Mostrando entradas con la etiqueta SAn Juan 6: 1-15. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SAn Juan 6: 1-15. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de julio de 2018

PISTAS INEQUÍVOCAS

Lectura del santo evangelio según San Juan (Juan 6, 1-15)
José Martínez de Toda (SJ)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:

JESÚS – ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos? (lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer).

NARRADOR/A – Felipe le contestó:

JESÚS – Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

NARRADOR/A – Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

JESÚS – Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces: pero ¿qué es esto para tantos?

NARRADOR/A – Jesús dijo:

JESÚS – Digan a la gente que se siente en el suelo.

NARRADOR/A – Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados: lo mismo, todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:

JESÚS – Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

NARRADOR/A – Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

SEGUIDORES – Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

NARRADOR/A – Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo a la fuerza a proclamarlo rey, se retiró otra vez a lo alto del cerro para estar solo.

Pregunta 1 – ¿Ocurren hoy cosas como la multiplicación de los panes?

Escucha esta historia:


- "Sólo un milagro puede salvar a Andrés". 
Teresa tomó sus ahorros, se fue a la farmacia y le dijo al farmacéutico:

- "Mi hermano está muy enfermo. ¿Cuánto cuesta un milagro?"
El hermano del farmacéutico se agachó y le preguntó a la niña:

- "¿Cuánto dinero tienes?"

- “Veinte bolívares”.

- “Estupendo, eso es exactamente lo que cuesta un milagro para los hermanitos”.

Cogió el dinero de la niña y le dijo: "Llévame a tu casa. Veamos si tengo la clase de milagro que necesitas".

Aquel hombre era un cirujano. Operó al niño y quedó bien. Su madre decía:

- "Esa operación ha sido un verdadero milagro. ¿Cuánto habrá costado."
Teresa sonreía. Ella sí lo sabía: costó veinte bolívares, más la fe de una niña.> (Félix Jiménez, escolapio).

Para dar vida, hacer feliz, ayudar, amar, perdonar, no se necesita mucho: basta una sonrisa, una buena palabra, un abrazo sincero, una cálida acogida, estar ahí…

Pero, además, Jesús podía multiplicar los panes.

Pregunta 2 – ¿Cómo lo hizo Jesús?

En realidad la historia comienza con Herodes, que encarcela y decapita al Bautista.

Y Jesús sabe que puede correr la misma suerte, porque actúa como Juan el Bautista. Por eso Él decide prudentemente desaparecer de escena por unos días, y se montó en una barca para ir a un sitio tranquilo y apartado.

Pero la gente se entera adónde irá, y llega por tierra antes que Él. Total: Jesús desembarca y se encuentra frente a una gran multitud, que lo está esperando.
La gente estaba asombrada y curiosa: ¿Quién es este Jesús, que se preocupa tanto por los enfermos y tiene tanto poder, que hasta sana a muchos de ellos? ¿Qué sorpresas nos trae?

Aquel día especialmente Jesús, viendo tanta gente, sintió compasión. Ve aquella multitud agobiada y enferma. La observa, la mira con profundidad, lee en sus rostros el dolor, la enfermedad, el agobio, y se pone en seguida a curarlos de sus enfermedades, a enseñarles muchas cosas y a atender con cariño a cada persona que se acercaba a Él.

Era una gran multitud: 5.000 hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Jesús les alimenta primero con la Palabra de vida y después con el pan multiplicado. Ni siquiera espera a que se lo pidan. Él se adelanta.
Va cayendo la tarde, y los discípulos le dicen que despida a la multitud. Pero Jesús les reta: “Dénles Vds. de comer”. Ellos se excusan:

- Sólo tenemos cinco panes y dos peces.

Eran de un muchacho previsor. También en la Patagonia (Argentina), una de las características del así llamado ‘hombre del desierto’ es que siempre lleva algo de comida, cuando sale de casa. (Miguel Petty, sj).

Jesús los tomó, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, y ellos a la gente. Y comieron todos hasta saciarse, y recogieron doce cestos llenos de sobras.

Pregunta 3 - ¿Hay en la Biblia otras multiplicaciones de pan?

Sí. Precisamente la Primera Lectura de hoy dice que el profeta Eliseo alimentó a cien personas con un poco de pan de cebada. La historia fue así:



- “Dalo a la gente para que coma.” Y su sirviente respondió:

- “¿De qué le sirve esto tan poco a cien hombres?” Entonces Eliseo repitió:

- “Da a la gente para que coman, porque así ha dicho el Señor: ‘Comerán y sobrará’.”

Efectivamente, el sirviente “lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, como había dicho el Señor” (2 Reyes 4:42-44). >

Ambas historias se parecen bastante.

Estas alimentaciones también recuerdan al maná en el desierto (Exod. 16; Num. 11).

Así lo recuerda el evangelista Juan (Juan 6:31, 49), después de contar la multiplicación de los panes.

Pregunta 4 – ¿Cuál es la Buena Noticia en este milagro?

- Jesús les alimenta con su Palabra y su Pan.

- El humanismo del Hijo de Dios. Es una historia de compasión.

- La iniciativa de alimentar a la muchedumbre es de Jesús. Nadie se lo pide.

- Pide la colaboración de los hombres: “Denles ustedes de comer”. Y comienza con aquellos cinco panes y dos peces del muchacho.

- Es un milagro, fruto de la oración.

- Generosidad y abundancia. “Y fueron saciados” (v. 12). Pero sin derroche. No se bota nada. Recogieron doce cestas de pedazos de pan de cebada (v. 13). Es decir, una cesta por cada tribu de Israel.

Pregunta 5 – ¿Tiene este milagro algo que ver con la Eucaristía?
Dice el evangelio: “Jesús tomó, bendijo, partió y dio”. Son las mismas palabras de Jesús en la Última Cena, cuando instituyó la Eucaristía (Mateo 26).

Es la única historia milagrosa que se encuentra en los cuatro Evangelios.

La Eucaristía es el significado principal en ellos.

Asimismo la posición arreglada de la gente sentada en grupos sobre la hierba, la oración de invocación y bendición, el acto litúrgico de partir el pan, el paralelo inmediato a la muerte de Juan Bautista – todas estas acciones son pistas inequívocas que señalan a la celebración de la Última Cena del Señor.

Más aún, Jesús poco después hablará a la misma gente del Pan de vida, que es su Cuerpo inmolado.

Curiosamente, sólo son los panes (y no los peces) los que son específicamente repartidos a los discípulos para distribuir (14:19). 
Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí Jesús multiplica el pan para que llegue para todos. Es el pan de su Cuerpo, que recibimos en la Comunión. Ese pan nos alimenta más que el material. Es el pan que produce vida eterna.

Cada domingo venimos a la iglesia, a nuestra casa, a levantar los ojos al cielo e implorar de Dios Padre su amor y su perdón. Sólo de lo alto nos viene la verdadera salvación; venimos a ser bendecidos y partidos como el pan de Jesús; venimos a ser repartidos por la comunidad para que todos puedan saciarse con el pan de vida.

Fuente:
Ilustración: Giovanni Lanfranco.
Cfr.

domingo, 26 de julio de 2015

RETO

Evangelio Dominical: Multiplicación
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proeclama el decimo séptimo Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 26 de julio 2015.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 6, 1-15.
"Dio la acción de gracias y repartió el pan"
¿Ocurren hoy cosas como la multiplicación de los panes?
Escucha esta historia:
- "Sólo un milagro puede salvar a Andrés".
Teresa tomó sus ahorros, se fue a la farmacia y le dijo al farmacéutico:
- "Mi hermano está muy enfermo. ¿Cuánto cuesta un milagro?"
El hermano del farmacéutico se agachó y le preguntó a la niña:
- "¿Cuánto dinero tienes?". Ella respondió: "Un dólar y cinco centavos".
- "Estupendo, eso es exactamente lo que cuesta un milagro para los hermanitos".
Cogió el dinero de la niña y le dijo: "Llévame a tu casa. Veamos si tengo la clase de milagro que necesitas".
Aquel hombre era un cirujano. Operó al niño y quedó bien. Su madre decía:
- "Esa operación ha sido un verdadero milagro. ¿Cuánto habrá costado."
Teresa sonreía. Ella sí lo sabía: costó un dólar y cinco centavos, más la fe de una niña.> (Félix Jiménez, escolapio).
Para dar vida, hacer feliz, ayudar, amar, perdonar, no se necesita mucho: basta una sonrisa, una buena palabra, un abrazo sincero, una cálida acogida, estar ahí...
Pero, además, Jesús podía multiplicar los panes.
¿Cómo lo hizo Jesús?
En realidad la historia comienza con Herodes, que encarcela y decapita al Bautista.
Y Jesús sabe que puede correr la misma suerte, porque actúa como Juan el Bautista. Por eso Él decide prudentemente desaparecer de escena por unos días, y se montó en una barca para ir a un sitio tranquilo y apartado.
Pero la gente se entera adónde irá, y llega por tierra antes que Él. Total: Jesús desembarca y se encuentra frente a una gran multitud, que lo está esperando.
La gente estaba asombrada y curiosa: ¿Quién es este Jesús, que se preocupa tanto por los enfermos y tiene tanto poder, que hasta sana a muchos de ellos? ¿Qué sorpresas nos trae?
Aquel día especialmente Jesús, viendo tanta gente, sintió compasión. Ve aquella multitud agobiada y enferma. La observa, la mira con profundidad, lee en sus rostros el dolor, la enfermedad, el agobio, y se pone en seguida a curarlos de sus enfermedades, a enseñarles muchas cosas y a atender con cariño a cada persona que se acercaba a Él.
Era una gran multitud: 5.000 hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Jesús les alimenta primero con la Palabra de vida y después con el pan multiplicado. Ni siquiera espera a que se lo pidan. Él se adelanta.
Va cayendo la tarde, y los discípulos le dicen que despida a la multitud. Pero Jesús les reta: "Dénles Vds. de comer". Ellos se excusan: - Sólo tenemos cinco panes y dos peces.
Eran de un muchacho previsor. También en la Patagonia (Argentina), una de las características del así llamado 'hombre del desierto' es que siempre lleva algo de comida, cuando sale de casa. (Miguel Petty, sj).
Jesús los tomó, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, y ellos a la gente. Y comieron todos hasta saciarse, y recogieron doce cestos llenos de sobras.
¿Hay en la Biblia otras multiplicaciones de pan?
Sí. Precisamente la Primera Lectura de hoy dice que el profeta Eliseo alimentó a cien personas con un poco de pan de cebada. La historia fue así:
"Dalo a la gente para que coma." Y su sirviente respondió:
"¿De qué le sirve esto tan poco a cien hombres?" Entonces Eliseo repitió:
"Da a la gente para que coman, porque así ha dicho el Señor: 'Comerán y sobrará'."
Efectivamente, el sirviente "lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, como había dicho el Señor" (2 Reyes 4:42-44). >
Ambas historias se parecen bastante. Estas alimentaciones también recuerdan al maná en el desierto (Exod. 16; Num. 11). Así lo recuerda el evangelista Juan (Juan 6:31, 49), después de contar la multiplicación de los panes.
¿Cuál es la Buena Noticia en este milagro?
El humanismo del Hijo de Dios. Es una historia de compasión.
La iniciativa de alimentar a la muchedumbre es de Jesús. Nadie se lo pide.
Pide la colaboración de los hombres: "Denles ustedes de comer". Y comienza con aquellos cinco panes y dos peces del muchacho.
Es un milagro, fruto de la oración.
-Generosidad y abundancia. "Y fueron saciados" (v. 12). Pero sin derroche. No se bota nada. Recogieron doce cestas de pedazos de pan de cebada (v. 13). Es decir, una cesta por cada tribu de Israel.
¿Tiene este milagro algo que ver con la Eucaristía?
Dice el evangelio: "Jesús tomó, bendijo, partió y dio". Son las mismas palabras de Jesús en la Última Cena, cuando instituyó la Eucaristía (Mateo 26).
Es la única historia milagrosa que se encuentra en los cuatro Evangelios.
La Eucaristía es el significado principal en ellos.
Asimismo la posición arreglada de la gente sentada en grupos sobre la hierba, la oración de invocación y bendición, el acto litúrgico de partir el pan, el paralelo inmediato a la muerte de Juan Bautista – todas estas acciones son pistas inequívocas que señalan a la celebración de la Última Cena del Señor.
Más aún, Jesús poco después hablará a la misma gente del Pan de vida, que es su Cuerpo inmolado. Curiosamente, sólo son los panes (y no los peces) los que son específicamente repartidos a los discípulos para distribuir (14:19).

Fuente: http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-multiplicacion

Ilustración: Andrew Osta.

TRAVESÍA DE LA MAR MÚLTIPLE

Jesús nos enseña a compartir, no sólo lo que nos sobra
Fray Marcos (Rodríguez)

Contexto
El evangelio del domingo pasado se quedó a las puertas de la primera multiplicación de los panes según Marcos, pero la liturgia, en vez de leer ese relato, nos traslada al evangelio de Juan, y nos narra el mismo episodio al comienzo del capítulo 6.
Pero vamos a seguir leyendo todo el capítulo, que es el más largo y más denso de todos los evangelios, y que nos va a ocupar cinco domingos. En sus 71 versículos, no sólo nos narra la multiplicación de los panes y peces, sino que, partiendo de ahí, elabora toda una teología del seguimiento. En el fondo se trata de un proceso de iniciación que en la realidad duraba varios años y que, al final, obligaba a tomar una decisión definitiva: el bautismo.
El evangelio de Juan es reflejo de la experiencia de una comunidad muy avanzada en la vida espiritual. Está escrito por iniciados y para iniciados. Se da por supuesto que todos comprenden los signos e imágenes que constantemente se emplean.
Ya sabéis que este evangelio es completamente esotérico. La numerología, la cábala, el tarot, lo impregnan todo. Los 22 capítulos del evangelio se corresponden con las 22 cartas del tarot. La 6ª (el enamorado) representa un joven en una encrucijada de caminos, ante dos doncellas. Una, de amarillo y verde, representa la vida sensitiva. Otra, de azul, representa la vida espiritual. El joven se ve en la necesidad de elegir. Cupido apunta su flecha sobre la cabeza del joven.
Explicación
Comienza el relato con la travesía del mar de Tiberíades, símbolo del paso del mar Rojo. Jesús, como Moisés invita a seguirlo en el Éxodo, que él propone para alcanzar la verdadera Vida. La gente le seguía porque había visto las señales que hacía con los enfermos, que percibían como esperanza de su propia liberación.
“El monte” es el lugar donde habita la divinidad. Jesús subió al lugar que le es propio. Sentarse es el símbolo de enseñar, como los rabinos.
“Estaba cerca la Pascua”, no es un dato cronológico, sino teológico. La gente no sube a Jerusalén, como era su obligación, sino que busca en Jesús la liberación que el templo no puede dar.
Se delimitan dos grupos:
Jesús y los suyos (podríamos comprar)
la gente (para que coman estos)
Preguntar por el dinero tiene un significado profundo. El culto al dinero es lo que había desplazado a Dios del templo. El dinero, utilizado por el sistema opresor, es el causante de la injusticia y del hambre. Comprar pan, es obtener un bien necesario para la vida, a cambio de dinero, inventado para dominar.
El vendedor dispone del alimento; lo cede solo bajo ciertas condiciones dictadas por él. La vida no está al alcance de todos, sino mediatizada por los que detentan el poder. Jesús no acepta tal estructura, pero quiere saber si sus discípulos la aceptan. Felipe no ve solución. Doscientos denarios era el salario de más de medio año de trabajo. Siguiendo los esquemas del mundo, no se puede hacer nada.
Andrés muestra otros posibles horizontes; vislumbra una solución distinta a la del comprar. Andrés habla de los panes y los peces que descubre, como algo de lo que se puede disponer.
El muchacho (muchachito, doble diminutivo), representa al insignificante grupo de los discípulos.
Los números son símbolos. 5+2=7 indica totalidad. Todo se pone a disposición de los demás.
Al decir que son de cebada, pone en relación este episodio con el de Eliseo, que hemos leído en la primera lectura; pero marca una gran diferencia: él dio de comer a cien con veinte panes. Jesús da de comer a cinco mil con cinco. De todas formas, la propuesta de Andrés no sirve. La intención es buena pero no hay medios suficientes.
Comer recostado era signo de hombres libres. Jesús quiere que todos se sientan personas con su propia responsabilidad. No quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase. Aquí está ya apuntando a la falsa interpretación del signo. 
“El lugar” (con artículo determinado) era como se designaba el templo. Ahora Dios no está en el templo sino donde está Jesús. La mucha hierba, signo de la abundancia de los tiempos mesiánicos.
“Dijo la acción de gracias”. (eucaristhsaV) “habiendo dado gracias”. Este dato tiene mucha miga. Se trata  de conectar la comida con el ámbito de lo divino (los sinópticos hablan de elevar la mirada al cielo).
Se reconoce que el alimento es don de Dios a todos; no puede un ser humano apropiárselo para después sacar provecho de su venta. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso a ese bien necesario.
Se sustrae de su finalidad primera que es alimentar, y se eleva el nivel para convertirlo en signo de Vida. Solo en este nuevo espacio fuera del egoísmo, es posible el compartir.
"Recoged los pedazos que han sobrado". Lo sobrado, no tiene sentido de resto, desperdicio, sino de sobrante, sobreabun­dante.
Deben recogerlos porque la comunidad tiene que continuar la obra de la entrega. Otra gran diferencia con la experiencia del Éxodo. El maná no duraba de un día para otro; lo que Jesús ofrece tiene valor permanente y hay que cuidarlo.
En la Didaché se llama al pan eucarístico “los trozos” (klasma). Recordemos que en los Hechos se llama a la eucaristía “la fracción del pan”. No es pan, sino pan partido.
“Llenaron doce canastas”. "Doce" no hace referencia a los apóstoles. En Juan no se identifica a los discípulos con los 12. Es más probable que haga referencia a las doce tribus de Israel, como símbolo de todo el pueblo que había acompañado a Moisés por el desierto.
El profeta que tenía que venir al mundo estaba anunciado en Dt 18,15. Se trata de un profeta como Moisés, que haría los mismos prodigios que él. No reconocen la novedad de Jesús. Siguen creyendo en una salvación venida de fuera, al estilo del Antiguo Tstamento. Más tarde se establece una clara distinción entre el alimento que les da Jesús y el maná.
El intentar hacerle rey demuestra que no han entendido nada de lo que ha sucedido. La multitud queda satisfecha con haber comido. La identificación con Jesús y su mensaje no les interesa. Sus intereses van en contra de la actitud de Jesús al repartirles el pan y ponerse a su servicio.
Jesús quiere hacer personas libres, ellos prefieren seguir dependiendo de otro. Jesús les pide generosidad y amor; ellos prefieren recibir gratis. Jesús quiere asociarlos a su obra; ellos quieren descargar en un jefe su responsabilidad.
La solución no es el dinero o un milagro externo, sino el saber compartir todo con todos. La verdadera salvación no está en  que alguien solucione nuestros problemas, ni siquiera en ayudar a solucionar todos los problemas de los demás. La verdadera libertad está en superar el egoísmo y estar dispuesto a entregar a los demás lo que uno tiene y lo que uno es.
"Se retiró a la montaña él solo" En algunos manuscritos se dice que ‘huyó’ al monte. Jesús sube a lo alto, mientras los discípulos bajaban...
Ante la total incomprensión de la gente, Jesús no tiene alternativa, se vuelve al monte (lugar de la divinidad). Completamente sólo, como Moisés después que el pueblo traicionó a su Dios, haciéndose un ídolo.
Este paralelo con Moisés, muestra la gravedad de lo sucedido. Haciendo de Jesús un Mesías poderoso, repiten la idolatría de los israelitas en el desierto. Ambos quieren adorar a Dios, pero bajo la falsa imagen (ídolo) que ellos mismos habían hecho de Él.
Aplicación
El dinero sigue siendo hoy la causa de toda desigualdad. Todo tiene un precio; no solo los bienes materiales, sino también los bienes inmateriales como pueden ser el amor o la justicia. La gratuidad y el compartir son conceptos que han desaparecido de nuestra sociedad.
Conocemos bien la alternativa; seguimos ante la encrucijada pero aún no hemos tomado una decisión. No somos conscientes de que no tomar el camino espiritual, es ya dejarnos llevar por el hedonismo.
La búsqueda de placer a cualquier precio es la tónica de nuestra sociedad. La satisfacción de las exigencias de nuestra animalidad se refuerza cada día más. Nuestra espiritualidad se debilita en la misma medida. En el mejor de los casos, nos empeñamos en ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo. Así nos luce el pelo.
Jesús pudo escapar de la pretensión de aquella gente, pero de nosotros no puede escapar y lo hemos proclamado rey, Rey del universo. Cada uno de nosotros debemos examinar los motivos que nos mantienen unidos a Jesús. ¿Por qué somos cristianos? ¿Por qué venimos a misa? Yo os lo voy a decir: Para asegurarnos sus favores aquí abajo y además, garantizar una eternidad dichosa en el cielo. ¡Qué poco han cambiado las cosas! También nosotros seguimos sin querer saber nada del servicio y la entrega a los demás.
Seguimos tratando de poner lo espiritual al servicio de lo material, que es lo que de verdad nos interesa. No nos interesa lo que Dios quiere para nosotros, sino lo que nosotros esperamos de Dios. No nos importa la visión trascendente de la vida, sino que el Todopoderoso se ponga a nuestro servicio.         
Si todos los que nos llamamos cristianos empezáramos a compartir, como Jesús nos pide en el evangelio, se produciría la mayor revolución de la historia humana.
Si esperamos a compartir cuando hayamos cubierto todas nuestras necesidades, nunca compartiremos nada, porque la técnica del capitalismo hedonista es precisamente aumentar las necesidades a medida que se van satisfaciendo.
Meditación-contemplación
“Se retiró a la montaña él solo”.
Una vez más queda clara la actitud de Jesús.
Él no quiere estar por encima de los demás.
Tampoco quiere que la gente se esclavice.
…………….
La auténtica salvación no puede venir de fuera,
porque la verdadera esclavitud viene del falso yo.
Jesús quiere personas libres y responsables.
No acepta títeres ni gregarios que dependan de los demás.
…………………..
Debes tomar las riendas de tu propio destino
y escapar de la tiranía del ego que te atenaza.
El horizonte de tu plenitud está dentro de ti.
Lo externo ni te tiene que atar ni te puede liberar.

Fuente: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-01-15-MR.htm
Pieza: Detalle de la obra de Rodrigo Machado Iturbe.

MILAGRO DE LA EUCARISTÍA

NOTITARDE, Valencia, 26 de julio de 2015
Caminando con Cristo”
La Multiplicación de panes y peces (Jn, 6,1-15)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

La narración del evangelio de hoy, tomado del capítulo seis de San Juan, nos dice que Jesús haciendo la multiplicación de cinco panes y dos peces, logró saciar el hambre de las personas que lo seguían, sólo los hombres que se acercaban para escucharlo eran unos cinco mil. En los domingos que siguen continuaremos la lectura de este capítulo y después seguiremos la lectura del evangelio de Marcos.
Con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces Jesús dará introducción al llamado “discurso del Pan de Vida” por medio del cual Cristo se presenta como el “Pan Vivo bajado del cielo” con lo cual introduce también y deja ver claro lo que será el milagro de la Eucaristía; es decir, el pan eucarístico, pan consagrado que es su Cuerpo y su Sangre, su presencia Viva y real en medio de las comunidades cristianas. El milagro de la multiplicación de los panes,         es el único milagro de la vida pública de Jesús que es contado por los cuatro evangelistas, lo que atestigua que fue un hecho real y al mismo tiempo un acontecimiento que marcó            y dejó una gran enseñanza  para la primitiva comunidad         cristiana.
El milagro de la multiplicación de los panes no sólo fue un signo concreto de lo que sería el milagro de la Eucaristía, sino también, como lo decíamos el domingo pasado, es expresión de la preocupación de Jesús por la salvación integral del ser humano. Con éste milagro se sació el hambre de aquella gente pobre que seguía a Cristo y con esto Jesús sigue enseñando a sus apóstoles que el que predica el evangelio no se debe desentender de las necesidades de sus hermanos, porque el mensaje sería sólo una pantalla que no tendría implicaciones concretas para la vida de la sociedad.
IDA Y RETORNO: A partir de mañana y hasta el próximo viernes, el clero de Valencia estará en la semana de retiro espiritual.

Cfr.
José Antonio Pagola: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-06-01-15-Pag-B.htm
Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-por-que-tanta-hambre
Ilustración: Darío Pérez Flores (detalle de la pieza).

domingo, 29 de julio de 2012

MILAGROS


San Juan, 6: 1 – 15

En su homilía de hoy, el Padre Roberto Martialay (SJ), señaló que ya 800 mil veces se ha oído de esta acción portentosa.  Algunos teólogos se refieren a un hecho simbólico, como es el de la cooperación entre todos los que fueron a escuchar a Jesús. No obstante, “soy un ingenuo, me trago lo que dice el Evangelio”: el milagro. Así como se habla de otros. Al igual que otros que igualmente suceden en la actualidad, como la escuela-granja de Antonio Sierra y sus 300 niños; como la verbena que ha hecho una señora del Colegio San Ignacio donde van las clases acomodadas, que ha permitido abrir 4 escuelas alternativas en Petare; como hizo el señor Abraham Reyes en Los Flores de Catia, construyendo con sacrificios su casa, dejando la planta baja para una escuela que, junto al Padre José María Vélaz, dio inicio a Fe y Alegría.

Hambre del mundo, debemos también sentirnos responsables de una manera u otra. Multipicación de peces y panes.

Al finalizar, recordó a los viejos sacerdotes que están en la Enfermería, unos de semejante edad a la de Martialay, como los Padres José Cruz, Iñaki, Angós que fue obrero, Labrador.

2Re: 4, 42-44
Salmo 144
Ef: 4, 1-6

BUENAS NOTICIAS

NOTITARDE, Valencia,27 de Julio de 2012
La multiplicación de panes y peces (Jn. 6, 1-15)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del evangelio de hoy nos narra que Jesús tomando cinco panes y dos peces que traía un joven, a través de un milagro los multiplicó y sació el hambre de la multitud que lo seguía porque veía signos grandiosos que atestiguaban que era el Mesías y el Salvador de la humanidad. De hecho, cuando la gente quedó saciada (sólo los hombres eran unos cinco mil) y hasta sobraron panes que recogieron los apóstoles en doce cestos, afirmaban que Jesús era el profeta verdadero que tenía que venir al mundo y querían proclamarlo rey, pero Él se alejó de allí dando a entender que su misión en el mundo no era el poder temporal, sino manifestar y hacer presente el amor de Dios a los hombres.
El texto del evangelio de hoy tiene muchos elementos que nos pueden ayudar para nuestra reflexión. Lo primero que hay que resaltar es que el capítulo seis del evangelio de Juan es un capítulo importante, en él está el llamado "Discurso del Pan de Vida" y lo que se lee hoy pudiéramos decir que es el preámbulo a aquellas palabras que Jesús pronunciará en la sinagoga de Cafarnaún; mejor dicho, este milagro de la multiplicación de los panes, que es una referencia clara al milagro de la Eucaristía, lo que celebrará Jesús en la Última Cena, antecede a aquellas palabras profundas de Jesús en Cafarnaún y que vendrán a atestiguar el milagro de la Última Cena; es decir, que Jesús se hará presente en medio de sus apóstoles, en medio de la Iglesia a través de las apariencias de pan y vino y cada vez que los apóstoles y sus sucesores celebren el memorial de aquella Cena, allí se hará presente Jesús de manera viva y real.
El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces lo hace Jesús ya cercana la pascua judía; es decir, a pocos días de celebrar la Pascua con sus discípulos, lo que sería su Última Cena, donde instituye el sacramento de la Eucaristía y donde prefigura y anuncia su muerte en la cruz, manifestando así la unidad de aquella cena con el sacrificio del Calvario.
Las palabras de bendición sobre los panes y los peces, preanuncian las palabras de bendición sobre el pan y el vino de la cena de pascua con sus apóstoles. El hecho de que Él le pregunta a Felipe con qué se le dará de comer a toda aquella multitud, sabiendo lo que iba a hacer, y luego el enviarlos a ellos a repartir el pan y los peces a la gente y después recoger las sobras de pan, deja claro lo que Él les entregará en la Última Cena y les pedirá: "Hagan esto en memoria mía"; es decir, cada vez que lo celebren yo estaré allí en medio de ustedes y cada vez que lo coman es mi Cuerpo y mi Sangre que recibirán. Y los apóstoles entendían muy bien, por ser judíos, lo que significa el memorial, la actualización de un hecho del pasado en el presente, como si se estuviera celebrando o repitiendo de la misma forma aquí y ahora y era eso lo que Jesús les estaba transmitiendo; que cada vez que celebraran la fracción del pan o la Eucaristía como hoy se le llama, allí estará siempre Jesús alimentando y nutriendo a su Pueblo, no sólo con la Palabra, sino con su Cuerpo y Sangre que calman el hambre y la sed espiritual del ser humano.
La multiplicación de los panes y los peces donde en medio está Jesús como protagonista, los apóstoles como instrumentos por medio de los cuales Jesús hace llegar el alimento a la gente y aquella multitud, representan la Iglesia, al Pueblo de Dios que va hambriento del Pan de la Palabra y del Pan de la Eucaristía y es a través de los legítimos pastores que Jesús ha dejado a su Iglesia, que Él se hace presente, continúa entre nosotros y nos alimenta con su Cuerpo y Sangre bajo las especies de pan y vino. Y allí, donde un hermano pase hambre, esté carente de lo indispensable para vivir, siempre será una llamada de atención a sus discípulos para que antes de dar la Palabra y el Pan de Vida, hay que atender a las necesidades básicas de los hermanos pobres. Por tanto, acercarse a la Palabra y a la Eucaristía, impulsa al creyente a tener un compromiso en la sociedad, estar atento a lo que sucede en su entorno y sobre todo con los hermanos necesitados. El discípulo de Jesús auténtico no puede ser indiferente al dolor, al hambre, a la enfermedad, ni a la miseria de sus hermanos. Quien dice amar y seguir a Cristo se compromete a atender las necesidades que percibe a su alrededor, como lo hizo Jesús con aquella multitud.
Ida y retorno
Buena noticia para nuestra Arquidiócesis de Valencia es que los cuatro diáconos: Warner Colmenares, Edwing Jiménez, Juan Rodríguez y Javier Rodríguez serán ordenados sacerdotes por imposición de manos y oración de consagración de nuestro arzobispo Reinaldo Del Prette, el 10 de noviembre en el marco de la Novena a Nuestra Señora del Socorro y de los 90 años de nuestra Iglesia valenciana. Oremos por estos futuros sacerdotes, para que su ministerio sea fiel, santo y fecundo y para que Dios siga llamando a jóvenes que le respondan con alegría en la vocación sacerdotal. Señor, danos sacerdotes santos. Amén.