viernes, 3 de junio de 2016

TORRENTE




Guillermo Martín   

Término producto de la confusión de la frase de Obi-Wan Kenobi, traducida al español, cuando se inmola ante Darth Vader en la primera Star Wars
(Episodio IV: Una nueva esperanza): “Si me abates (vences/derribas), me convertiré en algo mucho más poderoso de lo que puedas imaginar”. 2) Calificativo de uso reiterado por las fuentes policiales y reporteros de sucesos, equivalente a otros eufemismos tales como “dar de baja” o “neutralizar” (ejecutar/ajusticiar/matar/asesinar).
2. Acaparamiento: 1) Pretexto para la rapiña con los inventarios de las empresas más productivas del país. 2) Monopsonio estatal; el gobierno nacional es el único comprador a quien pueden vender los productores de cualquier rubro y sólo al “justiprecio” establecido por él mismo.
3. Acompañamiento electoral: 1) Comitiva internacional tarifada que hace bulto durante los distintos comicios y aplica la autocensura. 2) Él(los) me acompaña(n) y yo les miento.
4. Afrodescendiente: 1) Calificativo que Pedro Camejo (“Negro Primero”) consideraría un insulto. 2) Racismo inverso.
5. Administración de cargas: 1) Racionamiento eléctrico.
6. Agricultura urbana: 1) Atentado contra la inteligencia según el cual en 100 días –Aristóbulo dixit- sería sembrada una superficie de 12 millones de kilómetros cuadrados en nuestras ciudades. Nota: Esa superficie equivaldría a sembrar Guyana, Surinam, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela (suponiendo en nuestras manos el Esequibo)…
7. Antiimperialista: 1) Hipócrita que, valiéndose del erario público, disfruta el modo de vida que cuestiona. 2) Entreguista del país a las potencias imperialistas China y Rusia –y a dos gerontócratas tropicales.
8. Apátrida: 1) Opositor. 2) Disidente. 3) Desertor cubano.
9. Arco minero: 1) Licencia de depredación de la Amazonia, contaminación de nuestras fuentes de agua dulce y destrucción de nuestra biodiversidad.
10. Asamblea adeco-burguesa: 1) Denominación despectiva de la mayoría parlamentaria opositora. Nota: Se trata de una contradicción; Acción Democrática, cuyo lema histórico es “Pan, tierra y trabajo”, tuvo como símbolo a “Juan Bimba”, un humilde campesino; el símbolo de la “burguesía apátrida” sería el Tío Sam.
11. Bachaqueo: 1) Acción y efecto de bachaquear. 2) Contrabando de extracción. 3) Acaparamiento y reventa especulativa.
12. Bachaquero: 1) Venezolanismo para criadero de hormigas de gran tamaño. 2) Que bachaquea; es decir, traslada mercancías en grupo por grandes distancias, de modo similar al transporte de alimentos y materiales por una fila de bachacos.
13. Becerro: 1) Mamífero bovino, incapaz de valerse por sí mismo. 2) Autodenominación del presidente de la República (antecedente, burro).
14. Bicha: 1) Vulgarismo para llamar a la vagina. 2) Denominación dada por el demagogo carismático a la Constitución que impuso y también violó.
14. Bolivariano: 1) Relativo a Bolívar, calificativo confiscado por el régimen. 2) Anacronismo para justificar barrabasadas.
15. Chavismo: 1) Doctrina del resentimiento social acumulado, según la cual los problemas propios siempre son culpa de la presunta bonanza de otros, contra quienes debe levantarse un vengador para hacer justicia a los supuestos desvalidos.
16. Colas: 1) Demostración entusiasta de poder adquisitivo. 2) Pasatiempo nacional.
17. Colectivos: 1) En su peor acepción, guerrilla urbana.
18. Comandante eterno: 1) Mito omnipresente en forma de gigantografías y muñecos inflables, de cera o arcilla; grabaciones del “Gloria al bravo pueblo” y “Patria” o videos de “¡Aló, presidente!” 2) Demagogo carismático. 3) Beisbolista (pitcher) frustrado.
19. Comités locales de abastecimiento y producción (CLAP): 1) Rosca proveedora de los bachaqueros. 2) Acrónimo, onomatopeya de aplausos escuchados por el demagogo carismático en plena bonanza petrolera.
20. Conspiración: 1) Denuncia pública contra algún funcionario o representante del régimen.
21. Democracia participativa y protagónica: 1) Concepción de gobierno según la cual el gobernante participa que es el único protagonista al pueblo súbdito.
22. Diálogo: 1) Yo te impongo condiciones y tú las aceptas sin chistar. 2) En su defecto, di “Aló!” y “Let’s go!”; es decir, me oyes y te vas.
23. Doble nacionalidad: 1) Impedimento constitucional de elegibilidad para ciertos cargos de mandato popular. 2) Nimiedad, si acaso requisito dúctil y maleable, según el arbitrio de la Sala Constitucional.
24. Dólar Today: 1) Sitio Web equivalente a los monitores con precios variables en las economías latinoamericanas con hiperinflación hace 30 años.
25. Escuálido: 1) Antes, opositor. 2) Ahora, venezolano promedio cuya contextura refleja la ingesta insuficiente de alimentos.
26. Fuerza Armada Nacional Bolivariana: 1) Generalato mercenario. 2) Brazo armado del partido de gobierno.
27. Golpe: 1) Ejercicio de un derecho constitucional. 2) Plural, primer (desayuno) + segundo (almuerzo) + tercero (cena) = misión imposible.
28. Guarimba: 1) Antes, venezolanismo para escondite en juego infantil. 2) Desde 2004, ocurrencia de Robert Alonso y otros para denominar a las protestas con barricadas en calles ciegas y urbanizaciones. 3) Término despectivo para cualquier protesta pacífica.
29. Guerra económica: 1) Destrucción del aparato productivo nacional por la política confiscatoria y la asignación discriminatoria de divisas para importaciones que lleva a cabo el régimen. 2) Hiperinflación. 3) Escasez y desabastecimiento. 4) Colapso de servicios. 5) Deuda (interna y externa).
30. Hegemonía comunicacional: 1) Fin de la información plural.
31. Legado del comandante eterno: 1) Sociedad dividida y economía quebrada. 2) Pueblo ignorante y sumiso.
32. Logros de la Revolución: 1) Pretextos rebuscados para justificar despilfarro de recursos.
33. Magistrado: 1) Delincuente egresado de universidad del régimen, cuyos antecedentes penales fueron borrados. 2) Juez tarifado.
34. Magnicidio: 1) Equivalente al cuento sobre la venida del lobo. 2) Pretexto eventual para un estado de excepción.
35. Método Chávez-Azpúrua (Chá-az): 1) Acuerdo de reparto de tierras, empresas y bienes muebles e inmuebles según el cual lo mío es mío y lo tuyo, mío también. 2) Confiscación arbitraria.
36. Ministro: 1) Adulador. 2) Chivo expiatorio.
37. Monopolio: 1) Aspiración todavía en ciernes del gobierno nacional en cada sector económico; es decir, ser el único proveedor de insumos y productos terminados para subordinar a toda la población.
38. Moribunda: 1) Denominación dada por el demagogo carismático a la primera Constitución que violó. 2) Buena parte de la población venezolana que sufre hambre y enfermedades.
39. Motores: 1) Los cinco (ley habilitante, reforma constitucional, educación socialista, geometría del poder y Estado comunal), intento del demagogo carismático para implantar el comunismo en 2007. 2) Los 15, sectores de la economía que no arrancan tras el fracaso del estatismo y el rentismo petrolero.
40. Nacionalidad por nacimiento: 1) Adquirida por nacer en el territorio de un país. 2) Por ascendencia, derivada de la nacionalidad de uno o ambos progenitores. 3) Según la Constitución cubana, la adquirida por los guerrilleros extranjeros, dados sus “méritos excepcionales… en las luchas por la liberación de Cuba”. 4) Ergo, por afinidad, quien esté casado con la primera combatiente, será venezolano por nacimiento.
41. Núcleo de desarrollo endógeno: 1) Localidad donde los únicos aspectos desarrollados en su interior fueron la maternidad adolescente y la incidencia delictiva. 2) Pretexto para despilfarro de recursos.
42. Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP): 1) Política efectista de irrupción ocasional en territorios dominados por los criminales. 2) Estado de excepción exceptuando el decreto correspondiente.
43. Patria: 1) Última excusa del régimen. 2) Concepto confuso para el presidente.
44. Patriota cooperante: 1) Chismoso tarifado. 2) Vocero vitalicio del consejo comunal.
45. Periodista: 1) Palangrista. 2) Hablador de pistoladas con una treintena de escoltas.
46. Potencia: 1) País utópico. 2) Acrónimo de “Proyecto de Ocultamiento Total de Estadísticas Nacionales y Cifras Auditables”.
47. Primera combatiente: 1) Degradación del cargo de primera dama. 2) Jardinera excelsa. 3) Tía inolvidable.
48. Privado de libertad: 1) Recluso. 2) Ciudadano que ya no es tal (sin libertades de expresión, propiedad, tránsito ni consumo).
49. Referendo revocatorio: 1) Legislativo, remoción del cargo por voto popular con la solicitud presidencial como único requisito para convocar el proceso (más una caterva de aduladores recogiendo firmas inauditables). 2) Ejecutivo regional o local, mismo requisito siempre que se trate de mandatarios de oposición. 3) Presidencial, ya no existe; quien fuese segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Aristóbulo Istúriz, descubrió 17 años después que la frase “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables” del artículo 72º fue un error de la Imprenta Nacional al editar la Constitución.
50. Revolucionario: 1) Marxista testarudo. 2) Mercenario. 3) Oportunista. 4) Fanático de los hermanos Castro Ruz. 5) Alguien que apoya toda causa que diga oponerse a Estados Unidos aunque ignore qué haya detrás.
51. Sabotaje: 1) Negligencia propia en gobierno y asuntos públicos. 2) Pretexto burdo para detener incautos.
52. Tesoro nacional: 1) Patrimonio nepotista. 2) Lingotes en extinción.
53. Trueque: 1) Intercambio practicado por nuestros aborígenes en tiempos precolombinos, expresado en unidades de caza, pesca y recolección. 2) Mercado virtual de leche y fórmulas lácteas creado por madres desesperadas. 3) Intercambio de medicinas. 4) Alternativa extrema a las colas y al bachaqueo que permite  canjear productos tan disímiles como desodorante y leche en polvo.
54. Unificación cambiaria: 1) Devaluación.
55. Vencedor: 1) Arrogante, hablador de pistoladas. 2) Mediocre.
56. Viceministro: Adulador del adulador.
57. Vicepresidente ejecutivo: 1) Adulador principal. 2) Gobernante interino del planeta de los simios tras despido o renuncia de Mi-Kong II.
58. Yuca: 1) Tubérculo, máxima preocupación del gobierno, porque “cuesta sembrarlo”. 2) Metáfora del “Plan de la Patria” y sus efectos.
59. Zamorano: 1) Relativo a Ezequiel Zamora, guerrillero carismático quien afirmaba luchar en pro del federalismo, sin saber en qué consistía. 2) Calificativo que pretende justificar la confiscación y depredación de tierras productivas.
60. Zonas de paz: 1) Territorios dominados por bandas criminales. 2) Cementerios aún no profanados.
61. Zonas de seguridad: 1) Entorno de instalaciones gubernamentales u órganos del Poder Público. 2) Espacio de uso exclusivo para el oficialismo, los militares y los criminales, donde seguramente será reprimido el ciudadano común.

Fuente:

INDESMENTIBLE REALIDAD



Venezuela, dictadura sobre las necesidades
Gerardo Yong

Entrevista a Luis Cuevas | Catedrático, Universidad de los Andes | Exclusiva Siempre!

La escasez en Venezuela es una realidad fatal. Desde hace varios meses, la población civil ha sufrido el desabasto de numerosos productos básicos. La inflación no baja del 64 por ciento, ubicándose como la mayor que se registra en la región sudamericana. Abrumado por la caída de los precios del petróleo, el panorama no luce nada optimista para el país de la pequeña Venecia.
Las largas filas en las afueras de farmacias, tiendas, clínicas, le quitan al menos cuatro horas de espera a la gente, esto sin tener la garantía de encontrar los productos que busca. El peregrinaje de la población en los mercados en busca de alimentos que no encuentra, ya es algo común y fastidioso. Supermercados con aparadores cada vez más vacíos, es un cuadro común, incluso de artículos que no son de primera necesidad como el jabón, detergentes, desodorantes e incluso los refrescos. Esta semana la firma Coca-Cola tuvo que interrumpir la producción de sus bebidas endulzadas en Venezuela, debido a la falta en el suministro de azúcar. Por ahora, la empresa norteamericana sigue produciendo en su división de agua potable y otras que no requieren de endulzante. El año pasado marcas transnacionales como Nestlé, Cargill y Pepsi Cola, también tuvieron que cerrar sus instalaciones para cumplir un mandato presidencial de expropiación hecho en 2012 por el entonces presidente Hugo Chávez, esas tierras serán usadas para la construcción de viviendas populares. Los diarios de todo el mundo muestran secuencias fotográficas de familias que exponen sus refrigeradores donde se están congelando un paquete galletas saladas y una lechuga al borde de descomponerse. La población de trabajadores ha visto reducido su tiempo de trabajo y, por tanto, sus ingresos han sido mermados. El desabasto ha alcanzado incluso a los servicios básicos como la electricidad, cuyo racionamiento de casi doce horas de apagón, afecta la productividad empresarial y el desarrollo familiar.
En medio de este escenario, el catedrático y analista internacional por la Universidad de Los Andes, Luis Manuel Cuevas Quintero, comentó a Siempre! las repercusiones que estas acciones han incidido en la sicología del pueblo venezolano, así como las contradicciones políticas que mantienen a Venezuela en vilo.
¿Hacia dónde va Venezuela en la situación actual de carencias y confrontaciones?
La situación en Venezuela es grave. Es una situación que parece ser que se está moviendo con muchos actores y distintos puntos de vista, pero que no pueden negar una realidad concreta de que hay una crisis generalizada en la nación. El deterioro del país es evidente en sus instituciones, en la gobernabilidad, en la estructura de gobierno, en los actores del propio gobierno, en una oposición que no logra ponerse de acuerdo. El espacio público y su voz, que son los ciudadanos, están conflictuados  tanto de un lado como de otro. La ciudadanía se ha expresado por ejemplo en la elección de diputados del 6 de diciembre de 2015 tal cual como fueron las anteriores. Algunas fueron favorables al gobierno en su mayoría, pero en esta ocasión no fue así, lo que expresa un giro en la percepción de la sociedad con respecto a la necesidad de un cambio. La crisis es multifactorial, no se reduce al discurso y lenguaje político del gobierno venezolano como problema de una guerra imperialista, pues eso es más bien es un exhibicionismo antiimperialista y realmente lo que está pasando es que las malas decisiones de la política interna fueron las que produjeron este desastre. La crisis tiene un signo visible en el deterioro de la industria hidroeléctrica venezolana, que antes era un emblema de Sudamérica, ahora está con reducciones en la jornada de trabajo, estipulada en un solo día de trabajo, donde la mitad de ese día no puedes hacer nada porque se va la electricidad literalmente por ocho horas.  Hay otro nivel de la crisis en Venezuela que es cultural y que no sólo  tiene que ver con el modelo político que es chavista, sino que hunde sus raíces en otros traumas de la sociedad venezolana que ya fueron anunciados en su momento por Arturo Pietri o por Luis Castro Leiva. Tenemos una situación realmente terrible, un estado de anomia acompañado de una atomización. La clase profesional del país está huyendo literalmente.
Todos esto me recuerda algo muy parecido a lo que la población de Cuba ha vivido durante años, bajo lo que podría ser considerado como una economía de guerra, donde hay reducciones en todo, electricidad, gasolina, servicios, productos, etcétera, ¿qué pasa con las libertades en Venezuela?
Las libertades en Venezuela prácticamente están cercenadas en una serie de arquitecturas legales que construyó el Estado con respecto a cómo tratar de limitar cada vez más la autonomía del individuo y los espacios públicos. Nadie puede desmentir esta realidad. En Venezuela hay hambre. Se han concretado protestas e intentos de saqueos. Tan sólo en mayo se han contabilizado más de 300 intentos de saqueos y saqueos efectuados. Estos sin signos  de que Venezuela se está convirtiendo en una caldera realmente. Es un problema que la comunidad internacional no ha atendido con toda la seriedad del caso. Pareciera que estructuras legales o artificios legales, inclusive la concepción de la soberanía, fueran un obstáculo para poder tomar decisiones con respecto a lo que está pasando en el país. Tal vez la comunidad internacional está esperando un baño de sangre para poder opinar y evitar este conflicto. Pareciera que estamos en estado de guerra, en una dictadura sobre las necesidades.
¿Qué perspectivas me puedes dar de la crisis venezolana en los próximos meses?
El panorama que se abre para Venezuela es complejo. Lo que tenemos son demasiadas emociones contenidas socialmente y que, si se liberan, lo que va a haber es un desastre social. Podríamos tener un nuevo 27 de febrero de 1989 o incluso algo peor, pues en esta ocasión el Estado, está colonizado por una ideología absolutista, autoritaria y además tiene a los grupos armados y fuerzas policiacas motorizadas que acechan y agreden constantemente a las universidades autónomas. También hay una serie de grupos paramilitares creados por el gobierno para contrarrestar a otros poderes militares internos o institucionales. El gobierno fue creando otras corporaciones de seguridad como la Policía Bolivariana o las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCH) que están fuertemente armados. La oposición carece de efectivos armados,  si los hubiese ya hubiera estallado el problema. Los medios de comunicación y las comunicaciones están controlados por el Estado y el gobierno los usa para decir que se está haciendo un complot para derrocarlo. Esto es el clásico discurso de construcción del enemigo interno, pero esta vez no les ha servido de mucho, sobre todo por el viraje que ha tenido Cuba en su cambio de relaciones con Estados Unidos. Eso ha golpeado mucho al izquierdismo bolivariano que no se ha atrevido a renovarse. En Venezuela nadie entiende cómo Cuba tiene una distensión de relaciones con la Unión Americana, que además va en camino a una apertura efectiva entre los dos países. La tutela de Cuba sobre Venezuela se traduce además en una crisis ideológica.    
¿Crees que esa crisis ideológica termine por asfixiar a los principios de la corriente manejados por el gobierno de Chávez y ahora de Maduro? ¿Cómo se entendería ahora por ejemplo, el término “pueblo” o las “instituciones”?
En primer lugar, la noción de pueblo sabemos que es una noción manipulable, sobre todo a partir de los discursos y de los poderes polìticos que están en confrontación. En este sentido, este concepto de pueblo es todo, incluyendo los que están en favor del gobierno. Lo que sí es observable y que nadie puede negar es que la elección de la Asamblea Nacional del 6 de diciembre fue ampliamente ganada por la oposición,  que logró 112 escaños; una mayoría completa dentro de la Asamblea que le permite tomar decisiones. El gobierno, en vista de eso, empezó a obstaculizar todo, incluyendo primero el no reconocimiento de los diputados indígenas.
Uno puede imaginarse una bandera cultural de un grupo progresista y que comienza en nombre de los humillados de la tierra, de los indios, etcétera y resulta que los diputados indígenas son señalados por la oposición. De los cuatro diputados indìgenas, tres son de la oposición y el cuarto casi se lo ganan si no es porque hicieron un cambio en la geografía electoral. En términos reales lo que ha habido es un acoso a la Asamblea Nacional y un ataque sostenido usando el brazo del poder judicial, es decir, la Corte Suprema de Justicia se ha manifestado a todas las políticas de la Asamblea Nacional incluso contraviniendo la lógica. Uno termina por decir si estamos en una autonomía real, los poderes tienen que respetarse entre sí y ahora resulta que la Corte Suprema de Justicia termina convirtiéndose en el brazo legal del Ejecutivo, es decir, se vuelve en un instrumento del Ejecutivo federal.

Fotografía: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/02/america/1464897224_380860.html: Juan Barreto (AFP). “Las fuerzas de seguridad intentas dispersar a los manifestantes que protestan en las proximidades del palacio presidencia, en Caracas” // Ronaldo Schemidt (AFP). “Un joven corre entre el humo de gases lacrimógeno lanzados por la policía”.

ACOTACIÓN NECESARIA



Esperamos una respuesta sobria e informada de la Canciller

“La sola pretensión del gobierno venezolano de desconocer las soluciones que contempla la Constitución para salir de la crisis humanitaria que él, y no otro, ha generado, nos empuja  a plantearla también en términos de seguridad y defensa”, señaló el diputado opositor Luis Barragán al referirse a la nota de protesta que el gobierno guyanés ha enviado denunciando una presunta agresión en la frontera.

“El hecho, acaecido a mediados de mayo del presente año, oportunamente denunciado por nuestras organizaciones de la sociedad civil sensibilizadas por la histórica reclamación del Esequibo, advirtiendo con tiempo la maniobra de Georgetown, amerita de una respuesta diligente, inequívoca y clara de la cancillería, informando inevitable y debidamente a la Asamblea Nacional en el entendido de que se trata de tener y de desarrollar una Política de Estado sobre la materia”.

“Así como Caracas es el reino del crimen y de la basura, la cancillería no se preocupa ni siquiera en demostrar que trabaja, ocupados los hermanos Rodríguez en boicotear el referendo revocatorio, como si la propia Liga Socialista fuese el factor determinante en el sostenimiento del régimen. Sin embargo, hay situaciones delicadas que ameritan de una total atención, como es el caso planteado con el vecino país que, quisiéramos pensarlo así, no se aprovechará de nuestras circunstancias para tan burda maniobra, como tampoco deseamos que ningún se preste para ello radicalizando artificialmente un conflicto”.

Acotó el parlamentario de Vente Venezuela: “Estamos atentos al caso, porque la lucha por la democracia y la libertad no nos releva de velar por nuestra integridad territorial. Sobre todo, cuando una Política de Estado para el Esequibo, como la concebimos, jamás se ha planteado la desaparición de Guyana. Y, en todo caso, esperamos una respuesta sobria e informada de la ministro del Exterior”.

03/05/2016
http://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/738484730602086401

jueves, 2 de junio de 2016

DE LA PAZ PERPETUA

El Nacional, Caracas, 01 de  junio de 2016
Utopías y distopías
Aníbal Romero 

En 1516, hace ya quinientos años, apareció la primera edición de Utopía, la famosa obra de Tomás Moro. Su autor, quien ocupó la posición de Lord Chancellor en la corte del rey Enrique VIII y fue mártir de la causa católica, pagó con su vida el apego a principios en los que fervientemente creía. El término “utopía”, proveniente del griego, fue un ingenioso invento de Moro, y significa “en ninguna parte”. Se trata de una de esas palabras que alcanzan a definir toda una tradición de pensamiento, y luego se incorporan al lenguaje corriente en numerosos idiomas. Hoy todos entendemos que una utopía es una visión ideal, una imagen ficticia creada para describir un orden social, económico, cultural y político presuntamente superior y deseable, e igualmente para cuestionar una realidad vigente que es percibida como inaceptable.
En el caso específico de la obra de Moro, su dibujo de ese orden superior, fundamentalmente armonioso, justo y pacífico, presenta complejidades que sería prolijo comentar en estas notas. Lo que deseo resaltar, como ha apuntado Jürgen Habermas en un brillante estudio sobre el tema, es que la obra de Moro forma parte, junto a El príncipe de Maquiavelo y otras posteriores, del proceso de cambio desde la tradición clásica y medieval del pensamiento político occidental a la tradición moderna, un proceso que dejó atrás asuntos que concernían de manera prioritaria a autores como Aristóteles, Platón y Tomás de Aquino, abriendo horizontes teóricos que todavía nos acompañan. La concepción de la política como búsqueda de la vida buena y continuación de la ética cedió su lugar a un planteamiento diferente, hondamente influido por el desarrollo de las ciencias naturales a partir del Renacimiento y focalizado en afrontar problemas concretos, asumidos a su vez como asuntos susceptibles de soluciones técnicas.
En otras palabras, Maquiavelo separó nítidamente la ética de la política, entendiendo esta última como una técnica capaz de ser aprendida, y destinada a adquirir, aumentar y preservar el poder. Tomás Moro, por su lado, diseñó una sociedad ideal ubicada en la imaginaria isla de Utopía, como experimento dirigido a dar respuesta a problemas tales como el hambre y la miseria que aquejaban a la Inglaterra de entonces, pero que albergaban un impacto universal e imponían desafíos de gran envergadura al orden político y sus regentes.
Moro no inventó el impulso utópico, que ha existido en Occidente desde la antigüedad clásica y hasta nuestros días, y que se plasmó, para mencionar un ejemplo crucial, en La república de Platón, pero sí condujo hasta un punto de mayor desarrollo conceptual la idea de crear un modelo para criticar la realidad existente y proponer una alternativa.
Estudiosos del impulso utópico y de la historia de las utopías distinguen entre las utopías de evasión y las de reconstrucción. Las primeras son un escape de la realidad y las segundas una fórmula para transformarla. Casi todas las utopías combinan elementos de escapismo con ánimos y propuestas de cambio. Ello ciertamente ocurre en la obra de Moro. Ahora bien, desde que apareció su Utopía y hasta los tiempos que vivimos, el impulso utópico ha recorrido un largo y tortuoso camino. Dos aspectos merecen ser señalados: primero, el increíble avance de la ciencia y la técnica modernas ha generado paralelamente pesimismo y optimismo, y las utopías que pintan un posible mundo mejor labrado por el ingenio humano pugnan con las llamadas distopías, término este último que el Diccionario de la Real Academia Española define como la “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas, causantes de la alienación humana”. Dicho de otro modo, una distopía es una utopía negativa.
En segundo lugar, este siglo XXI se está convirtiendo en un tiempo de distopías, enfocadas sobre presuntas o reales amenazas al conjunto del planeta, amenazas que requieren que la humanidad admita su culpa por la progresiva destrucción de nuestro hábitat y abra las puertas a una nueva utopía, cuyos contornos no siempre resulta fácil discernir con suficiente claridad.
Es paradójico que el avance de la ciencia y la técnica produzca tantas y tan oscuras visiones apocalípticas. El siglo XX fue un siglo de desilusiones en este ámbito. Ello se evidencia en las excelentes obras de ciencia ficción de autores como H. G. Wells, Aldous Huxley y George Orwell. El desencanto con los efectos de las nuevas tecnologías marchó al unísono con el desengaño comunista. Es un hecho que la utopía comunista tenía un elevadísimo contenido de optimismo científico y tecnológico. Lenin lo sintetizó en su famosa frase acerca del socialismo como “la electrificación más los soviets” (es decir, el avance técnico junto a la estructura de dominio proletario). Pero mucho más importantes son las elucubraciones de Marx en los denominados Grundrisse, es decir, los trabajos preparatorios de su obra clave, El capital, que fueron publicados póstumamente. En algunas de esas páginas, así como en otros textos suyos, Marx esbozó una utopía mediante la cual las máquinas eventualmente sustituirían a los seres humanos en las labores de producción de los bienes materiales, haciendo así posible el sueño de “a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus capacidades”. Todo ello enmarcado en un mundo idílico que nos permitiría dejar de trabajar y dedicarnos plenamente a los placeres de la existencia.
Es probable que el catastrófico fracaso de la utopía comunista haya contribuido a acrecentar el pesimismo distópico hoy imperante. Tomás Moro intentó dar respuesta a problemas concretos a través de su modelo ideal, pero su obra estaba circunscrita a un espacio y un tiempo limitados. En nuestros días se expande por el mundo una sensación de amenaza ecológica global y avasallante, que en ocasiones asume rasgos apocalípticos.
No es mi intención polemizar en torno al tema del cambio climático y todo lo que le rodea. Lo que deseo enfatizar son los aspectos cuasi-religiosos de algunas utopías y distopías actuales, de acuerdo con las cuales una humanidad culpable, que se destruye a sí misma a medida que destruye el planeta, debe redimirse mediante la adopción de un estilo de vida muy diferente. Me parece obvio que ese nuevo estilo de vida se inspira, así sea a través de innumerables mediaciones intelectuales, en las especulaciones rousseaunianas articuladas en su obra Emilio, así como en su Discurso sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres y en el también muy conocido Discurso sobre las ciencias y las artes. Existe un impulso arcaico, una aspiración primitivista, un sueño de retorno a una indefinida “edad de oro”, en no pocas de las propuestas que hoy pretenden superar los dilemas del capitalismo a través del ecologismo y sus sucedáneos. No critico esto, sencillamente lo apunto.
E insisto: no soy un experto en lo que tiene que ver con el cambio climático; acá solo trato de señalar que las supuestas soluciones a los problemas presentados en las utopías y distopías actuales, en general, no parecieran asumir el carácter práctico que Tomás Moro intentó dar a sus propuestas. Más bien, pienso, las utopías y distopías de hoy ponen de manifiesto –entre muchos otros ingredientes– el planteamiento que en su momento hizo el destacado pensador judío-alemán Max Horkheimer, quien en su obra de 1947, El eclipse de la razón (traducida al castellano como Crítica de la razón instrumental), habló acerca de la “revuelta” o “venganza” de la naturaleza, acosada y herida por nuestra sed de dominio. Estas ideas influyen directa o indirectamente sobre el contexto intelectual contemporáneo, y nutren los miedos y esperanzas de un tiempo de confusión e incertidumbre.

Fuente: