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domingo, 20 de mayo de 2018

REBELIÓN

De la helicoidización del parlamento
Luis Barragán


Suscribimos estas líneas, horas antes de la nueva estafa dictatorial que dicen llamar elecciones, bajo el impacto de las noticias de El Helicoide, lugar en el que los presos políticos y comunes han sido objeto – nuevamente – de las tropelías de un régimen que, así, pretende atemorizar a la población. Hemos compartido con familiares, defensores y relacionados en sus adyacencias tan intranquilas, angustiados  por la suerte de los corajudos prisioneros o, mejor, rehenes de guerra, porque no otra cosa  son, incluyendo a menores de edad y personas de diferentes nacionalidades.

De la sistemática, alevosa y continua violencia empleada, supimos los parlamentarios esta semana que concluye. La Guardia Nacional Bolivariana ha prohibido  el libre ejercicio del periodismo, impidiendo el paso de sus oficiantes a la sede legislativa y, cuando el resto de la cámara decidió acompañar a la comisión designada para que bajase a la esquina de San Francisco a buscar a los reporteros y camarógrafos, la respuesta fue helicoidizante.

El tristemente célebre coronel Lugo, cuyo nombre ya es imborrable en los anales de la historia parlamentaria,  además de agredir a quienes – se supone – gozamos de inmunidad parlamentaria y a los periodistas, tomó – faltando poco -  una costosa cámara y la estrelló contra el suelo, en un lance de la más tenebrosa  pedagogía. Por cierto, apenas cinco o siete zagaletones seguramente armados, partidarios de la dictadura, más distanciados, hicieron causa común con los agresores, porque ya no logran engañar y movilizar las otrora turbas de antes.

Huelga comentar sobre la indebida, como abusiva custodia militar de la sede legislativa, la cual hemos abordado en otra oportunidad (por ejemplo,  http://www.estudiosconstitucionales.com/REDIAJ/1225-1234.pdf); o del planteamiento   que hicimos un año atrás,  respecto a la necesidad de una ley que tipifique y sancione los delitos de violación de las inmunidades parlamentaria, desestimada nuevamente por los partidos dominantes de la Asamblea Nacional. Lo cierto es que, a las agresiones diarias que el hampa común arroja sobre las calles, cada día, se suman las del hampa política,  con o sin uniforme, como también ha acaecido con el reciente caso Tarazona en el estado Táchira.

Precisamente, el miércoles 16 nos enteramos de los sucesos de El Helicoide, intentando llegar a la sede administrativa de la Asamblea Nacional a pie, pues, ya no hay automóvil en casa, por las consabidas razones,  No fue posible, porque hay una aviesa cacería de los diputados que osen “patear” los alrededores, por grupetes violentos de  tan penosa profesión, y – al llamarnos Sara Lizarraga, con la novedad de El Helicoide – pasó a recogernos para apersonarnos en el lugar de los hechos.

19/05/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/32649-barragan-l
Ilustración: @LoretoJA.

jueves, 17 de mayo de 2018

SOS HELICOIDE

Fracción 16 de Julio alerta frente a cualquier versión interesada de la dictadura ante los hechos de El Helicoide

Apersonados los diputados Richard Blanco y Luis Barragán en las inmediaciones de El Helicoide, la Fracción 16 de Julio de la Asamblea Nacional no sólo manifiesta su preocupación sobre la suerte de las personas detenidas tan injustamente en ese organismo policial, sino la de los familiares, amigos y relacionados que se encuentran en vigilia a la espera de una respuesta oficial.

Consabido, son deplorables las condiciones en las que están los presos políticos, completamente a la merced de los caprichos y arbitrariedades de una dictadura carente de todo escrúpulo. Nunca antes, en la Venezuela contemporánea, se había visto un tratamiento tan inhumano, sistemáticamente retaliativo, decididamente empleado como un arma para el chantaje político, como ahora, intentando revertir por la fuerza la inmensa y contundente impopularidad de Maduro Moros.

Por lo demás, es necesario observar que la protesta de los reclusos políticos coincide con la de los reclusos comunes, por la constante violación de los derechos humanos, siendo falso que asistan a una confrontación entre los internos, según la interesada versión de sus custodios. Por fortuna, existe el suficiente testimonio, sobre todo, en las redes sociales que constituyen la única ventana en el duro contexto de la censura reinante, que nos impone de una justa y legítima rebelión ante las deplorables condiciones que sufren las personas detenidas.

La situación calamitosa de los detenidos en El Helicoide de Caracas, no dista de la que se vive en otras dependencias carcelarias del país que tienen como rehenes a los ciudadanos, fuesen dirigentes políticos o sociales, por luchar pacíficamente por el inmediato restablecimiento de las libertades públicas. Dóciles, la Fiscalía General y la Defensoría Pública no actúan con la debida diligencia, sino – al contrario – avalan los desafueros represivos, haciéndolos cómplices.

La Fracción 16 de Julio, cuyos integrantes mayoritariamente ya regresaron a sus regiones, luego de sesionar el martes 15 de los corrientes, se mantiene en permanente comunicación, activa y dispuesta a cualesquiera iniciativas orientadas al logro del cabal respeto de los derechos humanos y de la propia liberación de las personas tan injustamente detenidas y sometidas a torturas.

Fotografías:
Cristian Hernández (EFE).
Sara Lizarraga: En el centro, el padre de Vilca Fernández (El Helicoide, 16/05/2018).

17/05/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
http://elpaisdeespaña.com/2018/05/venezuela-yammine-chery-panama-papers-download-fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide-5/
https://www.venezuelamundial.com/politica/vzlamundial/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide
https://noticiasvenezuela.org/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
https://www.tenemosnoticias.com/noticia/julio-interesada-frente-16-252264/742038/
https://apuntoenlinea.com/2018/05/17/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
http://noticiasdiarias.com.ve/fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide/
https://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/997277088322392064-fraccion-16-de-julio-alerta-frente-a-cualquier-version-interesada-de-la-dictadura-ante-los-hechos-de-el-helicoide-

viernes, 23 de marzo de 2012

VOZ DE VIENTOS


EL NACIONAL, Caracas, 21 de Julio de 1997
ARQUITECTURA
El caracol y la tierra
FEDERICO VEGAS

Hace muchos años que Jorge Romero ha debido recibir el Premio Nacional de Arquitectura. La razón que alejó por tanto tiempo esta deuda tiene algo de espiral y de vasos comunicantes: su mayor triunfo está unido -casi ungido- a un fracaso.

Sus dos obras más notables son el Centro Profesional del Este y El Helicoide. Ambas están animadas por el mismo espíritu: crear una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad. El Centro Profesional del Este congrega un grupo de oficinas técnicas en un complejo que incluye banco, gimnasio, restaurante, comercios y oficinas. Ubicada en el último piso estaba la oficina del creador de aquella ciudadela: en sus predios se editaba la revista Integral , la mejor revista de arquitectura que ha tenido Venezuela, y por mucho tiempo funcionó -ya sólo existe para actividades nostálgicas- el Colegio de Arquitectos. Este primer sueño de Romero fue un triunfo; la edificación ocupa un remanso al final de una calle ciega que se conecta a la vitalidad comercial de Sabana Grande. La arquitectura resultó una invitación para los jóvenes profesionales, quienes, en el café del Centro conversaban los mejores ingenieros y arquitectos de Caracas (cuenta la leyenda que Sanabria aún visita su gimnasio).

Todo era propicio a realizar otro experimento, esta vez de mayor escala; Jorge Romero tenía la inteligencia, las ideas y el poder de convocatoria. El segundo proyecto consiste en una rampa de suave pendiente que envuelve a una de las colinas al sur de Caracas. Allí debía funcionar una ciudadela comercial con espacios para grandes exposiciones. El visitante accedía en automóvil e iba ascendiendo hasta estacionarse frente al comercio de su preferencia.

Esta suerte de Guggenheim convexo jamás llegó a funcionar. Con la caída de Pérez Jiménez la Roca Tarpeya retomó su aura de despeñadero y aquella espiral optimista, asociada injustamente con la dictadura, se convirtió en un sumidero que casi se lleva por delante al banco que lo financiaba.

Es difícil entender por qué Jorge Romero escogió aquel lugar, quizás el servir de nodo a las avenidas Medina y Nueva Granada auguraba un desarrollo comercial que no llegó a concretarse. Pero dejemos a un lado las consideraciones sobre la ubicación de El Helicoide y reflexionemos sobre la relación que proponía entre forma y función. La actividad comercial está asociada al ágora, a lo centrípeto; en el caso de El Helicoide ocurre lo contrario: el recorrido es centrífugo, disgregador; el usuario rota por la periferia. Pero había una decisión aún más especulativa: esta vez el arquitecto y promotor, en vez de insertarse en lo urbano, decidió integrarse a lo geográfico. Se apartó de la ciudad tradicional, de la trama existente para crear una especie de Mont Saint-Michel hiperfuncional y subordinado al automóvil.

Lo que me interesa del Helicoide es precisamente la magnitud y la valentía de estos errores, la integridad y la fe con que Romero asumió su propuesta. Podríamos decir que esta visión de una nueva ciudad encarna el espíritu de los cincuenta, pero pienso que esto nos limita, hay algo más universal y eterno, más inquietante y arquetipal en la gesta de Jorge Romero.

López Pedraza explica cómo el triunfalismo histérico asemeja una plataforma donde rebotan todos nuestros aconteceres impidiendo que estos pasen a formar una vivencia psíquica que llegue a tocar abajo, a los pedazos de la historia personal y de la historia del hombre sobre la tierra. En el caso de la arquitectura, este rebotar se ve acentuado por una visión creciente de la naturaleza como decorado y de la materia como material; cuando, precisamente, la materia y la naturaleza deberían ser nuestra primera referencia. Esta suerte de decoración materialista nos impide establecer verdaderos contactos con lo terreno. En el caso de Romero su obsesión por la naturaleza y la materia es evidente, quizás demasiado. Su reverencia se transforma en una pasión total y asfixiante. Vemos en El Helicoide cómo naturaleza y materia se transforman en arquitectura con tal vehemencia que llegan incluso a desaparecer. La geografía se transforma en edificación, y sucumbe. Si la tipología es el paisaje de los conceptos, y la topografía es el paisaje específico descrito y narrado, en el caso del Helicoide ambos topos se integran en un mismo concepto.

Estas conexiones entre la naturaleza y las artes tienen una larga cola. Wolfflin explica ampliamente sobre cómo las proporciones y las formas que proponía el arte clásico se legitimaban en la racionalidad de la naturaleza. Según esta teoría la naturaleza determina ciertas concepciones de belleza que el artista lleva implícitas en su alma, él sólo tiene que descubrirlas, o exteriorizarlas, a través de la observación del reino animal, vegetal o mineral (recuérdese a Durero estudiando las proporciones del caballo). Dice el propio Wolfflin: ``La naturaleza nos ofrece el privilegio de participar en una existencia más amplia y más pura''. Esta oportunidad se ha ido perdiendo: la interpretación de la naturaleza como reflejo de una espiritualidad ha dado paso a un cientificismo donde toda forma debe obedecer a una especie de funcionalidad morfológica. Observamos bajo la premisa de que lo de adentro tiene que determinar a lo de afuera, o bajo el famoso lema: ``la forma sigue a la función''.

El Helicoide proclama esta funcionalidad morfológica, pero al mismo tiempo nos permite ``participar en una existencia más amplia y más pura''. La figura que Jorge Romero aportó como eterna ruina a la conciencia de Caracas ciertamente alude a la historia del hombre sobre la tierra, e incita a la imaginación y el instinto. Para el poeta W.H. Auden, el caracol simboliza una sustancia indiferenciada que la naturaleza crea al imponerle su forma; Jorge Romero asumió hasta sus últimas consecuencias el rol y las trampas del creador al pretender convertir a la naturaleza en arquitectura. Al abandonar las repeticiones finitas de la trama, por las infinitas novedades de la espiral, Jorge Romero se adentraba en un laberinto.

En un poema de Wordsworth aparece un beduino describiendo un caracol y nos dice: ``Que era Dios, y muchos Dioses / Tenía más voces que todos los vientos, y era / Una alegría, un consuelo y una esperanza''. En estos tiempos de mezquino cinismo, sin búsqueda y sin vuelo, El Helicoide de Jorge Romero puede ofrecernos conciencia y amor por el riesgo que nos aguarda en los delirios de la tierra.

Fotografía: http://mariafsigillo.blogspot.com