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viernes, 18 de septiembre de 2015
sábado, 21 de diciembre de 2013
(DES) ACIERTOS
EL NACIONAL - Miércoles 11 de Septiembre de 2013 Opinión/7
Hora de Audiencia
Edmundo Chirinos, un gran venezolano
ELIO GÓMEZ GRILLO
Con el fallecimiento de Edmundo Chirinos (1934-2013) pierde Venezuela a un gran venezolano, grande entre los grandes.
Que descanse en paz. Falconiano, de Churuguara, vivió su infancia entre Barquisimeto y Maiquetía.
Cursó bachillerato en Caracas en los liceos Aplicación y Luis Razetti y en nuestra UCV obtuvo los títulos de médico y de psicólogo.
En esa misma UCV cumplió una trayectoria ejemplar, realmente admirable. Fue dirigente estudiantil y, ya graduado, profesor en las Escuelas de Medicina y de Psicología. De esta última fue cofundador con Guillermo Pérez Enciso y luego, director. Fue decano de la Facultad de Humanidades y Educación, donde fundó la Escuela de Arte. Más tarde fue elegido rector y posteriormente surgió como candidato a la Presidencia de la República y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, en la cual presidió la Comisión de Cultura y Arte.
Todas estas responsabilidades las cumplió brillantemente, con eficiencia y honestidad. Cuando se le eligió rector, una de sus primeras iniciativas fue convocar a un grupo de distinguidos universitarios con la intención dijo entonces de iniciar una serie de sucesivos encuentros de amigos ucevistas. "El marco de referencia que ustedes pueden ofrecer tan calificadamente incide sobre el mundo educativo y en particular sobre la educación superior y en la vida de las universidades".
En reunión posterior expuso: "Hemos venido difundiendo la tesis de una cuarta función para la universidad, la producción.
Hemos sostenido el concepto de la universidad productiva, en función de la situación económica del país, pero también conceptualizando una universidad menos academicista o teoricista, que no es lo mismo que menos teórica y menos académica, pero sí vinculada a la búsqueda de soluciones de problemas concretos en la producción del país y en su definición de nación independiente".
En su libro Hacia un proyecto educativo venezolano (Caracas,
1986), asienta Chirinos que compete a la educación humanizar el desarrollo y disminuir la potencialidad básica para forjar un futuro culturalmente más independiente. "Se requiere algo más que unas leyes, adecuados recursos económicos y políticas concebidas con buenas intenciones. Nos conturba el alto índice de analfabetismo, el descuido de las poblaciones indígenas, la situación económica y cultural de la población marginal de las principales áreas urbanas, el nivel cultural y de vida de los obreros y campesinos, el consumismo irracional, el despilfarro, la degradación y la corrupción en todas sus manifestaciones. Se trata de multiplicar y comprometer la cooperación y los esfuerzos en otra dimensión y perspectiva de servicio social.
No se trata ya de recurrir a los desacreditados pactos políticospartidistas" (pp. 106/107).
Así hablaba y enseñaba el rector Edmundo Chirinos.
Breve nota LB: Independientemente de lo que creamos, por lo menos, el autor tuvo el coraje de suscribir el texto. Y es que este país, como cualquier otro, está hecho de aciertos y desaciertos. Puede resultar repulsivo, como nos ocurre, pero es de aciertos y desaciertos que nos hicimos, hacemos y haremos.
Hora de Audiencia
Edmundo Chirinos, un gran venezolano
ELIO GÓMEZ GRILLO
Con el fallecimiento de Edmundo Chirinos (1934-2013) pierde Venezuela a un gran venezolano, grande entre los grandes.
Que descanse en paz. Falconiano, de Churuguara, vivió su infancia entre Barquisimeto y Maiquetía.
Cursó bachillerato en Caracas en los liceos Aplicación y Luis Razetti y en nuestra UCV obtuvo los títulos de médico y de psicólogo.
En esa misma UCV cumplió una trayectoria ejemplar, realmente admirable. Fue dirigente estudiantil y, ya graduado, profesor en las Escuelas de Medicina y de Psicología. De esta última fue cofundador con Guillermo Pérez Enciso y luego, director. Fue decano de la Facultad de Humanidades y Educación, donde fundó la Escuela de Arte. Más tarde fue elegido rector y posteriormente surgió como candidato a la Presidencia de la República y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, en la cual presidió la Comisión de Cultura y Arte.
Todas estas responsabilidades las cumplió brillantemente, con eficiencia y honestidad. Cuando se le eligió rector, una de sus primeras iniciativas fue convocar a un grupo de distinguidos universitarios con la intención dijo entonces de iniciar una serie de sucesivos encuentros de amigos ucevistas. "El marco de referencia que ustedes pueden ofrecer tan calificadamente incide sobre el mundo educativo y en particular sobre la educación superior y en la vida de las universidades".
En reunión posterior expuso: "Hemos venido difundiendo la tesis de una cuarta función para la universidad, la producción.
Hemos sostenido el concepto de la universidad productiva, en función de la situación económica del país, pero también conceptualizando una universidad menos academicista o teoricista, que no es lo mismo que menos teórica y menos académica, pero sí vinculada a la búsqueda de soluciones de problemas concretos en la producción del país y en su definición de nación independiente".
En su libro Hacia un proyecto educativo venezolano (Caracas,
1986), asienta Chirinos que compete a la educación humanizar el desarrollo y disminuir la potencialidad básica para forjar un futuro culturalmente más independiente. "Se requiere algo más que unas leyes, adecuados recursos económicos y políticas concebidas con buenas intenciones. Nos conturba el alto índice de analfabetismo, el descuido de las poblaciones indígenas, la situación económica y cultural de la población marginal de las principales áreas urbanas, el nivel cultural y de vida de los obreros y campesinos, el consumismo irracional, el despilfarro, la degradación y la corrupción en todas sus manifestaciones. Se trata de multiplicar y comprometer la cooperación y los esfuerzos en otra dimensión y perspectiva de servicio social.
No se trata ya de recurrir a los desacreditados pactos políticospartidistas" (pp. 106/107).
Así hablaba y enseñaba el rector Edmundo Chirinos.
Breve nota LB: Independientemente de lo que creamos, por lo menos, el autor tuvo el coraje de suscribir el texto. Y es que este país, como cualquier otro, está hecho de aciertos y desaciertos. Puede resultar repulsivo, como nos ocurre, pero es de aciertos y desaciertos que nos hicimos, hacemos y haremos.
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Elio Gómez Grillo,
LB
lunes, 28 de febrero de 2011
SANGRA EL SUBCONSCIENTE

EL NACIONAL - Lunes 28 de Febrero de 2011 Opinión/7
Libros: Ibéyise Pacheco
NELSON RIVERA
Se venden y venden ejemplares de Sangre en el diván. El extraordinario caso del Dr. Chirinos (Random House Mondadori, Caracas, 2010), a lectores sedientos de comprender: en lo más próximo, cómo ocurrieron los hechos que derivaron en la muerte de Rosana Vargas; y más allá, hasta donde el nudo de un crimen lo permite, para intentar asomarse al abismo humano y moral de Edmundo Chirinos, condenado ya por el delito de homicidio desde septiembre de 2010.
La pregunta, legítima, le pertenece de forma exclusiva a quienes todavía no lo han leído: cuánto zanja Sangre en el diván. Dicho en otras palabras: si el delicado género del reportaje sobre un crimen responde en este caso a la inquietud del cómo fue posible: cómo fue posible que un hombre que alcanzó presencia pública bajo la figuración del prohombre, haya devenido en un criminal y, todavía más, sea el propietario de un largo expediente de abusos sexuales sobre algunas de sus pacientes.
Me permito aquí un lance: creo que lo medular es el lugar que Ibéyise Pacheco asume ante su propio relato: toma distancia, no se interpone al flujo de las voces, se impone el beneficio de escuchar (el silencio del que escucha estimula la confesión e, incluso, la respuesta a la pregunta que no ha sido formulada). Ubicada en esa específica coordenada del periodismo que consiste en proteger siempre el punto de observación, Pacheco cruza el límite y entrevista en varias ocasiones a Chirinos. El resultado, páginas extraordinarias y sugerentes: el crimen y el criminal, los hechos y la aproximación a un sujeto aventajado, gelatinoso y mendaz, que ha elevado su propio cinismo a condición de tarima y altoparlante.
Hay que decirlo: el hombre que le responde a Ibéyise Pacheco es una mente dotada. Una supraconciencia. En su intercambio, como sombras fugaces que cruzan la trastienda, parecen turnarse el seductor que pretende a su próxima víctima; el homo ludens del mal, que juega a reconocer y a negar, a un mismo tiempo, los hechos que se le imputan; el mitómano que trae a cuento sus glorias pasadas, en las horas en que la muerte de Roxana Vargas planea sobre su vida.
Edmundo Chirinos fue rector de la más importante universidad del país, candidato presidencial y persistente figurón de las izquierdas venezolanas. Un impune que, armado de inteligencia y magnetismo, logró transcurrir entre lo público y lo cruento. Un violador que aglutinó a su alrededor, en innumerables ocasiones, a utopistas y promotores del hombre nuevo. Creo yo: un tenebroso que alcanzó su apogeo, su pico mayor, no en sus falacias públicas, sino en el crimen de una indefensa. Un irremediable que cruzó la frontera, ajeno a la posibilidad del arrepentimiento. Un actor que, en su hora trágica, escogió otra vez la impostura.
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Sangre en el diván
domingo, 30 de enero de 2011
rebanando el inconsciente

EL NACIONAL - DOMINGO 7 DE NOVIEMBRE DE 1999 / PAPEL LITERARIO
¿Acaso no matan a los psicoanalistas?
María del Carmen Míguez (*)
¿Cuál es el punto de encuentro entre literatura y psicoanálisis, entre novela policial y técnica analítica? Sigmund Freud tomó prestados de la literatura los fundamentos de sus más caros conceptos. Sus aportes sobre las motivaciones inconscientes del comportamiento han nutrido desde hace un siglo las ficciones de escritores y artistas. Buena parte de los personajes de la novela policial son seres que padecen por sus tumultuosas pasiones. No obstante, la idea de construir una historia desde el corazón mismo de la investigación mental, no encuentra rápidas referencias.
El asesinato del sábado por la mañana, un caso psicoanalítico, de Batya Gur (Siruela, 1998), es una novela hecha desde la confesión cruda y secreta de los consultorios, con personajes misteriosos y silentes, psicoanalistas entristecidos y jóvenes policías expertos en escrutar almas.
Eva Neidorf, didacta del instituto de psicoanálisis de Jerusalén, aparece muerta en shabat a escasas horas de dictar una conferencia sobre ética profesional. Las páginas que contenían su ponencia desaparecen junto con otros indicios. ¿Suicidio o asesinato?, se pregunta Michael Ohayon, inspector marroquí que tomará el caso. La investigación se inicia con la lista de sus pacientes. Sin embargo, antes de lo esperado sus colegas se convertirán en los principales sospechosos. Las diferencias teóricas y las antiguas rivalidades resurgirán entre las pautas de la cortesía académica. Hildesheimer, presidente del Instituto de Psicoanálisis, sería sucedido en el cargo por la víctima. Dina Silver estaba a punto de concluir su formación como psicoanalista bajo la supervisión de Neidorf. Joe Linder, único analista sin entrenamiento psiquiátrico previo, resultará el dueño del arma asesina. La reserva que caracteriza a los psicoanalistas trabará el trabajo de Ohayon, quien debe tejer una trama fina para entender las curiosas relaciones de sus indiciados.
Batya Gur (1947) es profesora de literatura en Jerusalén y autora de otras novelas policiales. Su único trabajo traducido al español la muestra como una experta conocedora de las organizaciones cerradas de los descendientes de Freud. Conceptos como la asepsia del vínculo analítico, la confidencialidad o la neutralidad o las referencias a las supervisiones y los candidatos, pueblan cómodamente este libro como si se tratara de un historial clínico. La curiosa mezcla de personajes y circunstancias de la trama, une magistralmente las ocultas pasiones asesinas, el sublime saber sobre la verdad inconsciente y el trabajo cotidiano de un investigador herido. Justamente, uno de los atractivos de esta escritora radica en su interés por las idiosincrasias de los mundos pequeños y refinados del conocimiento y la cultura. Tres de sus novelas se recrean en la vida de las élites: de la academia literaria (Literary Murder: A Critical Case, 1993, de reciente aparición en la editorial Siruela), de la música (Murder Duet: A Musical Case, 1996) y de los kibbutz (Murder on a Kibbutz: A Communal Case, 1994).
En El asesinato del sábado por la mañana, el investigador Ohayon -historiador frustrado y personaje de todas las novelas de Gur- contrasta por su lógica terrenal y bien administrada intuición. En oportunidades, su excelente capacidad asociativa recuerda la de un experimentado conocedor de inconscientes. Un psicoanalista innato. En otros, presa de una fatal vida personal, Ohayon se comporta frente al caso como un neurótico cualquiera. En la certeza de que no se trata de un suicidio, el inspector marroquí ingresa en el medio psicoanalítico con las mismas resistencias que muestran los pacientes frente al diván. A través de él, conoceremos el sentido y las razones de los más básicos principios freudianos y su increíble permanencia en el tiempo a la hora de entrenar psicoanalistas. En un inicio, Ohayon cree ver un "gremio de la Edad Media y el Renacimiento, rígido y selectivo", en este grupo de doctores israelíes. Al final, terminará sentándose en el consultorio de Hildesheimer con las preguntas y la emoción del que inicia un tratamiento.
Quizás sin proponérselo, Batya Gur construye en este libro no sólo una deliciosa ficción, sino, además, un texto básico sobre técnica psicoanalítica y ética profesional. Su novela muestra, por otra parte, un Estado judío que, aunque a primera vista pareciera compacto en su religiosidad, no escapa a las diferencias y tensiones entre sus habitantes -en su mayoría inmigrantes venidos de todas partes del mundo. Sin duda, a Sigmund Freud le hubiera encantado leerla.
(*) Psicóloga clínica
Ilustración: Batya Gur
NOTA LB:
En un almuerzo de trabajo surgió el comentario sobre el reciente y agotado libro de Ibeyise Pacheco sobre el caso de Edmundo Chirinos. El comentarista, amigo de la autora, señaló uno que otro detalle de lo que hacía el ex - rector a sus pacientes. Convinimos en un un éxito de librería, al remover el morbo del país que - por cierto - no tuvo reparo el comentarista-comensal en hacerlo sobre la mesa. Dio algunos datos sobre las expectativas que el entrevistado se hizo sobre la entrevistadora para facilitar la entrevista (muy buena redundancia), o los suplicios de quien comparte los días con delincuentes comunes. Realmente, una tragedia, algo macabro. Sin embargo, al referir el caso, preferimos reseñar una autora que versa en torno a esa yunta trágica o macabra del delito y del paciente paciente mental, desde otro ángulo.
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