viernes, 18 de octubre de 2019

BREVÍSIMA NOTA

Algo más regular la señal, con un año de atraso, será difícil reconstruir el blog y sus secciones. N obstante, poco a poco, recobraremos la herramienta. Todo dependerá de la ... señal.

HONESTIDAD

Érase Julio Pocaterra
Guido Sosola

La historia habla por sí sola y, sobre todo, cuando hay eso que algunos llaman consenso historiográfico. Estos son tiempos de una insólita ligereza frente a un régimen que nos trastocó en la más íntima profundidad de los valores  y principios. Y perdonen la cita curera, pues, en algún documento, Pablo VI aseguraba que no se combate e mal con el mal.

Por septiembre de 1948, Rómulo Betancourt decidió viajar a Estados Unidos y, no por casualidad, lo hizo con dos de los dirigentes que olfateó como de los mejores prospectos de Acción Democrática. De no llegar el consabido golpe de Estado, seguramente no hubiesen esperado doce años más tarde para zanjar las diferencias netamente ideológicas, en el caso de Domingo Alberto Rangel, o netamente políticas, en el de Raúl Ramos Giménez.  Uno y otro, era promesas ciertas en el horizonte venezolano y bien merecían la atención del líder octubrista, incluyendo un partido de béisbol en el propio Nueva York. Por supuesto, no era pecado hacerlo porque no tenían por hábito el pecado original, como diría Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica, cosa que dejamos a los entendidos. Y es que tampoco lo era, porque el país no estaba pasando hambre como ahora y cualquiera podía escuchar acá la transmisión del juego quizá en la voz de Buck Canel, aquél del “no se vayan que esto se pone bueno”, así fuese en el aparato radial del botiquín de la Elorza ahora ocupada por los irregulares. Pero, además, por dos razones adicionales: por una parte, Betancourt mismo propició la publicación de la gráfica, en un modesto palco del viejo Yankee Stadium, ganado simpatías por el gesto, calmando a propios y extraños, a los adecos que aspiraban a sus diligencias de pacificación interna y, a resto, que reclamaban que dejase gobernar a Rómulo Gallegos. Por la otra, la m´s poderosa, es que Rómulo hablaba claro y generaba confianza.

Lo primero que hizo Betancourt al subir al poder, fue declarar sus bienes. Lo primero que hizo al descender del poder, fue declarar sus bienes.  Todo el mundo sabía lo que tenía en los bolsillos, como todo el mundo estaba enterado que Julio Pocaterra lo financiaba en la medida de sus posibilidades y, por cierto, el consulado en Estados Unidos fue más un reconocimiento a la lealtad y a la habilidad política para alguien que tenía centavos desde años ha, en lugar de tupirlo con miles de contratos, utilizarlo como testaferro para comprar periódicos o de asegurarse la construcción de la Ciudad Universitaria o de la Avenida Bolívar que estaban en la cola. Pérez Jiménez hizo lo indecible para demolerlo moralmente pero no pudo.

Además, efue el mismo Julio Pocaterra el que pagó los boletos y la estadía de Betancourt  y Raúl Leoni en Washington, cuando fueron a hablar con Diógenes Escalante. Todo el mundo lo sabía, a nadie se le escondió y, al regresar, volvieron a sus oficios de supervivencia, algunos con más churupitos que otros, como Leoni el litigante o Luis Beltrán Prieto como el librero, mientras que Betancourt  vivía de la caza y de la pesca para mantener a la familia y, a la vez, sacar adelante a su partido. Por cierto, medio siglo más tarde, un antiguo y fiero adversario, como Manuel Caballero, editado por Los Libros de la Catarata, casa libre de toda sospecha, comentaba que, en su segundo turno en el poder, por más que pudiera utilizar los fondos miraflorinos, el presidente Betancourt viajaba en asuntos de Estado con su esposa y, no obstante, él se aseguraba de pagarle el boleto de su propio bolsillo. Una vueltica por la quinta Pacairigüa, valga la acotación, una casa comprada por ss amigos a quien no la tenía, casi finalizando el ´XX,  nos impone de un lugar absolutamente modesto, sencillo, austero.

Se nos ocurre como un buen ejercicio, el histórico, para apreciar lo que ahora ocurre. Hay algo que huele mal en Dinamarca y de esto no tenemos duda alguna.

18/10/2019:

LEY DE PRESUPUESTO INTERINARIO

Del aporte estadounidense
Luis Barragán

Recientemente, se ha anunciado el sustancial aporte de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) a la  encargaduría presidencial de la República que le hemos confiado al diputado Juan Guaidó de conformidad con el artículo 233 constitucional,  por cierto,  en el que algunos sectores políticos y de opinión no creían.  Es de suponer que las autoridades estadounidenses ejercerán el debido control del gasto, ideada una  programación para alcanzar eficazmente los objetivos de la donación.

Las fuentes noticiosas coinciden en una cifra significativa,  irrisoria frente a  la descomunal debacle del país, aunque muy útil para afrontar la coyuntura: $ 214 millones cubrirán  varias etapas en la reconstrucción del país, de los cuales, se dice, $ 98 millones – de un lado – serán para el fortalecimiento de la situación interna respecto a los DD.HH., la libertad de medios y el desarrollo, destinados – por el otro – a fundaciones sin fines de lucro de carácter independiente. 

Convengamos, tratándose de un asunto de Estado, los integrantes de la Asamblea Nacional esperamos la debida y exacta notificación del convenio suscrito por el representante o embajador que votara para Washington.  Luce obvio que, después de la recepción y notificación del convenio, éste sea remitido a la Comisión Permanente de Finanzas para el informe correspondiente que debe someter a la consideración de la plenaria, oída la opinión de las comisiones Permanente de Política Exterior y la Especial para la Ayuda Humanitaria de la cual – acotemos - no sabemos de sus formales y deseables sesiones.

La Fracción Parlamentaria del 16 de Julio propuso, a propósito de la generosa contribución o de cualesquiera otras que inmediatamente adquieren un irrefutable carácter público, el  pronto nombramiento del Contralor General de la República y, además, del Tesorero de la Nación, con el ánimo de institucionalizar la gestión interinaria.  Valga añadir, hemos sugerido canalizarlo a través de un proyecto de Ley de Presupuesto u otro mecanismo o dispositivo apropiado que permita cumplir con caros principios, como el de la universalidad, publicidad, estabilidad, equilibrio, entre otros, también de comprensibles limitaciones.

El caso nos remite a una necesaria y urgida distinción, entre la opacidad y la transparencia.  Significa evitar toda torcedura, porque luego será muy tarde para   enderezar las ramas. 

14/10/2019:

2,7 K REPRODUCCIONES

Las autoridades ordenaron quitar cada
logo institucional, algo que se
hizo.
La dictadura estremecida por un modesto cine-foro
Luis Barragán

El régimen ha decidido acabar definitivamente con la universidad pública y autónoma, aunque la prefiere como rehén para negociar o, mejor, chantajear a la oposición.  No es otra la conclusión que se desprende de la asociación escasamente habilidosa que hace el ministro usurpador del ramo con la llamada mesa de diálogo nacional.

A la vez, operan sendas campañas  que reinciden en la violación de la Constitución y de la Ley de Universidades que no espera al cumplimiento del plazo impuesto a la Universidad Central de Venezuela, a través de la consabida sentencia del ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia de fecha 27/08/2019, susceptible de ampliar al resto de las casas de estudios.  E, incluso, también plazo  ordenado por la representación ministerial en el  Consejo Directivo de la Universidad Simón Bolívar, sin que medie el acto administrativo correspondiente, al menos, hasta nuevo aviso.


Quedará para la memoria
histórica.
Recientemente, los profesores José Alberto Olivar, Jonás Estrada y Jorge Arellano, impulsaron  un cine-foro relacionado con la conocida película de Gustavo Arroyo Tovar en la casa de Sartenejas, empleando así un recurso pedagógico ya acostumbrado.  No obstante, aún antes de realizarse, desde las redes sociales y un programa televisivo del Estado, hicieron víctimas a los docentes de toda suerte de ataques, por lo demás, excesivos, tildándolos nada más y nada menos que de fascistas,  Por ironía, vejados y descalificados personal como profesionalmente, el fiscal usurpador se movió y, por supuesto, un tribunal prohibió el evento a las autoridades universitarias invocando la tal Ley Constitucional del Odio, manufacturada por la  espuria constituyente.

Una modesta y ordinaria actividad académica, desde sus inicios,  estremeció profundamente a la dictadura que está empeñada en (pre) fabricar el fascismo donde no lo hay, como  tuvimos ocasión de denunciar en una sesión plenaria de la Asamblea Nacional bajo absoluto dominio del chavismo (https://www.youtube.com/watch?v=XQccTBfwrR8).  La campaña en cuestión habló de un supremacismo blanco y otras lindezas de quienes, además de soslayar la catástrofe humanitaria  deliberadamente creada, implicados en un genocidio activo y pasivo, apelan a los disparates más asombrosos (y sombríos) de su cubana formación política e ideológica, si estos términos caben para quienes, torpemente, como Mario Silva, no saben que cuentan con el vicerrector académico como enclave en la Simón Bolívar, o – sabiéndolo -  desean facturarlo por ineficaz.

Mil veces fotografiados por personas ajenas a la universidad, los profesores citados, más el presidente del gremio docente, realizaron el foro sin la película, pues, la propia universidad negó todas las alternativas técnicas para exhibirla, como si de una carta de buena conducta se tratara, imaginándola como suficiente.  Nada dijeron, absolutamente nada, las autoridades universitarias, a pesar del evidente atentado contra la libertad de cátedra y la autonomía, agigantando moralmente a los estudiantes y docentes que dieron la cara por la casa de Sartenejas.

14/10/2019:


Brevemente LB: Desde sus inicios, la actividad confrontó serios problemas. Mario Silva de nuevo se refirió a los profesores de la Universidad Simón Bolívar, en La Hojilla. Por supuesto, lo hizo desde su "peculiar" perspectiva. Comenzó una dura campaña por las redes sociales, tildándolos de fascistas. Claro está, desconoce que el vicerrector académico (Holder) lo impuso la dictadura y quién sabe si la propia dirección de Sartenejas. Por lo pronto, obran tres consideraciones:

La una, es que, sabiéndolo, algo peor, significa que la evaluación del desempeño de Holder es insatisfactoria. Al parecer, por sus características personales, no es dado al conflicto abierto y, si lo fuese, prefiere la estrategia paciente y taimada.  En todo caso, les importará muy poco su destino. Ya tuvimos ocasión, al emplear la tribuna parlamentaria, de denunciar el propósito de realizar estudios en el exterior a partir de enero, si son ciertas las informaciones recibidas.  Perfectamente, pueden relevarlos por otro más decidido o incisivo. Presuntamente, goza de la cooperación de actores que se tienen como opositores en la casa de estudios.

La otra, nos remite al descaro, pues, por sus trayectorias y otas características de orígen, los académicos que propulsaron la activdad distan de ser fascistas. Conocemos personalmente más a Olivar, cuyas investigaciones lo hicieron miembro  reciente de la Academia Nacional de Historia en su capítulo mirandino. Más lejos aún, Anseume, presidente de la APUSB.

Luego, diremos, algún día saldrán a la luz pública los vericuetos el caso. Añadida la conducta de las autoridades que nunca dijeron nada. En todo caso, aún sin la película, en medio de los fotógrafos del SEBIN, impedidos de los equipos técnicos correspondientes, la actividad se hizo, se llevó a cabo, con mucho talante, convicción y coraje.

SOBREVUELO

Luis Barragán: Para recuperar el Esequibo es necesario el cese de la usurpación
El diputado a la Asamblea Nacional aseguró que la Presidencia interina de Venezuela debe encaminar medidas que conduzcan a una buena relación con Guyana y permitan la negociación
Williams Perdomo -octubre 15, 2019


Luis Barragán, diputado a la Asamblea Nacional, dijo que el Parlamento debe ratificar que el Esequibo le pertenece a Venezuela. Destacó que hay que continuar impulsando medidas que conduzcan a una negociación con Guyana que sea beneficiosa para los venezolanos.

“El Esequibo es de Venezuela. La Fracción 16 de Julio ha sido muy insistente en este tema y lo continuará siendo. Es necesario que el Parlamento y la Presidencia interina actúen con mayor decisión en el caso”, manifestó Barragán.

Se refirió a las declaraciones de Nicolás Maduro en contra de Juan Guaidó, presidente interino de la República, en las que el oficialista lo acusa de entregar el territorio en reclamación. Barragán señaló que durante 20 años el régimen venezolano no ha actuado con seriedad en la disputa. “Ellos son los únicos responsables de que esta situación no se haya resuelto”, señaló.

Alertó que las acusaciones serían una jugada política ante una posible resolución de la Corte Internacional de La Haya sobre el caso. “La corte puede estar próxima a emitir un fallo. Con estas acusaciones pretenden culpar al gobierno legítimo por la mala gestión del régimen”.

Añadió: “Hubo poderes de negociación y no se agotaron todas las diligencias. No hubo negociación con Guyana. Vino un mediador que se reunió con el gobierno y la oposición de Guayana, pero cuando llegó a Venezuela solo se reunió con el régimen”.

Acciones de la oposición

Explicó que, durante los 20 años del régimen chavista, no se han tomado medidas que permitan que los venezolanos recuperen el territorio Esequibo. “En esta gestión solo ha habido un desmantelamiento de la Cancillería. Este caso ha sido ignorado por años por el régimen. La oposición ha actuado en la visita a Anacoco, en la que participaron Juan Guaidó y María Corina Machado”.

Aplaudió la visita en aquel momento de varios parlamentarios venezolanos. Recordó que fue una iniciativa de la coordinadora nacional de Vente Venezuela, Machado, quien entonces era diputada a la Asamblea Nacional. La iniciativa contó con el respaldo de otros parlamentarios y dirigentes políticos opositores.

“Desde el Parlamento hemos impulsado medidas para el rescate del territorio Esequibo. Se realizaron dos propuestas de reformas parciales de la Ley Orgánica de Defensa de la Nación. Llevamos a la Vicepresidencia de la República y a la Presidencia oficialista de la AN en ese momento cartas en las que alertamos sobre el riesgo de perder el territorio. Todo esto sin obtener una respuesta”.

El 14 de diciembre de 2016, la Fracción 16 de Julio volvió a alertar sobre la situación de la disputa. Exhortó al Parlamento a que se debatiera y aprobara un rechazo a la autorización de que Guyana realizara explotación del territorio Esequibo. También pidió la creación de una comisión especial para el territorio en reclamación.

Ruta para recuperar el Esequibo

Barragán insistió en que las medidas de la fracción y el interés de recuperar la discusión en la ciudadanía venezolana se debe a que “el Esequibo es de Venezuela”. Dijo que los venezolanos han sabido la importancia de este reclamo.

“Es falso que haya falta educación en los ciudadanos sobre este tema. En períodos anteriores, los ciudadanos han protestado en defensa del Esequibo. Al venezolano le interesa recuperar su territorio, es parte de nuestra historia e identidad”.

Aseguró que es necesario crear un plan de acción para que el país pueda obtener su derecho sobre la zona en reclamación. “El cese de la usurpación debe ser prioridad para recuperar nuestro territorio. También es necesaria la articulación de acciones como la posición de Juan Guaidó para mejorar las relaciones con el gobierno de Guyana. Se debe reconstruir la comisión del territorio Esequibo”.


Para lograrlo, propone una ruta respaldada por todos los sectores democráticos del país, así como una campaña en la que se recalque que “el Esequibo es Venezuela”. Logrando estos pasos, vislumbra un futuro de crecimiento económico. “Debemos tener en cuenta que Guyana es importante para la reconstrucción del país, así como para el rescate de la libertad y la democracia. Por ello debe haber buenas relaciones”.

Fuente
https://www.elnacional.com/venezuela/politica/luis-barragan-para-recuperar-el-esequibo-es-necesario-el-cese-de-la-usurpacion/

miércoles, 16 de octubre de 2019

PERSISTENCIA

Seguimos con problemas de señal. Por lo menos, sin  la fuerza y fluidez necesaria para trabajar el blog.

Cada día son mayores los inconvenientes. Incluso, respecto a la telefonía móvil celular.

Pacientes, esperaremos. LLegará el día que reiniciemos la actividad del blog-archivo-abierto.

(LB)

IRONÍA Y CARICATURA: (IN) SENSATEZ

1
FUERA DE BROMAS
¿Espanto o monumento? Perversiones, conquistas y fracasos de la arquitectura posmoderna
Peio H. Riaño

"Frank, no quiero un edificio corriente, quiero uno que fomente la creatividad". Y a Gehry se le ocurrió que nada contentaría mejor a su amigo el publicista Jay Chiat para sus nuevas oficinas que una entrada en forma de prismáticos gigantes. Pura posmodernidad. Una broma infinita, como el propio movimiento que representa. Desde finales de los años setenta hasta bien entrados los noventa, esta corriente alimentó teorías y fachadas como esta que el autor del Guggenheim de Bilbao levantó con los escultores Claes Oldenburg y Coosje van Bruggen en Los Ángeles (California) en 1991. Se trataba de un lugar de trabajo distinto, para un ambiente laboral familiar y divertido, a unos metros de la inmensa playa de Venice Beach, con 300 días de sol al año.

Veinte años después, este acto de histrionismo salvaje y sublime parecía predestinado a los empleados de Google, que en 2011 se mudaron al edificio. ¿Acaso la empresa que ve todo lo que uno hace, piensa y desea podría habitar un símbolo más elocuente que aquellos binoculares gigantes? El edificio cumplía un papel importante en la carrera de la tecnológica por la captación de talento contra competidores como Facebook.

El invento de Gehry para Chiat resume a la perfección la deriva de la arquitectura posmoderna. A saber: lo extraño, lo sorprendente, lo juguetón, lo decorativo, lo exagerado, la mezcla. Una chimichanga que prometía aliviarnos ese dolor de cabeza llamado modernidad, entendida como el imperio de la razón, la forma y la función. Y el remedio tenía mucho de ambigüedad, nihilismo y sarcasmo.


2
El monumento fallido de Oiza

Los galácticos de la arquitectura posmoderna (Robert Venturi, Michael Graves, Hans Hollein, Philip Johnson o Ricardo Bofill, además del propio Gehry) eran fundamentalistas del eclecticismo. Es decir, no estaban dispuestos a renunciar a nada. Incluso el historicismo les venía bien: la presencia del pasado en sus proyectos era un elemento tanto o más importante que la función del edificio. Es puro onanismo: arquitectura que habla de arquitectura.

El Palacio de Festivales de Cantabria (Santander), obra de Francisco Javier Sáenz de Oiza, es un grandioso ejemplo de aquello: inaugurado en 1991, cumple a la perfección eso que Fredric Jameson –El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado (Paidós, 1991)– definió como "superficialidad posmoderna", en alusión a la fachada como el lugar preferido de la arquitectura contemporánea. En este caso, la máscara que Oiza inventó era una revisión neofaraónica del orden dórico inspirada en el norteamericano Michael Graves. Un arquitecto posmoderno con quien compartía "la lectura del pasado mediante la estilización de elementos enmarcados en un volumen neto", ha escrito Carmen Bermejo Lorenzo, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo.

3
Cantabria quería un símbolo para la nueva era, la de las autonomías. Los ochenta abrían la puerta al futuro y a las inversiones grandiosas: gracias a las modificaciones exigidas por el gobierno local al proyecto original –un auditorio de tamaño medio–, casi 7.000 millones de pesetas (42 millones de euros) fueron invertidos en el enorme edificio de Sáenz de Oiza, que nació para ser el referente de la nueva vanguardia.

Sin embargo, la posterior especulación, lo enterró bajo parches arquitectónicos, nuevas edificaciones que fueron surgiendo alrededor y arruinaron su condición de estrella de la bahía, perjudicando su imagen y su percepción pública. El último en atacar sus hoy deslucidas cubiertas de cobre verde, en contraste con la piedra caliza y los mármoles de la fachada, ha sido el Centro Botín: la versión tecnológica de lo que hoy entendemos por arquitectura-espectáculo.

El "no" al posmodernismo (y el sí de Disney)

Una década antes del monumento fallido de Oiza, en 1980, su inspirador, Michael Graves, rey de la ironía neoclasicista, había culminado su proyecto figurativo con las oficinas municipales de Portland (Oregón). El Edificio Portland es un cubo cuyos lados están cubiertos de pilastras estriadas, capiteles salientes, guirnaldas planas y una figuración que parece de cartón piedra. Muy fiel al "cobertizo decorado" que promulgó Venturi, primer ideólogo del movimiento, al que otros como Kenneth Frampton, profesor de arquitectura de la Universidad de Columbia y cercano a Graves, le reprocharon en cambio haberse pasado a "una gratuita afición por la monumentalidad escenográfica".

4
Según algunos, hay un antes y un después del Portland: "Es el primer monumento del clasicismo posmoderno", proclamó el británico Charles Jencks, quien tres años antes había publicado El lenguaje de la arquitectura posmoderna, y cuya casa londinense ocupa la portada del último número de ICON Design. Karen Nichols, colaboradora en los principales proyectos del norteamericano, lo explica: "Graves había llegado a la conclusión de que para que la arquitectura fuera más intuitiva y fácil de aceptar por un público amplio debía ser figurativa. La intención era darle al transeúnte, o al espectador, la oportunidad de empatizar con los edificios que le rodeaban".

Sin embargo, en 1985, la opinión pública empezaba a sospechar de tanta alegría neoclásica y Graves sufrió el rechazo de los vecinos de Nueva York, que se manifestaron contra él como responsable de la ampliación del Museo Whitney al grito de "No Mo' Pomo!", o sea, "¡No más posmo!". Tampoco ayudó que, a partir de entonces, se dedicara a atender los encargos de Disney para construir algunos de sus edificios emblemáticos, como el resort Cisne y Delfín, en 1999, en el parque Walt Disney World de Orlando.

5


De la rebelión al ridículo

Maldita metáfora: esta rebelión artística, cuyo origen había sido triturar la modernidad, acabó en parques temáticos. El posmodernismo aniquiló la era de las mayúsculas y los héroes modernos, se inventó como antibiótico contra los convencionalismos de acero y cristal del estilo internacional, pero acabó deglutido por el sistema como un simpático decorado para familias o como reclamo arquitectónico para que las empresas reclutaran talento.

"La arquitectura posmoderna se enredó en un ornamentalismo delirante y para mediados de la década de los ochenta ya era un fósil que no exhibía otra cosa que el ridículo. Podríamos pensar que este movimiento fue, en términos de Carl Schmidt, un interludio estético en una época que tendería, inevitablemente, hacia la tecnocracia", sostiene Fernando Castro Flórez, autor de Estética de la crueldad (Fórcola).

6
Una de las cumbres de ese ornamentalismo kitsch cristalizó en la Piazza d’Italia, un proyecto para Nueva Orleans de Charles Moore que se inauguró en 1978. Es la culminación populista de la broma posmoderna, un maravilloso ejercicio que doblega la función ante la forma y entiende la arquitectura como un acto de posesión del territorio. Igual que Graves y Venturi, Moore siempre insistió en buscar medios de expresión con los que el habitante pudiera conectar. Para esta plaza pública aplicó colores a los órdenes clásicos reciclados y remezclados, una sobredosis de ironía y una apariencia electrizantemente falsa.

¿Dónde acaba la ironía y empieza la caricatura?
7

Si este revival renacentista tenía como objetivo definir la identidad norteamericana, la cuestión sin resolver es si estamos ante una simple operación de chapa y pintura o una profunda reflexión ética sobre los valores de la arquitectura.

El problema posmoderno es que, una vez ha dejado la verdad en números rojos, el histrionismo se forra y se multiplica. Es difícil saber si los delirios de los hoteles de Las Vegas son una excepción o la norma, porque entre la parodia y la ironía hay una frontera demasiado fina. La plaza de Moore es más paródica, por ejemplo, que la construcción en el 550 de la Avenida Madison, originalmente Edificio AT&T, un rascacielos de casi 200 metros de altura y 38 plantas en el cogollo de Manhattan. Su autor, Philip Johnson –primer premio Pritzker de la historia y artífice de las torres KIO de Madrid– la inauguró en 1980: un elegante ejemplo de posmodernidad historicista para los golden boys de AT&T, la gran empresa de comunicación.

Nadie se había atrevido a romper con la fría estética de los rascacielos a esa escala, ni así: con revestimiento de granito rosa (el mismo de la fachada de la Terminal Grand Central), un espectacular arco de entrada de siete plantas de altura y remate en frontón abierto, como si fuera una vitrina Chippendale. Lo han definido como la perfecta fusión de la rebeldía estética y la sensibilidad corporativa. Y cuando, el año pasado, recibió la categoría de edificio protegido, también se convirtió, oficialmente, en el monumento más joven de Nueva York. La broma infinita se pone seria.

Fuente:

Fotografías:
1.- La sede de Google en Los Ángeles, un edificio nada corriente de Frank Gehry, el autor del Guggenheim de Bilbao, pensado originalmente para albergar la sede de la agencia de publicidad de su amigo Jay Chiat. | CORDON PRESS.
2.- El ‘volcán metafórico’ del vienés hans hollein (página anterior) para el parque temático vulcania (auvernia, francia, 2002). | CORDON PRESS.
3.- El Palacio de Festivales de Cantabria en Santander (1991), un prodigio neofaraónico de Francisco Javier Sáenz de Oiza. | CORDON PRESS.
4.-  Detalle de la explosión ornamental en la fachada de las oficinas municipales de Portland (Oregón, EE UU, 1982), de Michael Graves. | GETTY IMAGES.
5.- Una vivienda modesta con fachada monumental, o la Casa Vanna Venturi, de Robert Venturi (1964). El primer edificio posmoderno. | GETTY.
6.- Los enanitos de Blancanieves sostienen el frontispicio del edificio Michael Eisner, parte de la sede californiana de Disney, de Michael Graves. | GTRES.
7.- En 1978, la Piazza d'Italia, de Charles Moore, quiso honrar a la comunidad italiana de Nueva Orleans. Lo consiguió. | CORDON PRESS.
8.- Posmodernismo sensato: el edificio AT&T, de Philip Johnson (en el centro), fue inaugurado en 1980 en el 550 de Madison Avenue (Nueva York). | GETTY.