Quizá una falsa impresión, tenemos la impresión que las estadísticas electorales gozaban antes con el mayor favor de los analistas y la diligencia editorial del propio Consejo Supremo Electoral (CSE). Compitiendo con las guías telefónicas, veíamos los gruesos tomos electorales en la (s) sede (s) partidistas que, después, seguramente, se perdían entre sus archivos, y - con mayor seguridad aún - eran de celosa colección de las empresas consultoras o de estudios de opinión. Ahora, está la red de redes y, hemos observado, que el Consejo Nacional Electoral (CNE) después de cada consulta, publica las estadísticas, cuya posterior búsqueda es dificultosa. Sostenemos que no hay mejor PDF que la imprenta, porque de internet pueden desaparecer y distorsionarse las cifras, requeridas de un soporte físico y confiable. Es un punto de vista.
Roberto Chang Mota fue un destacado funcionario electoral, autor de este trabajo publicadoiso en 1980. Directo y conciso, nos interna, previo marco referencial, en el registro electoral, el proceso de inscripción, la oficina de informática, el sistema central de totalización de votos, el equipamiento, los programas del computador, la calidad de los sistemas, y - más de la mitad del libro - las estadísticas globales y por estados de los comicios preidenciales entre 1958 y 1978.
Ojalá que, publicaciones oficiales como ha de catalogarse la de Chang Mota, todavía permanezcan en las bibliotecas del país. Desconocemos si, en las gavetas de las instituciones académicas del país, hay tesis todavía inéditas sobre el historial electoral venezolano.
LB
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viernes, 12 de abril de 2013
CAMPAÑAS ELECTORALES: 1978
Solía ocurrir, la conquista de la candidatura presidencial de sectores, movimientos y partidos serios, se fraguaba con la debida antelación. José Vicente Rangel, que ya había sido por vez primera candidato en 1973, va camino hacia su segunda candidatura reclamando la unidad de la (s) izquierda (s). Sin embargo, en 1978, en pleno auge del bipartidismo electoral, tales sectores se presentaran con los nombres de Luis Beltrán Prieto, Héctor Mujica y Américo Martín, además de Rangel. No pasan todos del 8% de la votación. Salvando las distancias, los sectores perezjimenistas llegan con dos opciones: Alejandro Gómez Silva y Pablo Salas Castillo, y - entre ambos - logran 0,27% que no les permitirá siquiera una curul parlamentaria o edilicia.
De prestigiosa trayectoria parlamentaria, sobre todo respecto a la defensa de los derechos humanos, en los sesenta, Rangel siguió como referente de la minoría en los setenta, en el Capitolio Nacional. Además de sus acostumbrados artículos de prensa, giraba intensamente por el país y declaraba constantemente. Digamos, en la etapa de reorganización de los sectores políticos de izquierda que, además, atravesaron un debate también amargo en la década sobre la derrota de la insurrección.
LB
De prestigiosa trayectoria parlamentaria, sobre todo respecto a la defensa de los derechos humanos, en los sesenta, Rangel siguió como referente de la minoría en los setenta, en el Capitolio Nacional. Además de sus acostumbrados artículos de prensa, giraba intensamente por el país y declaraba constantemente. Digamos, en la etapa de reorganización de los sectores políticos de izquierda que, además, atravesaron un debate también amargo en la década sobre la derrota de la insurrección.
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CAMPAÑAS ELECTORALES: 1983
Jaime Lusinchi obtuvo el triunfo electoral en 1983, con un slogan decisivo: "Jaime es como tú". Ya o había intentado abanderarse en Acción Democrática hacia 1978, con otro de buen impacto: "Poder de base", pero - ya la historia lo ha demostrado - muestra, hay reveses que, a la postre, se convierten en victoria.
La tarjeta de muestra tiene, en su reverso, una concisa alusión biográfica. Se trataba de un dirigente de reconocida trayectoria parlamentaria y partidista. Y esto, rapidamente, nos da ocasión para observar que las posibilidades de una candidatura presidencial - antes - pasaba por el desempeño realizado fundamentalmente desde Caracas. La proyección nacional tenía por principal escenario, la labor senatorial o diputacional. La descentralización cambió tales proyecciones y posibilidades.
LB
La tarjeta de muestra tiene, en su reverso, una concisa alusión biográfica. Se trataba de un dirigente de reconocida trayectoria parlamentaria y partidista. Y esto, rapidamente, nos da ocasión para observar que las posibilidades de una candidatura presidencial - antes - pasaba por el desempeño realizado fundamentalmente desde Caracas. La proyección nacional tenía por principal escenario, la labor senatorial o diputacional. La descentralización cambió tales proyecciones y posibilidades.
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CAMPAÑAS ELECTORALES: 1983
Hacia 1983, surgió la candidatura presidencial de Jorge Olavarría, el perseguido e hiperactivo editor de la revista "Resumen", una de las mejores que ha conocido el país en materia política. De reconocida inteligencia, concibió el Proyecto de la Nueva República, presentándolo en los más diversos ámbitos.
Vehemente, no rehuyó discusión alguna. Destacado líder de opinión, ejemplificó también la calidad del liderazgo político y de opinión. Un liderazgo que no encaja muy bien en la célebre díada derecha-izquierda.
LB
Vehemente, no rehuyó discusión alguna. Destacado líder de opinión, ejemplificó también la calidad del liderazgo político y de opinión. Un liderazgo que no encaja muy bien en la célebre díada derecha-izquierda.
LB
CAMPAÑAS ELECTORALES: 1963
De acuerdo con la prensa escrita
de la época, como ya había ocurrido en 1958, los grandes avisos son frecuentes
en 1963. Para la época, seguramente costosos, pero – a diferencia de la nuestra
– traen más textos que diseño y diagramación. Quizá la radio, más que la
televisión, era decisiva en la transmisión del mensaje. Y no se requería de
expertos foráneos, como ocurrió después, ni de la guerra de encuestas.
Luce interesante la posibilidad
de una historia de las campañas electorales venezolanas, desde la propia
campaña electoral. Es decir, dando cuenta de la estrategia electoral, la
identificación y conquista de los sectores decisivos, el diseño publicitario,
la disciplina de los candidatos, el ingenio de sus colaboradores, la
capacitación de sus cuadros electorales, los estudios de opinión, la
movilización de masas, el discurso, el “souvenir”, etc. Y, por supuesto, el éxito como el fracaso de
los diferentes aspirantes, habida cuenta de los “issues” de campaña que
lograron imponer, resistir o – en definitiva – lidiar.
Una historia de las campañas
electorales significa también hurgar en
los viejos y sobrevivientes archivos de los organismos electorales y, como
ocurría, de las diligencias y decisiones judiciales. Hay mucha tela que cortar
y no sólo por la mera curiosidad histórica y, agregaríamos, antropológica, sino
por el interés que ahora los consultores puedan demostrar.No olvidemos que una historia de las campañas, es la del Consejo Supremo/Nacional Electoral, la de su conformación, eficacia, diligencia, aciertos y desaciertos. Incluyendo la capacidad y habilidad política de quienes lo encabezaron, pues, esta capacidad y habilidad no es monopolio de los profesionales de la política partidista.
Completando nuestros enunciados
sobre 1963, no es fácil trasladar a los
actores políticos de una época a otra, pero sí adivinar que – a modo de
ilustración – ahora sería difícil “vender” a un candidato como Leoni, pero
también convenir en lo relativo de la apreciación, pues, por distintas
circunstancias, lo era con Carlos Andrés Pérez en 1973. Empero, todos sabemos
lo que ocurrió, gracias a una adecuada estrategia, convirtiendo sus debilidades
como candidato (ministro-policía, etc.) en ventaja (democracia con energía).
Para concluir estas apretadas notas, solamente debemos mencionar una distinción
entre aquellos tiempos y el nuestro: el reconocimiento hacia los partidos, la
política y quienes la hacen.
Digamos, el oficio con sus propias e intransferibles exigencias, aunque - también importa reconocerlo - realizado por quienes gozaban de reputación, prestancia o prestigio para ello. La antipolítica todavía no había llegado a nuestras riberas. Además, el recuerdo de la dictadura estaba reciente, pero - igualmente - cursaban otros acontecimientos que ponían a prueba a las instituciones. Éste es el dato fundamental.
Finalmente, una curiosidad: sorprende que ciertas personalidades hayan contado con el reconocimiento inmediato de la ciudadanía, familiarizada con el nombre y la estampa. Tarda en diluirse, pero - cuando lo hace - es completamente, y - quien gozó de tanta fama - entra en un anonimato sorprendente, excepto para los historiadores. ¿Tardan en diluirse en una o cuatro generaciones?
Finalmente, una curiosidad: sorprende que ciertas personalidades hayan contado con el reconocimiento inmediato de la ciudadanía, familiarizada con el nombre y la estampa. Tarda en diluirse, pero - cuando lo hace - es completamente, y - quien gozó de tanta fama - entra en un anonimato sorprendente, excepto para los historiadores. ¿Tardan en diluirse en una o cuatro generaciones?
LB
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