El Nacional, Caracas, 30/08/1953.
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viernes, 31 de agosto de 2018
domingo, 15 de octubre de 2017
DEL JEFEMILITARISMO EDITORIAL
La amabilidad del sarcasmo
Luis Barragán
Pocos dudan de la extraordinaria pluma que fue Aníbal Nazoa, cuyo buen sentido de humor, varias veces sutil y, otras, lapidario, nos hizo tempranamente asiduos a sus libros y crónicas semanales. Vivenciándola, amaba intensamente la ciudad que buen espacio ocupaba en su tintero y, mortificado, desplegaba también un sectarismo político que llevó la impronta de una vieja militancia ideológica, cebándose – en uno de sus períodos culminantes – en la dupla adeco-copeyana, fuente de toda maldad.
Diferencias aparte, respecto a la interpretación que daba del momento político, nos satisfizo el espléndido juego de la ironía que, en definitiva, lo era del lenguaje. Por ello, el mejor aporte de toda reedición está en salvaguardar algo más que la simple jerga cotidiana que supo rescatar para abordar los hechos o situaciones que lo ocuparon.
Olvidado el aniversario en medio de los duros y consabidos acontecimientos que todavía nos estremecen, circula una importante compilación: “Puerta de Caracas. Edición homenaje a los 450 años de Caracas” (Alcaldía de Caracas/ Fondo Editorial Fundarte/ Gobierno del Distrito Capital, 2º edición corregida y disminuida, Caracas, 2017). Confesamente rebajada, versamos sobre una reedición de mediana calidad que, por un parte, no se compadece con el patrocinio de tres muy bien presupuestadas entidades públicas, y, por la otra, contrasta con la magnífica entrega digital de Mirelis Morales Tovar - “Caracas-en-450” - promovida por una entidad bancaria.
Inevitable, tomamos una pequeña muestra de los artículos originales de Nazoa y constatamos aciertos y errores de la nueva edición. Por ejemplo, respecto a las gratas expresiones que reflejan toda una época, el libro en cuestión refiere “jefecilismo” (97), mientras que el artículo originalmente publicado dice “jefecivilismo” (“La jaula de King Kong”: El Nacional, Caracas, 10/03/1978), perdiendo el dato de lo que significó esta autoridad pública décadas atrás; dice “tarabeteando” (119), en lugar de “tabarateando” (Ibidem: 18/06/1981), traicionando un verbo que aludía a las incursiones venezolanas en el extranjero, aunque es fiel el vocablo “catajarria” (117), a su original (Ibid.: 18/06/1981).
Presumíamos que tales errores de alto octanaje que afecta el pulcro neologismo de Nazoa, se debía a los que recurrentemente propinan los programas informáticos, aunque las dudas recaen sobre la corrección misma. Simplemente, no la hubo, porque son los mismos yerros de la primera edición de 2007, siendo comprobable gracias a la sección de libros de Google y su magnífico dispositivo de búsqueda interna (https://books.google.co.ve/books/about/Puerta_de_Caracas.html?id=UhofAQAAIAAJ&redir_esc=y).
No tenemos ánimo alguno de descalificar la iniciativa oficial, una de las pocas que puede ostentar, pero es necesario recalcar la inmensa responsabilidad de un Estado que, en el siglo anterior, hizo sus mejores esfuerzos por ediciones muy cuidadosas de obras que importaron y todavía importan a las sucesivas generaciones de venezolanos. Más aún, una materia delicada, cuando se trata del habla susceptible de posteriores distorsiones que tienden a desdibujarnos social e históricamente.
Por lo demás, un régimen que, en más de una década, acumuló importantes recursos para publicar hasta veinte millones de libros, beneficiado por mil millonarios créditos adicionales para adquirir imprentas, tinta y papel, nada más en un lustro, exhibe muy pocos títulos que prontamente ingresan al “basurero ideológico”, por citar una feliz sentencia del entonces diputado Homero Ruíz al ventilar el asunto dos o tres años atrás en la Asamblea Nacional. Quizá esa maquinaria de impresión está en ruinas, quizá se encuentra agotada tras los gigantescos tirajes de propaganda monopartidista, pero lo cierto es que ni una comisión parlamentaria puede chequearlo y ya no está Aníbal Nazoa para comentarlo, como seguramente lo hubiese hecho con la amabilidad del sarcasmo.
(*) Textos referidos de Aníbal Nazoa: https://lbarragan.blogspot.com/2017/10/nazoadas.html
Fotografía: Puerta de Caracas, La Pastora, 1930. Tomada de: http://mariafsigillo.blogspot.com/2012/08/las-puertas-de-caracas.html
15/10/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/15/la-amabilidad-del-sarcasmo-por-luis-barragan https://noticiasvenezuela.info/2017/10/la-amabilidad-del-sarcasmo-por-luis-barragan
Luis Barragán
Pocos dudan de la extraordinaria pluma que fue Aníbal Nazoa, cuyo buen sentido de humor, varias veces sutil y, otras, lapidario, nos hizo tempranamente asiduos a sus libros y crónicas semanales. Vivenciándola, amaba intensamente la ciudad que buen espacio ocupaba en su tintero y, mortificado, desplegaba también un sectarismo político que llevó la impronta de una vieja militancia ideológica, cebándose – en uno de sus períodos culminantes – en la dupla adeco-copeyana, fuente de toda maldad.
Diferencias aparte, respecto a la interpretación que daba del momento político, nos satisfizo el espléndido juego de la ironía que, en definitiva, lo era del lenguaje. Por ello, el mejor aporte de toda reedición está en salvaguardar algo más que la simple jerga cotidiana que supo rescatar para abordar los hechos o situaciones que lo ocuparon.
Olvidado el aniversario en medio de los duros y consabidos acontecimientos que todavía nos estremecen, circula una importante compilación: “Puerta de Caracas. Edición homenaje a los 450 años de Caracas” (Alcaldía de Caracas/ Fondo Editorial Fundarte/ Gobierno del Distrito Capital, 2º edición corregida y disminuida, Caracas, 2017). Confesamente rebajada, versamos sobre una reedición de mediana calidad que, por un parte, no se compadece con el patrocinio de tres muy bien presupuestadas entidades públicas, y, por la otra, contrasta con la magnífica entrega digital de Mirelis Morales Tovar - “Caracas-en-450” - promovida por una entidad bancaria.
Inevitable, tomamos una pequeña muestra de los artículos originales de Nazoa y constatamos aciertos y errores de la nueva edición. Por ejemplo, respecto a las gratas expresiones que reflejan toda una época, el libro en cuestión refiere “jefecilismo” (97), mientras que el artículo originalmente publicado dice “jefecivilismo” (“La jaula de King Kong”: El Nacional, Caracas, 10/03/1978), perdiendo el dato de lo que significó esta autoridad pública décadas atrás; dice “tarabeteando” (119), en lugar de “tabarateando” (Ibidem: 18/06/1981), traicionando un verbo que aludía a las incursiones venezolanas en el extranjero, aunque es fiel el vocablo “catajarria” (117), a su original (Ibid.: 18/06/1981).
Presumíamos que tales errores de alto octanaje que afecta el pulcro neologismo de Nazoa, se debía a los que recurrentemente propinan los programas informáticos, aunque las dudas recaen sobre la corrección misma. Simplemente, no la hubo, porque son los mismos yerros de la primera edición de 2007, siendo comprobable gracias a la sección de libros de Google y su magnífico dispositivo de búsqueda interna (https://books.google.co.ve/books/about/Puerta_de_Caracas.html?id=UhofAQAAIAAJ&redir_esc=y).
No tenemos ánimo alguno de descalificar la iniciativa oficial, una de las pocas que puede ostentar, pero es necesario recalcar la inmensa responsabilidad de un Estado que, en el siglo anterior, hizo sus mejores esfuerzos por ediciones muy cuidadosas de obras que importaron y todavía importan a las sucesivas generaciones de venezolanos. Más aún, una materia delicada, cuando se trata del habla susceptible de posteriores distorsiones que tienden a desdibujarnos social e históricamente.
Por lo demás, un régimen que, en más de una década, acumuló importantes recursos para publicar hasta veinte millones de libros, beneficiado por mil millonarios créditos adicionales para adquirir imprentas, tinta y papel, nada más en un lustro, exhibe muy pocos títulos que prontamente ingresan al “basurero ideológico”, por citar una feliz sentencia del entonces diputado Homero Ruíz al ventilar el asunto dos o tres años atrás en la Asamblea Nacional. Quizá esa maquinaria de impresión está en ruinas, quizá se encuentra agotada tras los gigantescos tirajes de propaganda monopartidista, pero lo cierto es que ni una comisión parlamentaria puede chequearlo y ya no está Aníbal Nazoa para comentarlo, como seguramente lo hubiese hecho con la amabilidad del sarcasmo.
(*) Textos referidos de Aníbal Nazoa: https://lbarragan.blogspot.com/2017/10/nazoadas.html
Fotografía: Puerta de Caracas, La Pastora, 1930. Tomada de: http://mariafsigillo.blogspot.com/2012/08/las-puertas-de-caracas.html
15/10/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/15/la-amabilidad-del-sarcasmo-por-luis-barragan https://noticiasvenezuela.info/2017/10/la-amabilidad-del-sarcasmo-por-luis-barragan
lunes, 29 de diciembre de 2014
PARTICULAR GREMIO
SOL DE MARGARITA, 29 de diciembre de 2014
CRONIC-ACADEMIA
Cronista, ¿para qué?
Deseamos que Dios nos dé salud, entendimiento y fortaleza en el Año Nuevo 2015 para continuar en esta labor de apostolado y así dotar a las nuevas generaciones del conocimiento del devenir histórico de nuestras comunidades.
Heraclio José Narváez
Según el artículo 123 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, el cronista "... tendrá como misión recopilar, documentar, conservar y defender las tradiciones, costumbres y hábitos sociales de su comunidad. Deberá ser venezolano o venezolana, mayor de edad y gozar de sus derechos civiles y políticos, ser profundo conocedor o conocedora y estudioso o estudiosa del patrimonio histórico y cultural del municipio". Como podemos apreciar en el artículo antes mencionado, la responsabilidad del cronista es tal, que debemos deslastrarnos de todo tipo de elementos incongruentes que distorsionen el hacer y el quehacer profesional, tales como fanatismo político, religioso, social y cultural que nos conducen a sesgo en la interpretación de las realidades sociales, que ha creado inconvenientes en el cumplimiento de nuestras delicadas funciones. Debemos recordar que nuestro accionar ha sido perturbado por políticos de oficio, quienes en su buena o mala fe quieren convertirnos, algunas veces en enemigos y otras tantas en aliados o vasallos de sus actividades personales o de grupo político.
Debemos mantener nuestra libertad e independencia en la búsqueda de la verdad histórica, alejados de todo aquello que pueda desvirtuar la investigación para producir la crónica nutritiva que aporte nuevas y mayores evidencias que muestren la realidad social tal como es.
Investigamos y trabajamos para dar a conocer el pasado remoto y reciente de las comunidades, en el cual están presentes sus angustias, sus tristezas, sus fracasos, sus éxitos y sus esperanzas; trabajamos para que la gente se sienta orgullosa de su origen, de pasado histórico, de sus costumbres, creencias, tradiciones, hábitos sociales y por ende de su patrimonio histórico cultural, pues somos herederos de un legado histórico dejado por los cronistas que nos han antecedido, tradición que se conserva desde los tiempos de los Cronistas de Indias hasta nuestros días. Ese legado histórico nos compromete a continuar la labor de apostolado en defensa y al servicio de nuestras comunidades, promoviendo su patrimonio histórico cultural, sus costumbres y tradiciones, sus hábitos sociales y su identidad. No esperemos reconocimiento y hagamos nuestras las palabras del sabio hombre de letras e historiador español Jaume Bru i Vidal, quien refiriéndose a los cronistas afirmaba: "Para quienes han vivido su vida dedicados al estudio y a la investigación, dentro de un mundo en el que predomina el materialismo más exacerbado, y en el que las actividades intelectuales son pretéritas, cuando no ignoradas –y, tal vez, en más de una ocasión, hasta despreciadas- siempre resulta reconfortante encontrar personas que, sin deseo de recompensa material alguna, trabajan calladamente, sin más ambición que la de dejar a sus contemporáneos y a las generaciones futuras el fruto de los conocimientos adquiridos".
Deseamos que Dios nos dé salud, entendimiento y fortaleza en el Año Nuevo 2015 para continuar en esta labor de apostolado y así dotar a las nuevas generaciones del conocimiento del devenir histórico de nuestras comunidades. Feliz Año Nuevo, Nueva Esparta.
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