lunes, 18 de mayo de 2020

CAZA DE CITAS

"Es en el humorista donde se vive la conciencia irónica, la percepción de lo dual del mundo y del ser, y la intuición de pertenecer a la vez a varios planos de la existencia (...)  Por el juego del humor lo incongruente de la vida y el ser alcanza, muchas veces su rearticulación, la certeza de la reconstrucción del sentido. El humorismo, sin embargo, cuando se profundiza en la visión escéptica, es capaz de tolerar las aristas del sinsentido"

Víctor Bravo

("Figuraciones del poder y la ironía", Monte Ávila Editores - ULA, Caracas, 1997: 133)

Ilustración: Giuseppe Veneziano.

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Luis Villalba Villalba. "Alirio Díaz, guitarrista genial". Élite, Caracas, nr. 1483 del 06/03/1954.
- Rházes Hernández López. "Beethoven obras para violoncello". El Nacional, Caracas, 02/09/79.
- Alirio Díaz escribe sobre Francisco Rojas ("Vale Chico"). El Nacional, 16/11/82.
- S7f. "1064 lectores de periódicos asistieron a la Biblioteca Agustín Codazzi (Maracay)". El Nacional, 01/05/48.
- Fernando Paz Castillo y Lorenzo Batallán escriben sobre los 150  años del natalicio de Walt Whitman. El Nacional, 31/05/69.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 21/04/1953.

domingo, 17 de mayo de 2020

PODER REAL, PODER VIRTUAL

El salvoconducto digital
Luis Barragán

Somos un importante laboratorio para  las novedades del totalitarismo universalmente relanzado. La pandemia ha redondeado la faena por estas latitudes.

Realzamos las virtudes de  la realidad virtual frente a los vicios de una realidad real que deseamos evadir. Ahora callan los promotores universitarios de la virtualidad ante las ruindades tecnológicas que la hacen una experiencia agotadora y frustrante.  

El poder obliga a su ejercicio presencial. Son inevitables los mínimos encuentros personales para todas previsiones y decisiones del caso. 

El Estado de Sitio únicamente los reserva para las camarillas del poder.  Maduro reúne a los suyos en Miraflores y también en la ilegítima sucursal parlamentaria que creó (https://www.noticierodigital.com/2020/05/an-de-parra-instala-comision-que-investigara-vinculos-de-guaido-con-la-operacion-gedeon/). 

Los demás quedan relegados al ciberespacio. Pero quitarles el salvoconducto significa quitárselo a los propios que esperan las líneas digitales de un poder que ante todo  es pastoral. 

¿PÓLVORA PARA EL CORONAVIRUS?

Secutirización de la pandemia
Luis Barragán

Convengamos, quizá el anglicismo llegó para quedarse. Observamos, quizá no ha prosperado un término en español más adecuado para  los sectores académicos que cultivan la  materia.

Lucen numerosos los problemas comunes u ordinarios que prontamente juran comprometernos  – exclusiva e incomprensiblemente - en términos de seguridad y defensa nacionales. Así lo observó, por ejemplo, Javier Treviño Rangel (http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-013X2016000200253),  refiriéndose a la asunción estadounidense de las migraciones ilegales procedentes de México; y, paradójicamente,  la propia asunción mexicana de las migraciones ilegales procedentes del resto de Centroamérica. 

Extendida la pandemia, la usurpación  la ha tratado como un asunto militar que afecta derechos fundamentales de  los venezolanos ampliamente desinformados de la administración epidemiológica que ensaya o dice ensayar, por lo menos, en contraste con otros países en los que también destaca el ejercicio de la libre opinión pública. E, inconstitucional e ilegalmente, renueva o pretende renovar un Estado de Excepción que es el mismo de la década, apartando los obvios matices.

La secutirización  o, mejor, la militarización de un extraordinario y prolongado acontecimiento de salubridad o sanidad pública, lleva a la inmediata criminalización de quienes rompen o dicen que rompen con las normas frecuentemente sobrevenidas. Huelga comentar  - verbi gratia -  la situación de los periodistas en Venezuela, o el particular tratamiento y resultado del motín penitenciario de Guanare, pues, hasta  la simple curiosidad de un transeúnte que observa el choque de dos automóviles, predispuestas las autoridades uniformadas, significa la amenaza de una severa detención o el descarado  robo del móvil celular que no, hurto.

Predisposición interesada con pretensiones de lugar o de sentido común, el video más distraído que la curiosidad callejera suscita, compromete absurdamente la seguridad y defesa de la nación. O el lógico pronunciamiento de la  Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, en torno al COVID19, reivindicando la vocación ciudadana y la acreditación incuestionable de sus miembros, acarrea severas y muy directas amenazas de los prohombres del poder establecido, rondando los peligros para la Academia Nacional de Ciencias económicas que ha hecho lo propio.

LA ECONOMÍA INFORMAL EN CENIZAS

Fumar a las costillas de la pandemia, por ejemplo
Luis Barragán

Quienes todavía somos fumadores, esperando dejar por siempre el ya  pernicioso oficio, la  situación ha sido  muy apretada durante la cuarentena. Además de la escalada de los precios,  sin que sea fácil hallar un local que los expenda, por el reducido margen de ganancias que la oferta legal supone,  cada vez es más difícil el desempeño del humo en casa. No obstante, el asunto nos lleva por el momento a un detalle de la llamada economía informal.

En efecto, atrás quedaron los extraordinarios oferentes que fueron los buhoneros a los que sólo les faltó disponer de los locales adecuados para desenvolverse, compitiendo por ocupar los pequeños o grandes espacios físicos de una calle fundamentalmente hecha para transitar.  La propia noción de economía informal estuvo cuestionada,  porque – yendo más allá de un esfuerzo de supervivencia – contaron con extraordinarios recursos, incluso, crediticios, aventajados por la exención de los impuestos so pretexto de la pobreza alegada.

Por ahora, no conocemos de un estudio de las actividades del sector que estuvo asociado a los esplendores de la renta petrolera y sólo conjeturamos que corrió con un suerte parecida a la de los propietarios o avances de las unidades urbanas de transporte, afectados por la llamada incongruencia de estatus.  Quizá representativos, realmente fueron labores de real y diaria  supervivencia la del limpiabotas, el pregonero de la periódicos o el lavador callejero de los carros.

Definitivamente, apagada a promesa petrolera, surgieron los mototaxistas dependientes de la masiva importación de los vehículos chinos en el último lustro que los hizo artificialmente emprendedores junto a los quiosqueros de “oficina fija”  para pasar de la venta de magazines a la de lotería o detergentes. E, igualmente, los que alquilaban las llamadas telefónicas, temerosos de pasar de la analogía a la digitalización, por presión de la delincuencia, pero - ya en las vecindades de la pandemia – el asfalto tenía por dueño al vendedor de café colado o de cigarrillos al detal, dejando a los de caramelos para el transporte público.

Al tabaquero de ocasión,  le es casi imposible  sortear los espacios públicos durante la cuarentena, arriesgando la mercadería por las autoridades uniformadas capaces de expropiarla o de pedir algo a cambio por el uso de sus dominios, incapaces hasta de opinar por el contrabando: más de medio siglo atrás tuvimos numerosas marcas cigarrilleras legales, ahora debe haber un stock inmenso de una ilícita variedad, contrariada por el general Covid 19. ¿Y qué decir del humilde y móvil vendedor de café colado?

Reproducción: Publicidad. El Nacional, Caracas, 1954.
18/05/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/05/18/fumar-las-costillas-la-pandemia-ejemplo/

AHORA, DESPORVENIRIZADOS

Del futuro de antes
Luis Barragán

El huésped peligroso, aunque no tanto como el régimen que lo recibe y celebra, ha llegado a un país que jamás se pensó en medio de una catástrofe humanitaria.  De las formidables victorias contra la malaria, o de las incontables promociones de los profesionales de la salud,  muy poco saben las más recientes generaciones. 

Igualmente impensable, fue la extraordinaria cuantía de los desplazados y refugiados, provenientes de todos los sectores sociales,  que ahora trillan el globo terráqueo por su más elemental sentido, instinto o pusión de supervivencia.  Por el contrario, reivindicando nuestro optimismo, fuimos receptores de un masiva inmigración, abriendo  generosamente las puertas a quienes efectivamente se integraron al país, ahora, también  reacios a abandonarlo.

Digamos, hicimos nuestra una consigna de la modernidad: el progreso. Y quizá representativo de aquél futuro que cultivamos, esperamos por ganar un cuadro de caballos del “5 y 6” que, definitivamente, mejorara nuestras condiciones materiales de vida, o de llevar exitosamente a un hijo a la universidad para emular la hazaña del Albertico Limonta de “El derecho de nacer” que, en radio o televisión, caló profundo en el imaginario colectivo.

Por instantes, recordamos al viejo condiscípulo que aspiraba a fundar, culminando sus estudios, un escritorio jurídico tan imbatible como lo soñó su padre, recibido como abogado con los incontables sacrificios que pudo ahorrarle al hijo  O el sueño del beisbolista que contrató o podía contratar como profesional para salir de la pobreza, si no recordamos mal la novela “Campeones” de Guillermo Meneses.

Aquella noción de porvenir que albergaron los venezolanos de determinadas generaciones, ya olvidadas de las guerras y escaramuzas civiles que condicionaron a los antecesores, se ha diluido inexorablemente ante las realidades que se imponen a la fuerza.  De la indecible desmembración familiar, los muchos se resignarán a soñar con una decente supervivencia ante las circunstancias foráneas o las que nos jugamos en casa propia;  acaso, esperando que algunos de los sucesores pueda pisar la universidad, o ganarse el “gordo” de la lotería decembrina de Madrid para cumplir con las remesas correspondientes.

Fotografía: EFE. Un grupo de niños busca comida entre bolsas de basura que obtuvieron en una panadería, el pasado 10 de noviembre en el barrio Las Mercedes de Caracas.
https://www.elcolombiano.com/internacional/venezuela/crisis-de-venezuela-desde-las-calles-HX9909988
19/05/2020:
https://www.caraotadigital.net/opinion-1/del-futuro-de-antes

SOPORTE DEL ESTADO CRIMINAL

Del poder lumpemproletario
Luis Barragán

Hubo fascinación y horror por el fascismo, saliendo ileso el comunismo tras la victoria aliada  en la segunda guerra mundial.  No obstante, François Furet insistió en la “copertenencia” de ambos fenómenos, por sus trágicas, costosos e inocultables resultados.

Tienen en común la degradación y el terror moral y político que suele perfeccionar el empleo del antifascismo como consigna, llevándola  a los últimos  confines del cinismo. Cuentan con el lumpemproletariado como soporte, acelerando la descomposición del poder político que lleva a la configuración del Estado Criminal, como acaece en la Venezuela de los días que corren. 

En el transcurso de la cuarentena, removiendo viejos papeles, hallamos un texto de principios del presente siglo por el cual asomamos una preocupación  razonable de acuerdo a los hechos después cumplidos. Conservado el recorte de prensa, a propósito de un artículo aún más añejo de Antonio García Ponce, llamamos la atención sobre la conjunción de la escuela de Frantz Fanon y Norberto Ceresole, como  del fenómeno del lumpemproletariado que fue objeto de observación del añejo leninismo venezolano (El Nacional, Caracas, 25/02/2002), hoy, realizador del imaginario guevarista cubano en el marco decididamente delictivo de la globalización.

Más recientemente, un autor como Antenor Viáfara Márquez, a través de un lúcido ensayo  sobre las coordenadas populistas y fascistas del chavismo, nos impone sobre la devastación y desarticulación social de una experiencia que todavía no culmina (AA.VV. “Entre el ardid y la epopeya”, Negro Sobre Blanco, Caracas, 2018: 121-149).  Ciertamente, las enseñanzas de Fanon hallaron tierra fértil en este lado del mundo y, por ello, nada extrañan – por ejemplo – las numerosas escenas represivas de 2017, intentando o logrando despojar el represor de las pertenencias personales del reprimido, como un acto previo y desvergonzado a su posible y definitiva detención;  el forcejeo de los elementos militares (GNB), por quitarles el móvil celular a varios diputados y asistentes administrativos, durante los incidentes del túnel de La Cabrera, año y tanto atrás, cuando principiábamos el largo y consabido camino hacia el Táchira; o la indiferencia oficialista por la muerte, siempre que sea ajena, aunque sea de hambre y de mengua, sólo útil para la propaganda de ocasión.

Por enero de 2003, Chávez Frías lamentaba la muerte de un joven copartidario por defender la Ley de Tierras, y, seguidamente,  invocaba el asesinato de Fabricio Ojeda y Alberto Lovera de décadas atrás (Alocución del 05/01/2003, en: Chávez Frías, Hugo, “El golpe fascista contra Venezuela”, Ediciones Plaza,  La Habana, 2003: 20 s.), aunque – a la postre – sus sucesores pretenden jamás responder por las muertes masivas y selectivas, como las de 2014 y 2017, por citar apenas un par de casos. Luego, el ejercicio lumpemproletario del biopoder, en el contexto de la pandemia, alarma aún más, criminalizando de antemano toda interrogación que se haga en torno al curso del COVID19, por más acreditados que sean científicamente aquellos que manifiestan sus inquietudes, palpable en el comunicado de  la  Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.

Cfr.