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domingo, 27 de mayo de 2018

BREVE MANUAL DE DEPENDENTOLOGÍA

De las vergüenzas al aire
Luis Barragán

Los viejos manuales de la dependencia, levantaron toda suerte de sospechas sobre las inversiones extranjeras y, aún las más modestas y convencionales, dijeron responder a la ferocidad de un imperialismo que, por supuesto, no se entiende sin sus lacayos. Hoy, los sobrevivientes países del socialismo real, desesperan por ellas, deseándolas masivas con la garantía de una radical flexibilidad laboral, y – no faltaba más – China misma las ensaya, sin el menor escrúpulo.

Por las consabidas realidades venezolanas, la empresa Alimentos Kellogg’s, semanas atrás, anunció la cesación de sus operaciones en el patio, previa liquidación de sus empleados, realizando – señaló – el debido pago de los salarios, beneficios y prestaciones sociales de los trabajadores.  No había transcurrido un par de horas, cuando Nicolás Maduro, en uno de sus conocidos ataques histriónicos, anunció la ocupación y continuidad de la empresa que, por cierto, hizo un justo reclamo de la marca, procurándole una distinta y falsa narrativa.

Asediados por miles de circunstancias, tanto o más graves,  el hecho se deslizó para abultar lo que se esconde debajo de la alfombra y, junto al militante silencio de los más afamados teóricos u opinantes de la dependencia, quedarán centenares de personas literalmente en la calle y, por supuesto, el obrero calificado, ilustrando el caso, que gozaba de una envidiable estabilidad e ingresos regulares, sin capacidad alguna de ahorros, ingresará a los sectores marginales y, rápidamente, perderá lo poco o mucho que había logrado con sus propios esfuerzos. Valga el contraste,  una empresa que también se hizo tradición del paladar, como la Kellogg’s, no dará paso a otra que se le aproxime - unos mil kilómetros siquiera - a su eficaz desempeño, sino a lo que muy bien representa una caja CLAP, con productos desconocidos de una muy escasa calidad, cumplimentando una burda, incondicional y desesperada importación que le permite a empresas foráneas – por guyanesas que fueran – hacerse de un “mercado” al que, simplemente, le hacen el favor, arriesgando los pagos, sin la menor competencia.

Seguridad y soberanía alimentaria aparte, el relato y metarrelato madurista, algo que va más allá de la narrativa, como expresión en boga, nos permite evocar una de las grandes banderas del llamado mayo francés y su perfomance freudo-marxista que el tiempo ubicó en su justo lugar: la ocupación obrera de las fábricas. Y es que, a cincuenta años de aquélla importante movilización estudiantil, convertida en fórmula de una abismal simplicidad, el mito – de un modo u otro – sobrevive.

Partidarios también de la autogestión, desde  una temprana juventud, portadora de una complejidad en la que muchos no suelen ahora reparar, se ha elevado a un monumental y criminal disparate en las hormas del socialismo rentístico, igualmente agotado por estos años. La afectación y posterior suerte que corrió la Agroisleña, bastará para dibujar la bastardía de un régimen que versa en torno a las más anacrónicas consignas y, temeroso - por naturaleza - del libre mercado que lo descalabrará políticamente, llama ocupación obrera o autogestión, el insólito acto de estafa y ladronismo que ejerce, aunque quiebre las que fueron experiencias exitosas o relativamente exitosas,  y los burócratas – disfrazados de obreros – hagan subasta de carroñería para huir del país lo más pronto posible, añadida la correspondiente solicitud de asilo político.

Dos obras de ficción nos permiten reflexionar respecto al largo trecho existente, entre lo que se dijo y quedó de las revueltas parisinas de 1968, y lo que se pretende decir y espectralmente queda al avanzar un nuevo siglo. En “La algarabía” de Jorge Semprún (Plaza & Janés, Barcelona, 1982), el autor escenifica el triunfo de los movimientos que hicieron de Nanterre y La Sorbona, su mejor escenario, devastando a la Francia de entonces, bajo la inevitable pugna de las organizaciones ultraizquierdistas que convertían la aparición y aceptación de un lupanar, en objeto de una inútil disertación teórico-marxista; y, aunque se diga fruto de una inspirada reflexión académica, “La política económica bolivariana (PEB) y los dilemas de la transición socialista en Venezuela” (CEPES-Monte Ávila Editores, Caracas, 2010), bien nos adentra en la tragedia que todavía vivimos, la del contramilagro de quebrar impunemente a un país -  para más señas – petrolero.

La Kellogg’s, se irá y podrá volver ya superado  el régimen, pero las anacrónicas consignas de ocasión, quedarán tan definitivamente desterradas, como el relato y metarrelato de una aventura socialista que, además  de conculcar las libertades públicas y personales, nos ha reducido textualmente al hambre y a la miseria. Y sorprenderá a quienes, asidos a las vetustas creencias, manías y convicciones,  ideológicamente quedarán con las vergüenzas al aire.

Ilustración: Pieza de Efraín Ugueto.
28/05/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/32718-de-las-vergueenzas-al-aire 

jueves, 25 de diciembre de 2014

CONTRASTE

El Troudi, ¿tú sabes algo?
Nicomedes Febres

* El señor El Troudi, con su cara de nerd y habiendo sido ex presidente del Metro, y uno de los pocos que fue fugaz ministro de planificación de este régimen, donde laboró destruyendo el país el sempiterno Giordani, debe ser ahora ministro del poder popular para la reconstrucción del puente de Santa Cecilia en la autopista del este, pues siempre aparece declarando sobre el tema. Soy usuario cotidiano de ese mamotreto, que no aumentó el número de canales, donde pusieron los canales con el peralte al revés y cuando uno quiere ir hacia la izquierda parece que el carro se va a voltear; que trancó la autopista por meses y construyó las bases del puente frente a La Carlota a ambos lados, los cuales no van a ningún lado y del elevado cercano de la Francisco de Miranda, donde, porque tiraron las bases sin colocar drenajes, cada semana se levanta el pavimento y hay que reparar la vía. Pero ayer, lo del señor El Troudi fue de antología por la autopista cerrada al tráfico, las vías alternas colapsadas, desde Puente Veracruz, donde había que superar el embotellamiento dominguero causado por el Sambil y sus millones de visitantes llegados del oeste de la ciudad. Haciendo un aparte, no sé si Salomón Cohén, presidente del centro comercial registró en el CNE, como nombre de partido político la palabra Sambil, porque arrastraría más devotos que el gobierno y la oposición juntos. Aquello era una riada de gente presurosa metiéndose en el local y colapsando las vías alternas. Si el señor Cohén se lanza a presidente que cuente con mi apoyo pues logró conciliar el oeste con el este, que la gente del oeste haga un viaje de ficción a Mayami sin agotar sus dólares ni usar el cupo de CADIVI, y le dio un tatequieto a cualquier ilusión socialista contra el mercado, un verdadero milagro del señor Cohén, pues.
Volviendo a la querella contra El Troudi, la avenida Francisco de Miranda, la Rio de Janeiro, el Boulevard de El Cafetal, en fin todo el este de la ciudad, día domingo antes de navidad, fue ayer un verdadero pandemonio de carros. Como diría un conductor compañero de infortunios a mi lado: “En esta vaina lo único que falta son los corredores de un maratón dominical”. De modo que el reto que le falta a El Troudi, para superarse, es trancar la autopista a las 7 de la mañana un viernes de quincena para ver como se ve la ciudad embotellada. Por eso la pertinencia de la pregunta: El Troudi, mijo, tú sabes algo de algo?

* La foto del día es del padre Carlos Borges, capellán del ejército gomecista y uno de nuestros grandes poetas eróticos, que en estos días es mejor obviar y cuya obra más conocida y púdica es La Confesión, alguna de cuyas estrofas dicen así:

Acúsome, padre, de un mal pensamiento
que en las Ursulinas me inspiró Satán,
al ver en el vasto jardín del convento
pasearse una monja con el capellán.

Padre, en el espejo miro con orgullo
de virgen intacta mi piel de satín,
el mórbido seno de erecto *******,
los hombros torneados color de jazmín.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10205049539738921&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=1&theater

Más fantasía, por favor
Nicomedes Febres

* Que la desaprobación del régimen por el pueblo llano no vaya acompañada de un proporcional ascenso de apoyo a la oposición tiene dos lecturas, más allá de la hegemonía comunicacional del régimen. La primera es que, como el gobierno vive equivocado creyendo que esto es una revolución, la oposición no se hace sentir para que el gobierno se siga equivocando y al final, por simple inercia, la gente se volcará contra el mal gobierno. Esta lectura es posible y efectiva, siempre y cuando la oposición este haciendo el trabajo organizativo. La otra lectura es que la oposición no sabe vender fantasías al pueblo llano, lo cual es nefasto. El meollo del éxito en la política es saber vender fantasías, no importa si son posibles o no, no importa si son verdaderas o no. Especialmente después de un vendedor tan fantasioso, reiterativo y mentiroso como el difunto que se pasaba todo el día ofreciendo sueños en la pantalla de televisión. Pero cada fantasía debe estar a la altura del nivel del iluso. Por eso la conexión con el pueblo es vital. En reuniones estratégicas me he encontrado con gente inteligente y preparada que no abandona sus prejuicios de clase media y se abrazan a la estrategia de “decir la verdad”; una verdad que el pueblo llano ni entiende ni le interesa y con frecuencia no comparte, pues sus necesidades son más inmediatas y más urgentes. No se trata que el pueblo llano es malo o ignorante, se trata que algunos valores como la justicia, el amor a la patria, el futuro, la libertad, no tienen el arraigo cultural entre ellos y que sí tienen en la clase media, poseedora de los más profundos valores de una sociedad. De allí la pertinencia de nuestro filósofo mayor Eudomar Santos que lo define: Como vaya viniendo le vamos dando.

No es desde la crítica, el lamento y la quejadera que se construye la fantasía de un mundo mejor que supere la fuerza de la inercia existente. Se debe dibujar un mundo mejor, posible, feliz y a la medida del ilusionado. Pongo como ejemplo la seducción amorosa para, quizás, hacerme entender mejor. No se puede seducir a una muchacha de los sectores marginales hablándole de un hipotético viaje romántico a París callejeando por los bulevares de la ribera izquierda del Sena y desayunando en el mercado de Saint German antes de visitar galerías y anticuarios en la Rue de Seine o la Bonaparte; o de las delicias de un paseo en la cubierta de un barco, a la hora del ocaso, por el Danubio entre Buda y Pest y oyendo a una orquesta de cámara tocar los valses de Strauss y tomando champán. Parece más atractivo y comprensible hablarle de una semana de amor y lujuria desenfrenada frente al mar en una posada cercana a playa Culito en el litoral central, comiendo parguito frito y tostones con una Polar bien fría. O amancebado entre el sexo y la laxitud en un motel de El Junquito, caminando entre pinos y hortensias en medio del frío del páramo de Ño Pastor y desayunando chicharrón, cachapa y cochino frito.
Pero, para que esto se haga realidad debe haber unidad en el mensaje, neutralizarse a los arrechitos de tablero y sifrinos que restan y no suman y hacer entender a la gente la naturaleza del juego político. Acabamos de ver un espectáculo como pocos en la vida con la caída por inocente del señor maduro por parte de los Castro. Les aseguro que los Castro le dijeron a maduro, así, como de pasadita y de salida, y como algo sin importancia, lo de las conversaciones con los gringos, pero el tipo no cayó en cuenta por estar en las nebulosas pensando en la “revolución”. No hay peor sordo que el que no quiere oír ni ciego que el que no quiere ver.
* La foto del día es una tarjeta de presentación de la librería del maestro Prieto Figueroa a comienzos de los años 1940. La mayoría de la gente joven no sabe hoy quién fue el maestro Prieto, quién nunca fue santo de mi devoción, pero era un hombre honorable.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10205057410095675&set=a.2324650196458.132741.1255727869&type=1&theater

domingo, 12 de agosto de 2012

NOTA DE OCASIÓN

Haiman El Troudi, presidente del Metro de Caracas, hae poco entrevistado por José Vicente Rangel. Nada extraordinario, lo de rutina. Claro, hay mucha tela que cortar sobre quien fue ministro planificador y ahora transportista del Estado. Sin embargo, llama la atención nuevamente esa versión esgrimida de un gobierno asediado o limitado por la crisis económica, las circunstancias políticas, etc.  Quizá huelga comentar los 900 y tantos miles de millones de dólares que ha acumulado el chavezato por todos estos años y el inmenso como inédito poder político con el que ha contado....Ahora, Rangel halaga al gobernante que se interesa por Bolívar que ya es actor, está en la calle: conectar a Bolívar con su pueblo...El rostro de Bolívar  no significa desechar el conocido. Palabras más, palabras menos: ocioso un debate al respecto. Y esto lo dice Rangel....

LB

viernes, 15 de junio de 2012

LA SALIDA QUE ACONSEJA UN FUNCIONARIO QUE NO LA TIENE

CIUDAD CARACAS, 15 de Junio de 2012
Cuestionario para candidatos
HAIMAN EL TROUDI (*)

Dispuesto el escenario electoral, le corresponde a la población inscrita en el CNE, evaluar las distintas opciones presidenciales a fin de formarse una opinión y decidir su voto. El programa de gobierno y las propuestas concretas presentados por los candidatos deben constituir el insumo primario para el elector.
Hugo Chávez ha delineado sus objetivos históricos, nacionales y estratégicos, al tiempo que su Comando de Campaña ha distribuido ampliamente los contenidos programáticos consignados durante la inscripción candidatural. Propone nutrir su proyecto con las iniciativas populares y convertir la resultante en Ley, en el marco del Segundo Plan Socialista de la Nación.
Henrique Capriles no ha esbozado aún su plan de gobierno en términos de proyecto nacional; el país sigue a la espera, por lo menos, de la presentación de las líneas gruesas de los postulados consignados ante el CNE, por ahora es un plan secreto. En todo caso, los acuerdos de la MUD en el marco de sus primarias, si se conocen y no se sabe si se trata de un mismo documento, por cierto impregnado del rocío neoliberal.
Sin lugar a dudas, la visión estratégica y el modelo de país que cada quien encarne y defienda orientará la acción futura de gobierno. De allí que tales asuntos deben copar la atención nacional. Evitando los ofrecimientos proselitistas y el marketing electoral, el fondo debe primar sobre las formas de la campaña.
El ciudadano de a pie, concretamente puede ir bajando a tierra las cuestiones abstractas de los planes de gobierno si utiliza el cuestionario de lo cotidiano como recurso pedagógico. De allí que nos ha dado por preparar una serie de preguntas en la idea de encuadrar a cada candidato en su justa dimensión:
—¿En materia de seguridad social cuáles serán sus principales medidas?
—Capriles: Alargar la edad de jubilación, recortes de las pensiones y privatizar el IVSS.
Chávez: Universalizar el beneficio del IVSS, profundizar la Gran Misión en Amor Mayor, seguir flexibilizando las cotizaciones y otorgando subsidios a aquellos casos que lo ameriten.
—¿Cuál será su plan de vivienda?
—Capriles: Reimplementar los créditos indexados y las cuotas balón; se dará un cheque de 20 mil bolívares para que cada quien arregle su rancho; reprivatizar Sidor y las cementeras; quien quiera una vivienda debe dar una inicial y el banco le financia el resto a tasas del mercado.
Chávez: Consolidar la Gran Misión Vivienda Venezuela; activar aún más la participación del pueblo organizado en la autoconstrucción de viviendas; fortalecer la industria siderúrgica y cementera; otorgar subsidios y cuotas preferenciales a quienes no dispongan de medios y vivan bajo condiciones de miseria.
—¿Cómo dará soporte financiero al desarrollo nacional?
—Capriles: Aportes del FMI y del Banco Mundial; créditos de la banca privada; incremento del IVA; eliminación de los subsidios; desregulación de las tasas de interés; devaluación de la moneda y desmontaje del control de cambio.
Chávez: Fonden, Fondo Chino-Venezolano; cobro justo de las regalías petroleras; mayores aportes al ISLR de quienes más tienen.
—¿Cuál será su política en torno a las misiones?
—Capriles: Darle amplia participación al sector privado en todos los casos, por ejemplo entregar en comodato los CDI a las clínicas privadas, convertir a Mercal en una franquicia, etc.; eliminar la política de subsidios y programar el pago de los beneficios: pago de las canaimitas y los libros escolares; pago en los infocentros, etc.
Chávez: Seguir empoderando al pueblo de las misiones y darle rango constitucional; institucionalizar las existentes y crear nuevas misiones para atender las problemáticas que aquejan a la población.
—¿Cómo combatirá la pobreza y el desempleo?
—Capriles: Permitiendo que los empresarios especulen siempre que den empleo; reduciendo el pago de impuestos a las empresas para que estas aumenten la oferta y con ello el pueblo disponga de mayor cantidad de bienes y servicios; liberando los precios para que el sector productivo tenga incentivos para invertir; aplicando el programa del primer empleo a la española; atrayendo inversión extranjera vía mano de obra barata y estímulos arancelarios.
Chávez: Expandiendo los beneficios sociales; manteniendo la escala móvil de salarios todos los años; acrecentando la capacitación técnica y el estudio; creando empresas comunales; diversificando el tejido productivo nacional; forjando alianzas con empresarios nacionalistas y no especuladores; aumentando la cooperación con países aliados en el marco de la complementariedad y la solidaridad internacional.
—¿Qué hará con Pdvsa?
—Capriles: Obligarla a que sólo cumpla una función productiva y comercial; darle su administración a una ONG; reenganchar a los despedidos por el paro petrolero; disminuir las regalías y el pago de impuestos a las empresas transnacionales interesadas en invertir en el territorio venezolano.
Chávez: Proseguir en la política de alianzas estratégicas con soberanía nacional sobre los recursos; seguir transitando el sendero de la siembra petrolera; involucrarla en la resolución de problemas sociales; mantener la cohesión dentro de la OPEP.
—¿Cómo piensa incentivar el desarrollo agrícola?
—Capriles: Devolver las tierras de los latifundios; avanzar en cultivos para producir biocombustibles; hacer uso de las transgénicos y los agroquímicos para incrementar las cosechas.
Chávez: Sostener la política de erradicación de los latifundios y las tierras ociosas; aumentar el otorgamiento de tierras, créditos, maquinaria, insumos y el acompañamiento técnico a los trabajadores del campo; expandir la superficie bajo riego; democratizar el acceso al financiamiento e incrementar la cartera agrícola obligatoria de la banca; profundizar la política de industrialización de la agricultura.
Sobran las preguntas, por razones de espacio dejamos las nuestras hasta acá. Cada cual haga su propia interpelación y compare.
Lo que es del cura va para la iglesia, y en este caso no hay lugar a dudas: la Revolución Bolivariana recogerá su cosecha madurada por el amor popular este 7 de octubre. Chávez es garantía de paz y gobernabilidad democrática.
(*) Presidente Cametro