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martes, 21 de noviembre de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

Quizá nunca antes, en todo el planeta, ha ocurrido algo semejante a lo que acontece en la Venezuela de una ya estructurada perversión. De orígenes democráticos, suele olvidarse, el régimen niega cualquier respiro (y respiración) de libertad. Empero, esa implacable lógica de la que escapan pocos, justos y pecadores, se sintetiza radicalmente en la hora actual. Dinámica propia de un régimen de fuerza, si vas a las elecciones, es porque vas; si no vas, es porque no vas. Así se simple. Tómalo o lo dejas. Nada importa que garantía alguna exista. Total, hasta la tal constituyente dicta leyes dizque constitucionales. Para unos, se trata de la mera negación de ir a los comicios municipales; para otros, una vulgar oportunidad de figurar en tiempos que no lo podría hacer, como los normales. Para la mayoría que soporta con indignación la crisis, es resistirse. Es necesario desplazar a la dictadura, no jugar en su terreno. Hoy, estaba viva una consulta de los diligenciantes del diálogo con un sector , creemos, de salud. Fueron muy cuestionados, pero de lo que se trató es de cumplir con la formalidad. Ni en los medios más vistosos, sobresale la discrepancia. Todo esto, antes de cerrarse el debate de la Asamblea Nacional sobre República Dominica. La política de los hechos cumplidos. Por cierto, ayer sacaron del WhatsApp de la oposición asamblearia, a los miembros de la novel Fracción 16-Julio que, por mucho que se reclame como una fracción de la unidad, con integrantes cuyos partidos pertenecen a la MUD, mientras que otro, no, son expulsados de la única instancia de discusión - si es que la hay - en la AN. Todo, a pesar del discurso de Richard Blanco, el coordinador de la fracción, qe reiteró el propósito de la fracción, en el punto de información que apenas le dieron, a propósito de Ledezma. Incapacidad total de diálogo adentro, mientras se dicen capaces del diálogo hacia afuera. No dejo de leer la noticia de la campaña de Baruta y me asombra a cada instante. Viven !tiempos normales! y si la dictadura reconoce a la oposición, o supuesta oposición, el triunfo de una de estas opciones, tendrán que bailar pegado, muy pegado, suscitando una situación irregular y colaboracionista y, a la vez, cosa de nóminas y de contratos, atrayendo a la militancia del partido de oposición que  gane o diga ganar. Simulacro de la pluralidad, de la rivalidad cordial. Pasamos, desde hace un buen rato, de las elecciones semicompetitivas a las nada competitivas. Pero, he acá el alborozo: !estamos en campaña!
(LB)

Referencia: https://www.lapatilla.com/site/2017/11/21/completo-asi-se-desarrollo-el-debate-entre-los-candidatos-del-municipio-baruta/

domingo, 1 de diciembre de 2013

MUNICIPALIA

Una nota municipal
Luis Barragán


Convengamos, la vida edilicia adquiere dimensiones y ámbitos insospechados por la Venezuela ingenua y rural que fuimos.  Hoy, víctimas de un peculiar proceso de desurbanización, la futura transición democrática obliga a un nuevo municipalismo que tiene por deber fundamental el de reivindicar al municipio mismo.

El asedio del aparataje comunal y el presupuesto paralelo, ameritan de una mejor y más decidida respuesta de la oposición frente a las ínfulas cretinas del poder central. Por supuesto, faltan más alcaldías en nuestro país, a objeto de solventar los problemas que tanto fuerzan a una atención pormenorizada, cercana, sostenida y quirúrgica, pero también contextualizarlas en una economía productiva e independiente, capaz de hacerlas viables y sustentables.

Inevitable, inscribimos el problema municipal en la perspectiva nacional de una agenda dificilísima de resistencia y superación del neoautoritarismo en boga. Por más elevada que sea la auto-estima, afilada la destreza y la voluntad política, incluyendo la simpatía natural, ningún alcalde ni concejal podrá sobrevivir a un injusto orden de cosas que obligan al sólido compromiso de valores y a la concertación de iniciativas y esfuerzos para transformarlo.

Muchas veces, la desesperada vanidad de los mandatarios locales, como si fuese suficiente para adelantar las etapas del personal proyecto político que los motiva, los lleva a diligenciar un entendimiento, así fuese a medias, con el poder central que hipoteca la fuerza y el compromiso de las comunidades a las que sirven, sirviéndose de ellas.  Otras, menosprecian la deliberación municipal, creyéndose perseguidos hasta por el portero de la sede.

Urgimos de la construcción de una cultura cívica y alternativa al autismo propiciado por el poder central, fundada en una radical honradez y comprobada eficacia de alcaldes y concejales, incluyendo a importantísimos funcionarios que designen. Urgencia propia de una etapa histórica de la cual debemos resposabilizarnos, incómodos frente al convencionalismo  y  a la supuesta normalidad de estos comicios.
http://www.noticierodigital.com/2013/12/una-nota-municipal/

lunes, 25 de noviembre de 2013

PERSPECTIVAS

½ coletilla (y municipalización del drama nacional)
Luis Barragán


Quienes integramos la Movida Parlamentaria,  recientemente cruzamos el Cuyuní sin salir de la patria venezolana, ejercitando la soberanía territorial en nombre y en representación de la soberanía popular que representamos. El gobierno de este lado, no ha estado a la altura de las circunstancias y, temeroso, ha sido complaciente con el del otro lado, por cierto, comprobadamente agresivo.

Municipalización el drama nacional

Creído un axioma, los comicios municipales no siempre estelarizan los más específicos, cercanos y palpables problemas de la vida ciudadana. Es lo deseable y constatable cuando los celebramos en tiempos de normalidad democrática, actualizando una institucionalidad capaz de procesar las demandas, incluyendo a las nada urgentes.

El drama reside en la precariedad y hasta inexistencia de la referida institucionalidad, postergando hasta las más modestas exigencias en nombre del fortalecimiento y sobreimposición del poder central que agenda o pretende agendar la más remota vicisitud local. Y, por consiguiente, las campañas electorales escapan de la inmediatez, remitiéndonos a la crisis global, sistémica, abarcante y agobiadora que la demagogia no puede ya ocultar.

Es fácil comprobar la pérdida de autonomía de la municipalidad en Venezuela, además, violentada por la inconstitucional y corrupta incursión de un comunalismo desnaturalizador, por no citar la escasez de los recursos únicamente dispensados con propósitos propagandísticos y clientelares. Existen todavía urgencias monumentales que escapan del estricto ámbito edilicio, en materia de seguridad personal, desempleo, alimentación, vialidad, transportación, servicios públicos, etc., respondiendo al fracasado modelo socialista en curso.

Quisiera el madurato y quienes lo compiten en las esferas del poder establecido, que la oposición versara sobre los más disímiles asuntos catastrales, la señalización del tránsito automotor y la crónica local, mientras insiste en diseñar el definitivo colapso económicos que nos haga personal y socialmente dependientes de las directrices y dicterios habaneros.  Ello es imposible cuando está en juego el destino de todo un país en el que, por si fuese poco, está en peligro la propia municipalidad.

Por ello, lejos de nacionalizar los problemas municipales, dando cuenta de las más de trescientas realidades que van perdiendo sus contrastes, estamos frente a la municipalización del drama nacional que nos aqueja y explica. Esta es una campaña electoral que tiene por signo la necesaria derrota del proyecto totalitario, en lugar de la distracción por los problemas que tienen – subrayemos -  por necesarísima solución el cambio en la conducción del Estado, allanando el camino.

Aceptemos que ni siquiera Caracas y las principales ciudades del país, logran remediar por sí mismas los males si no abonan al esfuerzo de superar el modelo que las asfixia, restándole – valga acentuarlo – identidad.  Sabemos que el reconocimiento mismo de las realidades locales y regionales pasa por la derrota del madurato y sus aliados, como una consigna y una emergencia nacionales.

Hay sobradas lecciones históricas al respecto, pero la más llamativa acaeció en la España de abril de 1931 cuando la mayoritaria victoria opositora se convirtió en un plebiscito contra la monarquía, yéndose Alfonzo XIII. Dudamos que algo semejante ocurra acá, pues no existe la humildad ni el coraje indispensables para que Maduro reconozca su minoridad, largándose, pero – digamos – la peor diligencia es la que no se hace.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/9326451.asp