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martes, 17 de febrero de 2015

RUINDAD

EL UNIVERSAL, Caracas, 29 de mayo de 2010
Casona del ex presidente López Contreras espera recuperación
Techos, paredes y pisos de la residencia de La Quebradita están en ruinas
Jorge Hernández|

Fue la residencia del ex presidente de la República Eleazar López Contreras entre 1936 y 1942. Pero en 1965 la casa ubicada en la extinta finca La Quebradita fue vendida por la familia presidencial y luego pasó a manos del Estado.
La Casona de López Contreras o quinta Las Mercedes, como la recuerdan los vecinos de la urbanización La Quebradita de San Martín, se desvanece porque lleva más de 10 años abandonada y ningún organismo la recupera.
"Hace cuatro años, el Gobierno y la Cámara Municipal de Libertador promovieron su recuperación para que el único consejo comunal que hay en La Quebradita lo usara como centro cultural y endógeno, pero no se concretó la obra", denunció Silvia Alvarado, vecina de la parroquia El Paraíso.
Alvarado afirmó que techos, 15 habitaciones, dos baños y pasillos están en mal estado. "Hay malos olores porque aún entran indigentes y estudiantes que usan la casa como sanitario".
En más de 30 mil metros cuadrados la residencia tiene escombros, basura, paredes que se sostienen con tubos de metal y mucho monte. "Esta semana parte de la comunidad promovió su limpieza, pero se requiere de una inversión de más de BsF 2 millardos", informó Luis Miranda, vecino de La Quebradita.
No obstante, grupos juveniles realizaron un concierto en la parroquia El Paraíso para crear conciencia y buscar los recursos para mejorarla. "Esa acción no ha rendido frutos", resaltó Aldemaro Fonseca, vecino de San Martín.
"Se han hecho mesas de trabajo con el Instituto Nacional de Vivienda (propietario del inmueble), Fundapatrimonio, Alcaldía de Libertador y organismos de Ejecutivo que no avanzan en función de mejorar una estructura que está en ruinas. La idea es rescatarla para hacer un centro cultural con biblioteca", indicó.
Patios y espacios internos de la residencia tienen filtraciones, tejas caídas, pisos levantados, bateas y pocetas rotas.
Francisco Mora, residente de La Quebradita desde hace 30 años, denunció que los terrenos de La Casona fueron vendidos por un vecino para hacer viviendas. "Lo detectamos y logramos sacarlo del lugar".
Un salón de La Casona se usa para dar misas los domingos. "Esa sala se inunda con las lluvias. Los sábados el patio se usa para salsa casino y bailoterapia bajo riesgo de que se caigan techos y paredes", dijo Fonseca.
La residencia aparece en la lista de 1.216 bienes culturales de Libertador, declarados por el Instituto de Patrimonio Cultural y expuestos en la Gaceta Oficial de septiembre 2009.

Fotografía: Venacio Alcáceres.

CORREO DEL ORINOCO, Caracas, 30 de septiembre de 2014
El colectivo 13 de abril El Paraíso resguarda el espacio
Vecinos de La Quebradita esperan la recuperación de La Casona de López Contreras
Sharlaine Chona

La comunidad quiere que en el lugar funcione una casa de participación popular
La recuperación y la rehabilitación de la La Casona, donde vivió el expresidente venezolano Eleazar López Contreras, ubicada en el sector La Quebradita I de San Martín, en la parroquia El Paraíso, es una de las luchas sociales de la comunidad del lugar.
En el espacio, ubicado entre los bloques 8 y 9 de La Quebradita I, una de las propuestas es crear la casa de participación popular El Paraíso, donde se espera que puedan hacer vida los Consejos Comunales, los movimientos, los colectivos, las UBCH y se realicen actividades culturales, deportivas, religiosas y de formación para las vecinas y los vecinos de la comunidad, que se unan al Centro Diagnóstico Integral (CDI) y la Sala de Rehabilitación Integral (SRI) del sector.
“Nosotros queremos que luego de la restauración aquí funcione un espacio cultural para toda la comunidad: que haya una biblioteca, un Infocentro, una radio, un espacio de formación musical y teatral para los chamos y para las abuelas y los abuelos”, comentó el integrante del Movimiento Tupamaro, Rubén Fernández.
“Nosotros no queremos beneficio de nada, sino que el beneficio sea para la comunidad”, comentó.
Fernández señaló que le han informado, que actualmente la Alcaldía del municipio Libertador, el Gobierno del Distrito Capital y Fundapatrimonio, estudian la recuperación de La Casona y los espacios próximos.
En resguardo
Desde hace más de 10 años, las y los integrantes del Colectivo 13 de Abril El Paraíso y del Movimiento Tupamaro se han ocupado de quitar la maleza de los alrededores de la casa, también han realizado trabajos para mantener limpio el espacio, mientras se da el proyecto de recuperación de la casa.
“Hemos hecho un trabajo de desmalezamiento, sacar escombros y de cuidar el tanque y el pozo que se conectan con el CDI y el SRI que funciona en el espacio”, explicó la vocera política del Colectivo 13 de abril El Paraíso, Magaly Noya, quien señaló que anteriormente en el espacio habían robos y otros hechos delictivos.
“Estamos en defensa del espacio para la gente y por la gente”, aseveró Noya, quien aclaró que el hecho de que resguarden el espacio, no quiere decir que el colectivo sea el dueño del lugar.
“Nosotros estamos como movimiento social resguardando el espacio para que no suceda nuevamente lo de hace años”, señaló la vocera, quien resaltó que esta ha sido “una lucha fuerte”.
Asimismo, Rubén Fernández acotó que el propósito de este trabajo desinteresado, ha sido para contribuir con la comunidad, especialmente con las nuevas generaciones.
Con actividades
Como parte del resguardo de La Casona de López Contreras, el Colectivo 13 de Abril trabaja con la Fundación de Capacitación e Innovación para el Desarrollo Rural (Ciara) y el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces), quienes ofrecen talleres que ayudan a mantener los alrededores de la casa.
Se espera que, como parte de esta articulación con las instituciones en los próximos días se dicten talleres de agricultura, herrería, albañilería y electricidad. Asimismo, se tiene previsto que la próxima semana comience a funcionar una escuela de música gratuita y que se recupere la proyección de películas que hacían anteriormente los jueves.
Actualmente, en el espacio hay un criadero de gallinas y cultivos organopónicos de auyama, proyectos adelantados por el propio colectivo como parte de las actividades de resguardo del espacio.
En La Casona también se abre un espacio cada domingo para una capilla creada por la propia comunidad con el nombre Dulce corazón de María, que también coopera con el colectivo en el mantenimiento del espacio para sus actividades religiosas.

Noya señaló que recientemente, junto a otros voceros como Luis Eduardo Rangel, José Monsalve de la capilla Dulce Corazón de María, tuvieron una reunión con autoridades del Consejo Federal de Gobierno y del Consejo Comunal Los Vencedores, en la que conversaron sobre el proyecto de recuperación de La Casona.
Asunto legal
Luis Eduardo Rangel, quien es vecino de la comunidad “desde hace 30 años” y quien ha realizado investigaciones acerca de La Casona, manifestó que ha planteado el caso en varias instituciones para solicitar que el dueño del inmueble, de una respuesta para poder darle uso al espacio.
Según Rangel, la casa “es propiedad del Inavi desde el 21 de marzo del año 1997” y los usos que se puedan dar a la edificación solo son posibles una vez se solucione la situación legal sobre sus usos.
Detalló que en 2013 se aprobaron unos recursos del Consejo Federal de Gobierno que no se han utilizado todavía debido a que fueron solicitados para la construcción del centro cultural y no para la restauración del espacio.

Fotografías: Miguel Romero

martes, 10 de abril de 2012

EL PAJAR EN LA AGUJA


EL NACIONAL - Martes 10 de Abril de 2012 Escenas/2
La aguja de Caracas
ESTO ES LO QUE HAY
ARTES VISUALES
LORENA GONZÁLEZ

Ciertas cosas pasan desapercibidas en esta ciudad de caracteres múltiples, de inquietudes traspuestas por el furor del caos y los desmanes que la violencia ha estado asentando en el ejercicio cotidiano del ciudadano común. Testimonios personales, noticias terribles y un árido viento impune va construyendo dunas insalvables para ese transeúnte que en carro, Metro, mototaxi, camionetica o a pie establece los agobios de su propia cartografía, empedrada por los filones del riesgo no asumido, delineada por las curvas cerradas de los temores ocultos y milimetrada por los altibajos de esas sombras que se evitan, de esos lugares por donde nos autoimponemos la prohibición del paso.

Alfredo Ramírez me habló de aquella estructura dos meses después de la inauguración. Estaba muy emocionado. Quería que fuéramos juntos a ver esa pieza que constituye una de sus más importantes instalaciones urbanas. "Se llama La aguja de Caracas, Lorena, es enorme; avísame cuándo podemos ir para que conversemos sobre esta obra". Ya hace casi un año de aquel aviso.

En los marasmos y abismos de mi propia geodesia atada a las seguridades aparentes de su línea imaginaria, lo dejé pasar... como tantos otros caraqueños de aquí y de allá obviamos los esplendores quizás especulares de algún otro lado.

Un Sábado de Gloria, cuando, según el Evangelio, todo regresa a lo vital y en medio de las perspectivas aliviadas que brotan desde las calles sin congestión de la ciudad vacía, se dio la oportunidad de encontrar lo relegado gracias a los recorridos que se levantaron desde el asfalto para confinar con suavidad las apologías cerradas del propio criterio.

Una llamada a las 11:00 de la mañana. Urgencias de otra cosa, pero igual podíamos pasar por allí... ¿Estás segura? Sí, yo fui ayer. Nos paramos en la plaza O’Leary donde necesito chequear algo, atravesamos las torres y subimos caminando hasta la Bolívar.

El tránsito por "el centro" disminuye su agobio cuando se ausenta el fluido constipado del día a día. Los vestigios de su modernidad y las aristas de su magnificencia estallan a pesar de la ruina y el deterioro. Desde hace un tiempo Fundapatrimonio se ha dedicado a recuperar varias zonas, trabajo que abre algunas esperanzas en un país donde queda tanto por reivindicar.

Ramírez es uno de los artistas más relevantes de la generación de los noventa; logra un cuerpo de trabajo de una gran fuerza en el que se enlazan las tramas de lo orgánico, las metáforas de la tecnología, las estructuras filosóficas del ser y los razonamientos esenciales de la arquitectura. Su presencia se ha visto silenciada por la debilidad institucional del sistema museístico y la predilección en el mercado del arte por los maestros consagrados o la joven novedad.

Luego de unos cuantos pasos engorrosos por los laberintos indigentes del Centro Simón Bolívar llegamos a la plaza Ibarra, reinaugurada el 05 de julio de 2011. Allí estaba la gran aguja de Caracas, elevada sobre un voluminoso espejo de agua, vibrante y única, enlazando sus pliegues hiperbólicos y sus hélices cónicas en un deslizamiento que alcanza los 22 metros y cuyas líneas se desprenden hacia el infinito, constantes, fugaces, eternas. Oscilante tejido de acero que se pierde y se multiplica entre los resplandores de nuestra luz tropical para recordarnos que en algunas otredades también florecen ignoradas resurrecciones.

Una aguja es el centro de la nueva plaza Diego Ibarra


EL UNIVERSAL, Caracas, 6 de Julio de 2011
John Stoddart, diseñador del proyecto original, criticó los trabajos
En la noche el remozado espacio se llenó de los espectadores que acudieron al concierto de la Orquesta Sinfónica de la Juventud bajo la batuta de Gustavo Dadamel
JORGE HERNÁNDEZ

El diseño original de tres fuentes rectangulares, creado por los arquitectos John Stoddart y Santos Michelena hacia 1967, fue cambiado por completo para dar paso a la construcción de un gran espejo de agua circular con una escultura (La Aguja) que ahora ocupa los espacios de la plaza Diego Ibarra, en la parroquia Santa Teresa de Caracas.

A cuatro años de iniciada la recuperación por el ex alcalde de Libertador Freddy Bernal, y de retomarse las obras en febrero tras dos años de paralización, la plaza Diego Ibarra fue reinaugurada en medio de obras inconclusas, según señaló Carmen Lozada, vocera comunal de Santa Teresa.

Ayer decenas de obreros de la Alcaldía de Libertador, el Distrito Capital y de la constructora Pafar C.A. culminaban techos, pisos y colocaban el alumbrado en ese espacio público.

Por ordenes de la Alcaldía de Libertador, a cargo de Jorge Rodríguez, se colocaron palmas, tarimas, pancartas y flores de distintos colores en varios puntos de la plaza Diego Ibarra para tapar las obras inconclusas en más del 40% del terreno, afirma Lozada. El lugar ocupa 11.900 Mt2 frente a las instalaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La Aguja de la Diego Ibarra es obra del artista plástico Luis Alfredo Ramírez, anunciaron voceros de la Alcaldía de Libertador, mientras decenas de trabajadores colocaban concreto en áreas comunes y ocultaban tuberías rotas y postes de electricidad detrás de la tarima donde se presentó la Orquesta Sinfónica de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel.

El diseño de Stoddart y Michelena incluyó una plaza original con mármol y granito. Hoy parte de los espacios son de cemento, piedra y algunas áreas con granito sin pulir.

Stoddart, En declaraciones a El Universal, recordó que su diseño de fuentes era rectangular. "También destruyeron todas las pérgolas de concreto que daban sombra a los peatones. La fuente principal tenía dos niveles. Hoy cambiaron por completo la plaza. Está todo concentrado en una sola fuente. Es una pena que no siguieran con la idea original", resaltó.

Stoddart indicó que su diseño incluyó un espacio libre con piso de travertino (mármol italiano color café claro). "Siempre tuvo dos áreas problemáticas hacia ambos lados porque representaban las bases de las rampas hacia el Río Tuy. Después las taparon y su eje central quedó clausurado. También habían bancos para sentarse a cada lado y áreas con grandes jardinerías que hoy no existen. Esos arreglos retroceden en el tiempo", indicó.

El arquitecto aseguró que en varias oportunidades plantearon un proyecto de recuperación de la plaza Diego Ibarra que no tomó en cuenta Fundapatrimonio. "No querían conservar las áreas originales con bancos y ni la plaza del Palacio de Justicia", dijo Stoddart.

Lozada expresó, por su parte, que el alcalde Jorge Rodríguez prometió en febrero inaugurar también la plaza del Palacio de Justicia. "Pero esos espacios aún están abandonados. Ayer fueron tapados con pancartas bicentenarias. Mientras que los antepechos de cerámica cuadrada del CNE fueron pintados de rojo", afirmó.

En las obras la Alcaldía de Libertador invirtió más de Bs. 175 millones. "Aún esperamos la culminación de 20 comercios, cámaras de seguridad, vigilancia, jardinerías, pisos en 5 mil Mt2, y los 25 árboles que ofreció Rodríguez", precisó Lozada.

Fotografía: Nicola Rocco.