viernes, 19 de agosto de 2011

TROMPIZ DE FALOPIO


EL NACIONAL - Martes 16 de Agosto de 2011 Escenas/1
Trompiz antepone la pintura al tema
La obra del artista es contrastada con las de López-Méndez y Golding. Con la retrospectiva, el curador Perán Erminy se propone hacer justicia con la figuración
CARMEN VICTORIA MÉNDEZ

Poca gente se referiría a Virgilio Trompiz como un vanguardista. Al pintor nacido en Coro en 1927 se le asocia con la generación del Círculo de Bellas Artes y la Escuela de Caracas, ligada al paisajismo. Empero, una revisión de sus lienzos revela que su trabajo estaba más cerca de Picasso y de Braque que de la pintura académica de finales del siglo XIX y principios del XX. Esa es la lectura de las piezas reunidas en la colectiva Volver a ver, en la que los aportes de Trompiz son contextualizados con los de otros dos artistas figurativos de importancia: Luis Alfredo López-Méndez y Tomás Golding La retrospectiva a tres voces se exhibe en la mezzanina de la galería Freites. La obra de Trompiz, el único artista vivo de la muestra, está integrada por una serie de retratos y escenas en interiores que contrastan con los óleos paisajistas de López-Méndez y Golding. A diferencia de estos dos últimos, el falconiano tuvo a la mujer como leitmotiv, o quizás como pretexto.

Perán Erminy, curador de la exposición, asegura que Trompiz antepone el goce de la pincelada al tema a representar, lo que lleva a ver su trabajo como una suerte de transición en el arte venezolano. "En las mujeres de Trompiz, la manera de pintar se impone al tema mismo".

A diferencia de muchos de sus contemporáneos, el artista no se consagró a la abstracción, aunque tampoco la desdeñó. Prefirió abordar su pintura como un puente entre lo abstracto y lo figurativo.

Tanto Trompiz como LópezMéndez y Golding realizaron valiosos aportes a la figuración, a la tarea de representar espacios, personajes y territorios en un país que apenas comenzaba a asumirse como tal en la primera mitad del siglo XX. Por eso sus obras están presentes en importantes colecciones. Sin embargo, la crítica y las nuevas tendencias ­inclinadas al modernismo y a la abstracción­ las hicieron a un lado, asegura Erminy, quien con la retrospectiva se propuso hacer una relectura y valorar las contribuciones a la pintura de los tres creadores en su justa dimensión.


CAZA DE CITAS








"Venimos de muy lejos
hasta la cercanía y el amor del silencio,
luego fueron las hojas de los árboles,
sus mudanzas veloces,
y la lluvia del sueño
empezando a borrarlas
gran desorientadora la muerte,
y ella lo sabe"

Pedro Lastra

(El Nacional, Caracas, 21/06/98. Papel Literario)

Ilustración: Claus Bergen, "U-47 in the bay" (1943).

CABALGADURA DE AMPERIOS


EL NACIONAL - Jueves 18 de Agosto de 2011 Opinión/7
El jinete eléctrico
COLETTE CAPRILES

" La culebra se mata por la cabeza". Una frase que sirvió a Juan Vicente Gómez para justificar su asalto al endeble poder de Cipriano Castro en 1908. En los días previos al 19 de diciembre, la sibilina frase figura en un supuesto telegrama que el enfermo dictador dirige a Pedro María Cárdenas, gobernador de Caracas. Gómez prefiere creer que la culebra no es otra que él mismo y procede en consecuencia. Las mismas fuerzas vivas que diez años antes habían encontrado en El Cabito la encarnación de la salvación nacional se ponen en obra, cambiando por supuesto algunos nombres, para juntarse con el naciente poder, que, a diferencia del anterior, entiende que no es la Presidencia de la República la institución que le dará larga vida sino el control absoluto del flamante Ejército nacional. El fuero civil queda desde entonces reducido a una silenciosa figura administrativa.

Mariano Picón Salas, en su libro Los días de Cipriano Castro, vuelve una y otra vez sobre ese contraste entre el silencio gomecista y la bullaranga castrista.

Hace un esfuerzo por identificar las fuentes de la enrevesada retórica que Castro hizo suya, amplificada por el modernismo decadentista de la abundante producción de lisonjas que le acompañó desde que los "doctores" valencianos y caraqueños apostaron a su aventura. Como el "jinete eléctrico" lo bautiza un cronista al describirlo en la batalla de Tocuyito.

Despúes de publicar Cesarismo democrático, Vallenilla Lanz no admitía que se tratase de una teoría ad hoc, diseñada para la justificación del gomecismo.

Cabría pensar que su inspiración histórica provino más bien de la figura del Restaurador, mucho más evocadora del segundo Bonaparte que se vislumbra en esa idea del cesarismo moderno.

La obsesión castrista por la, digamos, emblemática del poder ­incluyendo la fantasía romana del banquete interminable­, así como cuando abruma a los vecinos de Nirgua con su promesa de una "concordia nacional" que sería la expresión de un liberalismo "como el que fundó el carpintero de Galilea", repite aquel dicho bonapartista de l’empire, c’est la paix y la teología política correspondiente, organizada en torno a la figura carismática. Castro, furiosamente anticlerical, presume con frecuencia de un cristianismo primigenio que sería expresión de su propia visión autárquica de la política.

El libro de don Mariano no es en verdad una crónica política, ni tiene rigurosas pretensiones históricas. Ni es estrictamente biográfico. Es más bien el retrato penetrante de una sociedad desarticulada que pide orden sin quererlo conceder. Picón Salas hurga especialmente en el ecosistema de relaciones y complicidades que es imprescindible para la entronización del poder arbitrario. Y, como buen literato, rastrea el talante de los intelectuales, de los grupúsculos de gente de saber que, llegado el andino a la capital, le hacen llegar sus manifiestos, sus papeles de "proyecto de país" (para usar un anacronismo), dispuestos ante el lema de "nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos". Dicen: "Vivimos como tribus nómadas en persecución de ideales que son hechos en pueblos más afortunados. Todavía resuena pavorosa la voz del magistrado que niega al ciudadano todas las garantías y el viento arrastra aún por llanos y montes, los jirones de la ley".

Así veían el país los Razetti, Coll, Calcaño, Toro, Montes, algunos de los cuales, apunta Picón Salas, "servirán después al régimen como segundones a los que se pide halago y lisonja más que competencia". Pero estos jóvenes estaban, en realidad, enunciando una profecía, larga y triste, que no impidió que, en lo que sigue de nuestra historia, otros desempeñaran el mismo papel.

VISITADURÍA


Crónicas de un diplomático jubilado
¿Por qué incordia el Papa?
Inocencio Arias

El futbolista uruguayo Gigghia, el extremo que literalmente traumatizó a Brasil al marcar el segundo gol de la Final Rio de 1950 que daba el título a su país dejando en la cuneta al archifavorito Brasil, diría bastantes años más tarde: “Sólo tres personas han silenciado al estadio de Maracaná en la historia, Frank Sinatra, el Papa Juan Pablo II y yo”.

Se ha dicho que el carismático Juan Pablo II logró llenar los estadios del planeta pero vió que las iglesias empezaban a despoblarse. Su sucesor Benedicto XVI, menos carismático, se ha percatado del problema, la Iglesia católica en bastantes países desarrollados, entre ellos el nuestro, pierde adeptos. No es sorprendente, en consecuencia, su interés en alentar la fe cristiana en la juventud. La multitudinaria reunión de Madrid, donde el Pontífice pasará varios días, tiene ese objetivo, recuperar a los jóvenes.

Los centenares de miles llegados a la capital de España, es igual que sean un millón que un millón y medio, son una multitud festiva, pacífica, aparentemente solidaria y en la que, lo he visto de cerca, no florecen los gamberros que molesten a los madrileños en los barrios que se alojan. Las curiosas reticencias críticas de algún medio de información o la animosidad teñida de violencia de algunos los manifestantes anti-Papa no pueden estar motivadas porque Madrid haya sido invadido de forma ejemplarmente ordenada.

Tendremos que pensar que la motivación tiene una raíz político económica. Se arguye que, en una España constitucionalmente secular, “no se puede permitir que la visita del Jefe de una religión sea costeada con los impuestos de los ciudadanos”. Este argumento no se tiene de pie. Los organizadores y el propio Gobierno, que no es precisamente el más católicamente simpatizante del último medio siglo, aseguran que el evento va a ser íntegramente financiado por aportaciones privadas y de los peregrinos. Un escrupuloso dirá que el despliegue de las fuerzas de seguridad tendrá un costo no asumido por los organizadores. Cierto, pero a esto se puede responder con dos puntualizaciones. Cualquier acontecimiento de proyección internacional, el JMJ la tiene, que tuviera lugar en nuestro país con asistencia de una multitud semejante o de personalidades conocidas implicaría un importante aparato de seguridad. Por otra parte, sólo un ignorante o un sectario no se percatará que los peregrinos, por modestos que sean una parte de ellos, van a dejar millones de euros, bastantes, en Madrid y en las ciudades por las que han pasado. Una parte de esos millones irá a las arcas del Estado.

Se olvida además, el efecto multiplicador de relaciones públicas, de imagen y repercusiones económicas, que tiene un acontecimiento de este tipo que sale bien. Igual que un becario extranjero que viene a España se convierte en un alto porcentaje de casos en un propagandista de nuestro país, tengo experiencia de ello, trae a su cónyuge en viaje de novios, anima a sus amigos a hacer turismo en España, consume nuestros productos , se convierte en fan de Zara, del Corte Inglés y del vino español... los jóvenes de la JMJ, si no se les incordia demasiado, si no se hiere su sensibilidad llamando nazi y otras lindezas a su respetado Papa, si no se derriba a una veintena de ellos en la Puerta del Sol y se les patea por el delito de ser católicos y admirar a Benedicto XVI, se marcharán de España diciendo que les encantó Barcelona, Palma o Sevilla y que vivieron jornadas inolvidables en Madrid. En resumen, volverán y nos harán propaganda gratis. A pesar de lunares como el de la noche del martes en que la policía tuvo que cerrar de nuevo la Puerta del Sol, un lugar emblemático para los turistas y los peregrinos que un rato antes la atestaban, por la actitud belicosa de los anti Papa. ¿Hasta cuando? Repito lo que dije en esta página. ¿Se permitiría que los agricultores de mi tierra tomaran intermitentemente la puerta del Sol porque no les llega la indemnización de los pepinos?

En la belicosidad del par de miles de contramanifestantes del martes hay un componente sospechosamente selectivo que se da en nuestra sociedad. Si parece que Estados Unidos protagoniza un desmán hay que echarse airadamente a la calle para protestar, si lo hacen otros el tema es irrelevante (en estos momentos, mientras el sirio Assad sofoca a su pueblo, Rusia sigue entregándole armas, el tema aquí no preocupa). Con la Iglesia católica ocurre otro tanto. Con ella, la veda está abierta.

A los que se indignan, bien intencionada o malintencionadamente (“por supuesto que vamos contra el Papa”, se ha dicho), de la celebración de las Jornadas y de la visita del Pontífice yo les haría, sin acritud, un par de preguntas: ¿Reaccionarian con tal viveza por la utilización de sus impuestos si en Madrid se celebrara un Congreso Mundial de comadronas, de boy scouts o de ONGs que defienden el medio ambiente y que por su volumen, 150,000 personas, implicara unos gastos del Estado o una pequeña bonificación en los transportes? Me temo que no. ¿Se atreverían a montar una contramanifestación si las Asociaciones islámicas de toda Europa y América organizaran una masiva reunión en Madrid? ¿Se atreverían a gritarles con la cara descubierta que Mahoma era un nazi o a protestar por la condición de la mujer en algunas sociedades musulmanas? Me temo que tampoco

La próxima entrega de la saga será protestar porque el Papa en alguna de sus intervenciones se ha mostrado en contra del aborto o de la eutanasia. No entiendo por qué habría que rasgarse las vestiduras y deducir que el Pontífice esta incurriendo en ingerencia política. No lo está ¿Por que no podría mencionarlo? Es la doctrina de la iglesia, principios esenciales de la misma y que el Papa puede encontrar adecuado recordar ante sus seguidores. .

Resumiendo. Pienso que el Papa molesta no porque cree problemas en la circulación de Madrid, no porque se coma una 'cuantiosa' parte de nuestros impuestos. incordia, a algunos, porque es el Papa de la religión católica.

Fuente:
www.elmundo.es/blogs/elmundo/cronicasdeundiplomaticojubilado/2011/08/18/por-que-incordia-el-papa.html

GANADURÍA


EL NACIONAL, Caracas, 19 de Agosto de 2011
Roberto Méndez ganó el Premio Mariano Picón Salas
El autor escribió un ensayo sobre el poeta José Lezama Lima, cuyo centenario se celebra este año
MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ

José Lezama Lima, poeta nacido en La Habana hace una centuria, es el protagonista del ensayo que ganó la quinta edición del Premio Mariano Picón Salas: "El tiempo dorado por el Nilo. Otra lectura de José Lezama Lima" del también cubano Roberto Méndez Martínez.

El jurado, integrado por el antropólogo mexicano Héctor Díaz-Polanco, el argentino Pablo Gentili y la venezolana Mariana Libertad Suárez, que obtuvo el galardón el año pasado, anunció el veredicto ayer en el Celarg.

El premio de 86.000 bolívares se entregará en un acto público el 19 de octubre, cuando estará lista la publicación de la obra ganadora, que circulará en Venezuela.

Méndez Martínez, cuyo ensayo compitió contra otras 94 obras, nació en 1958 en Camagüey. Graduado en Sociología de la Universidad de La Habana, ha dedicado su vida profesional a la poesía, la narrativa y el ensayo y es miembro de la Academia Cubana de la Lengua y correspondiente de la RAE, además de consultor del Pontificio Consejo para la Cultura de la Santa Sede. También es integrante de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Historiadores de Cuba. Entre otros galardones, ha recibido el de Poesía Nicolás Guillén (2001) y el de Ensayo Alejo Carpentier (2007) y ha sido merecedor 4 veces en la última década del Premio Anual de la Crítica de su país.

La voz del jurado. Díaz-Polanco leyó el veredicto, en el que se ensalzó el estilo del ensayo ganador por su original manera de abordar el arte poético y narrativo de José Lezama Lima: "Más allá de la mera crítica literaria". También se señaló que la obra pone en evidencia el compromiso del poeta cubano con el arte y la producción literaria de su tiempo: "En ningún momento perturbado por sus posturas religiosas, políticas ni personales".

Mariana Libertad Suárez agregó que la lectura hecha por Méndez de la obra de su compatriota no sólo era original sino también muy orgánica, lo que contribuye a arrojar nuevas luces sobre ésta.

Los jurados distinguieron con menciones de honor dos trabajos. El primero fue el del mexicano Francisco Enríquez Muñoz, "Del cine porno al cine snuff (La fusión de la sangre y el semen)", y el segundo el de la española Helena López González de Orduña, "El clamor de las ruinas. Una interpretación cultural de las narrativas personales de exiliadas españolas en México".

Recomendaron la publicación de los ensayos finalistas y celebraron la osadía del dedicado a la cinematografía, así como el rescate de los testimonios perdidos y la reivindicación de la lucha femenina que hace la obra de la autora española.

Pablo Gentili, secretario ejecutivo adjunto del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales, adelantó que el Clacso se encuentra en conversaciones con los miembros del Celarg para realizar coediciones de los trabajos distinguidos con el premio y hacerlas llegar a los países de la región a través de su distribuidora.

El I Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas lo obtuvo la venezolana Mirla Alcibíades, en 2002. Además de Suárez, en 2008, en ediciones pasadas fue entregado al argentino Ramiro Podetti (2006) y al guatemalteco Juan José Guerrero (2004), entre otros.

IDA


EL NACIONAL - Miércoles 17 de Agosto de 2011 Cultura/4
DECESO El escritor y docente tenía 94 años de edad
Falleció Pedro Pablo Paredes, Premio Nacional de Literatura 1992
El autor, nacido en la Mesa de Esnujaque, estado Trujillo, en 1917, fue un notable estudioso de la obra de Cervantes
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

Pedro Pablo Paredes pertenecía a esa generación de intelectuales ­los viejos­ a los que, decía, "hay que castigarlos". Para este novelista, poeta, docente y ensayista, fallecido ayer en San Cristóbal a los 94 años de edad, en la literatura venezolana siempre ha habido generaciones de revelo.

"Claro, uno ve hacia atrás y se encuentra a un Gallegos, a un Bernardo Núñez, un Díaz Sánchez, y piensa que no hay quien los releve. No obstante, yo creo que sí hay una nueva generación. Hay muchos valores que se están desarrollando y que de seguro van a llegar", le dijo a Gustavo Azócar en una entrevista publicada en El Nacional del 23 de agosto de 1993.

Sirvan sus palabras para reconocer en ellas algo que ya no se ve en muchos de los maestros de hoy: el desprendimiento hacia aquellos que tuvieron la fortuna de conseguir en él a un excepcional guía. Nacido el 21 de enero de 1917 en la Mesa de Esnujaque, estado Trujillo, Paredes comenzó a escribir artículos en 1941, a los 24 años de edad. Dos años antes se había residenciado en la que sería su tierra definitiva, la ciudad tachirense de San Cristóbal, donde mostró su pasión por la enseñanza en diversos centros de educación secundaria.

También fue profesor del Instituto Pedagógico de Caracas.

Colaborador por años de la Revista Nacional de Cultura, Paredes es autor de una extensa obra literaria. Su legado está allí, a la vista de quienes deseen desandar los senderos de su universo creativo: Alabanza de la ciudad, Alcor, Calificaciones, La eternidad del soneto, Patria de sueños, Silencio de tu nombre, Emocionario de Laín Sánchez, Antología de la poesía venezolana contemporánea y Perfil de Bolívar, entre muchas otras obras.

Su labor en el mundo de las letras fue reconocida en 1977 con la adjudicación del Premio Municipal de Literatura por su ensayo Leyendas de Don Quijote, único texto de un autor venezolano enviado a un Congreso Internacional sobre Cervantes realizado en Madrid.

Ese análisis crítico lo convirtió, por derecho propio, en un experto cervantista. Varios años después, en 1992, se hizo acreedor del Premio Nacional de Literatura, que otorgaba por entonces el extinto Conac.

Los restos de Pedro Pablo Paredes serán enterrados hoy en el Jardín Metropolitano de San Cristóbal.


PODER POLÍTICO Y ESCATOLOGÍA

EL NACIONAL - Jueves 18 de Agosto de 2011 Opinión/6
ATres Manos
Miradas múltiples para el diálogo
Enfermedad y mito
FRANCISCO RODRÍGUEZ*

Es imposible que el dolor, la enfermedad y la muerte no ronden los predios del mito y los imaginarios fantasmagóricos en cualquier sociedad y en cualquier situación. Puesto que la existencia y la identidad del yo se ven siempre fuertemente amenazados por el dolor y la enfermedad como procesos castrantes, es por lo que se hace necesario acudir a instancias de interpretación y resolución de estos eventos que tocan los planos de lo irracional.

De esta manera el caos que simbolizan la enfermedad y el dolor con su consiguiente amenaza de muerte, queda conjurado. Sobre todo cuando se trata de personas que están revestidos de un cierto halo heroico, que trascienden las fronteras del hombre común de carne y hueso.

Esto se resuelve finalmente en la clásica y eterna lucha del bien contra el mal que caracteriza las tensiones y los miedos ancestrales en cualquier sociedad. Por lo demás, esta narrativa está representada en el caso de muchos personajes relevantes en la historia de la humanidad; Jesús de Nazareth es el paradigma. En América Latina, territorio natural de lo mítico y lo simbólico, podemos mencionar a Bolívar, Eva perón, etc. En este último caso por su envoltura fuertemente populista, el delirio de las masas de "descamisados" cada vez que Evita salía al balcón del pueblo era algo apoteósico y melodramático. Más bien una experiencia de tipo mística-mágico-religiosa que convertía a una personalidad carismática en un objeto de deseo libidinal por parte de las masas. Nada extraño en tierras latinoamericanas en donde la política suele convivir con lo mágico-religioso.

En el caso del Presidente y el advenimiento de manera sorpresiva de una enfermedad grave que lo ha conducido a procesos de hospitalización, cirugía y convalecencia, es inevitable la alegoría-alusión a Jesús condenado, muerto y sepultado para luego resucitar al tercer día. Es inevitable porque ya está en el inconsciente colectivo de la gente, el arquetipo del héroe sacrificado y por tanto el desenvolvimiento de la función mítica en estos casos. Sobre todo en una personalidad carismática que encarna un liderazgo fuertemente adversado como el del Presidente.

Se trata de un actor que se desenvuelve en los predios del mito. Todos asistimos, poco después del 4 de febrero de 1992, a un proceso del "nacimiento del héroe". Más cercano a la imagen de Evita Perón y por tanto a la imago de la madre que a una imagen masculina o imago del padre en el contexto de una sociedad matricéntrica. Esto forma parte de nuestra cultura cristiana que promueve el sacrificio y la muerte como una forma de regeneración simbólica de los tiempos que debe conducir al renacimiento de la vida: la resurrección. Y son esas mismas masas de irredentos los que fabrican a sus propios héroes y mitos como una forma de contraponerlos al embate de las fuerzas malignas que pugnan por destruir a los seres más débiles.

En algunos casos el mito no cumple exclusivamente una función ideológica-alienante sino que puede funcionar como un dispositivo disparador de procesos de cambio, de catálisis social. Me parece que este es el caso del Presidente y toda su parafernalia de la "puesta en escena" de su persona y sus dispositivos discursivos.

El secreto garantizado por el misterio y la incertidumbre alrededor de la enfermedad del Presidente, el alejamientodestierro del héroe que nos recuerda a Edipo rey en la tragedia de Sófocles, el silencio del héroe que simboliza su muerte, el refugio bajo el manto protector del padre todopoderoso y finalmente, el regreso triunfal, la resurrección.

El mito del "eterno retorno" que simboliza la regeneración de los tiempos, lo cual nos dice que a pesar de los cambios y del carácter histórico de estos, de alguna manera todo permanece igual. Así se configura el mito y más que algo premeditado y de un manejo consciente de la situación, estos procesos responden a la conjugación de eventos, personajes, situaciones e imaginarios que anidan en el inconsciente colectivo de una sociedad extremadamente compleja como la nuestra.


(*) UDO/Bolívar