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martes, 23 de junio de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- J. L. Salcedo-Bastardo. "Ensayos críticos de sociología y filosofía social: Por el mundo sociológico de Cecilio Acosta". El Universal, Caracas, 04/03/1945.
- José Emilio Castellanos. "Crear un partido ecológico proponen en la Sociedad de Ciencias Naturales" (Francisco Quero, Arturo Eichler). El Nacional, Caracas, 03/05/78.
- J. E. C. "Puede echar raíces: El partido ecológico frenaría los intereses creados que esán acabando con la naturaleza" (Ramón Aveledo Hostos, Francisco Tamayo). El Nacional, 04/05/78.
- Anselmo Amado. "Cuatricentenario de San Cristóbal: La antigua Casa de Gobierno" (Casa de Los Leones, F. Guerrero Pulido). El Nacional, 21/12/60.
- Manuel Rojas Poleo. "El archivo de Betancourt". El Nacional, 30/07/87.
- José Domingo Mora. "Monitor de medios: Internet ataca el negocio editorial (I)".  Economía Hoy, Caracas, 22/09/2000. 

Ilustración: Pardo. El Universal, Caracas, 11/01/1978.

Breve nota LB: Preferimos la expresión "ilustración" a la de caricaturas, por cierto. Ahora bien, los aportes de Pardo a El Universal, también fueron ingeniosos. curre que de una mayor promoción gozaron otros, como Pedro León Zapata o Régulo Pérez, quizá porque fueron artistas plásticos, quzá porque provenían de aquella muy movida y sacrosanta izquierda cultural que calló con lo ocurrido en este siglo XXI con las excepciones del caso.

domingo, 14 de agosto de 2016

¿AHORA, INDEMNES?

Algo más que un estereotipo
Luis Barragán


Aceptemos, por menos de lo que ha hecho este régimen con el país, otro hubiese caído. Circunstancia ésta que no ha ocurrido, por los fabulosos ingresos petroleros que perfeccionaron la estafa política, una cruda represión y decidida censura: acaso el mayor logro, una  campaña propagandística y publicitaria defensiva que no ha escatimado en recursos y perversiones que convierten a los psicólogos sociales empleados en la clave de bóveda de una ya larga supervivencia en el poder.

En la década final del siglo pasado, cualquier intento de reforma, corrección y relanzamiento del modelo económico supo de una rápida y exitosa estigmatización. Comenzando por los ilustradores de diario oficio, el “paquete” adquirió una significación demoledora que facilitó la oposición férrea a las medidas gubernamentales de entonces, convirtiéndose – por ejemplo – el propio ministro Petkoff, libre de toda sospecha liberal, en un destacado “paquetero”.

Tiempo más atrás, en la década multipartidista de los sesenta, la influyente labor de los ilustradores hizo del político todo un camaleón que, deshonesto, relevaba al opinante de toda referencia al terrorismo guerrillero. Además, si era ministro, el político disfrutaba de una etapa superior de vagancia.

Digamos, sendos estereotipos que facilitaron el ascenso al poder del llamado chavismo y que éste no ha conocido ni padecido en el siglo XXI.  Incluyendo las torpezas de adversarios y opositores, la aludida campaña defensiva ha impedido que los ajustes francamente inhumanos que ha implementado Maduro Moros sean identificados como “paqueteros” o cualesquiera términos equivalentes, y que el dirigente oficialista por excelencia, encumbrado y satisfecho por los gustos pequeños-burgueses consumados, reciba una mirada: hay ministros que nunca dieron ni dan explicación alguna por sus actos, yéndose o continuando en funciones con un intacto “rabo de paja”, como no pudieron hacerlo los ministros de la anterior era que debían agotar su tiempo en largas interpelaciones parlamentaria, como lo reseña Mirtha Rivero en “La rebelión de los náfragos”.

Se ha desmoronado lenta, pero inexorablemente, esa campaña de autoprotección. Y, aunque no haya todavía otro  latigazo verbal que sintetice la situación, el  sentimiento y la convicción apuntan hacia la dictadura, algo más que un estereotipo.

Reproducciones: Economía Hoy, Caracas, 16/04/1996; El Nacional, Caracas, 02/04/1980 y 16/04/1968.
15/08/2016:
http://www.noticierodigital.com/2016/08/algo-mas-que-un-estereotipo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=40062

sábado, 30 de julio de 2016

HAY COSQUILLAS QUE NO DAN RISA

EL NACIONAL, Caracas, 29 de julio de 2016
Guzmán Blanco no sabía reír
Mirla Alcibíades 

Una manera que tienen los ciudadanos para medir el talante democrático de sus gobernantes, es observar la reacción de éstos frente al humor. Quienes ejercen el poder político se definen por la manera de actuar cuando ellos son quienes inspiran a los humoristas. Me encontraba pensando sobre lo que recién han leído, cuando traía el recuerdo de Antonio Guzmán Blanco.
Basta revisar la prensa venezolana del siglo XIX, para observar de qué manera fue incrementándose la tendencia humorística a partir de 1830. Las primeras manifestaciones se dieron por la vía de los artículos de costumbres y de uno que otro chiste que se colaba aquí y allá. De manera que, puede decirse, uno de los hallazgos que consagró la Venezuela republicana fue el ejercicio de la risa para criticar los gobiernos de turno.
Al llegar a la década de los 40, comenzó a aparecer la caricatura política como la que se vio en el semanario El Relámpago de Marzo, en 1844. El Diablo Asmodeo, en 1850, El Pica y Juye, en 1858, siguieron con esta tendencia expresada en la caricatura con apoyo en la política. Desde luego, no dejaban de aparecer escritos en prosa y verso que daban curso al lenguaje desacralizador e irreverente.
El Jején (1854), El Loco (1856), El Búho (1867), La Charanga (1868), se inscriben en la línea de quienes observaron los males del país. Todos ellos (y otros títulos que me excuso de incluir en aras de la brevedad), creyeron que con la risa o el guiño cómplice podían derrotar los desatinos provenientes del campo político.
Es verdad que la decodificación de un escrito o una imagen humorística, demanda un elemental nivel de inteligencia. Lo deseable es que el receptor en función de gobierno, reciba el discurso (en prosa, verso o gráfico) y vea en él los desaciertos que debe atacar. Pero, infelizmente, no ocurre así. Cuando menos esa conducta que apunta a lo deseable no fue la que practicó el hijo de Antonio Leocadio Guzmán.
Al expresar lo dicho, tengo en mente la admiración que despierta Antonio Guzmán Blanco en muchos venezolanos del presente. Sé que el hecho de que en sus períodos de gobierno se hayan levantado obras públicas significativas (el Capitolio, el Calvario, edificaciones aquí y allá en algunas ciudades del país, los ferrocarriles, y paro de contar) le ganan simpatías. Los registros y codificación civiles, la relativa pacificación del país, un comienzo de orden en la administración pública igualmente le suman adherentes.
Pero también tengo en mente que a este hombre no le gustaba la risa. Le molestaba el trabajo de los humoristas. Por esa razón dictó órdenes para que se les silenciara. No quiso preguntar por qué ejercían esa manera de formular la crítica. Optó por lo más triste: encarcelar a quienes no le eran obsecuentes. Es decir, aquella modalidad jovial que se venía fortaleciendo desde los años treinta para enjuiciar el mal gobierno o al mal gobernante, la pretendió eliminar en sus catorce años de poder supremo.
Si hubiera sabido reír, se habría dado cuenta de que era mejor ser el motivo inspirador de los humoristas y no el objetivo de los levantamientos armados. De alguna manera los ciudadanos tienen que expresar su descontento. Sobre todo cuando los errores que se destacan, pueden ser resueltos con un mínimo de actitud conciliadora.
Pero si los que están al mando, como Antonio Guzmán Blanco, no saben reír, con absoluta seguridad tampoco sabrán gobernar.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/mirla_alcibiades/Guzman-Blanco-sabia-reir_0_892710803.html