Mostrando entradas con la etiqueta Marietta Berman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marietta Berman. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de abril de 2011

OFERTA


EL NACIONAL - Lunes 18 de Abril de 2011 Escenas/2
Biblioteca Julián Padrón
PALABRAS SOBRE PALABRAS
LETRAS
FRANCISCO JAVIER PÉREZ

Emociona poder contar en un solo envío con las obras capitales del escritor monaguense Julián Padrón (19101954), del que se celebró el año pasado el centenario de su nacimiento. Se trata de un estuche, modesto y hermoso, que agrupa en orden cronológico las cinco novelas que escribió. La entrega se cobija tras el título genérico aludido, tan del gusto de nuestros días (una ecuación que hace calzar lo particular con lo genérico, tanto como lo unívoco con lo múltiple), y el cometido lo logran, en el año 2010, la Fundación Editorial El Perro y la Rana, la Red de Bibliotecas del estado Monagas y el Fondo Editorial Biblioteca de Temas y Autores Monaguenses. Los títulos aportan la seña crítica de nuevos lectores en prólogos escritos para cada obra: La guaricha (1934) (con las ilustraciones de Narváez, pero sin la semblanza que escribiera PicónSalas), Madrugada (1939), Clamor campesino (1945), Primavera nocturna (1950) y Este mundo desolado (1954). Los prólogos corren a cargo, respectivamente, de Celso Medina, José Miguel Piedra, Rogelio León, Obando Flores y Amarilis Guilarte Fermín.

Heredero del telurismo literario, la temática decimonónica, lo cargará con nuevas intenciones y le dará forma bajo una imagen poética de ricas floraciones. Respondiendo a un esquema de conceptos sobre la tierra venezolana, sostendrá en La guaricha que: "Nuestro paisaje es Llano y Montaña./ La Montaña rodea al Llano como a su corazón"; y en Ma- drugada: "¡Mar venezolano, mar Caribe, mar de ostrales y salinas y peces, que bañas mi tierra y formas islas áridas, hermosas bahías, grandes golfos!/ ¡Mar con marineros y sin barcos!/ ¡Costa venezolana, que te opones al mar con tus acantilados, con tus cabos y tus puntas bravas, con tus penínsulas y tus médanos!/ ¡Costa con puertos y sin muelles!".

Exprimiendo gota a gota su compleja prosa hasta hacerla poema, leeremos en Primavera nocturna: "El atardecer cae sobre las cosas con una languidez de savias marchitas. La claridad del patio, que se vierte sobre el corredor todavía, ahuyenta la penumbra de la casa.

Entre la penumbra el diván rojo es una mancha de sangre coagulada. Las matas del patio ­dos malabares y varios geranios­ sienten ya la alegría de la noche, donde sus flores podrán exhalar mejor el aroma sensual y penetrante. El perfume de su cuerpo, que se arremolina bajo las axilas y enloquece como una brujería, está tendido sobre el diván rojo con un cigarrillo en la boca".

La melodía de esta escritura parece dibujar las figuras gracias a la musical perfección de sus frases. Ocurre en muchos episodios de En este mundo desolado: "El valle se llenó de gritos y ruidos, de humo y llamas, dominados a veces por el repique de los metales y por la guarura de cuernos y caracoles. Y todo el campo, alumbrado por las hogueras, atronado por los gritos de hombres y mujeres, aparecía envuelto en un estruendo infernal, en el cual los hombres libraban tremenda batalla contra un enemigo de formidables poderes ocultos".

Desaparecidas de las librerías las ediciones que en los setenta hiciera Monte Ávila Editores, vuelve Padrón a mostrarse a los lectores de hoy.

Comprenderlo como un imprescindible de nuestra literatura será el mejor reconocimiento y la seguridad de su necesaria permanencia.

Ilustración: Marietta Berman, "Everyday market".

Telegráfica nota LB:

Ojalá se consiga el título y los otros. Escasea la oferta de impresos diversos, en contraste con la de otros rubros. Empero, ni siquiera una Berman puede hacer mucho entre nosotros al respecto....

sábado, 9 de abril de 2011

PAPIRÁNTICA


EL NACIONAL - Sábado 09 de Abril de 2011 Escenas/1
17 años y 6 décadas de papel
En la galería Blasini se inaugurará Papel XVII , una colectiva que colabora con la difusión del legado de la obra sobre papel en el arte venezolano. En esta edición, se hace un homenaje a Marietta Berman
MARJORIE DELGADO AGUIRRE

Es cierto: el papel es un soporte, pero también un medio, y en el arte ha quedado demostrado que ha develado un camino infinito de posibilidades. Tanto, que puede ser soporte y medio a la vez. El papel del papel en la plástica venezolana se ha bifurcado y tiene una historia contada y por contar.

La galería Blasini ha contribuido con la difusión de esa historiografía con la organización de la exposición colectiva Papel, que este año llega a su décimoséptima edición y que, además, es consecutiva. Y, como bien saben algunos, no es fácil unir la palabra consecutivo y gestión cultural en una misma línea, por lo menos no en un país tambaleante.

La muestra reúne múltiples miradas, usos e intenciones de los artistas con el papel. Las salas de la galería reúnen varios momentos de la historia del arte venezolano desde la década de los años cincuenta hasta hoy y a creadores de diversas generaciones y tendencias. Incluso se pueden redescubrir facetas insospechadas de artistas consagrados, no sólo en obras que elaboraron hace lustros, en algunos casos, sino también en experimentaciones recientes.

La colectiva incluye piezas de Asdrúbal Colmenárez, Eugenio Espinoza, Carlos Medina, Arturo Quintero, Juan Calzadilla, Alirio Palacios, William Stone, Víctor Valera, Jacobo Borges, José Vivenes, Manuel Quintana Castillo, Jesús Soto, Luisa Richter, María Elisa Castro, Federico Ovalles, Miguel Grillo, Lihie Talmor, Eliana Sevillano, Antonio Moya, Luis García, Ilse Dagnino y Milos Jonic.

El recorrido constituye un recordatorio de las trampas del papel para dejar de ser sólo eso; para develar sus idilios con la tridimensionalidad, con el collage, con la perspectiva, con la pintura, con el color...

La gráfica de Marietta Berman

Algunos de los creadores participantes no son venezolanos de nacimiento, pero llegaron para quedarse y construyeron su cuerpo de obra en el contexto del país. Es el caso, entre otros, de Marietta Berman, quien, proveniente de la República Checa, se instaló en 1948 en Venezuela, donde descubrió la vocación que perduraría hasta 1990, año en el que murió y en el que fue homenajeada con la Orden de Mérito Francisco de Miranda.

Una sala de la galería está dedicada a la exhibición de 12 de sus obras sobre papel.

Recién llegada al país, en la década de los años cincuenta, influenciada por un artista húngaro y venezolano, Iván Petrovszky, Berman descubre en las artes plásticas una forma de expresarse. Comienza a participar en el exigente Salón Oficial que se llevaba a cabo en Venezuela por aquel entonces y, cuentan los investigadores Juan Calzadilla y María Elena Ramos en el libro Marietta Berman. Cosmovisión, que es en ese salón donde se empieza a ver la evolución en la obra de la creadora, que primero envió una Naturaleza muerta y continuó luego por distintas sendas en términos reflexivos y estéticos.

Es difícil asociarla a un movimiento artístico, pero algunos han considerado el trabajo de Berman como parte de la abstracción lírica, vanguardia de mediados del siglo pasado. Más allá de cualquier clasificación, la ganadora en 1964 del Premio Nacional de Dibujo y Grabado dejó como legado una obra en la que refleja una meditación profunda del espacio material e inmaterial, es decir, del espacio en el plano y el espacio espiritual en el que se instala su reflexión como ser humano y artista. Allí, en ese espacio inabarcable, se haya el espectador cuando está frente a la luz de una de sus piezas, confidentes de su alma.

"Su obra gráfica no está disociada de las demás disciplinas que Marietta Berman cultivó y, por el contrario, se estructura con ellas", señalan Ramos y Calzadilla. De hecho, la artista elaboró series muy pequeñas que no dejaba en manos de los técnicos, sino con las que se comprometía hasta la última faceta.