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sábado, 19 de septiembre de 2015

LOS INFORMALES Y EL CALOR

(In) formalidades políticas
Luis Barragán


Legado y monumento de la antipolítica que arreció a finales del siglo pasado, el llamado chavismo inyectó una sobredosis de improvisación, banalidad e informalidad a la vida pública. La dirección del Estado, desde entonces, tiene por rasgo esencial el de la espontaneidad que lo afecta como un dato permanente, incapaz de evolucionar ordenadamente para acoger y expresar – particularizándolo -  otro inevitable, como el de la globalización, expuesto a los caprichos, arbitrios y ocurrencias de sus – por definición – circunstanciales integrantes.

En días pasados, con motivo de la (pre) campaña parlamentaria, un grupo de jóvenes nos interrogaba sobre la misión del órgano independiente del Poder Público y lo que más nos impresionaba de la experiencia de estos años en la Asamblea Nacional. Luego de una breve consideración en torno a lo genéricamente concebido como la división de poderes, apartando los grandes acontecimientos (destitución inconstitucional de una diputada literal y arteramente golpeada, por ejemplo), meditamos sobre las muy escasas formalidades con las que se desenvuelve la instancia, cual sucursal disminuida del PSUV.

Hay formas, ritos, fórmulas y solemnidades propias de una instancia que, al universalizarlas, permite comprender y asumir esa instancia que es la del Estado, donde los ciudadanos están representados.  Citamos como ejemplo, la juramentación de la directiva de la Asamblea Nacional ante deportistas, indígenas o milicianos de lo que llaman el poder popular, ofreciendo un espectáculo, cuando ellos – parte de la clientela partidista – carecen de representatividad, los diputados mismos conforman el poder popular gracias al sufragio y basta la sencillez republicana de las reglas para que esa juramentación produzca los efectos políticos y jurídicos consiguientes.

Comprometidos en buscar un ejemplo concreto, hallamos y les remitimos – contextualizándolo – el  pasaje de una vieja discusión dada en el otrora Congreso de la República. En efecto, nos permitimos transcribirlo, tomado del Diario de Debates de la Cámara de Diputados (Caracas, nr. 10 del 02/04/1962):

“DIPUTADO RONDON LOVERA.- Pido la palabra.- (Concedida).-  Señor Presidente:  Antes de hacer la intervención que me ha ordenado la jefatura de mi fracción, voy a proponer que sea declarado de urgencia el anteproyecto que ha sido presentado a la consideración de la Cámara, para que sea discutido de inmediato.
EL PRESIDENTE.- De conformidad con el Reglamento, para que este Proyecto de Acuerdo sea considerado de inmediato por la Cámara, es necesario declararlo de urgencia. En ese sentido lo ha propuesto el Diputado Rondón Lovera.
Sírvase consignar por escrito su proposición, ciudadano Diputado.- (El Diputado Rondón Lovera consigna su  proposición por Secretaría).
EL PRESIDENTE.- Sírvase leer la proposición del Diputado Rondón Lovera, ciudadano Secretario.
EL SECRETARIO.- ‘Que de acuerdo con el artículo 112 del Reglamento se declare de urgencia la consideración del ante-proyecto presentado a la Cámara para que sea discutido en la presente sesión’.
EL PRESIDENTE.-  ¿Tiene apoyo a proposición del Diputado Rondón Lovera? (Apoyada). – Está en consideración de la Cámara por proposición formulada por el Diputado Rondón Lovera, en el sentido de que el Proyecto presentado por el Diputado García  Bustillos sea declarado de urgencia para que se discuta de inmediato.- (Pausa).- Se va a cerrar el debate.- (Pausa).-  Cerrado.- Los Diputados que estén por aprobar la proposición del Diputado Rondón Lovera, se servirán manifestarlo con la señal de costumbre.- (Pausa).-  Aprobada. Está en consideración el Proyecto de Acuerdo presentado por el Diputado García Bustillos. Tiene la palabra el Diputado Rondón Lovera”.


Del extenso párrafo citado, se desprende la solicitud de la declaratoria de urgencia decidida por una fracción de diputados, ordenando sea consignada por escrito; constancia de la entrega de la propuesta, leída por secretaría;  sondeo del presidente de la cámara para verificar si tiene suficiente apoyo, haciéndolo merecedor del acto de votación;  oportunidad dada para debatir la propuesta, no el fondo del asunto;  votación propiamente dicha y apertura del debate de fondo; concesión de la palabra a los solicitantes. Apreciamos que esta reiteración de formas, por tediosas que fuesen, tiene por objeto evitar equívocos, precisar claramente la materia y garantizar la participación de todo el cuerpo, por lo que, inmediatamente, contrasta con el régimen parlamentario prevaleciente en la actual Asamblea Nacional, cuya directiva no sólo caprichosamente simplifica el procedimiento, sino que hasta el presidente de la corporación se permite deliberadamente comentar cada una de las intervenciones, gestos u opiniones de los diputados de la oposición, aunque  formalmente no haya pedido la palabra y, como indica el reglamento, no lo haga de pie para diferenciar sus actuaciones como moderador del debate y como beligerante diputado.

En la historia parlamentaria venezolana existen  pocos precedentes, si los hay, sobre el manejo tan informal de las sesiones que, seguramente, es replicado en las legislaturas regionales y concejos municipales. Lo peor, la práctica está extendida a  todas las organizaciones políticas, en el sentido más amplio, como partidos, gremios, sindicatos, condominios, clubes, etc., constituyendo una grave circunstancia,  ya el ejercicio del poder – grande o pequeño - requiere de unas mínimas pautas para evitar confusiones, estabilizarse y perfeccionarse.

Fuentes:
http://www.diariocontraste.com/in-formalidades-politicas-por-luis-barragan-luisbarraganj/
http://analitica.com/opinion/in-formalidades-politicas/
Reproducción:  César Rondón Lovera. Elite, Caracas, nr. 2124 del 11/06/1966.
Fotografía: LB, concentración Caracas (19/09/2015), evidentemente inconforme.

lunes, 5 de noviembre de 2012

PARLAR, ACATAR, HABILITAR

Parlamento, política y espectáculo
Luis Barragán


El extinto Congreso de la República hermanó a los sectores extremos de la izquierda y de la derecha, empleando la díada de los tormentos de Bobbio, en una sistemática, larga y profunda hazaña de la satanización. No hubo problema, dolencia, angustia o trauma que no repicara a las puertas de los privilegiados y perezosos diputados y senadores, imputándolos por su propia existencia.

La calamitosa hondura de esa campaña cebada contra el parlamento, no sólo surtió las consecuencias esperadas por unos avisados apostadores políticos frente a otros, sino hoy se traduce en el generalizado desconocimiento de sus misiones fundamentales. El problema está en la confusión con los gabinetes ejecutivos reiteradamente encadenados a través de la radio y la televisión con un único deliberante, como en la necedad de las ya incomprensibles tareas de legislación, control y debate.

Recientemente, con motivo del nonagésimo quinto homenaje que se le rinde a Alí Primera y a su familia, espectáculo que hizo nido en la misma Constituyente de 1999, la sesión que – nada más y nada menos – consideraría el proyecto de presupuesto, arrancó con un ditirambo digno de otros escenarios. De nuevo, como no ocurría en las décadas de la modernidad, un grupo musical tomó la tribuna de oradores y remató con la consabida consigna de sus gubernamentales pasiones.

La bancada opositora reconoció también al cantor popular, pero – luego de la complaciente intervención de Ismael García – un diputado oficialista prodigó una retahíla de lugares comunes, haciéndonos responsables de los muertos y desaparecidos de la guerra de guerrillas que sus antecesores iniciaron, no sin quemar incienso en el altar de las pretendidas realizaciones del gobierno nacional. Nos hartaron de la evidente manipulación política de Primera, convirtiendo la faena propagandística en el otro escalón para la interesada degradación de la Asamblea Nacional que ha de parlar, mas no parlamentar; acatar, no controlar; habilitar, no legislar.

Las – apenas – referidas circunstancias, agravan las responsabilidades de las fracciones democráticas de una oposición que ha de reivindicar al parlamento, comenzando por divulgar intensamente sus propósitos constitucionales. Por añadidura, pocas satisfacciones tenemos gracias a una labor desorganizada, improvisada e improductiva, colmados por las condiciones prevalecientes.

Insatisfacciones necesarias de ventilar cuando tuvimos por origen un extraordinario acuerdo de fuerzas y corrientes, exitosamente electoral. Y, aunque los asfixia un libreto monocorde, valga el contraste de las esporádicas asambleas de la fracción oficialista con la ausencia de un mínimo y aceptable sentido de colegiación opositora.

Obligada coletilla, gozando de buena publicidad, los diputados suplentes pretendidamente disidentes de la MUD, incurren en un atrevimiento demasiado convencional, pues, que sepamos, no hicieron llegar jamás sus planteamientos al restante elenco de parlamentarios principales y suplentes, propiciando los correctivos necesarios. Por lo demás, cuando suscribimos un modesto artículo de interpelación sobre la Universidad Central de Venezuela en Noticiero Digital (http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=871966), apuntábamos a la responsabilidad de aquellos que fueron importantes dirigentes estudiantiles.

La promoción parlamentaria no significa una ruptura con el pasado reciente, como a lo largo de la historia demostraron los secretarios juveniles de los partidos que ocuparon sendas curules parlamentarias o edilicias. Necesaria ejemplificación, el novísimo diputado Oswaldo Alvarez Paz, quien ya no era el secretario general nacional de la JRC, afrontó la reforma universitaria en la frontera de los sesenta y setenta, contrapuesto – si la memoria no falla – al incorporado diputado Alexis Adams, partidario de la llamada renovación. Por cierto, en la década de los noventa hubo una peculiar división del MEP, pues el único diputado principal con el que contaba se distanció del suplente, peleando ambos por una oficina en el edificio administrativo del Congreso.

Decididamente premoderno, el parlamento ahora ofrece desafíos antes impensables. Es tiempo de reivindicarlo a través de la política, y – no redundamos- de la política democrática.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/11/parlamento-politica-y-espectaculo/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=915950
Fotografía: Capitolio Federal, Caracas; publicada en la revista "Billiken" (1951), cuyo director-propietario fue Lucas Manzano.