo Suárez divulgaba la propia inexistencia del perezjimenismo (Élite, Caracas, nr. 1983 del 29/09/1963), negándole toda consistencia doctrinaria y,  egocéntrico, indispuesto al sacrificio necesario para derrocar a Rómulo.  Reacio a toda rectificación, no concibe al andino liderizando tamaño esfuerzo, porque “no es un jefe ni un Caudillo: sólo piensa en su propia comodidad”.  Además, da una lista de aquellos que se ofrecieron para la creación de una organización que lidere Marcos, ejemplificada – entre otros - por los Dres. Oscar Rodríguez Gragirena, Alberto Díaz González, P.A. Gutiérrez Alfaro, Julio Bacalao Lara, Raúl Soulés Baldó, Laureano Vallenilla Lanz, Armando Tamayo Suárez, Emigdio Medina Ron, Luis Felipe Urbaneja, Luis Alberto García Monzant, Ricardo González, Carlos Tinoco Rodil, Silvio Gutiérrez, Julián Sequera Cardot, Darío Parra, Julián Sequera Cardot, Carlos Siso Maury, Leonardo Altuve Carrillo, Domingo Michelangelli y Rafael Pinzón; generales Luis Felipe LLovera Páez, Néstor Prato, y Oscar Mazzei Carta:   coroneles Carlos Pulido Barreto y Roberto Casanova;  comandantes Alberto Paoli Chalbaud y Guillermo Pacanins; señores Fortunato Herrera, Pedro  Estrada, Régulo Fermín Bermúdez y  Luis Felipe Prato.  Es cosa de indagar quiénes realmente participaron de la tarea de fubdar esa organización que, antes de toda posterior división, encarnaba la Cruzada Cívica Nacionalista, tan explotada en el primer gobierno de Caldera por Pablo Salas Castillo y los hermanos Acero, prolija en curules parlamentarias y edilicias que se evaporaron con el estremecimiento de la polarización electoral de 1973. Y, por supuesto, evaporado Pérez Jiménez como emblema del terror, muy después – sacándole provecho – Chávez Frías reivindicaría como “mi general”.

Ese es el otro 23-E que ahora revive gracias a unos muchachos que alzan las banderas del Nuevo Ideal Nacional en pleno siglo XXI, hallando un líder para la – por cierto – otra necropolítica que está tan de moda. Claro está que ilustran la calamitosa crisis ideológica que experimentamos, sin dejar atrás la política. Esos carricitos, me han dicho, familiares también de los que hicieron una fortuna remota durante la dictadura,  versionrán el 23-E y quizá pesquen otra ocasión para intentar sabotear cualquier acto conmemorativo que celebre la oposición democrática, pues, diciéndose contrarios al chavismo, ni de vaina se arriesgan a desafiarlo.

Ilustración (magnífica ilustración): Élite, Caracas, nr. 1691 del 22/02/1958.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/18016-el-otro-23-e