Estuvimos tentados de colocar la fotografía de Baptista y extender una nota al pie del artículo de Pineda, el archivo anterior. Sin embargo, creímos un irrespeto hacerlo, pues, al fin y al cabo nos pareció interesante e ilustrativo: lo uno, porque hay defensores quizá ad-honorem de un régimen que los merece; y, lo otro, porque la peste del olvido aqueja - precisamente - a la PDVSA actual.
Digamos de dos Venezuela. La de una macabra ficción, las de inversiones interesadas e insustentables en el tiempo propias de una descomunal demagogia; y la de una terrible realidad social sobre la cual huelgan los comentarios.
Hallamos casualmente la fotografía expuesta en Facebook por Fito Baptista, del estado Táchira. Nos parece pertinente para acotar el texto de Raúl Pineda.
LB
Fotografía, Fito Baptista: "Ayer los vecinos de la invasión "Ali Primera", trancaron la calle por falta de gas" (Facebook, 29/05/12)
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martes, 29 de mayo de 2012
NEOPUNTOFIJISMO ENERGÉTICO
CIUDAD CARACAS, 29 de Mayo de 2012
El Alzheimer en la vieja Pdvsa
RAÚL PINEDA
El origen social no siempre marca nuestro destino. Si así fuera, David Morales Bello habría sido un destapador de alcantarillas por haber nacido en la esquina de Albañales, en San Juan, y Alejandro Matute sería un simple choro por haber visto la luz en Choroní. Nosotros mismos estaríamos lanzándole piedras a los aviones por haber nacido en el barrio El Manicomio. Nada de eso ocurrió, pero con el perdón de las familias Bello, Matute, y la nuestra, por la desagradable comparación, estas y otras solitarias excepciones permiten confrontar la sorpresiva propuesta de inclusión social que intenta vendernos CAPriles Radonski con la política de inclusión social que el gobierno bolivariano y Pdvsa desarrollan en favor de los Matute, los Pineda y otros tantos millones de venezolanos, incluidos los “ñángaras” de Cantaclaro, que bien cara pagaron su vecindad con la maloliente esquina caraqueña. Que se sepa, la única función social de la vieja estatal petrolera fue regalar asfalto derretido para tapar las goteras de los ranchos de zinc. Incluso, en no pocos casos, el carburante solidificado servía para trancar las puertas de las viviendas de tabla o cartón, privilegio que nos permitía gritar a todo gañote ¡El petróleo es nuestro! Tan nuestro era, que en vez de exportar las ganancias de la industria a Estados Unidos, CAP decidió nacionalizar los pagos y entregarlos directamente a las multinacionales dentro del país, a través de los contratos de servicio. Pdvsa no era ni siquiera un Estado dentro del Estado. Era el Estado mismo, que es lo que el neopuntofijismo energético aspira en el supuesto negado de que gobernara otra vez. ¡Qué bueno es no tener mal de Alzheimer!
La frase de hoy: Ni un solo lamento en la MUD por la doble penalización a Maldonado y el accidente que sufrió. ¡Quienes no quieran patria, sigan con Capriles!
Fotografía: David Morales Bello, tomada de la red
El Alzheimer en la vieja Pdvsa
RAÚL PINEDA
El origen social no siempre marca nuestro destino. Si así fuera, David Morales Bello habría sido un destapador de alcantarillas por haber nacido en la esquina de Albañales, en San Juan, y Alejandro Matute sería un simple choro por haber visto la luz en Choroní. Nosotros mismos estaríamos lanzándole piedras a los aviones por haber nacido en el barrio El Manicomio. Nada de eso ocurrió, pero con el perdón de las familias Bello, Matute, y la nuestra, por la desagradable comparación, estas y otras solitarias excepciones permiten confrontar la sorpresiva propuesta de inclusión social que intenta vendernos CAPriles Radonski con la política de inclusión social que el gobierno bolivariano y Pdvsa desarrollan en favor de los Matute, los Pineda y otros tantos millones de venezolanos, incluidos los “ñángaras” de Cantaclaro, que bien cara pagaron su vecindad con la maloliente esquina caraqueña. Que se sepa, la única función social de la vieja estatal petrolera fue regalar asfalto derretido para tapar las goteras de los ranchos de zinc. Incluso, en no pocos casos, el carburante solidificado servía para trancar las puertas de las viviendas de tabla o cartón, privilegio que nos permitía gritar a todo gañote ¡El petróleo es nuestro! Tan nuestro era, que en vez de exportar las ganancias de la industria a Estados Unidos, CAP decidió nacionalizar los pagos y entregarlos directamente a las multinacionales dentro del país, a través de los contratos de servicio. Pdvsa no era ni siquiera un Estado dentro del Estado. Era el Estado mismo, que es lo que el neopuntofijismo energético aspira en el supuesto negado de que gobernara otra vez. ¡Qué bueno es no tener mal de Alzheimer!
La frase de hoy: Ni un solo lamento en la MUD por la doble penalización a Maldonado y el accidente que sufrió. ¡Quienes no quieran patria, sigan con Capriles!
Fotografía: David Morales Bello, tomada de la red
Etiquetas:
Alzheimer político,
Ascenso social,
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Henrique Capriles,
PDVSA,
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