¿Por qué María Corina?
Manuel Malaver
23/07/2018
Como no es la primera vez que María Corina Machado se convierte en la figura política más mencionada, aplaudida y discutida del “corsi e ricorsi” de la política nacional, debo admitir que me siento cómodo –y casi un veterano- en eso de hacer pronósticos de hacia dónde conducirá el futuro a una líder tan noticiosa como fascinante.
Quiere decir que me atreveré a visualizarla más como periodista -que es mi oficio- que como politólogo e historiador -que no soy-, con la promesa de que ni la amistad ni la admiración que siento por ella nublarán mis ojos.
Y empiezo aclarando, afirmando y recordando que María Corina Machado está haciendo lo que siempre hizo, se acostumbró hacer y hará siempre en la rutina que, desde hace un poco menos de 20 años, fue descubriéndola y configurándola como un nombre a tener en cuenta y cuyo decálogo es, estar en la calle, conversar con la gente, oír sus opiniones, dar las suyas y de esta fragua bruñir un discurso de optimismo y fe en que Venezuela, más temprano que tarde, derrotará la tiranía.
Y con prescindencia de apegos a resultados como terminar siendo la líder política fundamental del país, o presidenta en un gobierno de transición que, por fuerza, tendría que considerar su nombre para el inicio de una recuperación y reconstrucción del país.
“No es el momento” me contestaría si se lo planteo “no creo oportuno, viable, ni útil detenernos en pasos necesarios pero que no son más urgentes que derrocar a la dictadura y para eso ya sabemos que se requieren esfuerzos, energía, decisión y cero distracciones”.
De modo que, ya puedo entender -y así se lo trasmito a mis lectores- que la están haciendo partícipe de una partida, la de la carrera por la presidencia de la Republica, en la que no está interesada y en la que solo cursaría después que vea la usurpación de Maduro caer por el suelo hecha añicos.
Su pasión, entonces, solo está centrada en estos días en la máxima exposición y al ritmo más acelerado posible de este viajar y caminar por Venezuela, reunirse con su gente donde sea y como sea, enterarse de los más mínimos detalles de cómo afecta la crisis a los más pobres y en las medidas que podrían tomarse para que su males pueden puedan ser aliviados.
Pero cuidado, no es una hermanita de la caridad, ni miembro de la congregación de la Madre Teresa de Calcuta, -aunque como cristiana, católica y demócrata se sienta interesada por la aproximación con los que más sufren-, sino una política, una mujer política para quien el ejercicio de esta pasión comprometida con la moral y la justicia, lo es todo.
En estos días, por cierto, estuvo por Coro y la Península de Paraguaná, ciudad capital y región de ese Estado Falcón que tanto le atrae y en el que tiene tantos seguidores, recién llegada de Barquisimeto, y de Valencia, donde pateó, como pocos, el barrio “Miguel Peña”.
También estuvo en un acto en la Universidad de Carabobo, acompañando y solidarizándose con la rectora, Jessy Divo de Romero, amenazada por el gobernador, un tal Lacava, que la acusa de cualquier impropiedad por el delito de ser rectora y profesora universitaria.
No anda, como años ya harto pasados, con la gente de SÚMATE, o con grupos de seguidores espontáneos, sino con muchachos y muchachas de su propio partido, “Vente Venezuela”, la organización que fundó, de su puño y letra, viste de azul y cuenta con militantes ya históricos como Omar Moreno, Luís Barragán, José Amalio Graterol y Teresa Albanes.
Una seducción para jóvenes y viejos, hombres y mujeres, de todos los credos, razas, y religiones y en la cual se aprende a ser venezolano, demócrata, ciudadano y liberal.
Y con una líder, ductora, maestra y cofrade de lujo, con la cual no cuesta reunirse, discutir y discrepar, en las oficinas de la organización o en esas giras a las cuales te invita para dirimir en los hechos, en la realidad, las diferencias que surjan.
De modo que, si hay pocos o muchos interesados en conocer las ambiciones y aspiraciones más profundas de esta activísima mujer, pues nada como saber que es una venezolana de partido, de organización, de estructura y desde ahí, si es permisible pensar que actúa en grande y para ser presidenta de Venezuela.
Pero como ya dije, no es en función de esa aspiración -que juzga muy temprana- que estuvo el lunes, 16 de julio, en la Asamblea Nacional, para recordar que había pasado un año del histórico referendo o plebiscito, y la institución que lo había convocado, la AN, se había olvidado del mandato que en 4 puntos le había dado el pueblo de Venezuela.
Su reclamo lo hizo a nombre de “Soy Venezuela”, la organización que lidera con ese venezolano ausente, pero que no se pierde uno solo de los grandes acontecimientos que ocurren en el país y con el cual y Leopoldo López, en el 2014, creó “La Salida”: Antonio Ledezma.
Era entonces la hora, o el día, de retomar tanta historia, tanta brega dejada pero no olvidada en el empeño de liberar Venezuela y para demostrarlo encabezó una caminata en un barrio de Petare, donde siguió la agenda que cumple desde el primer día que se inició en la política: hablar con la gente.
De lo profundo del cerro, del barrio, seguro que oyó los gritos de las enfermeras de la Maternidad Concepción Palacios que, desde primeras horas del día, recorrían la Avenida San Martín exigiéndole al gobierno aumento de sus salarios y mejoras en sus condiciones de trabajo, o de los médicos del Universitario y del Estado Vargas, pidiendo se les homologara sus sueldos con los de los militares, o los de los profesores amenazando con irse a un paro general indefinido, o de los trabajadores petroleros en PDVSA-La Campiña, o de los maestros, y por todas las calles y avenidas de Caracas y de Venezuela este sacudón de la protesta que es el signo de unos tiempos en que los partidos y sus líderes parece que se jubilaron o se fueron de vacaciones.
Una realidad o tragedia que María Corina Machado ha enfrentado, no con críticas, quejas y llantos sino revelando su condición incuestionable de luchadora sin tregua y poco dada a caer en la provocación de que las mayorías democráticas están de reflujo y lo mejor es pensar en soluciones a mediano plazo como las elecciones a concejales de diciembre o en un revocatorio que se convocaría contra Maduro a mediados de su mandato, para julio del 2021.
Pura política en slow motion, mientras la hiperinflación se acelera a un ritmo del 30 por ciento mensual, los déficits en alimentos y medicinas ya pasan del 70 por ciento, y la desnutrición y las enfermedades no tratadas ya cobran un promedio de vidas que se acerca a las 200 al mes.
Un drama que no ha tardado en ser reconocido por la comunidad internacional que ya está sancionado y presionando para que sus culpables sean separados del poder en Venezuela y que, al lado del exilio forzoso de cuatro millones de venezolanos, deja pocas dudas en cuanto a que la solución pasa una intervención humanitaria.
Y para acelerar la cual piensa María Corina es necesario no detenerse, no perder más tiempo en discusiones sobre la unidad o la división, o la división o la unidad para nada, sino en discutir y ponerse de acuerdo en la forma de continuar la lucha pero para que la dictadura madurista, el horror de la narcodictadura y el modelo contra natura que llaman socialismo, dejen de destruir a Venezuela.
Días de lo más transcendente, de lo más dramáticos esperan a Venezuela, días de historia pura, o de “historia viva” como gustaba decir y escribir el irreemplazable Jorge Olavarría y si de algo estoy seguro, es que María Corina Machado, esa venezolana que nació y vive para la política, será la primera en las filas.
Fuente:
https://www.lapatilla.com/2018/07/21/por-que-maria-corina-por-manuel-malaver/
http://www.noticierodigital.com/2018/07/manuel-malaver-maria-corina/
http://venezuela.shafaqna.com/ES/VE/1440478
http://tururutururu.com/manuel-malaver-mmalaverm-por-que-maria-corina/
http://www.reportero24.com/2018/07/22/manuel-malaver-por-que-maria-corina/
Fotografía: Andrea Hernández (http://elestimulo.com/blog/entrevista-maria-corina-machado-entona-el-mea-culpa-pero-no-teme-criticar)
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domingo, 29 de julio de 2018
miércoles, 27 de julio de 2016
UNA VENTANA HACIA MORÓN
Guillermo Morón: Los falsos héroes, como Chávez, desaparecen
Aymara Lorenzo
28/06/2016
Las paredes de la casa del historiador venezolano Guillermo Morón guardan cuentos y conocimientos para ser leídos. Tantos como los que puede contar este miembro de la Academia de la Historia venezolana a sus 90 años, de los cuales, al menos 75 ha sido testigo consciente de la construcción de la democracia como sistema de gobierno. Repasar con él los últimos 18 años fue el propósito de esta conversación que comenzó con una advertencia de su parte: “esta es la última entrevista que doy”
La comprensión de sus limitaciones dice mucho de un ser humano, pero su incomprensión dice aún más. Y así lo deja claro Morón durante este diálogo. El cariño, la lealtad y la fidelidad, que son valores muy preciados para Morón, los advierte hoy como ausentes en Venezuela. Y para él su causa es clara.
“Por Chávez, porque él fue un destructor activo de la educación, del amor al país, de la honradez. Pasará a la historia cuando pase, todavía no lo han valorado, como uno de los peores personajes de la política nacional desde el siglo XVI hasta nuestros días. Nadie ha estudiado su personalidad ni su actividad política destructora durante 18 años.
-¿Y por qué usted no lo ha hecho?
Porque no he tenido la inteligencia ni la juventud apropiada para eso, porque se necesita dedicar tiempo, conocimiento de la historia del país, saber quién es la familia Chávez –que eso sí lo sé yo por razones familiares—pero no he querido hacerlo porque estoy viejo. Chávez fue hijo de un maestro de escuela muy competente, inteligente y honrado con el cual tuvo muy buena relación mi familia. Yo lo conozco porque mi obligación como historiador es saber lo que ocurre en el país.
-¿Cree que es posible desmontar el intento de mitificar al expresidente Chávez, promovido por el chavismo, con el que ha querido equipararlo con el Libertador Simón Bolívar?
Claro que es posible. Chávez no se parece en nada a Simón Bolívar, ni siquiera en el color. Bolívar era blanco de la plaza y Chávez un ‘negrito’ de la plaza –dice en ese tono jocoso propio del venezolano cuando se refiere a los colores de piel y que el chavismo se encargó de satanizar-. Bolívar sigue siendo el Libertador, Chávez fue un destructor en forma ordenada y sistemática. Recuerde: `¡treinta años de cárcel! ¡ gas del bueno! ¡exprópiese!’. Esas tres expresiones caracterizan la dictadura de Chávez.
-¿Cómo desmontar ese intento de mitificación?
Ya el pueblo lo está desmontando, yendo a las manifestaciones, votando alegremente en todas las circunstancias que se han presentado en el país desde el 6 de diciembre. Ya nadie sale a la calle a aplaudir a Chávez y a decir viva Chávez. Por supuesto que todos esos falsos héroes desaparecen, los que no desaparecen son los héroes de verdad. Simón Bolívar no desaparece, José María Vargas no desaparece, Carlos Soublette, Rómulo Gallegos tampoco. Pero los falsos héroes sí.
-¿Y cree que que el mito está siendo desmontando con conciencia o por una acción meramente emocional?
Ni por conciencia ni emocional, simplemente porque se están dando las circunstancias, porque el pueblo ya salió de la nube en que Chávez lo había envuelto. Fue a votar, anda en la calle, anda preocupado. La primera preocupación del pueblo venezolano en este momento es la libertad. La segunda es el pan, la tercera es qué hacer para sobrevivir, y eso se ve en todas las manifestaciones.
-¿Cómo describiría hoy, 2016, la historia de Venezuela?
Como una catástrofe política, económica, social y cultural, es decir lo que dejó Chávez, y que desafortunadamente, a pesar de los esfuerzos que hacen los dirigentes políticos, no se está haciendo el ejercicio apropiado desde donde tiene que hacerse, que es desde la Presidencia de la República. Mi convicción es que Maduro es el hombre más inapropiado para gobernar el país. Fue la herencia que dejó Chávez, y simplemente porque dijo `ahí les dejo a Maduro’ la gente votó por él.
-Hace un año dijo que `la población retomaría el curso de la historia’. ¿En qué momento se perdió? ¿Fue retomado?
Se perdió el curso de la historia con los muchos años que gobernó Chávez. Fue el peor gobernante que ha tenido el país, no porque no fuera un hombre culto e inteligente, sino porque era un hombre cruel y malvado. Cuando estuvo en la Plaza Bolívar y expropió unos locales de la zona no se volteó a la derecha a expropiar la Catedral, tampoco volteó a su espalda a expropiar la habitación del Cardenal, porque estúpido no era. Era un hombre culto, que eso generalmente se opaca por la dureza del régimen.
-¿Cómo habría de retomarse el curso de la historia?
Lo retomó el 6 de diciembre con las elecciones. Cuando yo vi esas colas me dije: `el pueblo está resucitando’.
-¿Cree que la intención de obstaculizar el proceso revocatorio que está en la Constitución es un nuevo intento para arrebatarle al pueblo, como usted le llama, la dirección del curso de la historia?
Es la misma treta, es parte de la treta que ha fracasado. Está también fracasará.
-¿Por qué?
Porque el pueblo es más poderoso que todos los gobiernos, y puede ser que en un momento se someta, se obscurezca, pero el pueblo resucita.
-¿Cree que en este momento está robustecido y consciente de que en él descansa la voluntad general?
Absolutamente. En Venezuela ya no hay analfabetas crudos. Eso se acabó hace mucho tiempo. Hay semianalfabetas que es mucho peor, pero no son una mayoría. La mayoría puede leer periódico, puede escuchar con propiedad.
-¿Dejó de ser analfabeta gracias a Chávez?
No. Gracias a las escuelas, a los maestros, profesores y universidades. Allí es donde está el asunto afortunadamente, el de la historia positiva. La Guerra Federal, la dictadura de Gómez son parte de la historia negativa de Venezuela. El 23 de enero, cuando el pueblo resucitó, y luego todo el proceso democrático hasta hoy es parte de la historia positiva, porque Chávez no acabó con la democracia. Tampoco quiso acabar con la democracia, lo que quiso fue ser un héroe inmortal, pero se murió, como todos los seres humanos. Fueron diecisiete años de tiranía, y uno de agonía y la muerte. Como dijo un juez de residencia del siglo XVI `con la muerte terminan todas las querellas’.
-¿Hacia dónde apunta este presente?
Hoy no tenemos del todo una democracia, porque Maduro gobierna como si fuera un coronel. Asoma la cabeza y gobierna dando órdenes cuando tiene que regirse por la Constitución y estar sometido a los otros poderes, al poder más importante que es el Legislativo, que representa el ejercicio de la voluntad general.
-¿Se puede comparar este momento con alguno de la historia del país?
No es posible comparar el pasado con el presente, porque este está construido sobre aquel. Para poder comprender las cosas hay que estudiar el pasado hasta llegar al presente. Este es un proceso democrático que está a punto de cambiar de manera radical. No me extrañaría que el sujeto que gobierna en Miraflores salga corriendo como lo hizo el que corrió (Marcos Pérez Jiménez). El Presidente de la República está allí porque fue impuesto por las circunstancias y porque el pueblo era chavista. ¿Y quién era Maduro? Un colombiano de Cúcuta, muy ligeramente educado, nunca fue a la universidad, no tiene la preparación necesaria para ser presidente, pero ahí está en el ejercicio del poder. Se sostiene porque en Venezuela no queremos más guerras, porque no queremos más incendios, porque las Fuerzas Armadas de hoy están dirigidas en términos generales por gente culta y por gente que no quiere guerra, que quiere la paz, porque necesitamos paz para poder sobrevivir, porque no hay pan, no hay agua potable, no hay caminos que recorrer en el país con libertad. Estamos en un proceso de transición.
-¿Tiene relevancia en este momento la nacionalidad del presidente Maduro para retomar el curso de la historia?
No, no importa si es colombiano. Los colombianos y los venezolanos somos la misma cosa. Estamos hermanados desde el principio. La Gran Colombia fue un proyecto inacabado que inició Simón Bolívar y lo hizo desde Bogotá.
-¿Cree que la llamada revolución bolivariana, promovida por Chávez, es un proyecto inacabado?
Inacabado no, liquidado. No existe. ¿Dónde está? En ninguna parte. ¿En la calle? Puede ser que haya alguna gente que grite viva Chávez, pero Chávez está muerto. El chavismo desapareció con la muerte de Chávez.
-¿Y qué es lo que hay ahora si no se llama chavismo?
Una democracia mal llevada. Todavía estamos en un sistema democrático, en un proceso democrático de transformación. Y Dios quiera que no tumben a Maduro, sino que llegue la oportunidad de revocarlo.
-¿Por qué?
Porque de lo contrario sería un golpe de Estado, y creo que los golpes de Estado siempre le han hecho mucho daño a las repúblicas hispanoamericanas.
-¿No tiene vigencia entonces eso que Chávez llamó la revolución bolivariana y que además trató de expandir en el continente?
Chávez fue un idealista que llegó al poder porque Venezuela estaba en ruinas. Pero no es que el pueblo ilustrado lo llevó al poder.
-Pero hay mucha gente inteligente que votó por él
Yo estuve de acuerdo con que Chávez llegara al poder.
-¿Por qué?
Porque yo creía que iba a hacer obras extraordinarias, pero no las pudo hacer por su carácter.
-¿Y no se arrepiente hoy de haber creído en él?
Me equivoqué. Pero él estaba equivocado, porque creyó demasiado el sí mismo, creyó que era papa Dios.
-¿Hay hoy alguien con su liderazgo para llevar a cabo un proyecto continental como el que él quiso llevar?
No lo conozco, no lo veo.
-Usted ha vivido con conciencia los últimos 75 años de la historia de Venezuela ¿cuál cree usted que han sido los dos hechos determinantes para ser lo que somos hoy como nación?
En primer lugar la alfabetización. Creo que ha sido uno de los hechos más importantes de transformación del país. En segundo lugar los gobiernos de (Eleazar) López Contreras e (Isaías) Medina Angarita. Venezuela ha comenzado un proceso de transformación que no sabemos hacia dónde va, pero hacia atrás no, porque la mayoría no es analfabeta, porque la gente está consciente de lo que es la Constitución y las leyes, sobre la manera de vivir, en sociedad, que sabe cuáles son las necesidades materiales que tenemos. Yo no creo que sea el pueblo el que hace la historia, es el que soporta la historia, que la hace la inteligencia y la cultura. Hoy estamos en un proceso de transición, con muchas dificultades de carácter político y económico.
-Si pudiera hablar con el presidente Maduro, ¿qué le diría?
Renuncia y vete en paz.
-Y si pudiera darle un consejo ¿qué le diría?
Que renuncie para que pase a la historia como un hombre positivo. Si tuviera la capacidad de renunciar podría irse para cualquier lugar. Maduro no es una personalidad aplastante.
-¿Con quién de la historia venezolana lo compararía?
No tiene comparación posible con ningún personaje de la historia venezolana. Maduro es la opción que el pueblo venezolano se dio de forma equivocada, por haber seguido las órdenes de Chávez, quien sí tenía un dominio de la población.
-¿Qué debemos aprender de estos últimos 18 años de historia?
En primer lugar que no se puede vivir en un país pobre. Estamos en un momento crítico desde el punto de vista de subsistencia. Tenemos que salir de eso. Lo que le hace falta a Venezuela es tener un buen gobernante, que sea sustentable y que esté sostenido por la mayoría de la población. No se puede vivir en zozobra. Todavía no hemos logrado un país civilizado a plenitud.
-¿Qué quisiera usted ver de la historia de Venezuela antes de morir?
Quisiera ver que esta democracia incómoda que tenemos se convirtiera en una democracia real, que haya libertad de verdad, que la gente no pase hambre. Un pueblo bien comido, bien bebido y bien fornicado –que no es una mala palabra— funciona apropiadamente.
Fotografías: Andrea Hernández
Fuente:
http://elestimulo.com/blog/guillermo-moron-los-falsos-heroes-desaparecen/
Aymara Lorenzo
28/06/2016
Las paredes de la casa del historiador venezolano Guillermo Morón guardan cuentos y conocimientos para ser leídos. Tantos como los que puede contar este miembro de la Academia de la Historia venezolana a sus 90 años, de los cuales, al menos 75 ha sido testigo consciente de la construcción de la democracia como sistema de gobierno. Repasar con él los últimos 18 años fue el propósito de esta conversación que comenzó con una advertencia de su parte: “esta es la última entrevista que doy”
La comprensión de sus limitaciones dice mucho de un ser humano, pero su incomprensión dice aún más. Y así lo deja claro Morón durante este diálogo. El cariño, la lealtad y la fidelidad, que son valores muy preciados para Morón, los advierte hoy como ausentes en Venezuela. Y para él su causa es clara.
“Por Chávez, porque él fue un destructor activo de la educación, del amor al país, de la honradez. Pasará a la historia cuando pase, todavía no lo han valorado, como uno de los peores personajes de la política nacional desde el siglo XVI hasta nuestros días. Nadie ha estudiado su personalidad ni su actividad política destructora durante 18 años.
-¿Y por qué usted no lo ha hecho?
Porque no he tenido la inteligencia ni la juventud apropiada para eso, porque se necesita dedicar tiempo, conocimiento de la historia del país, saber quién es la familia Chávez –que eso sí lo sé yo por razones familiares—pero no he querido hacerlo porque estoy viejo. Chávez fue hijo de un maestro de escuela muy competente, inteligente y honrado con el cual tuvo muy buena relación mi familia. Yo lo conozco porque mi obligación como historiador es saber lo que ocurre en el país.
-¿Cree que es posible desmontar el intento de mitificar al expresidente Chávez, promovido por el chavismo, con el que ha querido equipararlo con el Libertador Simón Bolívar?
Claro que es posible. Chávez no se parece en nada a Simón Bolívar, ni siquiera en el color. Bolívar era blanco de la plaza y Chávez un ‘negrito’ de la plaza –dice en ese tono jocoso propio del venezolano cuando se refiere a los colores de piel y que el chavismo se encargó de satanizar-. Bolívar sigue siendo el Libertador, Chávez fue un destructor en forma ordenada y sistemática. Recuerde: `¡treinta años de cárcel! ¡ gas del bueno! ¡exprópiese!’. Esas tres expresiones caracterizan la dictadura de Chávez.
-¿Cómo desmontar ese intento de mitificación?
Ya el pueblo lo está desmontando, yendo a las manifestaciones, votando alegremente en todas las circunstancias que se han presentado en el país desde el 6 de diciembre. Ya nadie sale a la calle a aplaudir a Chávez y a decir viva Chávez. Por supuesto que todos esos falsos héroes desaparecen, los que no desaparecen son los héroes de verdad. Simón Bolívar no desaparece, José María Vargas no desaparece, Carlos Soublette, Rómulo Gallegos tampoco. Pero los falsos héroes sí.
-¿Y cree que que el mito está siendo desmontando con conciencia o por una acción meramente emocional?
Ni por conciencia ni emocional, simplemente porque se están dando las circunstancias, porque el pueblo ya salió de la nube en que Chávez lo había envuelto. Fue a votar, anda en la calle, anda preocupado. La primera preocupación del pueblo venezolano en este momento es la libertad. La segunda es el pan, la tercera es qué hacer para sobrevivir, y eso se ve en todas las manifestaciones.
-¿Cómo describiría hoy, 2016, la historia de Venezuela?
Como una catástrofe política, económica, social y cultural, es decir lo que dejó Chávez, y que desafortunadamente, a pesar de los esfuerzos que hacen los dirigentes políticos, no se está haciendo el ejercicio apropiado desde donde tiene que hacerse, que es desde la Presidencia de la República. Mi convicción es que Maduro es el hombre más inapropiado para gobernar el país. Fue la herencia que dejó Chávez, y simplemente porque dijo `ahí les dejo a Maduro’ la gente votó por él.
-Hace un año dijo que `la población retomaría el curso de la historia’. ¿En qué momento se perdió? ¿Fue retomado?
Se perdió el curso de la historia con los muchos años que gobernó Chávez. Fue el peor gobernante que ha tenido el país, no porque no fuera un hombre culto e inteligente, sino porque era un hombre cruel y malvado. Cuando estuvo en la Plaza Bolívar y expropió unos locales de la zona no se volteó a la derecha a expropiar la Catedral, tampoco volteó a su espalda a expropiar la habitación del Cardenal, porque estúpido no era. Era un hombre culto, que eso generalmente se opaca por la dureza del régimen.
-¿Cómo habría de retomarse el curso de la historia?
Lo retomó el 6 de diciembre con las elecciones. Cuando yo vi esas colas me dije: `el pueblo está resucitando’.
-¿Cree que la intención de obstaculizar el proceso revocatorio que está en la Constitución es un nuevo intento para arrebatarle al pueblo, como usted le llama, la dirección del curso de la historia?
Es la misma treta, es parte de la treta que ha fracasado. Está también fracasará.
-¿Por qué?
Porque el pueblo es más poderoso que todos los gobiernos, y puede ser que en un momento se someta, se obscurezca, pero el pueblo resucita.
-¿Cree que en este momento está robustecido y consciente de que en él descansa la voluntad general?
Absolutamente. En Venezuela ya no hay analfabetas crudos. Eso se acabó hace mucho tiempo. Hay semianalfabetas que es mucho peor, pero no son una mayoría. La mayoría puede leer periódico, puede escuchar con propiedad.
-¿Dejó de ser analfabeta gracias a Chávez?
No. Gracias a las escuelas, a los maestros, profesores y universidades. Allí es donde está el asunto afortunadamente, el de la historia positiva. La Guerra Federal, la dictadura de Gómez son parte de la historia negativa de Venezuela. El 23 de enero, cuando el pueblo resucitó, y luego todo el proceso democrático hasta hoy es parte de la historia positiva, porque Chávez no acabó con la democracia. Tampoco quiso acabar con la democracia, lo que quiso fue ser un héroe inmortal, pero se murió, como todos los seres humanos. Fueron diecisiete años de tiranía, y uno de agonía y la muerte. Como dijo un juez de residencia del siglo XVI `con la muerte terminan todas las querellas’.
-¿Hacia dónde apunta este presente?Hoy no tenemos del todo una democracia, porque Maduro gobierna como si fuera un coronel. Asoma la cabeza y gobierna dando órdenes cuando tiene que regirse por la Constitución y estar sometido a los otros poderes, al poder más importante que es el Legislativo, que representa el ejercicio de la voluntad general.
-¿Se puede comparar este momento con alguno de la historia del país?
No es posible comparar el pasado con el presente, porque este está construido sobre aquel. Para poder comprender las cosas hay que estudiar el pasado hasta llegar al presente. Este es un proceso democrático que está a punto de cambiar de manera radical. No me extrañaría que el sujeto que gobierna en Miraflores salga corriendo como lo hizo el que corrió (Marcos Pérez Jiménez). El Presidente de la República está allí porque fue impuesto por las circunstancias y porque el pueblo era chavista. ¿Y quién era Maduro? Un colombiano de Cúcuta, muy ligeramente educado, nunca fue a la universidad, no tiene la preparación necesaria para ser presidente, pero ahí está en el ejercicio del poder. Se sostiene porque en Venezuela no queremos más guerras, porque no queremos más incendios, porque las Fuerzas Armadas de hoy están dirigidas en términos generales por gente culta y por gente que no quiere guerra, que quiere la paz, porque necesitamos paz para poder sobrevivir, porque no hay pan, no hay agua potable, no hay caminos que recorrer en el país con libertad. Estamos en un proceso de transición.
-¿Tiene relevancia en este momento la nacionalidad del presidente Maduro para retomar el curso de la historia?
No, no importa si es colombiano. Los colombianos y los venezolanos somos la misma cosa. Estamos hermanados desde el principio. La Gran Colombia fue un proyecto inacabado que inició Simón Bolívar y lo hizo desde Bogotá.
-¿Cree que la llamada revolución bolivariana, promovida por Chávez, es un proyecto inacabado?
Inacabado no, liquidado. No existe. ¿Dónde está? En ninguna parte. ¿En la calle? Puede ser que haya alguna gente que grite viva Chávez, pero Chávez está muerto. El chavismo desapareció con la muerte de Chávez.
-¿Y qué es lo que hay ahora si no se llama chavismo?
Una democracia mal llevada. Todavía estamos en un sistema democrático, en un proceso democrático de transformación. Y Dios quiera que no tumben a Maduro, sino que llegue la oportunidad de revocarlo.
-¿Por qué?
Porque de lo contrario sería un golpe de Estado, y creo que los golpes de Estado siempre le han hecho mucho daño a las repúblicas hispanoamericanas.
-¿No tiene vigencia entonces eso que Chávez llamó la revolución bolivariana y que además trató de expandir en el continente?
Chávez fue un idealista que llegó al poder porque Venezuela estaba en ruinas. Pero no es que el pueblo ilustrado lo llevó al poder.
-Pero hay mucha gente inteligente que votó por él
Yo estuve de acuerdo con que Chávez llegara al poder.
-¿Por qué?
Porque yo creía que iba a hacer obras extraordinarias, pero no las pudo hacer por su carácter.
-¿Y no se arrepiente hoy de haber creído en él?
Me equivoqué. Pero él estaba equivocado, porque creyó demasiado el sí mismo, creyó que era papa Dios.
-¿Hay hoy alguien con su liderazgo para llevar a cabo un proyecto continental como el que él quiso llevar?
No lo conozco, no lo veo.
-Usted ha vivido con conciencia los últimos 75 años de la historia de Venezuela ¿cuál cree usted que han sido los dos hechos determinantes para ser lo que somos hoy como nación?
En primer lugar la alfabetización. Creo que ha sido uno de los hechos más importantes de transformación del país. En segundo lugar los gobiernos de (Eleazar) López Contreras e (Isaías) Medina Angarita. Venezuela ha comenzado un proceso de transformación que no sabemos hacia dónde va, pero hacia atrás no, porque la mayoría no es analfabeta, porque la gente está consciente de lo que es la Constitución y las leyes, sobre la manera de vivir, en sociedad, que sabe cuáles son las necesidades materiales que tenemos. Yo no creo que sea el pueblo el que hace la historia, es el que soporta la historia, que la hace la inteligencia y la cultura. Hoy estamos en un proceso de transición, con muchas dificultades de carácter político y económico.
-Si pudiera hablar con el presidente Maduro, ¿qué le diría?
Renuncia y vete en paz.
-Y si pudiera darle un consejo ¿qué le diría?
Que renuncie para que pase a la historia como un hombre positivo. Si tuviera la capacidad de renunciar podría irse para cualquier lugar. Maduro no es una personalidad aplastante.
-¿Con quién de la historia venezolana lo compararía?No tiene comparación posible con ningún personaje de la historia venezolana. Maduro es la opción que el pueblo venezolano se dio de forma equivocada, por haber seguido las órdenes de Chávez, quien sí tenía un dominio de la población.
-¿Qué debemos aprender de estos últimos 18 años de historia?
En primer lugar que no se puede vivir en un país pobre. Estamos en un momento crítico desde el punto de vista de subsistencia. Tenemos que salir de eso. Lo que le hace falta a Venezuela es tener un buen gobernante, que sea sustentable y que esté sostenido por la mayoría de la población. No se puede vivir en zozobra. Todavía no hemos logrado un país civilizado a plenitud.
-¿Qué quisiera usted ver de la historia de Venezuela antes de morir?
Quisiera ver que esta democracia incómoda que tenemos se convirtiera en una democracia real, que haya libertad de verdad, que la gente no pase hambre. Un pueblo bien comido, bien bebido y bien fornicado –que no es una mala palabra— funciona apropiadamente.
Fotografías: Andrea Hernández
Fuente:
http://elestimulo.com/blog/guillermo-moron-los-falsos-heroes-desaparecen/
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