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miércoles, 25 de septiembre de 2013

DOS NOTAS SIRIAS

EL NACIONAL - Domingo 22 de Septiembre de 2013     Siete Días/6
Siria y el mercado petrolero
Sí vemos cómo después de elevarse hasta más de 117 dólares por barril, el precio del crudo Brent ha regresado en días recientes a 108 dólares por barril   
LUIS E. GIUSTI L.

Después de meses de presiones alcistas en el mercado petrolero, derivadas de un potencial conflicto bélico en Siria resultante de la presunción del uso de armas químicas contra la población por parte del gobierno de Bashar al-Assad, actualmente ha quedado claro que no habrá intervención militar en ese país en el futuro previsible. El mercado petrolero ha reflejado las fuerzas que han venido actuando, y así vemos cómo después de elevarse hasta más de 117 dólares por barril, el precio del crudo Brent ha regresado en días recientes a 108 dólares por barril.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, había encabezado fervientemente una propuesta de acción militar, declarando que su gobierno había concluido que el Gobierno de Siria ha dado muerte a cientos de civiles usando armas químicas. Sin embargo, frente a una posición menos beligerante de sus principales aliados, el Reino Unido y Francia, Obama decidió tomarse su tiempo para dar oportunidad a que el Parlamento británico se pronunciara. Pero la cámara británica votó en contra de atacar Siria, aparentemente dando credibilidad a muchos reportes de que la cúpula del Gobierno sirio no habría ordenado los ataques. Sin embargo, Obama no abandonó del todo su posición, invocando los protocolos de Ginebra que prohíben claramente el uso de armas químicas, lo cual en su opinión justificaría la acción militar aun sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Para el Presidente de Estados Unidos los acontecimientos se tradujeron en una situación diplomática muy difícil. Aunque en un mensaje televisado trató de persuadir a su país del costo ético para Estados Unidos de no intervenir militarmente en contra de Siria, no tuvo éxito. En efecto, tanto el Congreso como la población rechazaron mayoritariamente su propuesta. Pero en el mismo discurso apeló a la mano que el día anterior le había extendido Vladimir Putin. La propuesta del presidente ruso de una solución convenida entre las partes, apoyándose en la ONU, consistió en que el Gobierno sirio entregue su arsenal de armas químicas.
El procedimiento convenido entre los cancilleres John Kerry y Sergei Lavrov se apoya en una inspección a cargo de expertos internacionales, quienes harían un inventario completo del arsenal y determinarían la manera de destruirlo. Estados Unidos y varios otros países manifestaron su escepticismo acerca de las buenas intenciones del Gobierno sirio. Con su intervención Putin le quitó el peso y el costo de la decisión a Obama de los hombros. El proyecto arrancó elogios entre casi todos los actores en el conflicto sirio. En primer lugar lo celebró el ministro del Exterior de Siria, Walid Muallem, así como también el Gobierno de Irán, su mejor aliado.
La Unión Europea y la Liga Árabe, dos de los mayores detractores de Al-Assad admitieron que podría funcionar, y hasta Israel fue moderadamente optimista, aunque previno acerca de tácticas dilatorias por parte del Gobierno sirio.
Aunque las aguas parecen haberse calmado, se mantiene un gran escepticismo en Washington, no solamente en cuanto a la apertura de Siria a una honesta inspección, sino en cuanto al papel de Putin como partero efectivo del proyecto.
Expertos consultados, quienes cumplieron labores de inspección en Irak cuando Saddam Hussein, opinan que la misión en Siria tardaría meses y tal vez hasta años, en especial en medio de la guerra civil que vive ese país.
No obstante que una intervención militar ahora luce remota, no puede desecharse el potencial de extensión e internacionalización de la guerra civil en Siria, lo cual también ha contribuido a la volatilidad del mercado petrolero. Se manejan escenarios de problemas de transporte y daños a la infraestructura, y en el más largo plazo hasta posibilidades de que el conflicto se extendiera a Arabia Saudita, con severas implicaciones globales. No cabe duda de que el Medio Oriente es una caja de sorpresas. Al iniciarse la "primavera árabe" era muy difícil predecir todo lo que hoy estamos presenciando.


EL NACIONAL - Martes 24 de Septiembre de 2013     Opinión/6
Legalidad y legitimidad del uso de la fuerza
VÍCTOR RODRÍGUEZ C.

La situación en Siria es sumamente grave.
Decenas de miles de muertos, centenares de miles de desplazados. Una verdadera crisis humanitaria, ante lo cual la comunidad internacional no ha sabido responder. Más parecen interesar los problemas geopolíticos y estratégicos en la región que la vida y la integridad física y la dignidad de millones de seres que sufren las consecuencias de las atrocidades de un régimen que insiste en mantenerse en el poder por todos los medios.
El Consejo de Seguridad, sometido todavía al derecho al veto que le concedió la comunidad internacional a Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia en 1945 cuando se adoptó la Carta de las Naciones Unidas, no ha logrado un consenso para condenar al régimen de Al Assad y detener la masacre. Los intereses individuales de las grandes potencias han prevalecido.
Ante la inacción del Consejo de Seguridad, Estados Unidos ha amenazado con el uso unilateral de la fuerza para detener la barbarie, en nombre de los "valores y principios"; lo que no ha dejado de ser criticado por la mayoría, porque contrariaría el Derecho Internacional que prohíbe tanto la amenaza como el uso de la fuerza para resolver las controversias y las situaciones internacionales.
Muchos países se han mantenido al margen, aunque hayan coincidido con el llamado del papa Francisco para que el conflicto sea resuelto por la vía pacífica. Algunos pocos, como Venezuela y otros del Alba, han expresado su apoyo al régimen de Al Assad, llegando a negar la existencia de un arsenal de armas químicas, cuyo uso ha sido reconocido por las Naciones Unidas, hoy en examen por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, a la vez que objeto de las negociaciones que se llevan a cabo con la participación de Rusia que, desde fuera del Consejo, trata de recuperar espacios en la región.
Lo que sucede en Siria no es del exclusivo interés de los sirios, como tampoco lo fue lo que ocurría en Libia hace unos años. La ejecución de crímenes internacionales es del interés de todos; por ello es obligación del Consejo de Seguridad y la comunidad internacional actuar para proteger la vida y la integridad física de civiles sometidos a las atrocidades de un déspota. La soberanía no puede ser argumentada por regímenes inescrupulosos como una coraza para justificar la violación de los derechos humanos ni los crímenes de esta naturaleza que un régimen cometa dentro de su jurisdicción nacional.
Ello responde a la estructura de una sociedad internacional y unas relaciones internacionales distintas. Nuevos actores, incluida la sociedad civil, representada por las ONG, aunque no en forma exclusiva; nuevas formas de relación basadas en la solidaridad y en los intereses comunes, caracterizan los nuevos tiempos, lo que por supuesto incide en la formación y en la concepción del Derecho Internacional cada vez más objetivista que voluntarista.
Es cierto que la amenaza o el uso de la fuerza están prohibidas por el Derecho Internacional, pero ello tiene sus excepciones: el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva, establecido en el artículo 51 de la Carta de la ONU, y las acciones del Consejo de Seguridad ante la ruptura de la paz internacional, en el marco del Capítulo VII (artículo 42) de la Carta.
Si aceptamos que el Derecho Internacional evoluciona y se adapta a los cambios en la sociedad internacional y en las relaciones internacionales, habría que considerar que ante situaciones catastróficas, como la que atraviesa Siria, el uso de la fuerza se justificaría para detener la masacre y la destrucción de un país.
Independientemente de la legalidad o ilegalidad, de su legitimidad o ilegitimidad, la amenaza de la fuerza por Estados Unidos habría tenido un efecto positivo en la solución del conflicto y eso quizás pueda representarle un éxito a Obama dentro de su criticada política en relación con Siria, caracterizada por indefiniciones e inconsistencias.
Si las negociaciones no llegaren a buen fin, el Consejo de Seguridad tendrá que cumplir con las obligaciones que le impone la Carta para detener el conflicto y las masacres y restaurar la paz interna que, en definitiva, tiene consecuencias internacionales. Y si el Consejo no logra desbloquearse y adoptar decisiones y medidas coercitivas necesarias, incluido el uso de la fuerza, para resolver la crisis, la comunidad internacional estaría legitimada para actuar conforme al Derecho Internacional y los intereses de la humanidad para evitar un mayor desastre humanitario.
Sin duda, como lo dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el 17 de septiembre: "Siria es el mayor desafío para la paz (...) el sufrimiento debe terminar".

martes, 10 de abril de 2012

REPORTE


EL NACIONAL - Domingo 08 de Abril de 2012 Siete Días/6
Mercado petrolero 2012
LUIS E. GIUSTI

Durante el primer trimestre han ido creciendo las preocupaciones acerca del aumento en la producción no-OPEP. Después de haber aumentado en 1 millón de barriles por día (bpd) por año en 2009 y 2010, se anticipaba un crecimiento de 600.000 bpd en 2011, pero el cálculo final ha demostrado que dicha producción se contrajo. Este año se anticipa muy parecido a 2011, con el crecimiento de la producción en algunos países del hemisferio occidental siendo neutralizado por interrupciones de suministro en África y el Medio Oriente, además de otro año de pobre desempeño en el mar del Norte. Sin aumentos en la producción no-OPEP, quedará a cargo de los países miembros de la OPEP asumir el suministro adicional necesario para cubrir la demanda global incremental y comenzar a atenuar la persistente caída de inventarios de los últimos 3 años. Sin embargo, permanecen las incertidumbres y la IEA (Agencia Internacional de Energía) hasta ahora mantiene su pronóstico de aumento en la producción no-OPEP de 1 millón de bpd para el año en curso.

La reciente decisión de Sudán del Sur de cerrar su producción petrolera por una disputa con Sudán por las elevadas tarifas por uso de oleoductos de su vecino del norte, ha privado al mundo de 350.000 bpd durante un periodo difícil de precisar. Sudán del Sur depende 100% de esos oleoductos para exportar su crudo, pero el Gobierno de Karthoum exige una tarifa de 32 $/barril, la cual es absolutamente inaceptable por el Gobierno de Juba. No obstante que los ingresos petroleros son muy importantes para ambos gobiernos, ninguno ha dado señales de estar dispuestos a buscar un compromiso que resuelva el impasse. Entretanto, la apropiación por parte del Gobierno de Karthoum de volúmenes de petróleo pertenecientes a Sudán del Sur ha destruido la confianza reduciendo las probabilidades de un arreglo. Adicionalmente, severas confrontaciones políticas han afectado la producción en Yemen y Siria. El embargo petrolero a Siria por la Unión Europea ha reducido su producción a apenas lo necesario para cubrir su demanda interna. Además, recientemente se han producido voladuras de oleoductos, las cuales el Gobierno atribuye a "saboteadores terroristas", mientras la oposición las atribuye a consecuencias indirectas de los ataques armados de las tropas oficiales en los combates en la ciudad de Homs. En Yemen, los disturbios políticos han afectado la producción petrolera, la cual ronda 100.000 bpd, cuando hasta hace poco producía a su capacidad total de 250.000 bpd.

El mar del Norte sigue enfrentando problemas con su capacidad de producción petrolera debido al envejecimiento de su infraestructura.

La plataforma Brent Charlie de la Shell, en operación desde 1976, permanece cerrada debido a problemas recurrentes, al igual que su plataforma Gannet Alpha. Actualmente la producción en el mar del Norte apenas alcanza a 970.000 bpd. Se anticipa que la producción de Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil aumente durante 2012, pero en Canadá es muy probable que se retrase el aumento debido a extenso mantenimiento costa afuera, problemas con los mejoradores de crudos extrapesados y la dependencia de exportaciones hacia Estados Unidos, que enfrenta gran competencia por el aumento de la producción de este último.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo enfrenta sus propias incertidumbres en 2012. La producción en Libia retorna rápido, mientras que las nuevas capacidades de exportación en Irak aumentarán su producción.

Nigeria y Angola también anticipan aumentos, aunque esto luce incierto. Pero sigue la incertidumbre acerca del impacto de las sanciones sobre Irán. Con los inventarios globales en niveles muy bajos, hay muy poco margen para que las empresas petroleras puedan cubrir cualquier reducción.

Como resultado, los miembros de la OPEP con capacidad excedente de producción pueden verse obligados a mostrar un nivel de flexibilidad inusual para exportar los volúmenes necesarios y así evitar otro episodio de volatilidad. En resumen, el mercado se anticipa más apretado, en especial por la sostenida caída de los inventarios globales, los cuales han llegado a 62 días de cobertura.

El caso base presupone que la demanda para 2012 crecerá en 0,9 %. La demanda en la OECD se contraerá en 340.000 bpd, pero será compensada por un aumento en los países en desarrollo (alrededor de 1,1 millones de bpd). El aumento del suministro noOPEP pudiera alcanzar cerca de 110.000 bpd. Todo eso indica que no se podrá aumentar significativamente los inventarios.

Se supone que la OPEP mantendrá su nivel de 31,1 millones de bpd. Así las cosas, se anticipa un precio del crudo Brent cerrando el primer trimestre en 116 $/barril, y el cuarto trimestre, en 108 $/barril, con un promedio para 2012 de 114 $/barril.

El caso de precio alto considera que seguirán los problemas de la producción noOPEP, con cero aumento de inventarios. El precio Brent iría en sostenido aumento alcanzando 130 $/barril en el cuarto trimestre. El caso bajo presume que la producción no-OPEP aumenta durante el año en 1 millón de bpd, como lo asume ahora la IEA, caso en el cual el Brent podría caer hasta 85-90 $/ barril.

domingo, 13 de febrero de 2011

clima petrolero


EL NACIONAL - Domingo 13 de Febrero de 2011 Siete Días/6
El mercado petrolero y Egipto
LUIS E. GIUSTI L.

En días recientes los precios petroleros han cruzado la barrera psicológica de 100 $/barril, en forma muy parecida a como lo hicieron a principios de 2008. Al igual que entonces, los ministros de petróleo han rehusado aceptar que la subida se debe a fundamentos del mercado. Un inesperado aumento de demanda en la segunda mitad de 2010, de 3 millones de B/D (anualizado), provocó una caída de 4 días en la cobertura de inventarios.

La OPEP tendría que aumentar el suministro para que el mercado regrese a un rango de precios "justos para todos", como lo postula la organización. Arabia Saudita ha aumentado su producción en meses recientes, pero el aumento no ha sido lo suficientemente rápido, ni cuantioso ni transparente, como para evitar que los precios subieran muy por encima del rango de 70-80 $/barril que la monarquía saudita profesa. De acuerdo con cálculos del Centro de Estudios Globales de la Energía de Londres, el año pasado Arabia Saudita necesitaba 75 $/barril para mantener en balance su economía, y para este año necesitará 83 $/barril. Esas cifras son importantes, pues los sauditas no quieren precios muy altos que disparen un nuevo ciclo de volatilidad, pero tampoco permitirán que bajen a niveles que les generen problemas económicos. De no abrirse la producción, los precios seguirán presionando hacia arriba durante 2011, y dependiendo de la fuerza de la demanda se mantendrían en más de 100 $/barril.

Los anuncios de la OPEP de que tiene capacidad excedente de 6 millones de B/D significan poco si no hay suministro adicional. Es en ese punto donde las cosas no están claras. Cuando en abril de 2010 los precios amenazaban con superar 80 $/barril, los ministros petroleros pregonaron que la OPEP actuaría si los precios superaban 100 $/barril, pero ahora que han alcanzado ese nivel, varios de ellos hablan de un "precio justo".

Contra ese telón de fondo se presenta una distorsión que tiende a confundir más las cosas. El crudo WTI (West Texas Intermediate) es de mejor calidad que el crudo Brent, por lo cual históricamente tiene mejor precio (unos 2 a 3 $/ barril). Actualmente, el crudo Brent se cotiza unos 11 $/barril por encima del WTI. Esto obedece a restricciones logísticas del WTI cuya producción apenas supera 500.000 barriles por día (B/D) y su centro de almacenaje en Cushing es muy limitado (30 millones de barriles). El pobre crecimiento económico en Estados Unidos (aunque mejoró en el 4° trimestre de 2010), sumado a crecientes importaciones de crudo canadiense por oleoductos al mercado del Medio Oeste, han llenado los tanques en Cushing forzando el WTI hacia abajo. Por otra parte, el crudo Brent, que gobierna casi 2/3 del suministro global, está actuando como el mejor indicador de la recuperación económica global, impulsada por China y la India.

Adicionalmente, en el Mar del Norte se cerró la producción de 4 plataformas de Shell por un accidente y 4 de Statoil por una fuga de gas. Aunque el ministro saudita Al-Naimi dijo hace días en Ginebra que el precio apropiado es entre 70 y 80 $/barril, el secretario de la OPEP, El Badri anunció que la organización actuará si se reduce el suministro en 1 millón de B/D o más, y el ministro iraní, Mirkazemi, ha dicho que un precio de 100 $/ barril no justifica una reunión extraordinaria.

Finalmente, está el impacto psicológico de la situación en Egipto. Aunque ese país apenas produce 730.000 B/D, controla el Canal de Suez por el cual transitan 1.600.00 B/D de petróleo y productos que van hacia Europa por el Mediterráneo.

Volumétricamente ese suministro es sustituible, pero el riesgo que se percibe tiene que ver con que lo ocurrido en Túnez y Egipto, pudiera contagiar a otros países en el área que tienen mayor importancia petrolera.

El desenlace del proceso político en Egipto será determinante en la evolución del precio petrolero. La OPEP, en especial Arabia Saudita, tendrá la última palabra en evitar un nuevo episodio de volatilidad.