EL PAÍS, Madrid, 24 de marzo de 2017
‘Copyright’ europeo: todos contra todos
La UE prepara su reforma de los derechos de autor en medio de fuertes polémicas a favor y en contra del proyecto
Tommaso Koch
El derecho de autor es un avispero. Basta una mínima sacudida normativa y todo empieza a volar: polémicas, acusaciones y profecías apocalípticas. El caos imposibilita la claridad en un ámbito ya de por sí extremadamente complejo, según los expertos. Así que no sorprende que una reforma de gran calado sobre el copyright como la que prepara la Unión Europea haya desatado un enjambre de opiniones a favor y, sobre todo, en contra. La Comisión anunció en septiembre sus propuestas: entre otras, establecer un derecho exclusivo para los editores de prensa de autorizar o prohibir a los agregadores de noticias que usen sus contenidos online, y obligar a plataformas como YouTube a un filtro preventivo contra la piratería. Desde entonces medios de comunicación, periodistas, catedráticos, políticos, grupos de presión, colosos como Google y organizaciones por la defensa de los derechos en Internet intercambian un fuego cruzado de posturas sobre el proyecto, que está estudiando el Parlamento Europeo. En juego están millones de principios y de euros.
El punto de partida es una de las (pocas) certezas: la directiva en vigor se aprobó en 2001. Es decir, la prehistoria de la Red. De ahí que Bruselas quiera actualizarla. “Partimos de dos puntos antagónicos: tenemos que abrir el mercado cultural, pero proteger a los creadores. Solo podemos lograrlo a través del debate”, asegura el comisario Europeo de Cultura, Tibor Navracsics. “Nuestro objetivo es crear un campo de juego más justo”, defendía a este diario Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable del Mercado Único Digital, otro proyecto en pleno ojo del huracán.
Su hoja de ruta se hizo pública en septiembre. E incluía, entre otros, el polémico artículo 11. “Crea un derecho conexo que los editores de prensa hasta ahora no tenían. Les permitiría autorizar o prohibir la reproducción y comunicación pública de sus contenidos en la Red”, aclara Raquel Xalabarder, catedrática de Propiedad Intelectual de la Universidad Oberta de Cataluña. La protección duraría 20 años y valdría solo online. El legislador pretende ayudar así a los medios a negociar una compensación con los agregadores de noticias, como Google News, que usan gratuitamente partes de sus obras, y proteger al periodismo de calidad. “Para los diarios es una buena propuesta. Solo defendemos que no se cojan fragmentos de las noticias sin autorización”, afirma Miguel Ortego Ruiz, adjunto a la dirección general de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles).
El principal damnificado opina, cómo no, lo contrario. “Si alguien tiene que cobrar por publicar algo por medio de un tercero es una decisión empresarial y no de la ley. Tampoco creemos que haya una situación de injusticia: los agregadores aportan mucho tráfico, que está siendo monetizado por los medios a través de la publicidad”, rebate Antonio Vargas, gerente de Políticas Públicas de Google España. Y en cuanto al control a priori sobre los posibles contenidos piratas que publiquen los usuarios agrega: “Si YouTube tuviera que ser responsable de todo el contenido que alberga desde el comienzo, no podría realizar el servicio que ahora ofrece. ¡Cada minuto se suben más de 400 horas de vídeos a la plataforma!”. La oposición frontal continúa: AEDE cree que los medios pierden tráfico porque muchos usuarios solo leen un titular en el agregador y no acceden a la noticia. Google cree que esta tesis no está demostrada por ningún estudio.
¿Como Alemania o España?
La reforma planteada por la Comisión Europea ha sido comparada con las leyes aprobadas en dos Estados miembros: Alemania y España. Aunque hay unas cuantas diferencias. "Lo que propone la UE no existe en ningún país. Ha habido medidas parecidas. El derecho conexo creado en Alemania en 2013 duraba un año, protegía tanto el formato digital como el impreso y solo ante usos comerciales. Y la reforma española de 2014 supuso lo contrario: se autorizaba por ley a los agregadores de contenido a usar fragmentos de obras protegidas, y a cambio se establecía una compensación irrenunciable para los editores", aclara la profesora Raquel Xalabarder. "Las reformas se parecen exclusivamente en cuanto tratan de proteger a los editores", agrega Miguel Ortego Ruiz, de AEDE.
Sea como fuere, en ambos casos el resultado final fue controvertido. En España, Google News se marchó para no volver, algo que también podría hacer en toda la UE. Tras años de impasse, Cedro, la entidad de gestión de autores y editores de libros y prensa, está negociando ahora las tarifas eventuales de la compensación con los agregadores.
En Alemania, Google rechazó hablar de licencias y se limitó a pedirles a los medios que quisieran ser enlazados en su agregador que se lo comunicaran. Muchos de los principales diarios retiraron su contenido de Google News pero recularon tras una pérdida sensible de tráfico on line.
La oposición a la directiva ha generado, además, una extraña alianza, de la eurodiputada del partido Pirata Julia Reda a la organización Creative Commons, pasando por el Gobierno del Estado de Berlín. 37 profesores de las principales universidades británicas, expertos en Propiedad Intelectual, publicaron un texto donde tacharon de “innecesario e indeseable” este derecho conexo. La Federación Alemana de Periodistas enumeró las “12 mentiras” de los editores, a la vez que varios medios discrepan del criterio de AEDE. Y la española Xnet y otras organizaciones de activistas online han lanzado una campaña en la Red contra la directiva.
Sus argumentaciones son tan amplias como su frente. Consideran que al contar ya con el derecho de autor, que redactores y fotógrafos les ceden, una “segunda” protección para los editores no hace falta y solo complica el panorama —según algunos, hasta debilita a los periodistas frente a sus empleadores—; que la reforma puede reducir el acceso a la información o hacer peligrar el derecho de cita; tanto Reda como Xnet denuncian otro riesgo: que la directiva acabe afectando a cualquier usuario que quiera enlazar un contenido y resumirlo en pocas palabras, por ejemplo compartiéndolo en Facebook. La Comisión promete que un simple link está excluido de la reforma, ya que no supone comunicación pública. Y así lo estableció la propia justicia europea, en el célebre caso Svensson. Pero, ¿y el llamado snippet (un enlace junto con un fragmento del contenido)?
“Los medios podrían conceder la licencia a una plataforma y no a otra según sus preferencias. O un agregador podría obtener una posición más favorable por pagar más. El último perjudicado puede ser el ciudadano”, añade Xalabarder. Y señala también el riesgo para los medios pequeños “que no estén en condición de licenciar sus contenidos con la misma facilidad que los más grandes”.
Todas las voces, a favor y en contra, esperan ser oídas en el Parlamento Europeo, donde el texto está siendo analizado por los comités. Entre otras posibles enmiendas, la eurodiputada Therese Comodini Cachia pidió el pasado miércoles eliminar el artículo 11. Otros parlamentarios optarían por diluirlo. Un borrador del Comité de Cultura y Educación sugiere limitar la protección a tres años, que afecte solo a contenidos periodísticos profesionales y a plataformas que enlacen por razones comerciales. Puede que las negociaciones duren hasta el verano, y algún entrevistado estima que la directiva se aprobará en otoño. A partir de ahí, al menos un año para introducirla en el sistema legislativo de los Estados Miembros. Suma final: dos años. Lo que genera una última pregunta: ¿cuánto habrá cambiado ya el mundo digital para entonces?
Experiencias de cooperación
EL PAÍS
En la actualidad, hay experiencias de cooperación entre medios de comunicación y gigantes tecnológicos. EL PAÍS ha iniciado este camino con Google, vía proyectos como Digital News Initiative, una iniciativa conjunta liderada por Google junto a ocho medios europeos, entre los que se encuentran, además de EL PAÍS, Financial Times, The Guardian, Les Echos, La Stampa, NRC, Die Zeit y Frankfurter Allgemeine, cuya finalidad es apoyar el periodismo de calidad e impulsar la conformación de un ecosistema informativo más sostenible a través de la tecnología y la innovación.
Un ejemplo en este sentido lo representa el proyecto AMP (Accelerated Mobile Pages), un formato en código abierto desarrollado por Google y los medios, orientado a mejorar la experiencia del usuario en el consumo de información desde dispositivos móviles bajo la premisa de que los editores conserven el control de los ingresos. Y el Facebook Journalism Project, lanzado en enero de este año, tiene como fin colaborar en el desarrollo de nuevos productos, formatos y técnicas, la formación de periodistas y la lucha contra los bulos y noticias falsas.
Fuente:
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/08/actualidad/1488995404_382434.html
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viernes, 24 de marzo de 2017
LA DIFÍCIL TECLA
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Tommaso Koch
domingo, 15 de septiembre de 2013
RAYITAS Y COLORES
ÚLTIMAS NOTICIAS, 15 de septembre de 2013
Caracas crónica
Carlos Cruz-Diez: el mago del color
Eloi Yagüe Jarque
Ese día había una febril actividad en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. El suelo de las salas estaba cubierto de papel y plástico. Cajas de embalaje se veían aquí y allá. Había muchas personas trabajando: obreros, electricistas, operarios de montacargas, rotuladores, diseñadores gráficos, entre otros. Nunca antes me había dado cuenta de cuánta gente hace falta para montar una exposición
Pero particularmente de un artista tan importante y que no escatimaba espacio para hacer sus planteamientos estéticos. Curiosamente, en las paredes no había cuadros con figuras sino paneles de diversos formatos, pero todos con una característica: rayas, muchas rayas.
Me guiaba Sofía Ímber, directora del museo, quien tuvo la deferencia de presentarme a un hombre que ya era leyenda en el medio artístico.
"Mucho gusto, Carlos Cruz-Diez" -me dijo un hombre de estatura pequeña y gruesos lentes cuadrados de pasta, que remarcaban unas grandes patillas, vestido con una bata blanca como si fuera un profesor de química.
Era nada más y nada menos que uno de los grandes artistas cinéticos de Venezuela, quien junto a Jesús Soto y Alejandro Otero habían colocado al país en el mapa del arte contemporáneo.
Por aquellos tiempos -1981- yo era un joven reportero de la fuente cultural y trabajaba en El Diario de Caracas. Cruz-Diez me pareció un hombre sencillo y amable, dispuesto a dar explicaciones tal vez porque se dio cuenta de que su interlocutor no entendía mucho de arte cinético y además por los nombres de sus obras que no son fáciles de asimilar: fisicromías, color aditivo, cromosaturación. Y es que todas tienen algo en común: el protagonismo del color.
A despecho de lo que muchos piensan, el arte cinético no es nada complejo ni racional: no apela a la parte intelectual, sino a la percepción, se basa en el movimiento. Ahí están, por ejemplo, los penetrables de Soto que tanto disfrutan los niños en la Galería de Arte Nacional. En el caso de Cruz-Diez, el movimiento genera el color. Por esos sus obras no son para detenerse a contemplarlas de manera estática, sino para completar su sentido mediante el movimiento, recorriéndolas, rodeándolas. Solo de esa forma aparecen los colores escondidos y donde uno veía antes rayas verdes y rojas ahora surge el verde, el amarillo. Todo un prodigio óptico y cromático.
Cruz-Diez me hablaba emocionado de su obra y yo tomaba notas mientras el fotógrafo se afanaba en su trabajo. Ya tenía preparada la pregunta de las cuarenta mil lochas, una pregunta arriesgada pero que debía hacer para no defraudar a mis maestros de periodismo:
-Maestro, ¿es verdad que usted es un pintor de rayitas?
La hice a propósito, así, rompedora, para ver la reacción. Se desconcertó al principio pero enseguida se le pasó. Al fin y al cabo un artista sabe que a veces debe explicar su arte para que otros puedan apreciarlo. "No soy un pintor de rayitas", me dijo enseguida y me explicó que para lograr los efectos ópticos que sus obras transmiten tenía que estudiar muchas disciplinas: física, optometría y hasta fisiología del ojo. Me pareció un artista integral, como los del Renacimiento, que no creían en la separación entre arte y ciencia sino que fusionaban ambos para crear un efecto estético superior.
90 años por todo lo alto. Carlos Cruz-Diez nació en Caracas el 17 de agosto de 1923, por lo que gozosamente acaba de cumplir 90 años en la plenitud de sus facultades físicas y mentales. Hacia 1940 estudió en la Escuela de Bellas Artes de Caracas, donde obtuvo el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Luego trabajó como diseñador gráfico de la Creole Petroleum Corporation, aunque también ilustró otras publicaciones y realizó cómics para diversos periódicos venezolanos. Asimismo, fue director creativo de la agencia publicitaria McCann-Erickson Venezuela (1946) e ilustrador del periódico El Nacional (1953).
En 1957, después de breves viajes a Nueva York y París, fundó el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. En 1959, un año antes de instalarse definitivamente en París con su familia, realiza su primer Color Aditivo y Fisicromía. Para 1961 participa en la exposición Bewogen Beweging en el Stedelijk Museum de Ámsterdam junto a importantes artistas contemporáneos. En 1965 participa en The Responsive Eye en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, exposición que marca la consagración mundial del arte cinético.
Caracas es hoy en día un museo al aire libre gracias en buena medida a sus artistas cinéticos, que siempre se ocuparon de dotar a la ciudad de un arte a escala social, aunque dos de ellos, Soto y Otero, no eran capitalinos sino guayaneses. Cualquiera que pase por la autopista Francisco Fajardo, a la altura de La Carlota puede ver la Esfera de Soto, o la obra colgante del techo de acceso al Teatro Teresa Carreño; de Otero está el Museo que lleva su nombre en La Rinconada, la escultura Los Cerritos en Catia o el imponente Abra solar en la Plaza Venezuela.
Pero se puede afirmar que es Cruz-Diez el artista plástico que más presencia tiene en la Gran Caracas, con una treintena de obras perfectamente integradas con la arquitectura urbana, desde el terminal internacional del Aeropuerto Simón Bolívar hasta la doble Fisicromía que adorna la Plaza Venezuela, pasando por las sillas del Centro de Acción Social por la Música en Quebrada Honda.
Actualmente hay exposiciones de Cruz Diez en Panamá, Alemania, China, Francia y España. Recientemente inauguró las veredas de acceso al parque de los Marlins en Florida. Hay obras de Cruz-Diez en importantes museos del mundo y en las principales capitales, siempre llevando el nombre de Venezuela por todo lo alto.
En Caracas, el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez, en la avenida Bolívar, al lado del Nuevo Circo, abrirá en noviembre una gran exposición con obras recientes donadas por su creador. Mientras tanto se puede apreciar allí la Cámara de Cromosaturación, una de las obras más importantes del artista.
Nota LB: Lejos estamos de pretender algún derecho sobre nuestras modestas reproducciones de la vieja prensa. Las marcas de agua tienden a orientar a la curaduría, remitiendo al interesado a las notas que genera. La fotografía en cuestión, la publicamos un año atrás, siendo uno de los datos más significativos el nombre y el reconocimiento al autor de la gráfica - sin dudas - histórica, Carlos Arenas (http://lbarragan.blogspot.com/2012/08/feliz-cumpleanos-maestro.html). No obstante, descubrimos que ella es empleada en un blog que desconoce al fotógrafo y esto, nos parece, se traduce en un retroceso (http://ideasdebabel.wordpress.com/2013/08/09/los-90-anos-de-carlos-cruz-diez-el-talento-es-una-larga-paciencia-por-edgar-cherubini-lecuna/), y no porque deba citar nuestro descubrimiento, pues, evidentemente, tiene por fuente otros archivos o - utilizando muy quizá nuestra reproducción - la mejoró sustancialmente. El caso está en ese desconocimiento y traspapelamiento del autor en cuestión, cuando se supone que - por lo menos - hubo una minería de datos. Además, después de lo tanto que se ha dicho sobre +10, constituye un valor agregado. Por ejemplo, el interés de los venezolanos y el temprano seguimiento que la prensa hizo del artista. Y, el otro caso, está en la misma naturaleza de las marcas de agua. Rozándolo, no constituyen siquiera una presunción legal de autoría, estableciendo sólo una obligación moral, porque - entre otros aspectos - no equivale a un registro formal de autor y, además, en la red de redes es casi imposible impedir la reproducción, modificación, adulteración y definitivo falseamiento de escenarios, protagonistas y autores, gracias a la galopante innovación de los programas informáticos y al patente retraso jurídico que la virtualidad implica, sobre todo en lo que concierne a los medios de prueba y sus efectos reales. Empero, consignando la observación, nos valemos de la mejor versión fotográfica para exhibirla y no por aquello de "lo que es igual, no es trampa", porque esa minería no ha de llegar inexorablemente a lo que pretendimos como un descubrimiento, sino por su calidad, insistiendo en Arenas como autor, excepto que haya alguna impugnación al respecto.
Caracas crónica
Carlos Cruz-Diez: el mago del color
Eloi Yagüe Jarque
Ese día había una febril actividad en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. El suelo de las salas estaba cubierto de papel y plástico. Cajas de embalaje se veían aquí y allá. Había muchas personas trabajando: obreros, electricistas, operarios de montacargas, rotuladores, diseñadores gráficos, entre otros. Nunca antes me había dado cuenta de cuánta gente hace falta para montar una exposición
Pero particularmente de un artista tan importante y que no escatimaba espacio para hacer sus planteamientos estéticos. Curiosamente, en las paredes no había cuadros con figuras sino paneles de diversos formatos, pero todos con una característica: rayas, muchas rayas.
Me guiaba Sofía Ímber, directora del museo, quien tuvo la deferencia de presentarme a un hombre que ya era leyenda en el medio artístico.
"Mucho gusto, Carlos Cruz-Diez" -me dijo un hombre de estatura pequeña y gruesos lentes cuadrados de pasta, que remarcaban unas grandes patillas, vestido con una bata blanca como si fuera un profesor de química.
Era nada más y nada menos que uno de los grandes artistas cinéticos de Venezuela, quien junto a Jesús Soto y Alejandro Otero habían colocado al país en el mapa del arte contemporáneo.
Por aquellos tiempos -1981- yo era un joven reportero de la fuente cultural y trabajaba en El Diario de Caracas. Cruz-Diez me pareció un hombre sencillo y amable, dispuesto a dar explicaciones tal vez porque se dio cuenta de que su interlocutor no entendía mucho de arte cinético y además por los nombres de sus obras que no son fáciles de asimilar: fisicromías, color aditivo, cromosaturación. Y es que todas tienen algo en común: el protagonismo del color.
A despecho de lo que muchos piensan, el arte cinético no es nada complejo ni racional: no apela a la parte intelectual, sino a la percepción, se basa en el movimiento. Ahí están, por ejemplo, los penetrables de Soto que tanto disfrutan los niños en la Galería de Arte Nacional. En el caso de Cruz-Diez, el movimiento genera el color. Por esos sus obras no son para detenerse a contemplarlas de manera estática, sino para completar su sentido mediante el movimiento, recorriéndolas, rodeándolas. Solo de esa forma aparecen los colores escondidos y donde uno veía antes rayas verdes y rojas ahora surge el verde, el amarillo. Todo un prodigio óptico y cromático.
Cruz-Diez me hablaba emocionado de su obra y yo tomaba notas mientras el fotógrafo se afanaba en su trabajo. Ya tenía preparada la pregunta de las cuarenta mil lochas, una pregunta arriesgada pero que debía hacer para no defraudar a mis maestros de periodismo:
-Maestro, ¿es verdad que usted es un pintor de rayitas?
La hice a propósito, así, rompedora, para ver la reacción. Se desconcertó al principio pero enseguida se le pasó. Al fin y al cabo un artista sabe que a veces debe explicar su arte para que otros puedan apreciarlo. "No soy un pintor de rayitas", me dijo enseguida y me explicó que para lograr los efectos ópticos que sus obras transmiten tenía que estudiar muchas disciplinas: física, optometría y hasta fisiología del ojo. Me pareció un artista integral, como los del Renacimiento, que no creían en la separación entre arte y ciencia sino que fusionaban ambos para crear un efecto estético superior.
90 años por todo lo alto. Carlos Cruz-Diez nació en Caracas el 17 de agosto de 1923, por lo que gozosamente acaba de cumplir 90 años en la plenitud de sus facultades físicas y mentales. Hacia 1940 estudió en la Escuela de Bellas Artes de Caracas, donde obtuvo el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Luego trabajó como diseñador gráfico de la Creole Petroleum Corporation, aunque también ilustró otras publicaciones y realizó cómics para diversos periódicos venezolanos. Asimismo, fue director creativo de la agencia publicitaria McCann-Erickson Venezuela (1946) e ilustrador del periódico El Nacional (1953).
En 1957, después de breves viajes a Nueva York y París, fundó el Estudio de Artes Visuales, dedicado al diseño gráfico e industrial. En 1959, un año antes de instalarse definitivamente en París con su familia, realiza su primer Color Aditivo y Fisicromía. Para 1961 participa en la exposición Bewogen Beweging en el Stedelijk Museum de Ámsterdam junto a importantes artistas contemporáneos. En 1965 participa en The Responsive Eye en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, exposición que marca la consagración mundial del arte cinético.
Caracas es hoy en día un museo al aire libre gracias en buena medida a sus artistas cinéticos, que siempre se ocuparon de dotar a la ciudad de un arte a escala social, aunque dos de ellos, Soto y Otero, no eran capitalinos sino guayaneses. Cualquiera que pase por la autopista Francisco Fajardo, a la altura de La Carlota puede ver la Esfera de Soto, o la obra colgante del techo de acceso al Teatro Teresa Carreño; de Otero está el Museo que lleva su nombre en La Rinconada, la escultura Los Cerritos en Catia o el imponente Abra solar en la Plaza Venezuela.
Pero se puede afirmar que es Cruz-Diez el artista plástico que más presencia tiene en la Gran Caracas, con una treintena de obras perfectamente integradas con la arquitectura urbana, desde el terminal internacional del Aeropuerto Simón Bolívar hasta la doble Fisicromía que adorna la Plaza Venezuela, pasando por las sillas del Centro de Acción Social por la Música en Quebrada Honda.
Actualmente hay exposiciones de Cruz Diez en Panamá, Alemania, China, Francia y España. Recientemente inauguró las veredas de acceso al parque de los Marlins en Florida. Hay obras de Cruz-Diez en importantes museos del mundo y en las principales capitales, siempre llevando el nombre de Venezuela por todo lo alto.
En Caracas, el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez, en la avenida Bolívar, al lado del Nuevo Circo, abrirá en noviembre una gran exposición con obras recientes donadas por su creador. Mientras tanto se puede apreciar allí la Cámara de Cromosaturación, una de las obras más importantes del artista.
Nota LB: Lejos estamos de pretender algún derecho sobre nuestras modestas reproducciones de la vieja prensa. Las marcas de agua tienden a orientar a la curaduría, remitiendo al interesado a las notas que genera. La fotografía en cuestión, la publicamos un año atrás, siendo uno de los datos más significativos el nombre y el reconocimiento al autor de la gráfica - sin dudas - histórica, Carlos Arenas (http://lbarragan.blogspot.com/2012/08/feliz-cumpleanos-maestro.html). No obstante, descubrimos que ella es empleada en un blog que desconoce al fotógrafo y esto, nos parece, se traduce en un retroceso (http://ideasdebabel.wordpress.com/2013/08/09/los-90-anos-de-carlos-cruz-diez-el-talento-es-una-larga-paciencia-por-edgar-cherubini-lecuna/), y no porque deba citar nuestro descubrimiento, pues, evidentemente, tiene por fuente otros archivos o - utilizando muy quizá nuestra reproducción - la mejoró sustancialmente. El caso está en ese desconocimiento y traspapelamiento del autor en cuestión, cuando se supone que - por lo menos - hubo una minería de datos. Además, después de lo tanto que se ha dicho sobre +10, constituye un valor agregado. Por ejemplo, el interés de los venezolanos y el temprano seguimiento que la prensa hizo del artista. Y, el otro caso, está en la misma naturaleza de las marcas de agua. Rozándolo, no constituyen siquiera una presunción legal de autoría, estableciendo sólo una obligación moral, porque - entre otros aspectos - no equivale a un registro formal de autor y, además, en la red de redes es casi imposible impedir la reproducción, modificación, adulteración y definitivo falseamiento de escenarios, protagonistas y autores, gracias a la galopante innovación de los programas informáticos y al patente retraso jurídico que la virtualidad implica, sobre todo en lo que concierne a los medios de prueba y sus efectos reales. Empero, consignando la observación, nos valemos de la mejor versión fotográfica para exhibirla y no por aquello de "lo que es igual, no es trampa", porque esa minería no ha de llegar inexorablemente a lo que pretendimos como un descubrimiento, sino por su calidad, insistiendo en Arenas como autor, excepto que haya alguna impugnación al respecto.
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