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lunes, 13 de enero de 2014

INHERENTE AL MODELO



Diputado Luis Barragán (Movida Parlamentaria)
¿Para qué engañarnos? La muerte es el soporte del socialismo en boga

“¿Para qué llamarnos a engaños? La muerte está vinculada al modelo socialista en boga y así lo demuestran las tasas de homicidio en década y media, por no citar las cifras de los gravemente lesionados que pasan por debajo de la mesa, si es que son sinceras esas estadísticas”, señaló el diputado Luis Barragán, miembro de la Movida Parlamentaria.

Prosiguió: “La muerte y la cultura a la que está asociada, sembrando el miedo hasta los límites del pánico y tratando de legitimar la necropolítica, antes impensable, constituye el otro soporte del socialismo rentista que ya la ha consagrado como un espectáculo. Nadie puede alegar que es un invento de los medios de comunicación social del sector privado, ni que surge de una malévola conspiración opositora, porque es el gobierno el que prácticamente monopoliza esos medios y, valga el pleonasmo, el que gobierna y no puede evadir sus responsabilidades montando un show con la farándula que le es afín”.

Comentó el parlamentario que, al reinstalarse la Asamblea Nacional el domingo próximo pasado, mientras a la diputada María Corina Machado intentaban sobotearle sus denuncias, incluyendo la terrible inseguridad personal que sufre el país, Roque Valero acompañaba a la bancada oficialista y a la galería con consignas que la burlaban: “No podemos banalizar la tragedia, olvidando que es el gobierno el que gobierna, siendo responsable directo de nuestras vidas, contando con el irresponsable apoyo de quienes le sirven de coro”.

“En lugar – añadió – de armar una gigantesca alharaca porque haya quienes viajen con todo derecho al exterior, debe dedicar sus esfuerzos a garantizar la vida e integridad de todos y cada uno de los venezolanos, porque para ello el gobierno ha contado y cuenta con un dineral inmenso. El ciudadano común toma siempre las previsiones, cumpliendo con su parte, pero es el Estado el que debe cumplir con la suya, porque tiene y les sobran los recursos y servicios que ha de destinar para la protección de todas y cada una de las personas que habitan el país, en lugar de los reducidos privilegiados del poder”.

Finalmente el diputado Barragán indicó  que nada más en Caracas, ingresaron a la morgue más de 20 cadáveres al principiar el año y la consabida y lamentable  muerte de Mónica Spears y su familia emblematiza la gran  tragedia: “Además, hablamos de una muerte con saña y morbo que no sólo deriva de la soledad y deterioro de toda la vialidad del país, sin que haya responsables por ello, sino del propio mensaje del poder que, por su elevadísima violencia y evidente impunidad, con desprecio de la razón y convivencia, arroja poderosísimas lecciones: tratamos de un socialismo afincado en la cultura de la muerte que, por cierto, la prefiere ajena”.

sábado, 24 de marzo de 2012

PERO... IMPUESTO AL CONTADO


EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de Marzo de 2012
Socialismo endeudado
El problema de la deuda no es de cantidad sino de calidad, es decir, del bajo nivel de retorno esperado
RICARDO VILLASMIL BOND

Desde el año 2005, y en medio de fuertes críticas, el sector público venezolano ha venido incrementando de manera acelerada sus niveles de deuda. La deuda externa registrada, por ejemplo, ha pasado de 40 mil millones de dólares a 105 mil millones de dólares. ¿Pero es eso necesariamente malo?

Responder esta pregunta exige separar la decisión de endeudarse en sus dos momentos fundamentales: 1) el de endeudarse; y 2) el de determinar el destino de los recursos obtenidos. En Venezuela, la inmensa mayoría de las críticas abarca ambas decisiones. La primera, argumentando que lejos de endeudarnos, deberíamos estar ahorrando una parte importante de los ingresos extraordinarios generados por el aumento de los precios petroleros en anticipación a una caída en los mismos. Y la segunda, por la opacidad y el despilfarro en el uso de los recursos por parte del Estado y sus empresas.

Es importante aclarar, sin embargo, que es perfectamente posible avalar una parte de la decisión y criticar la otra. Mi posición particular, en efecto, es la de avalar la primera y de criticar la segunda. Y avalo la primera por tres razones fundamentales. En primer lugar, por la conveniencia de aprovechar la coyuntura de precios altos para elevar la producción, lo cual pasa por realizar inversiones a ser financiadas parcialmente por la vía del endeudamiento. En segundo lugar, por la expectativa de una trayectoria de ingresos petroleros que se anticipa ascendente e invita a adelantar parte de esos ingresos futuros para consumirlos hoy. Y en tercer lugar, por el aumento en los precios petroleros. Hoy en día son cinco y seis veces más onerosos que hace una década, lo cual se traduce en ingresos externos y fiscales proporcionalmente mayores. La situación es análoga a la de un trabajador que le aumentan el sueldo y decide mudarse a una vivienda más cómoda y asumir un aumento en el pago de su crédito más o menos proporcional al aumento de sueldo recibido.

Con respecto a la segunda decisión, la regla general es que si el rendimiento del proyecto que se tiene en mente es superior a la tasa de rendimiento de interés aplicable al crédito, es una tontería no ejecutarlo. En este sentido, el problema de la deuda no es de cantidad sino de calidad, es decir, del bajo nivel de retorno esperado de los proyectos que se financian con ella. Precisamente por ello, pagamos tasas de usura.

viernes, 24 de septiembre de 2010

el ferrari en el que andamos


La ferrarización del país
Luis Barragán


Además de la literal supervivencia física a la que estamos condenados los venezolanos, exponiendo tasas indecibles de homicidios y lesiones personales que roncan principal – aunque no exclusivamente – en los sectores más empobrecidos de la población, exhibimos otros indicadores socioeconómicos de una evidente regresión. Y es que la premodernidad, sustento esencial del socialismo en curso, habla de la inflación, el consumo de calorías, la vivienda, las enfermedades, el sistema eléctrico, la desindustrialización pareja a la desinversión, y otros rubros que traicionan aquella magnífica, científica, inspirada y rigurosa promesa hecha por Jorge Giordani de un automóvil – además - “Ferrari” para cada cada uno de los habitantes del país.

Símbolo de esplendidez tecnológica y estética, la marca (y la empresa) tendrá que caer algún día bajo absoluto control ruso o chino para disfrutar de sus productos y servicios, pues bajo una u otra bandera es que trae el gobierno nacional la corotera de sus afanes demagógicos. Hallamos que el Comandante-Presidente que ha denostado del automóvil como señal inaceptable de un espíritu (pequeño) burgués, pero realiza un acto miraflorino para anunciar, publicitar y celebrar la traída de los carros rusos, como sistematiza la entrega de lavadoras y neveras chinas, insignemente importadas con fines deliberadamente electorales.

La ferrarización de este rincón del planeta consiste en ofrecer un arroz con pollo, pero … sin pollo, de modo que nuestras peligrosas calles y avenidas jamás sabrán de la masiva incursión de un medio de transporte tan sofisticado y eficaz. Rincón para los excedentes foráneos, acentuando el carácter circense de un gobierno que tiene por novedad el confeso propósito de un socialismo rentístico que durará mientras dure el petróleo, fundado en los recursos del Estado, inmersos en la larga transición de la llamada IV a la V república de acuerdo a Giordani (“La transición venezolana al socialismo”, Vadell Hermanos, Valencia-Caracas, 2009:39, 54, 83, 85).

Prosigue: “Del socialismo deseable que muchos tenemos in pectore, debemos pasar a la del socialismo realmente posible, en las condiciones actuales del país, en sus verdaderas posibilidades, con la incorporación de la alianza del pueblo y de la Fuerza Armada, con la radicalización del empoderamiento de los sectores excluidos de la sociedad que hoy participan de manera activa en ese proceso” [Ibidem: 72 ]. Valga acotar que es esa alianza de poder, los elegidos del universo chavista y la corporación castrense, la llamada a sustituir al proletariado y al campesinado de los manuales, en el marco de un “socialismo de escasez” dependiente de la renta (Ibidem: 12, 51).

La retórica persistente de lo inédito que no es, nos aturde , como la imagen misma de un “Ferrari” engañoso surcando el paisaje guayanés, merideño, calaboceño, carupanero o barloventeño: “… En la Venezuela de hoy, la posibilidad de construir un socialismo de nuevo tipo se encuentra abierto como la propia historia del futuro” [Ibidem: 36]. Frases huecas para un rentismo regresivo, exacerbado el populismo.

Cierto que décadas atrás, el saco de cemento y la cabilla eran piezas de artillería electoral, pero también lo es que llegó un momento en el que el propio empleo comportaba un elevado costo político. Hoy reaparecen a través del saco de electrodomésticos, porque no hay cemento ni cabilla que ofrecer, como de vez en cuando un carro y hasta un móvil-celular: es el socialismo rentístico en marcha, con sus desmaneas políticos y electorales.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/09/la-ferrarizacion-del-pais/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=694513
Ilustración: Hema Upadhyay