"A pesar de sus sesenta y tantos años, Miranda viaja de Caracas a Valencia reiteradas veces; instruye tropas, discute con los políticos, trata de que se organice la decaída hacienda de la Confederación, libra un trágico combate con todas las fuerzas oscuras que ya desatan un caos incontrolable"
Mariano Picón Salas
("Miranda", Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2016: 230 s.)
Ilustración: Francisco de Miranda. Billiken, Caracas, nr. 2019 de 05/1955.
Breve nota: LB: Por suerte, Monte Ávila tiene los derechos sobre el importante títulos de varias décadas atrás. Lo poco que reedita la casa, quebrada por estos años, está en deuda con el pasado denostado.
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martes, 1 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
¿CUÁL VISADO?
Iter itineris
Guido Sosola
Por lo general, a todos les gusta viajar. No importa que fuese por motivos de trabajo y hasta de desesperación, pues, lo importante es experimentar ese recóndito placer, tan parecido al gastronómico. Sin embargo, consabido, ya no es fácil en Venezuela, aunque resulta – inadvertido – políticamente necesario.
Si de algo están urgidos todos los partidos de la oposición, es del traslado constante de sus dirigentes a los más apartados rincones del país, porque el Twitter no puede sustituir el provechoso contacto directo y personal que sirva, además, para afinar las tácticas y estrategias que tampoco reemplazaran los sobreabundantes motivos gráficos, más de las veces, inoculadores de una bastarda trivialidad. La crisis de los partidos es la de una inédita desarticulación nacional, regional y municipal, porque no está disponible la dirigencia itinerante que, décadas muy atrás, construyó instituciones a fuerza de carreterazos, cuando no había el celular ni la autopista a la mano.
Huelga comentar sobre los elevadísimos costos económicos del aún humilde itinerario, pero sorprende que haya un liderazgo capaz de realizar cualesquiera diligencias internacionales, fotografiarse por aquí y por allá con numerosos dignatarios, aunque nunca, por más urgente que sea, ocurre algo semejante con el interior del país. Elija el lector el nombre que le dé la gana y verá que, por muy encopetada que fuese la responsabilidad institucional del líder en cuestión, aunque el partido al que pertenece se esté cayendo a pedazos, se ahorra todo riesgo y toda incomodidad optando por los mejores aeropuertos del mundo.
Excepto la Machado, la única que está dándole la vuelta al interior del país, muy pocos o nadie hace algo semejante. Barboza, alta figura de un partido que perdió recientemente varias curules, dividiéndose UNT, ha cruzado las fronteras aunque muy bien hubiesen deseado tenerlo en cualquier entidad federal para evitar las deserciones; Borges, antes que tocar pueblos y caseríos venezolanos, por mucho que lo lidere, orienta a su partido a través de las agencias noticiosas internacionales; y, sin necesidad que los mencionemos, hay diputados que pueden entrar y salir tranquilamente por Maiquetía, pero no van a las sesiones ni le atienden el teléfono a sus seguidores.
Nadie aprende e cabeza ajena, por mucho que Rómulo, Rafael, Jóvito o Gustavo, ejemplificaran por qué no se debe ser tan sibarita y vanidoso, teniendo en sus haberes un asombroso kilometraje cubierto en sus intensos recorridos del país. Una miradita a estos casos, ayudará a salvar la propia existencia de la noción de partido en Venezuela.
29/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://noticiasvenezuela.org/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://apuntoenlinea.com/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://venezuelaunida.com/guido-sosola-iter-itineris/
https://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/990572068373762050-guido-sosola-iter-itineris
Guido Sosola
Por lo general, a todos les gusta viajar. No importa que fuese por motivos de trabajo y hasta de desesperación, pues, lo importante es experimentar ese recóndito placer, tan parecido al gastronómico. Sin embargo, consabido, ya no es fácil en Venezuela, aunque resulta – inadvertido – políticamente necesario.
Si de algo están urgidos todos los partidos de la oposición, es del traslado constante de sus dirigentes a los más apartados rincones del país, porque el Twitter no puede sustituir el provechoso contacto directo y personal que sirva, además, para afinar las tácticas y estrategias que tampoco reemplazaran los sobreabundantes motivos gráficos, más de las veces, inoculadores de una bastarda trivialidad. La crisis de los partidos es la de una inédita desarticulación nacional, regional y municipal, porque no está disponible la dirigencia itinerante que, décadas muy atrás, construyó instituciones a fuerza de carreterazos, cuando no había el celular ni la autopista a la mano.
Huelga comentar sobre los elevadísimos costos económicos del aún humilde itinerario, pero sorprende que haya un liderazgo capaz de realizar cualesquiera diligencias internacionales, fotografiarse por aquí y por allá con numerosos dignatarios, aunque nunca, por más urgente que sea, ocurre algo semejante con el interior del país. Elija el lector el nombre que le dé la gana y verá que, por muy encopetada que fuese la responsabilidad institucional del líder en cuestión, aunque el partido al que pertenece se esté cayendo a pedazos, se ahorra todo riesgo y toda incomodidad optando por los mejores aeropuertos del mundo.
Excepto la Machado, la única que está dándole la vuelta al interior del país, muy pocos o nadie hace algo semejante. Barboza, alta figura de un partido que perdió recientemente varias curules, dividiéndose UNT, ha cruzado las fronteras aunque muy bien hubiesen deseado tenerlo en cualquier entidad federal para evitar las deserciones; Borges, antes que tocar pueblos y caseríos venezolanos, por mucho que lo lidere, orienta a su partido a través de las agencias noticiosas internacionales; y, sin necesidad que los mencionemos, hay diputados que pueden entrar y salir tranquilamente por Maiquetía, pero no van a las sesiones ni le atienden el teléfono a sus seguidores.
Nadie aprende e cabeza ajena, por mucho que Rómulo, Rafael, Jóvito o Gustavo, ejemplificaran por qué no se debe ser tan sibarita y vanidoso, teniendo en sus haberes un asombroso kilometraje cubierto en sus intensos recorridos del país. Una miradita a estos casos, ayudará a salvar la propia existencia de la noción de partido en Venezuela.
29/04/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://noticiasvenezuela.org/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://apuntoenlinea.com/2018/04/29/guido-sosola-iter-itineris/
https://venezuelaunida.com/guido-sosola-iter-itineris/
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Etiquetas:
Guido Sosola,
Oposición venezolana,
Viajes
domingo, 29 de noviembre de 2015
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