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sábado, 19 de abril de 2014

ELI, ELI, LAMAC SABACTANI

EL NACIONAL, Caracas, 18 de abril de 2014
Comentario a la 4ta. Palabra
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46)
William Rodríguez Campos 

“Elí, Elí, Lamac Sabactaní”. Estas fueron, probablemente, las últimas palabras que Jesús pronunció desde el madero en el momento cumbre de la obra salvadora de la humanidad. Hallamos esa expresión aramaica en los capítulos 15 de Marcos y en el 27 de Mateo. Ni Lucas ni Juan registran el clamor.
El autor del texto pone en boca de Jesús las palabras del salmo 22. Texto de intenso sentido profético. En realidad, no es ipssisima verba iesu. Pero encierra una profunda verdad teológica: En Jesús se cumplen las profecías. Él es el Mesías Salvador; el Hijo de David, el siervo de Yhawé.
Los evangelios de la Pasión –ricos en contenido histórico– acaban de narrar el cumplimiento de otra profecía: el descendimiento de las tinieblas desde el mediodía hasta la hora Nona sobre el Gólgota. Está en el profeta Amós.
Entonces Jesús –que significa: “Dios salva”– realiza plena, real y completamente la obra redentora, en un acto de profunda confianza en el Padre: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.
No, el padre no había abandonado a su Hijo en el momento cumbre de la obra salvadora en la que el hijo no podía dudar. Siendo Jesús hombre, una interpretación demasiado humana, psicologista, subjetivista, antropomórfica, no es adecuada.
El “Lamác Sabactaní” se traduce mejor –nos ayuda el gran hermeneuta bíblico que ha sido Alonso Schöckel– por: “¿Por qué te quedas sin actuar estando presente?” Jesús lo cree y en un nuevo acto heroico, retorcido por el dolor espantoso de los clavos, henchido de amor muere por nosotros.
El Amor del padre por nosotros, por ti, por mí, hace que Yhawé presencie la Pasión del Hijo, pero sin actuar anulando la obra cumbre de regeneración del género humano. La tentación está presente: A Jesús le gritan: ¡Bájate de la cruz! ¡Sálvate a ti mismo!
En los oídos de Jesús retumban las fuerzas de los azotes y las palabras de Pedro: ¡No lo conozco! Su rostro está destrozado por los golpes y el beso de Judas. En él, sudor, sangre y saliva. Solo, sediento y tembloroso. Junto a él María y Juan. Ya no ve con los ojos, sino con el corazón. Camina sofocado, deshidratado, asfixiado, no puede gritar. Murmura. Por eso la confusión de los oyentes: “¿A Elías llama éste?”
El Sabactaní viene de la raíz Shaback que significa “guardar”, “reservar”. Yahavé se guarda de actuar, se reserva una acción libre que anule de raíz la salvación de sus criaturas, nosotros.
Yahawé, nombre activo y verbo con el que Dios se le reveló a Moisés, significa el que soy-y-siendo-actúo. Yahavé actúa, pero no para que se anule la obra rendentora, sino para sostener a su Hijo, nuestro salvador, en la obra más sublime del universo: la redención del género humano.
En pocas horas, la decisión libre y radical del Hijo y la fuerza del Padre harán parir la roca del sepulcro: Jesús vivo; Yahavé actúa.
Del silencio brotará la sinfonía de amor, el cántico de los ángeles, el concierto de la creación.  Es una lección de fe. En momentos como los vividos por Jesús, sus seguidores, muchas veces, dudamos y creemos, ¡qué mal!, que Dios se marchó y nos dejó a nuestra propia suerte.
Si Dios entregó a su hijo al más terrible de los suplicios para salvarte, a ti, a mí, ¿podría él abandonarte?
Dios nos ama intensamente. Sólo así tiene sentido la entrega de su Hijo único.
Pidamos perdón al Señor, clamemos a él con grandes voces como San Juan de Dios, y él, como nuestro padre, descenderá del Cielo –en el momento mejor?  para tendernos una mano, como la que tendió el Hijo a Pedro en el lago.
Pieza: León Ferrari.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

EL RIESGO DE LA ESPERANZA ILUSORIA


San Marcos, 13: 33-37:

En su homilía televisada del domingo 27/11/11 (EWTN) , Fr. Joseph Mary (M.F.V.A.) citó el caso de un líder del Partido Comunista Francés, autor de un libro publicado hacia 1979 (¿André …?), convertido al catolicismo. Todas las personas buscan algo más que la brujería, el vampirismo, la moda.

La liturgia va más allá de lo ordinario. El sacerdote no es capaz de lo que está haciendo, sin la gracia de Dios. Representa a Cristo como cabeza de la asamblea. Servidor de Dios con humildad y dignidad. Para los que quieren a Dios, el mundo no es suficiente.

Lacasta y Martialay

De acuerdo a nuestras notas (30/11/08), por una parte, el Padre Alvaro Lacaste (SJ) versó sobre la esperanza que es virtud por excelencia en este tiempo de Adviento. Hace mirar hacia el futuro con valentía y confianza, en la medida en que seamos cristianos. Riesgo de la esperanza ilusoria, pues ella debe ser realista, con los pies en la tierra, arraigada en las situaciones concretas. Conjugar vigilancia y curiosidad. Dejar a Dios determinar nuestras vidas, convencidos en que Dios nos está conformando con su amor divino y no con temores o miedos. Vida espirtual.

Y, por otra parte, el Padre Roberto Martialay (SJ) hizo referencia a la vigilancia, actitud interior para recibir la Navidad. Misterio ofrecido a los vigilantes. Discernimiento frente a la falsa navidad. Vivir la realidad de familia con paz y humildad, ante las borracheras, el consumismo. Religión de despertar ante la del adormecimiento. La fe ordinariamente despierta, recuerda dónde se está y qué hacer. Habla de fallas y desviaciones. VerdaderoDios es el del despertar, frente a la religión de la evasión, magia, mecánica de rito y oración. Volver a empezar.



Ilustración: Leon Ferrari