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sábado, 24 de diciembre de 2016

LA LLAMADA QUE ELLA EXTRAÑA

La llamada (a cuatro manos)
Elizabeth Araujo

Al final de ese largo pasillo del año, que son las navidades, los amigos suelen telefonearse y reanudar los lazos que les unen. Desde hace tiempo, Omar y yo disfrutamos de las llamadas de Teodoro. Con ese tono fuerte que sale de su garganta Teodoro nos reitera su amistad sin decírnoslo, sin excesos ni edulcorantes, y ello nos anima porque son días en los que la nostalgia trata de colarse por las ventanas. Teodoro Petkoff es un símbolo de incorruptible valentía y honestidad intelectual. Por eso se le admira y se le respeta. Otros que lo conocen mejor, porque compartieron con él incontables aventuras y horas oscuras, sabrán valorar esa alegría que genera su “¡qué hubo!” repentino. Son apenas unos segundos, y poco se habla de política. De pronto, se despide con una suerte de regaño más que de saludo: “Que pasen unas buenas navidades, pues”. A nosotros, nos funciona como talismán para los días del nuevo año que está por llegar. Hoy lo llamaremos.

Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10153945073265947&set=a.60691680946.82218.725470946&type=3&theater

miércoles, 8 de julio de 2015

QUEJA

Érase un bardo
Guido Sosola


Motivo de la nostalgia por los tiempos ya idos en Venezuela, sabemos que Joan Manuel Serrat ha reiniciado una gira artística por España que aspira a repetirla en América Latina.  Fue tanto el impacto que tuvo en nuestro país hacia las postrimerías de los sesenta (por supuesto, del XX), musicalizador de una poesía de propia y ajena inspiración, orgulloso de un catalán de rebeldía hoy insospechada en el reino de Franco, que masificó definitivamente su nombre luego de presentarse de la mano de Gilberto Correa en “De fiesta con Venevisión”, antes que pudiera hacerlo Renny Ottolina que olfateó sus distancias con el género, como después lo pudo comprobar con el impase que tuvo con Gloria Martín, mil veces radiado, y quedó como objeto de culto de una secta que lo disfrutaba en clara competencia con Víctor Jara, Mercedes Sosa y la Nueva Trova Cubana.

Ya tiene demasiados años que no viene por estos lares, casualmente los propios de una crisis política que ahora ha estallado económicamente, debido a los lastres que nunca fueron corregidos. Demasiado asiduo, no pasaba el año sin dejarse escuchar acá, volvió con Joaquín Sabina ya tarde para emular el fenómeno que siempre fue.

Érase del bardo celebrado por todo el mundo que hasta Caldera II condecoró por la decidida influencia de una admiradora del elenco gubernamental, agotador de todas las entradas. María Gómez tenía la exclusiva de sus presentaciones que, no sabemos, si en el contrato contemplaba una salutación a página entera por su estancia caraqueña, costosísima siempre en la prensa, o constituía el adicional y expresivo agradecimiento que recogía el de los miles de admiradores, como puede apreciarse en una muestra de El Nacional de mediados de los ochenta.

Siempre lo escuchamos y lo celebramos, permitiéndonos dos anécdotas: la una, reveladora de la presunción que distinguía a sus fanáticos, acudíamos a la última presentación celosos de la butaca del patio o el foso de la orquesta, hallándonos a un viejo amigo de ínfulas intelectuales en una ocasión que, sorprendido, quiso aleccionarnos sobre Serrat, todavía disgustado porque no pudo hacerlo con la primera o la segunda presentación; y, la otra, la protesta que hicimos cuando “agarró de sopa” a Simón Díaz, gritándole hasta enfurecer a mi esposa, incluso, por el cambio de los arreglos de algunas piezas que nos alejaban demasiado del sobrio cantautor que fue. Valga la acotación, le rendimos tributo a teloneros venezolanos como Ada Josefina Riera de la que nunca supimos más, a la Elisa Rego que levantó nuestros prejuicios siendo la única vez que Serrat reconoció al cantante que lo precedía, o a la maravilla de Jesús Sevillano que hizo temblar El Poliedro ya no sabemos en qué fecha, antecediéndolo con infinita modestia.

Serrat asumió el compromiso político a su modo, interpretando sus canciones en Santiago cuando Pinochet se largó del poder, motivo de sus denuestos. Un acierto que no ha repetido en Venezuela, evidentemente simpatizador de Chávez Frías al que defendió (http://www.eluniversal.com/2009/02/23/til_ava_serrat-defendio-a-ch_23A2234529).

Tuvo y tiene derecho a hacerlo, como el de rectificar habida cuenta de lo que ha acontecido en la Venezuela que siempre lo aplaudió, aunque la secta serrateana pase el dato por alto. Es un artista profesional a quien no se le puede tampoco pedir la perfección de sus opiniones y posturas en lo político: calificada de "profesión difícil, extraña y maquiavélica", el "oficio de los políticos, es la forma que tienen los pueblos para defenderse en un sistema democrático" y, por ello, "soy un hombre preocupado por la política, sobre todo para defenderme, a mí, a mi familia, a mi barrio, a mi ciudad"; luego, despacha una disyuntiva equivocada como la de “odio (a)  la política, por eso amo la vida”, como refiriera a Elizabeth Fuentes (El Nacional, Caracas,  10/11/85).

Que simpatice con Chávez Frías o su heredero, como lo hizo en reclamo de su amistad con Felipe González, reiteramos, está en su derecho así tenga el deber de informarse sobre el acontecer real y profunda del país, pero nos aterroriza esta sospecha cada vez más fundada: no viene a Caracas, porque “sin leal, no hay lopa”. Podrá parecer una simplicidad, aunque los hechos demuestran su desapego, olvido, indiferencia que su secta olvida, la misma que le ha atribuido diez mil virtudes y, entre ellas, una preclaridad política que no está en el intransferible deber de tenerla.

Lo seguimos escuchando con admiración, como se puede hacerlo con Silvio Rodríguez y, al mismo tiempo, conservar en el estante íntimo del hogar a Jorge Luis Borges junto a Julio Cortázar. Quien exclusivamente saludaba al público de galería, antes y después de cantar, proclamando a los vencidos y olvidados de la Tierra, nos remite únicamente a su vieja música y letra.
guidososola@yandex.com

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinioncultural/23439-erase-un-bardo

miércoles, 9 de noviembre de 2011

DESTABUIZADORA


EL NACIONAL - SÁBADO 05 DE NOVIEMBRE DE 2011 PAPEL LITERARIO/3
Para un pleno Sexo sin tabú
El sentido editorial que la autora da a esta compilación es muy diáfano y ligero
JOSÉ ANTONIO PARRA

Sexo sin tabú aborda la sexualidad y las prácticas de uso comú n en ese contex to en la contemporaneidad.

Como una recopilación de su columna homónima en el diario El Nacional, Elizabeth Araujo echa una mirada a las diversas formas como se presenta esa faceta de lo humano. Con aspectos anatómicos, así como relativos al imaginario y haciendo una panorámica a los consejos para una sana práctica de esta función, el lector es ilustrado acerca de las modalidades que están en boga en la actualidad.

El sentido editorial que la autora da a esta compilación es muy diáfano y ligero; de modo que el público va paulatinamente sumergiéndose en el mundo de la corporeidad orientada a la búsqueda y satisfacción del placer. Es una panorámica a través de los muchos rostros del deseo. El lenguaje con el que la que la escritora dialoga con esta temática humana es claro y sin ninguna carga moralista, Araujo no hace en absoluto juicios de valor que no vendrían al caso en una época en la que el sexo y la carga erótica están en un primer plano, sobre todo con la Internet y la inundación mediática.

De igual forma, la periodista hace referencia con toda propiedad a estudios serios llevados a cabo en el ámbito de la sexualidad. Su perspectiva, en este sentido, está revestida de una cierta profundidad que no cae en "complicaciones". Es una lectura que hace mención a los investigadores norteamericanos de antaño, Masters y Johnson y al célebre informe Kinsey, como puntos de partida para centrarse en las prácticas sexuales de la localidad venezolana. Así, son abordadas opiniones de especialistas autóctonos como la psicóloga y psicoanalista lacaniana, Ruth Hernández Boscán, de manera de arrojar luz sobre el comportamiento del venezolano a la hora de relacionarse con el sexo. De nuevo, la óptica es liberadora e ilustra a la persona en el encuentro consigo misma y en el hallazgo de su identidad como parte de un grupo de pertenencia, aclarando la desoladora creencia de que se está sólo en alguno u otro hábito de lo erótico.

La aproximación que hace Araujo es "paulatina" en el sentido que presenta en primer plano una geografía de la anatomía sexual en relación al falo y la vagina, así como al muy comentado Punto G, por ejemplo. La morfología humana es mostrada con mucha sobriedad.

Aspectos que en algún momento han entrado en la dimensión de la fábula, como el tamaño del pene y la forma como la mujer alcanza el orgasmo son desmitificados. Así, este libro presenta una mirada sosegada y que en ningún momento busca escandalizar, sino vincular a la persona interesada en estos aspectos con su propio cuerpo y entorno.

C omo segundo acercamiento, el texto aborda el imaginario que se da "entre gustos y colores", de modo de entrar en una constelación de la práctica sexual sana.

Los territorios de la fantasía y de aquello que se considera tabú son vistos en el clima de un periodismo serio. Las representaciones que redefinen a la pareja, y al individuo mismo en el espectro del sexo en grupo, los intercambios sexuales o swinger, la bisexualidad, la homosexualidad y las tipologías límites del sexo --entre otras modalidades-- son comentados haciendo referencia a casos reales de venezolanos anónimos y de personas que bien podrían habitar el vecindario y los contextos familiares al individuo de hoy.

El análisis de contraculturas de la naturaleza de los góticos; que ya en el presente andan rozando los treinta y tantos años, así como lo intenso que podrían resultar el fetichismo o el sexo de naturaleza más que clandestina, son desglosados con un lenguaje franco. Aspectos tan sutiles como las feromonas y el poder de los perfumes, así como hábitos que sorprendieron al mundo, del estilo de la asfixia que llevó a la muerte a David Carradine, son parte de este "carrusel"; que aparte de clarificar tópicos de lo "humano-delicioso", persiguen el disfrute de una vida plena y saludable.

Sin duda alguna, que el discurso de la autora para nada cae en el amarillismo y, por el contrario, pretende serenar a la persona de la actualidad en relación con las "rutinas" que se han vuelto cotidianas en esta era de lo hiperacelerado y lo masivo.

La última sección de este repertorio presenta al público una serie de "consejos" en lo relativo a una sexualidad saludable. De nuevo, la periodista ilustra los tópicos tratados con opiniones de profesionales y hace referencia a analogías y metáforas que se dan en el mundo de hoy. Temas como el simbolismo del sexo en el espacio de lo lúdico y del fútbol, así como las lecturas que pueden ser hechas de la sexualidad desde el territorio del poder y de quienes lo ejercen, permitirán al interesado hacer una mirada alternativa al sexo.

Así, ésta es una invitación al enfoque fresco y actualizado que ofrece Sexo sin tabú. De más está decir que el lector se podrá vincular con estas regiones de lo humano sin caer en un análisis rebuscado. Este texto representa un paisaje nítido y sencillo de la escenografía del sexo contemporáneo. Más allá de las opiniones con las que son complementadas la multiplicidad de formas anatómicas e imaginarias, este trabajo es una perspectiva tranquila al goce que se da más allá del mero placer; un acercamiento en total conexión con el pulso de lo vital y de la erótica que implica la vivencia misma.

Fotografía: Omar Véliz