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domingo, 20 de diciembre de 2015

LA DIFICULTAD DE DARSE UNO MISMO

Domingo 4C de Adviento: Visitación
DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo 
(especialmente para radio)

“Dichosa tú que has creído”  (Lc 1, 39-45) 
José Martínez de Toda, S.J.
(martodaj@gmail.com)
  
Moderador/a:  Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes). 
El Evangelio del domingo de hoy nos presenta a la Virgen, que sale de viaje. ¿Adónde
va? ¿A hacer turismo? ¿A distraerse? ¿O a hacer un gran favor? Escuchémoslo. 
Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 1, 39-45)
NARRADOR/A – En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un
pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de
María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
ISABEL  – ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para
que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó
de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se
cumplirá.
Pregunta 1 –  Dice el evangelio que María salió de prisa para la casa de su
parienta Isabel. ¿Por qué tanta prisa?

El ángel le había dicho: “ Vas a quedar encinta: tendrás un hijo. Y esto ocurrirá
conservando tu virginidad. Pues para Dios todo es posible. Mira tu prima Isabel que, a pesar
de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril .” 
María le creyó al ángel, y salió de prisa para compartir su alegría con Isabel, y
ayudarle en las faenas de casa: traer agua de la fuente, cuidar el corral de gallinas y conejos,
preparar la comida, etc.  
        Este viaje no sería un paseo. Isabel vivía en Ain Karem, una aldea situada en las
montañas de Judea, a unos 7 kilómetros y medio al oeste de Jerusalén. 
Duraría varios días de camino ininterrumpido a través de las montañas, con los
peligros, los imprevistos y las diversas dificultades de un viaje. 
Pregunta 2 –  ¿Cómo la recibe Isabel? 
La alegría de Isabel es desbordante. Dice a María: “¡ Bendita tú entre todas las
mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre
de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se estremeció de alegría en mi
vientre. ¡Bendita tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha
dicho!”.
Isabel, llena del Espíritu Santo, fue la primera en llamar a María ‘bendita’, "madre de
mi Señor". Fue la primera en conmoverse ante la presencia de Jesús, que traía María.
Pregunta 3 –  ¿Cuántas veces la llama ‘Bendita’? 
Isabel llama a María ‘Bendita’ tres veces: 
-  La primera fue: "Bendita entre todas las mujeres". Dios la eligió entre los
pobres para ser la madre de su Hijo. 
-  La segunda: "Bendito es el fruto de tu vientre". A partir de ahora, una historia
nueva se va a escribir, empieza el Nuevo Testamento, empieza el tiempo de Jesús,
fruto que madura en las entrañas de María y se nos da como bendición a todos
nosotros.
-  La tercera: "Bendita tú por haber creído". María es bendita no por su papel
biológico sino por su fe, por ser discípula, por haberse puesto incondicionalmente
en las manos de Dios, por su disponibilidad, considerándose ‘esclava’ del Se?or.
María e Isabel, dos mujeres bendecidas por Dios, son para nosotros verdaderos
modelos de la espiritualidad de la espera y de la confianza en Dios.
Pregunta 4 –  Navidad es el tiempo de los regalos. ¿Qué piensas de ellos?
Te cuento esta historia:
su familia. Cada noche Anita le pedía a su papá que le leyera un cuento, antes de irse a
dormir. Así lo hizo por algún tiempo, hasta que encontr? una ‘soluci?n’ para no tener que leer
los cuentos: compró un grabador y un locutor le grabó algunos de los cuentos favoritos de
Anita. Y así cada vez que Anita le pedía un cuento, apretaba el botón, y a escuchar. A Anita
le pareció bien esto por unos días. 
Pero de golpe rehusó escuchar tales cuentos grabados.
-  “¿Por qué?”, preguntó su papá. Y Anita respondió:
-  Porque no me puedo sentar en las rodillas del grabador.
El papá de Anita le regaló un grabador, pero no se dio a sí mismo, su presencia, su
tiempo, su disponibilidad.>
Pregunta 5 –  Entonces, ¿qué conviene regalar?
El Padre Eterno comienza regalándonos a su único Hijo, para que creyendo en Él, 
tengamos vida eterna. (Juan 3:16). Fue el mejor regalo.
En este evangelio María visita a Isabel. ¿Qué regalo le trae? No lo sabemos. Pero le
llevó, la alegría y el gozo del Espíritu. 
Su regalo principal era ella misma, su presencia, su inspiración. Y éste es el mejor y el
más costoso regalo: sacar tiempo para estar con alguien. 
Muchos quisieran este regalo, pero no lo reciben en Navidad.
Los Magos trajeron también sus regalos más bien simbólicos al Niño Jesús.
Pregunta 6 – ¿Qué necesita más hoy la gente? 
La gente tiene incertidumbre, miedo. Hay una desconfianza que pulula hoy por todas
partes. Y la gente necesita ánimo, coraje, entusiasmo, ilusión, inspiración, seguridad. Todos
necesitamos paz interior y la alegría que viene del Espíritu Santo. 
Cuando visitemos a gente en Navidad, llevémosle inspiración a sus vidas, procuremos
llevarlos más cerca de Dios, compartamos el Espíritu de la Consolación, del entusiasmo, de la
paz y de la alegría, como María lo hizo.
Pregunta 7 –  ¿Cuáles son los criterios para hacer regalos de Navidad?
 Está bien regalar. Pero, ¡cuidado con los regalos! He aquí algunas reflexiones:
-  Sus hijos no necesitan un nuevo juguete, le necesitan a usted.
-  Su esposa no necesita el último perfume, le necesita a usted.
-  Sus padres ya mayores no necesitan más cosas; necesitan que usted les caliente
sus manos con su calor.
-  Dar cosas es fácil (cuando hay dinero), darse uno mismo es lo difícil.
¿Qué le vamos a regalar a Jesús? ¿Le daremos un poco de nuestro amor, de nuestro
tiempo, de nuestra vida a las personas, en las que Él está?
¿Ya tenemos un Nacimiento en nuestra casa? ¿Visitaremos algún Nacimiento
famoso? ¿Le adoraremos como nuestro rey y Señor?
¿Nos decidiremos a amarlo y servirlo en nuestros hermanos, sobre todo en los pobres?
Ojalá que nuestras visitas de Navidad sean como la de María a Isabel, visitas en las
que el Espíritu haga saltar de gozo, de amor y de paz a las personas que veamo.
Despedida 
Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí veremos el
Nacimiento, pero sin el Niño aún, pero que lo espera ya con las luces encendidas, y con
cantidad de figuras sonrientes. Nosotros también lo esperamos, y nos llenará de vida, de
optimismo, de amor. El Padre Eterno nos regala a su Hijo, el mensajero del amor, y la Virgen nos lo presentará.

Fuente:
http://www.homiletica.org/PDF9/aahomiletica025142.html

Cfr.
Isabel Vidal de Tenreiro:http://www.elimpulso.com/opinion/buena-nueva-quien-es-el-que-manda
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

VS. EL CACAO MENTAL

Padre y Madre, las dos metáforas de Dios
Marcos Rodríguez

No debemos caer en el error de considerar a María como una entidad paralela a Dios, sino como un escalón que nos facilita el acceso a Él.
El cacao mental que tenemos sobre María, se debe a que no hemos sido capaces de distinguir en ella dos aspectos: uno la figura histórica, la mujer que vivió en un lugar y tiempo determinado y que fue la madre de Jesús; otro la figura simbólica, mitológica que hemos ido creando a través de los siglos, acumulando sobre ella los mitos ancestrales de la Diosa Madre, de la Madre Virgen, etc.
Las dos figuras son de capital importancia para nuestro catolicismo, pero no se pueden mezclar sin producir una confusión que nos puede llevar a verdaderos disparates.
De María real, con garantías de historici­dad no podemos decir casi nada. Los mismos evangelios son extremadamente parcos en hablar de ella. Una vez más debemos recordar que para aquella sociedad la mujer no contaba. Lo que de verdad nos importa es que fue la madre de Jesús.
Podemos estar completamente seguros de que Jesús tuvo una madre y además, de ella dependió totalmente su educación durante los once o doce primeros años de su vida. En efecto, los padres en la sociedad judía del aquel tiempo, se desentendían totalmente de los niños. Solo cuando tenían una cierta edad, los tomaban por su cuenta para enseñarles a ser hombres, hasta entonces se consideraban un estorbo.
De lo que el subconsciente colectivo ha proyectado sobre María, podíamos estar hablando semanas. Solemos caer en la trampa de equiparar mito con mentira. Los mitos son maneras de expresar verdades a las que no podemos llegar por vía discursiva. Suelen ser intuiciones que están más allá de la lógica, que son percibidas desde lo hondo del ser. Los mitos han sido utilizados en todos los tiempos, y son formas muy valiosas de aproximarse a las realidades más misteriosas y profundas que afectan a los seres humanos. Mientras existan realidades que no podemos comprender racionalmente, existirán los mitos.
En una sociedad machista en la que Dios es Padre Todopoderoso, signo del poder y de la autoridad, el subconsciente ha encontrado la manera de hablar de lo femenino de Dios a través de una figura humana, María. No se puede prescindir de la imagen de lo femenino si queremos llegar a los entresijos de la divini­dad. Hay aspectos de Dios, que sólo a través de las categorías femeninas podemos expresar.
Claro que llamar a Dios Padre, o llamarle Madre no tiene nunca una significación de género. Son solo metáforas para poder expresar lo que es inefable. Pero si usamos únicamente una de las dos metáforas, la idea de Dios queda falsificada porque podemos identificarla con las categorías masculinas o femeninas.
Durante muchos milenios, se ha utilizado la idea de Dios Padre, de una manera machista para identificar al varón con Dios y de ese modo creerse el detentador del poder con relación a la mujer. Esto sigue pasando hoy día a todos los niveles, y no tenemos más remedio que denunciarlo como una tergiversación de la idea de Dios y una devaluación de todo lo femenino, incluida la parte de feminidad que existe en cada ser humano masculino.
La idea de la Madre Virgen es un mito ancestral que no tiene en absoluto connotaciones sexuales. Se trata de la Madre primordial que no necesita concurrencia de nadie para producir la vida. Seguramente la “Madre” origen de todo lo que existe, fue la primera idea de divinidad que surgió entre los humanos.
Un Dios Padre hace la creación. Un Dios Madre da a luz la creación, procrea. La diferencia entre estos conceptos es enorme. El Padre puede desentenderse de lo creado. La Madre seguirá pendiente siempre de lo que ha nacido de sus entrañas. En ese mito se está afirmando que el género primero y primordial es el femenino, no el masculino. En nuestro cristianismo esta idea ha llegado al paroxismo al declarar en un concilio que María era Madre de Dios (Éfeso, 431).
El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión no garantiza que se haya entendido correctamente. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta hacerla incapaz de ser expresión de lo divino. La mitología sobre María puede ser positiva, siempre que no se tome literalmente y distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.
La Asunción de María fue durante muchos años una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado, se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia, con el ánimo de apuntalar sus privilegios que la sociedad le estaba arrebatando.
Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir y otra muy distinta la formulación en que se mete esa verdad. Ni Jesús ni María ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubiera entendido nada de esa definición. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar. Para ellos el ser humano no es un compuesto de cuerpo y alma, sino una única realidad que se puede percibir bajo diversos aspectos, pero sin perder nunca su unidad.
No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no ha aceptado la explicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho lo contrario.
Cuando el dogma habla de “en cuerpo y alma”, no debemos entenderlo como lo material o biológico por una parte, y lo espiritual por otra. El hilemorfismo, mal entendido, nos ha jugado una mala pasada. Los conceptos griegos de materia y forma, son ambos conceptos metafísicos. El dogma no pretende afirmar que el cuerpo biológico de María está en alguna parte, sino que todo el ser de María ha llegado a la más alta meta.
Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás serán llevados de la misma manera al cielo, pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han terminado el curso de esta vida, no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante. La materialización del más allá, como si fuera un trasunto del más acá, nos ha metido en un callejón sin salida; y parece que muchos se siguen encontrando muy a gusto en él. Del más allá no podemos saber nada. Lo único que podemos descartar es que sea prolongación de la vida de aquí.
No sé lo que pensó Pío XII al proclamar el dogma, pero yo lo entiendo como un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta, es decir que alcanzó su plenitud. Esa plenitud sólo puede consistir en una unificación e identificación absoluta con Dios.
Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su proceso de maduración terreno y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos, como puede ser sentarla en un trono, coronarla, declararla reina; sino por proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Esa meta es la que nos espera a todos, si somos capaces de decir como ella: “Fiat”.
En lenguaje bíblico “los cielos” significa el ámbito de lo divino, por tanto María está ya en “los cielos”.
Viniendo al evangelio, hay que tener en cuenta que los relatos de la infancia son teología narrativa. No tiene sentido entenderlos como una crónica de sucesos. Inspirándose en otros relatos del AT, Lucas nos traza los rasgos fundamentales de lo que descubrieron en Jesús los primeros cristianos en la experiencia pascual. Todo lo que afirma de Jesús, es lo que pensaban de él cuando ya habían desarrollado su actividad.
La función de María como madre biológica no es relevante. Lo importante fue la influencia que pudo tener en la transmisión de la fe de su pueblo a Jesús, y más tarde la respuesta personal al mensaje de su hijo. La alabanza de la mujer en el evangelio de la vigilia: “dichoso el vientre que te crió y los pechos que te amamantaron”, no podía ser aceptada por Jesús, porque hubiera supuesto que María era grande por haber dado a luz a Jesús y por haberle dado el pecho.
Esto no es devaluar para nada la figura de María. Es hacer ver que su valor está, no en la función por razón del sexo, sino en su condición de ser humano con las mismas posibilidades de llegar a una plenitud que el varón. Aceptar la alabanza de la mujer, hubiera sido aceptar una desigualdad radical con relación a los varones y por tanto perpetuarla. El ser persona es mucho más importante que ser madre. Durante demasiado tiempo hemos olvidado esta enseñanza del evangelio y hemos devaluado todo lo femenino
Meditación-contemplación
El Magníficat es una excelente oración,
resumen de las aspiraciones de un pueblo,
que confía plenamente en Dios
y en la salvación que había prometido a los antepasados.
………………..……
Este cántico pone en boca de María estos sentimientos
y nos invita a desarrollarlos interiormente.
Teniendo en cuenta que las obras de Dios
nunca se manifiestan en fenómenos espectaculares.
……………………..
Su mejor obra la desplegó Dios en el seno de María,
sólo porque ella fue capaz de decir “Fiat”.
La seguirá desplegando en cada uno de nosotros,
en la medida que sepamos estar, como ella, disponibles.

Fuente:
http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-1-39-56_MR-C.htm
Cfr. José Enrique Galarreta: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-JE_56_lc-1-39-56.htm
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

SIGNIFICADO TEOLÓGICO

NOTITARDE, Valencia, 20 de diciembre de 2015
El ejemplo de la Virgen María (Lc. 1, 39-45)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

Llegamos al cuarto domingo de adviento; estamos ya a las puertas de celebrar la Navidad; es decir, festejar el Nacimiento de Nuestro Salvador y Señor, Jesucristo, el Hijo de Dios, el Hijo de María. En este cuarto domingo de adviento se nos presenta la figura de María como modelo de fe y de servicio.
El pasaje del evangelio que hoy leemos en nuestras misas, tomado del capítulo primero de Lucas, nos relata la visitación de María a su prima Santa Isabel. Es un pasaje lleno de significado teológico y de enseñanzas para todos los cristianos; especialmente para el cristiano católico que honra y venera a María como Madre de Dios y Madre nuestra. Madre de Dios porque ella dio a luz al Hijo de Dios, Aquel que es perfecto Hombre y perfecto Dios al mismo tiempo. Madre nuestra, porque Jesús, nuestro hermano mayor, nos ha hecho también hijos de Dios y en el madero de la cruz, en la figura del joven discípulo (Juan) nos entregó a María como Madre.
María después de enterarse que su prima Isabel, anciana, estaba esperando un hijo se fue a asistirla, acompañarla y atenderla en aquel momento. Isabel la saluda como lo hacemos nosotros en el “Ave María”, la llama feliz, dichosa por haber creído en las promesas de Dios; se admira y no recibe su visita como la visita de un familiar que va a atenderla, sino que la recibe y saluda como la Madre del Señor. Recordemos que el título “Señor” es aplicado a Cristo solemnemente después de su Resurrección y significa su dignidad de Dios; por tanto, Santa Isabel está reconociendo a María como Madre de Dios; en efecto dice: “¿De dónde a mí que venga a visitarme la Madre de mi Señor?”.
IDA Y RETORNO: Deseo para todos una Feliz Navidad, que el Niño Dios bendiga sus hogares y los transforme con su amor. Que celebremos con alegría en nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.

Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-1-39-56_Pag-C.htm
Enrique Martínez Lozano: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-EML_73-lc-1-39-56.htm
Fotografías: LB, Capilla del Colegio San José de Tarbes, El Paraíso, Caracas, 20/12/2015.

domingo, 23 de diciembre de 2012

NATIVIDAD Y POBREZA

San Lucas, 1: 39-45

En su homilía de hoy, el Padre Roberto Martialay (SJ) refirió al clima de preparación de la Navidad. Figuras tradicionales del Adviento, María y Juan Bautista.

Ella cumple el trayecto del norte al sur, de Galilea a Judea. Camina y, seguramente,  lo hace en grupo como se acostumbraba por lo peligroso de la ruta y más aún tratándose de una mujer. Sabe que es la madre del Señor, como Isabel embarazada de Juan. Hay un momento de gozo entre ellas. María ayudó en lo que podía a Isabel por tres meses en los quehaceres de la casa.

La escena se da en los niveles populares, en la sencillez de la barriada, no en los salones distinguidos. Gente modesta que se alegra con cosas pequeñas. El comercio con ofertas mayores, especulativas.

El niño Jesús en casa. A veces, la persona amada no puede venir o ya se ha ido definitivamente. Difícil: guerra civil en Siria y temerosos de ella en Palestina y Judea, Corea del Norte, zona de Persia. Preparativo navideño bajo el signo del miedo.

Gozo, servicialidad, encuentro, celebración: María e Isabel.

Mi 5, 1-4
Salmo 79
Heb 10, 5-10

Fotografías: LB, vista hacia la cota 905 desde el centro comercial Multiplaza, El Paraíso (Caracas, 09/11/12). Puerta abierta que se confunde con el marco: Jesús ha de nacer en el lugar más pobre de todos los lugares pobres. No obstante, no sabemos cuál es el peor. Acaso, el que aparenta una mayor prosperidad y esconde la soga económica que aprieta sostenidamente; o el que presume de sus carencias, presto a un sorprendente consumismo. Ya no tratamos únicamente de la pobreza cultural contrastante, pero también confusa, pues, además de la variante económica, la espiritual tiene lo suyo....

RINCÓN INSOSPECHADO

Cuarto Domingo de Adviento
Evangelio según San Lucas 1,39-45
José Antonio Pagola

Después de recibir la llamada de Dios anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha “aprisa”, con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.
El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.
María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Sólo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: “Alégrate, llena de gracia”.
Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como “saltos de alegría”. En seguida, bendice a María “a voz en grito” diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.
En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: “Dichosa porque has creído”.
Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”.

 Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos está haciendo daño a todos.
El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad.

Fuentes:
http://www.imdosoc.org/?p=15933
http://somac.galeon.com/enlaces2386144.html

Fotografías: LB, detalle del Nacimiento expuesto en la Iglesia de San Francisco, Caracas (23/12/12). Sabiendo de ciudades herméticas, blindadas como solitarias, en un rincón insospechado ha de nacer siempre Jesús. Vista de la pieza de Julio Pacheco que se encuentra en el hotel Alba Caracas (21/12/12), por cierto de un elocuente deterioro que contrasta con los viejos esplendores del lugar.

EMMANUEL

NOTITARDE, Valencia, 23 de Diciembre de 2012
La virgen María: mujer de fe (Lc.1, 39-45)
Joel Núñez Flautes

Llegamos al cuarto domingo de adviento, que nos anuncia la cercanía inminente de la Navidad; es decir, de celebrar y festejar el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, que ha venido a traernos la salvación, el amor y la paz. De hecho, ya mañana celebramos y festejamos litúrgicamente y en medio del encuentro y compartir familiar la Natividad de Jesús, el Niño Dios, hecho hombre que ha venido a revelarnos cuál es nuestro origen y destino y el inmenso amor que Dios nos tiene.
En los domingos precedentes la figura central fue Juan El Bautista, el precursor del Señor, el último de los profetas, que anunciaba la llegada del Mesías y Salvador de la humanidad, al que él no era digno ni siquiera de desatarle las correas de sus sandalias. Hoy, como otra figura importantísima del adviento y de la Navidad, aparece la Virgen María, como desde el inicio de su evangelio Lucas lo destaca (Lc. 1,26), la mujer de la fe, que da ejemplo de espera, de esperanza y al mismo tiempo de profunda confianza en Dios.
El relato del texto del evangelio que leemos hoy, se centra en la visita de María a su prima Isabel, mujer anciana, que había sido bendecida por Dios, siendo estéril y anciana, con la gracia de tener un hijo; que iba a ser el precursor del Señor: Juan Bautista. Podemos ver a nuestra Santísima Madre, la Virgen María, como la mujer servicial, que sale presurosa, estando también ella embarazada, a atender y servir a su prima anciana. Así necesita ser el cristiano, siempre pronto y presto para servir al prójimo, sea de la condición que sea, lo importante es darse y donarse a los demás y ver en el hermano el rostro de Dios. (Mt, 25). Cuando María llega a la casa de su prima Isabel y recibe su saludo, ésta siente que su hijo saltó en su vientre y quedó llena del Espíritu Santo y llama a María “dichosa”, exalta su fe, dice que Dios la ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra y ha bendecido el fruto bendito que lleva en su vientre, a su Hijo Jesús. Aquella mujer anciana, reconoce que no es digna que la visite la “madre de su Señor”. Isabel, llena del Espíritu Santo de Dios, que recibe por la visita de María, dice cosas profundas y hermosas acerca de ella. La Iglesia ha recogido las palabras de Isabel y también las del Ángel Gabriel, en esa jaculatoria tan nuestra, tan sencilla, pronunciada a diario por muchos creyentes en el mundo entero y que exalta, con todo derecho y razón y con base bíblica, la figura de María como mujer de fe, de esperanza y amor; como Madre de Dios y Madre nuestra; porque si quien está en su seno es Jesús, Dios y Hombre verdadero; ella, es Madre de Dios y si Jesús lo confesamos nuestro hermano mayor, ella también es nuestra Madre, por eso a diario le decimos: “Dios te salve María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. A estas palabras bíblicas, inspiradas por el Espíritu Santo, pronunciadas como mensaje de Dios a través de Gabriel, la Iglesia suplica y compuso la segunda parte de ésta oración que rezamos en el rosario: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén”.

María, es la mujer de la fe, prototipo del creyente, ella supo confiar y esperar en la Palabra de Dios, por su sí a Dios, por su fe, se encarnó en su vientre, Aquel que es la Palabra definitiva del Padre (Jn. 1,1-ss), el Emmanuel, el Dios con nosotros. Ella nos enseña a creer y confiar siempre en Dios que no defrauda, que sostiene, que es fiel a su Palabra, que nos da fuerza para cumplir la misión que nos encomienda. Aprendamos de María a ser dichosos, felices, alegres, perseverantes, por creer en Dios, por dar cabida a su mensaje en nuestras vidas. Estamos en el Año de la Fe, decretado por el Papa Benedicto XVI; en María, nuestra Madre, tenemos un hermoso ejemplo de lo que significa creer y confiar en Dios; un ejemplo de lo que es capaz de hacer Dios en la vida de la persona que acepta y cree en su mensaje, que vive sus mandamientos. Que como María, seamos felices, serviciales, llenos del Espíritu Santo, portadores de Dios, creyentes valerosos, a pesar de las dificultades y de las consecuencias por creerle a Dios y creer en Dios.
IDA Y RETORNO: Mañana es Navidad. No dejemos de lado a Aquel que es el centro de éste día: Jesucristo. Busquemos un tiempo y un espacio para abrir nuestro corazón a Él, para orar, para asistir a la misa, para tender la mano a quien lo necesite, para celebrar en unidad y paz con nuestros seres queridos. Feliz Navidad para todos y muchas bendiciones.
Saludos especiales a la gran familia magallanera. Que Jesús bendiga a nuestros peloteros y a todos los que de una y otra forma trabajan y aportan al Magallanes. Saludos y bendiciones para los fanáticos del béisbol. Que tengan Feliz Navidad.

Fotografías: Una cristiana visita con su hijo la Basílica de la Natividad:  http://blog.darioalvarez.net/2010/12/. E instantes posteriores a la celebración de la misa, el Padre José Martínez de Toda  (SJ) comparte con los feligreses que lo solicitan (LB, San Francisco, Caracas, 23/12/12). Puede verse su homilía de hoy, en: http://www.homiletica.org/PDF9/aahomiletica025142.html