EL UNIVERSAL, Caracas, 6 de agosto de 2016
Libertad de trabajo atropellada
Carlos Saínz Muñoz
La Constitución de nuestro país ampara el trabajo como un deber y como un derecho. Asimismo, la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, desarrolla de forma amplia, clara y sencilla de las garantías que hacen posible la libertad en el ejercicio de ese trabajo. Sin objeto de discriminación alguna, toda persona puede dedicarse al ejercicio de cualquier actividad laboral, sin más limitaciones que las previstas en la Constitución y las leyes. Los impedimentos, de existir, han de ser de carácter excepcional y su aplicación solo se justifica si vulnera los derechos de terceros o los principios de la ley.
Según la Organización Internacional del Trabajo, el mayor enemigo de la libertad laboral es la esclavitud. Es el verdadero y único enemigo de un derecho que pertenece por igual hombres y mujeres. Justamente por ese motivo, el organismo internacional aprobó el Convenio N° 105 sobre la Abolición de la Esclavitud de 1957 (Venezuela lo ratificó el 16 de noviembre de 1964; desde entonces, permanece vigente).
En las páginas de ese convenio se contempla la abolición de ciertas formas de “trabajo forzoso u obligatorio”, así como toda actividad que suponga la violación de los derechos humanos aludidos en la Carta de las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en cuyas normas se obliga a todo miembro de la OIT que lo ha ratificado a eliminar cualquier medida que fomente el uso de mano de obra con fines que fomenten la segregación, sujeción, opresión y sometimiento.
En su resolución N° 9855 G.O. N°40.950, con fecha del 22 de julio de 2016, el Ministerio del Trabajo obliga la disposición de trabajadores de empresas públicas o privadas para que presten servicios de forma temporal (60 días) en actividades agrícolas. Estos servicios son prorrogables mediante condiciones, que según recogen en el convenio antes citado, obedecen a modalidades de “trabajo forzoso y obligatorio”. Esta medida vulnera los derechos contemplados en el Convenio 105 de la OIT, así como los DDHH y la garantía de los principios laborales de la intangibilidad y progresividad de nuestra clase trabajadora, y la Constitución.
Fuente:
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/libertad-trabajo-atropellada_430070
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sábado, 6 de agosto de 2016
domingo, 31 de julio de 2016
EL PROCESO SOCIAL DEL TRABAJO: DE UN MINISTERIO A OTRO
De la militarización del trabajo
Luis Barragán
El gobierno que, a veces, procura preservar las formas ante la comunidad internacional, ha decidido la inserción provisional de los trabajadores de una empresa a otra que se diga en trance de reactivación productiva en el renglón alimentario, fuere de procedencia pública o privada. La resolución de reciente data, Nr. 9855 del ministerio del Trabajo, así lo ordena, alcanzando una gravedad parecida a la otrora célebre resolución de enero de 2015, la Nr. 009610 del ministerio de la Defensa, relacionada con la represión armada de cualesquiera protestas sociales.
Desde que se dictó la resolución laboral el día 22 de julio del presente año, prosperan las observaciones relacionadas con su manifiesta inconstitucionalidad. E, incluso, en la última sesión plenaria de la Asamblea Nacional fue diferido el punto, por cierto, en el que nos inscribimos, debido a la extensa jornada que siguió luego de la nueva juramentación y reincorporación efectiva de los diputados del estado Amazonas y la necesarísima primera discusión del proyecto de ley que se refiere a la seguridad social del policía.
La resolución en cuestión, contextualizada por la declaratoria de un Estado de Excepción igualmente inconstitucional, explica muy bien la naturaleza y vocación del régimen. Solemos olvidar que el trabajo forzado configura un rasgo esencial del socialismo que se vivió y se vive en otras latitudes del planeta, siendo el venezolano no menos real.
En los albores de la revolución bolchevique, fue Trotsky uno de los principales propulsores de la militarización del trabajo que, cuestionada ingenuamente también por los suyos, pretendía resolver la las migraciones y la anarquía reportadas inmediatamente por la escasez de alimentos, concluyendo en la sujeción militar de la fuerza obrera civil. Consabido, tamaña iniciativa se hizo una cruel y prolongada realidad con Stalin, forzando a cualquier precio la industrialización soviética.
Huelga comentar el flagrante desconocimiento gubernamental de los derechos y garantías laborales, mas no subrayar el convencimiento – ante todo – ideológico que inspira una medida, ciertamente desesperada, para responder a una crisis que Maduro Moros, y no otro, generó con una irresponsabilidad personal, política e histórica de tan alto calibre. Y acentuar que el trabajo forzado lleva inevitablemente a su imposición militar, pues, el asomo de alguna protesta, por discreta que sea, ha de generar la correspondiente represión hasta que el lenguaje sincere, como no la ha hecho aún con el desparpajo habitual, la condición de cada trabajador en el marco del plan de abastecimiento liderado por el ministro de la Defensa y comandante Estratégico-Operacional: soldado.
Fotografía: http://www.diariolasamericas.com/4848_venezuela/3842953_maduro-convierte-a-venezuela-en-un-cuartel-militar.html
Luis Barragán
El gobierno que, a veces, procura preservar las formas ante la comunidad internacional, ha decidido la inserción provisional de los trabajadores de una empresa a otra que se diga en trance de reactivación productiva en el renglón alimentario, fuere de procedencia pública o privada. La resolución de reciente data, Nr. 9855 del ministerio del Trabajo, así lo ordena, alcanzando una gravedad parecida a la otrora célebre resolución de enero de 2015, la Nr. 009610 del ministerio de la Defensa, relacionada con la represión armada de cualesquiera protestas sociales.
Desde que se dictó la resolución laboral el día 22 de julio del presente año, prosperan las observaciones relacionadas con su manifiesta inconstitucionalidad. E, incluso, en la última sesión plenaria de la Asamblea Nacional fue diferido el punto, por cierto, en el que nos inscribimos, debido a la extensa jornada que siguió luego de la nueva juramentación y reincorporación efectiva de los diputados del estado Amazonas y la necesarísima primera discusión del proyecto de ley que se refiere a la seguridad social del policía.
La resolución en cuestión, contextualizada por la declaratoria de un Estado de Excepción igualmente inconstitucional, explica muy bien la naturaleza y vocación del régimen. Solemos olvidar que el trabajo forzado configura un rasgo esencial del socialismo que se vivió y se vive en otras latitudes del planeta, siendo el venezolano no menos real.
En los albores de la revolución bolchevique, fue Trotsky uno de los principales propulsores de la militarización del trabajo que, cuestionada ingenuamente también por los suyos, pretendía resolver la las migraciones y la anarquía reportadas inmediatamente por la escasez de alimentos, concluyendo en la sujeción militar de la fuerza obrera civil. Consabido, tamaña iniciativa se hizo una cruel y prolongada realidad con Stalin, forzando a cualquier precio la industrialización soviética.
Huelga comentar el flagrante desconocimiento gubernamental de los derechos y garantías laborales, mas no subrayar el convencimiento – ante todo – ideológico que inspira una medida, ciertamente desesperada, para responder a una crisis que Maduro Moros, y no otro, generó con una irresponsabilidad personal, política e histórica de tan alto calibre. Y acentuar que el trabajo forzado lleva inevitablemente a su imposición militar, pues, el asomo de alguna protesta, por discreta que sea, ha de generar la correspondiente represión hasta que el lenguaje sincere, como no la ha hecho aún con el desparpajo habitual, la condición de cada trabajador en el marco del plan de abastecimiento liderado por el ministro de la Defensa y comandante Estratégico-Operacional: soldado.
Fotografía: http://www.diariolasamericas.com/4848_venezuela/3842953_maduro-convierte-a-venezuela-en-un-cuartel-militar.html
Referencias:
01/08/2016
viernes, 29 de julio de 2016
RESOLUCIÓN 9855
EL NACIONAL, Caracas, 29 de julio de 2016
Otro decreto fascista
Héctor Silva Michelena
Desde que Maduro asumió el poder, y particularmente desde que la oposición ganó el control abrumador de la Asamblea Nacional, el Ejecutivo, por medio de sus tentáculos militares, partidistas, políticos y colectivos paramilitares, se ha empeñado no sólo en disolver la AN que, junto con el presidente, son las únicas instituciones electas por la soberanía popular mediante el sufragio universal. Su propósito es establecer un gobierno que vaya modelando un Estado fascista, de régimen militar autoritario. Los instrumentos legales usados son el Decreto de Emergencia Económica y Estado de Excepción, y el decreto que creó la Gran Misión de Abastecimiento Soberano. El órgano superior del comando de esta misión tiene como jefe, al general en jefe Vladimir Padrino López, un jefe militar al cuadrado, pues.
Un paso de ganso hacia la formación del Estado fascista lo constituye la resolución número 9855 del 22 de julio pasado emitida por el Ministerio Proceso Social y de Trabajo (¡Ufff!). Sus resoluciones más importantes, que resumo, son las siguientes:
La primera,“establece un régimen especial transitorio de carácter obligatorio y estratégico para todas las entidades de trabajo del país públicas, privadas, de propiedad social y mixtas, que contribuya con el reimpulso productivo del sector agroalimentario”, Esto se fundamenta en “los principios de seguridad y defensa integral de la Nación” en ofensiva a la guerra económica, con el objeto de aumentar y fortalecer la producción en aquellas entidades de trabajo de Interés social relacionadas con el sector agroalimentario”. ¿Enviar trabajo a una economía social minúscula e inoperante?
Sépase que el Ministerio para las Comunas y los Movimientos Sociales, mediante oficio de fecha 10 de junio de 2016, “solicitó ante este Ministerio autorizar a presentación de un grupo de trabajadores y trabajadoras a ser incorporados a diversas plantas de maíz, las cuales se inscriben en un proceso de recuperación de empresas del Estado, todo en el marco del Decreto Nº. 2.323, mediante el cual se declara el Estado de Excepción y de la Emergencia Económico”.
Según la segunda, “las entidades de trabajo del sector público y privado están obligadas, a cumplir con el estricto imperio del presente acto administrativo, a tal efecto deberán proporcionar los trabajadores requeridos y las trabajadoras requeridas, a objeto de aumentar la productividad de la entidad de trabajo requirente o solicitante”.
Dice además: “Las compañías privadas en Venezuela estarán obligadas a ceder sus trabajadores para reforzar los planes del gobierno en el sector agrícola, según una resolución adoptada en el marco de la emergencia económica vigente en el país”. Con ese fin, la cartera estableció un régimen especial para "todas las entidades de trabajo del país, públicas, privadas, de propiedad social y mixtas".
La resolución, de carácter transitorio (¿?), no detalla los mecanismos para la cesión de los empleados; los períodos durante los cuales podrán ser reasignado son de 30 días, prorrogables por otros 30. Apunta que quienes sean elegidos deben tener "condiciones físicas adecuadas" y "conocimientos teóricos y técnicos" en áreas productivas.
Los empleadores privados, en tanto, no tendrán que asumir el pago de sueldos, deberá hacerlo la entidad requirente, que no es otra que el Estado, pero sí las obligaciones vinculadas con el sistema de seguridad social. Los acuerdos salariales originales se respetarán, añade el texto.
Es un hecho público y notorio que el país soporta una escasez de 80% de alimentos y medicinas, que ha terminado por minar la popularidad de Maduro, cuyo régimen está obstruyendo los derechos constitucionales de los venezolanos a revocar su mandato, pasada la mitad de su período presidencial.
Maduro, tozudamente, atribuye la crisis a una "guerra económica" de la derecha para derrocarlo. Pero, las elecciones del 6 de diciembre hicieron añicos tal tesis: los venezolanos no la creyeron, y emitieron un severo voto castigo a sus políticas públicas. El alto mando militar, el TSJ y ahora el CNE, controlados por el Ejecutivo y sus tentáculos tratan de bloquear el revocatorio, como lo han hecho con las actuaciones de la AN.
Destacamos que según una encuesta de la firma Venebarómetro realizada en junio, el principal problema para los venezolanos es el desabastecimiento, con 75,5% de menciones, seguido de la inseguridad personal (70,7%) y el alto costo de vida (44,4%). Impotente para generar políticas adecuadas, Maduro apeló al principio de ultima ratio, un plan contra la escasez dirigido por militares, en cumplimiento del cual los hombres de armas fiscalizan empresas de alimentos y fármacos, y además controlan los puertos.
Se trata pues, de un Estado altamente centralizado y controlado por el Ejecutivo donde los actores económicos y sociales son agrupados bajo la égida militar para cumplir los mandatos del jefe supremo. Recordemos que el General Padrino López dijo cuando se creó el Decreto de Abastecimiento: “no me gusta la intervención militar en asuntos que no son de su naturaleza; pero esto es un asunto de seguridad y defensa de la Patria, y por eso la fuerza militar ha sido involucrada. Se han roto todas las reglas, unas inducidas (¿guerra económica?) otras por propias deficiencias, otras por falta de gobernanza. Son mecanismos para ir por encima de las instancias no convencionales; se han roto todas las reglas, pero hay que alinearlas. Una de las maneras de alinear los factores que influyen en la producción es tener un mando centralizado. Estamos hartos de tantos diagnósticos (¿?). Hay falta de articulación entre los entes intervinientes, es un asunto de disciplina, no es un asunto de militarizar”. ¿De dónde sacó el general este galimatías? El general dijo que han agregado tres palabras claves: acompañar, asistir y verificar. El general ignora una verdad de Perogrullo: “Sin un cambio político es imposible un ajuste exitoso”, dicha por el economista Omar Zambrano, el 25 julio 2016, en Prodavinci.
Pregunto ¿cómo se acompaña, se asiste o ayuda, y se verifica sin intervención? A un mes de que la FANB asumiera las operaciones de las cadenas productivas la situación ha empeorado, como es visible en los fatigados peregrinos que buscan comida y medicinas. Esta es una reiteración crónica. Y esto ocurre luego de un mes de “acompañamiento, asistencia y verificación”.
Los venezolanos no queremos un Estado de súbditos ni un pueblo de mendicantes. Esas marionetas del CNE, no podrán con el empuje de un pueblo arrecho. Será revocado.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/hector_silva_michelena/decreto-fascista_0_892710842.html
Otro decreto fascista
Héctor Silva Michelena
Desde que Maduro asumió el poder, y particularmente desde que la oposición ganó el control abrumador de la Asamblea Nacional, el Ejecutivo, por medio de sus tentáculos militares, partidistas, políticos y colectivos paramilitares, se ha empeñado no sólo en disolver la AN que, junto con el presidente, son las únicas instituciones electas por la soberanía popular mediante el sufragio universal. Su propósito es establecer un gobierno que vaya modelando un Estado fascista, de régimen militar autoritario. Los instrumentos legales usados son el Decreto de Emergencia Económica y Estado de Excepción, y el decreto que creó la Gran Misión de Abastecimiento Soberano. El órgano superior del comando de esta misión tiene como jefe, al general en jefe Vladimir Padrino López, un jefe militar al cuadrado, pues.
Un paso de ganso hacia la formación del Estado fascista lo constituye la resolución número 9855 del 22 de julio pasado emitida por el Ministerio Proceso Social y de Trabajo (¡Ufff!). Sus resoluciones más importantes, que resumo, son las siguientes:
La primera,“establece un régimen especial transitorio de carácter obligatorio y estratégico para todas las entidades de trabajo del país públicas, privadas, de propiedad social y mixtas, que contribuya con el reimpulso productivo del sector agroalimentario”, Esto se fundamenta en “los principios de seguridad y defensa integral de la Nación” en ofensiva a la guerra económica, con el objeto de aumentar y fortalecer la producción en aquellas entidades de trabajo de Interés social relacionadas con el sector agroalimentario”. ¿Enviar trabajo a una economía social minúscula e inoperante?
Sépase que el Ministerio para las Comunas y los Movimientos Sociales, mediante oficio de fecha 10 de junio de 2016, “solicitó ante este Ministerio autorizar a presentación de un grupo de trabajadores y trabajadoras a ser incorporados a diversas plantas de maíz, las cuales se inscriben en un proceso de recuperación de empresas del Estado, todo en el marco del Decreto Nº. 2.323, mediante el cual se declara el Estado de Excepción y de la Emergencia Económico”.
Según la segunda, “las entidades de trabajo del sector público y privado están obligadas, a cumplir con el estricto imperio del presente acto administrativo, a tal efecto deberán proporcionar los trabajadores requeridos y las trabajadoras requeridas, a objeto de aumentar la productividad de la entidad de trabajo requirente o solicitante”.
Dice además: “Las compañías privadas en Venezuela estarán obligadas a ceder sus trabajadores para reforzar los planes del gobierno en el sector agrícola, según una resolución adoptada en el marco de la emergencia económica vigente en el país”. Con ese fin, la cartera estableció un régimen especial para "todas las entidades de trabajo del país, públicas, privadas, de propiedad social y mixtas".
La resolución, de carácter transitorio (¿?), no detalla los mecanismos para la cesión de los empleados; los períodos durante los cuales podrán ser reasignado son de 30 días, prorrogables por otros 30. Apunta que quienes sean elegidos deben tener "condiciones físicas adecuadas" y "conocimientos teóricos y técnicos" en áreas productivas.
Los empleadores privados, en tanto, no tendrán que asumir el pago de sueldos, deberá hacerlo la entidad requirente, que no es otra que el Estado, pero sí las obligaciones vinculadas con el sistema de seguridad social. Los acuerdos salariales originales se respetarán, añade el texto.
Es un hecho público y notorio que el país soporta una escasez de 80% de alimentos y medicinas, que ha terminado por minar la popularidad de Maduro, cuyo régimen está obstruyendo los derechos constitucionales de los venezolanos a revocar su mandato, pasada la mitad de su período presidencial.
Maduro, tozudamente, atribuye la crisis a una "guerra económica" de la derecha para derrocarlo. Pero, las elecciones del 6 de diciembre hicieron añicos tal tesis: los venezolanos no la creyeron, y emitieron un severo voto castigo a sus políticas públicas. El alto mando militar, el TSJ y ahora el CNE, controlados por el Ejecutivo y sus tentáculos tratan de bloquear el revocatorio, como lo han hecho con las actuaciones de la AN.
Destacamos que según una encuesta de la firma Venebarómetro realizada en junio, el principal problema para los venezolanos es el desabastecimiento, con 75,5% de menciones, seguido de la inseguridad personal (70,7%) y el alto costo de vida (44,4%). Impotente para generar políticas adecuadas, Maduro apeló al principio de ultima ratio, un plan contra la escasez dirigido por militares, en cumplimiento del cual los hombres de armas fiscalizan empresas de alimentos y fármacos, y además controlan los puertos.
Se trata pues, de un Estado altamente centralizado y controlado por el Ejecutivo donde los actores económicos y sociales son agrupados bajo la égida militar para cumplir los mandatos del jefe supremo. Recordemos que el General Padrino López dijo cuando se creó el Decreto de Abastecimiento: “no me gusta la intervención militar en asuntos que no son de su naturaleza; pero esto es un asunto de seguridad y defensa de la Patria, y por eso la fuerza militar ha sido involucrada. Se han roto todas las reglas, unas inducidas (¿guerra económica?) otras por propias deficiencias, otras por falta de gobernanza. Son mecanismos para ir por encima de las instancias no convencionales; se han roto todas las reglas, pero hay que alinearlas. Una de las maneras de alinear los factores que influyen en la producción es tener un mando centralizado. Estamos hartos de tantos diagnósticos (¿?). Hay falta de articulación entre los entes intervinientes, es un asunto de disciplina, no es un asunto de militarizar”. ¿De dónde sacó el general este galimatías? El general dijo que han agregado tres palabras claves: acompañar, asistir y verificar. El general ignora una verdad de Perogrullo: “Sin un cambio político es imposible un ajuste exitoso”, dicha por el economista Omar Zambrano, el 25 julio 2016, en Prodavinci.
Pregunto ¿cómo se acompaña, se asiste o ayuda, y se verifica sin intervención? A un mes de que la FANB asumiera las operaciones de las cadenas productivas la situación ha empeorado, como es visible en los fatigados peregrinos que buscan comida y medicinas. Esta es una reiteración crónica. Y esto ocurre luego de un mes de “acompañamiento, asistencia y verificación”.
Los venezolanos no queremos un Estado de súbditos ni un pueblo de mendicantes. Esas marionetas del CNE, no podrán con el empuje de un pueblo arrecho. Será revocado.
Fuente:
http://www.el-nacional.com/hector_silva_michelena/decreto-fascista_0_892710842.html
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