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domingo, 19 de abril de 2015

ELOCUENCIA PARLAMENTARIA

En una y en otra comisión parlamentaria
Luis Barragán


Principiando la actual legislatura, la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional recibió y procesó, por razones muy obvias, la interesada denuncia de una diputada regional del oficialismo que intentó responsabilizar a Henrique Capriles de las modificaciones sufridas por un inmueble histórico de la gobernación mirandina, muy luego de recibido el impacto de un artefacto explosivo.  De una presunta remodelación, más no restauración,  la ordenación de los hechos aconsejaba citar a cualesquiera funcionarios públicos relacionados e, incluyendo al gobernador Capriles, nos pareció rigurosamente lógico hacerlo con su predecesor, Diosdado Cabello, en cuyo período ocurrió la explosión.

Por supuesto, la bancada oficialista clamó a los cielos, pretendiendo una aberración de nuestra solicitud gracias a la condición parlamentaria de Cabello. Sin embargo, aprobado en la Comisión y después levantada la sanción en la siguiente sesión, olvidaba que tratamos de una invitación para aclarar las cosas, ni siquiera una interpelación, e ignoraba que, en el viejo Congreso, aún en el ejercicio de la senaduría o diputación, el parlamentario debía acatar la citación de una comisión distinta a la de su adscripción, tal como - en efecto - ocurrió en décadas pasadas.

Esta nota contrastante entre Congreso de la República y Asamblea Nacional o, mejor, entre las comisiones de trabajo de una y otra, podemos ejemplificarla con un par de notas adicionales, pues, por una parte,  hoy resulta inverosímil, atrevido y subversivo que sea citado e interpelado el más modesto funcionario público, libremente interrogado por propios y extraños. Jamás se daría un caso como el de la Dra. Gladys de Lusinchi, a quien – conculcados sus derechos – acudió a la Comisión de Medios del Congreso y, muy a pesar de las diligencias, trabas u obstáculos interpuestos por el otrora partido de gobierno, ofreció un completo testimonio que afectaba a su presidencial marido, en la segunda mitad de los ochenta del XX.

Por lo demás, reivindicada la autonomía de las comisiones permanentes de décadas atrás, actuantes las minorías parlamentarias por ínfimas que fuesen, una sola sesión de ellas ilustraba la sobriedad, el respeto, la consideración, la solemnidad, la indispensable formalidad de sus actos.  Comenzando por el atuendo de los parlamentarios, el riguroso respeto al debate y a la decisión reglamentados, la debida programación y evaluación de los trabajos, y el propio diseño de los espacios que presidía únicamente Bolívar y otros símbolos patrios.

Huelga comentar las dramáticas diferencias con el presente, pues, transcurridos tres años como diputado adscrito a la Comisión de Cultura, con breve pasantía por la de Política Exterior (un poco más formal) y la Administración y Servicios, transferido involuntariamente, las conocemos muy bien por lo que respecta al fondo y la forma. Antes impensable que las dependencias legislativas exhibieran una fotografía del Presidente de la República, como impuso Chávez Frías con la suya al principiar el siglo XXI y lo continua Maduro Moros, por lo demás, arriesgando su diputado que no reclame tamaña distinción.

Fotografías:
- Sesión ordinaria de la Comisión de Medios del Congreso de la República (1987): De izquerda a derecha L. Barragán (Secretario), G. Cartay (Vicepreidente), J.C. Moreno (Presidete) y, entre varios de los diputados integrantes, J. Pulgar, O. Yánes, L. Mazzarri, A. E. Blanco Iturbe.
- Otra sesión ordinaria de la Comisión de Medios del Congreso: V. Humpiérrez, Lb Barragán, J.C. Moreno, G. Cartay, J. Pulgar, O. Yánes, L. Mazzarri, H. Ramos Allup, entre otros.
- La Dra. Gladys de Lusinchi acude a la Comisión de Medios (1987).
- Una sesión ordinaria de la Comisión de Contraloría del Congreso /1985): entre otros, Paciano Padrón (Presidente) y Juan Blanco Peñalver (Secretario).

domingo, 9 de febrero de 2014

REBELDÍA


Diputado Luis Barragán (Movida Parlamentaria)
La rebeldía cívica de los jóvenes venezolanos honra el bicentenario de la Batalla de La Victoria

“La rebeldía cívica de la juventud, honrando la fecha bicentenaria de la Batalla de La Victoria, marca un camino al resto de los venezolanos”, señaló el diputado Luis Barragán, integrante de La Movida Parlamentaria, quien – por cierto – fue recientemente transferido de la Comisión de Cultura a la de Política Exterior de la Asamblea Nacional.

“El gobierno nacional pretende distorsionar los motivos de una legítima protesta estudiantil, reprimiéndola inescrupulosamente. Rechazamos versiones como la del gobernador del estado Táchira, quien – además – ratifica su incompetencia para afrontar los problemas de la entidad andina. Cosechando tempestades, quienes han sembrado y profundizado la crisis moral, social y económica que nos aqueja, no tienen autoridad alguna para inculpar a los demás de una violencia ejercida desde el poder. Recordemos, por ejemplo, cómo fue despojado Antonio Ledezma de la sede natural de la alcaldía mayor de Caracas, sin que todavía sepamos de los resultados de una investigación que nunca se hizo. O de la respuesta oficial a la comprobadamente pacífica protesta  frente a la delegación beisbolística cubana que, absurdamente equiparada con la consabida voladura del avión de décadas atrás, a pesar de lo dicho por los jugadores, ha llevado injusta y desproporcionadamente a los jóvenes a la peligrosísima  cárcel de Puente Ayala, en el estado Anzoátegui, donde anida la delincuencia común”.

Indicó el parlamentario que La Movida Parlamentaria recientemente estuvo en Puente Ayala y está diligenciando la liberación de los jóvenes, pero añadió: “Nicolás Maduro anuncia que aprovechará el Día del Amor y de la Amistad para lanzar el Plan de Pacificación. Reconociendo casi explícitamente el colosal fracaso del Plan Patria Segura, patente en las cifras semanales de homicidios y otros actos delictivos, lejos de asumir con sobriedad sus responsabilidades, promete hacer lo que simplemente no ha hecho, ni siquiera el desarme de la población. Banaliza el problema, imputándolo a los antivalores del capitalismo, aún cuando tenemos década y media de este singular socialismo parasitario”.

Enfatizó Barragán: “Nicolás Maduro olvida que él es el que está al frente del gobierno y no Hugo Chávez. Y ha tenido tiempo suficiente para que exhibiera resultados reales, objetivos y concretos en materia de seguridad personal”.

Interrogado sobre la transferencia de la Comisión de Cultura a la de Política Exterior, expuso: “El oficialismo ha desconocido el peso de la bancada democrática de la oposición, negándole la presidencia de las comisiones permanentes que le corresponden y, a tales efectos, ejercerá los recursos correspondientes. No obstante, fueron muy escasos los diputados redistribuidos, como este servidor que inconsultamente fue cambiado de la Comisión de Cultura a la de Política Exterior, en la que ayudaremos en todo lo posible a los colegas para intentar enderezar los entuertos gubernamentales, pues, si bien es cierto que el Presidente de la República la dirige, hay inequívocas e irrenunciables  competencias constitucionales del parlamento en un ámbito tan serio y delicado que también ha contribuid a agravar los problemas del país”.

Agregó: “Hay una tarea pendiente en la Comisión de Cultura y Recreación, como el desarrollo de las leyes que ordena la Orgánica de Cultura, si es que algún día la promulgan, evitando el costo político de la devolución por el Ejecutivo Nacional, aunque el oficialismo ha dado prioridad al Proyecto de Ley Orgánica de Recreación que igualmente mereció nuestra atención, luego de reunirnos el año pasado con los gremios afectados. Empero, importa señalar dos circunstancias: por una parte, la necesidad de plantearse una normativa preventiva sobre la gestión cultural, debido a las apetencias oficialistas relacionadas con las fundaciones privadas y las entidades académicas, cuyas costuras se vieron muy a propósito del debate sobre la Ley Orgánica de Cultura. Y, por otra, la posibilidad que nos ofrece el reglamento de participar, con derecho a voz, en las deliberaciones de la Comisión de Cultura, por lo que – sin desatender nuestras obligaciones con la de Política Exterior – intentaremos colaborar con los colegas de la bancada democrática”.

Finalmente, acotó: “Deseamos agradecer la cooperación que nos dispensaron, incluyendo el privilegio de la amistad, los sectores culturales. En condiciones muy adversas, intentamos cumplimos con el mandato de nuestros electores”.

http://opinionynoticias.com/noticiaspolitica/18186-barragan-qla-rebeldia-civica-de-los-jovenes-venezolanos-honra-el-bicentenario-de-la-batalla-de-la-victoriaq
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/1563232.asp

lunes, 17 de junio de 2013

INMUNES

De la ininterpelabilidad ministerial
Luis Barragán

Consabido, existe un terco bloqueo en las comisiones permanentes de la Asamblea Nacional para evitar que todo funcionario del Ejecutivo, por modesto que sea, las visite aún en nombre de la más elemental cortesía. Salvo las muy planificadas y esporádicas comparecencias de los ministros a la sesiones plenarias del parlamento, concebidas como un espectáculo políticamente rentable, no las hay ni las habrá para que se expongan a las preguntas o al libérrimo  intercambio con la oposición en tales comisiones.

Tamaña inmunidad de hecho, convierte en un formalismo retórico las previsiones constitucionales, sincerando esta extrañísima versión de la democracia participativa que desgarra tantas vestimentas, vestiduras e investiduras de turno. Por más putrefacción que haya de los importadísimos alimentos, por ejemplo, no existe posibilidad alguna de investigar y, mucho menos, que un juez recurra a esa suerte de artefacto verbal para muchos, como es la notitia criminis.

Evidenciando un retroceso en términos históricos y de la propia práctica parlamentaria en nuestro país, la situación contrasta con el viejo Congreso de la República. Fueron numerosísimas las denuncias que procesó, generando – además – las comisiones especiales correspondientes, independientemente de la bancada dominante, por no  invocar las recurrentes citaciones que hizo de los ministros de la economía, en su etapa final, como bien lo ilustra y medita Mirtha Rivero en su célebre y extenso reportaje.  Sin embargo, la actual ininterpelabilidad de los ministros, por no decir de toda la burocracia, ha sido contraproducente para  el propio oficialismo, descomponiéndolo moralmente.

Así las cosas, brevemente señalamos que ministro o viceministro alguno se ve amenazado siquiera de explicar su gestión ante los mismos diputados del PSUV o PCV, por más que sus dirigentes presidan las comisiones (hoy, todas). Éstos, al contrario, ignorando los planes o ejecuciones en las más disímiles materias, deben enterarse a través de la prensa y, a lo sumo, agradecer que el titular del despacho – por lo menos – los identifique por nombre y apellido, sin que signifique la seguridad de una audiencia – incluso – para plantear asuntos distintos a la especialidad.

No necesita el burócrata de la comprensión, amistad o simpatía del diputado camarada, porque – en el supuesto de algún inconveniente – se entiende con la cabeza de la Asamblea Nacional que dispondrá u ordenará lo conducente, concibiendo la más mínima dificultad como indicio de un terrorífico plan de desestabilización que, por si fuese poco, prohíbe toda inquietud  por el sospechoso despilfarro o desvío de los más módicos recursos. Se está demasiado lejos de aquél compañero de partido al que se le aceptaba, recurriendo legítimamente a su condición de senador o diputado,  refutar al ministro en un acto parlamentario, convirtiendo la probable remisión al tribunal disciplinario en un elevado y contraproducente costo político.

Sentimos que, como los de la bancada opositora, los diputados de la bancada oficialista ignoran - ya sin disimulo – el trabajo que realizan los públicos, procurando resguardarlos a la espera de un ademán de agradecimiento por el cual luchan. Y es que tampoco se sienten plenamente como parlamentarios, sino como empleados subalternos de otro órgano del Poder Público al que desean acceder, acumulando los méritos del asentimiento, conformidad y silencio.

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15578-de-la-ininterpelabilidad-ministerial
Fotografía: Juan Carlos Neira (http://www.noticierodigital.com/2013/06/que-opina-de-esta-pancarta-frente-a-la-nunciatura/)