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domingo, 19 de febrero de 2017

PRISIONEROS DE SÍES

Del auto-bloqueo
Luis Barragán


Imposible de olvidar, el ascenso de Chávez Frías al poder,   tuvo por contexto unos comicios puntuales, pulcros, transparentes y de resultados inmediatos, al que agregamos el ejercicio de las libertades públicas indispensables por las cuales se luchaba día a día. Ahora, la lenta caída de su sucesor tiene por motivo, entre otros, el desconocimiento descarado del derecho a sufragar en un clima generalizado de persecución y castigo de la aun más modesta disidencia.

Carece la dictadura de toda autoridad moral, frente a un país que ha hambreado inmisericordemente. E incurre en medidas desesperadas al proseguir con el bloqueo informativo y la censura, como si bastara para sobre imponerse con una versión de la realidad que sus cada vez más escasos seguidores, deseando que caiga un mendrugo de la augusta mesa, ni siquiera comparten – la versión y  el mendrugo -  al sufrirla como el resto de los mortales que claman por una transición pacífica y democrática.

Lo acontecido  recientemente con la señal de CNN, ingresando a la lista de bloqueo de más de mil portales digitales noticiosos y varias emisoras televisivas internacionales, difíciles de domesticar como ocurre con las locales, ilustra lo lejos que, desde hace un buen tiempo, llega un gobierno que no repara, o dice no reparar, en la gravedad de una decisión, como la del Departamento del Tesoro estadounidense sobre el vicepresidente, el joven vicepresidente que tendrá toda una vida por delante para responder por sus actos. Leemos con asombro, algunos comentarios provenientes del sector oficialista por los cuales equipara el bloqueo al desagrado e irritación que Donald Trump exhibe ante CNN, como si él no pudiese cambiar de canal o, por un súbito y arbitrario antojo, le fuese posible sacarlo del aire.

Vemos, por curiosidad, la interpretación que hacen los periodistas matutinos de las televisoras del Estado que, en defensa del salario que los convierte en prisioneros políticos, despachan el asunto a través de las consignas, pues, evitando cualquier desliz o la repentina traición del subconsciente, repiten las falacias y hasta el gesto de Diosdado Cabello que, con su  programa semanal, marca semanal e  imperceptiblemente la pauta,  en lugar de Maduro. Éste, les resulta como una suerte de amasijo de interjecciones de fingida emoción, predecible por sus largas peroratas que lo convierten, esta vez, en prisionero de sí mismo al no comprender cabalmente la profundidad de los males que ha ocasionado, banalizando la situación, la propia y la de los demás.

Un profesional de la psicología, podrá disertar mejor sobre las vicisitudes del bloqueo personal que, faltando poco, tratándose de decisores públicos, genera tan nefastas consecuencias. Por lo menos, en Venezuela, nunca antes supimos de tamañas y díscolas obcecaciones, agravadas ante decisiones, como la del gobierno estadounidense, que nos también orientan un poco más sobre el fenómeno globalizador, perfectible, imposible de comprender desde la misma mirada de Lenin.
19/02/2017;
http://guayoyoenletras.net/2017/02/19/del-auto-bloqueo

martes, 17 de agosto de 2010

hueca sonoridad de una carcajada


La realidad por asalto
Luis Barragán


Probable precursor en el inmediatismo defensivo del caso, el diputado oficialista Manuel Villalba desmintió y descalificó el programa "Los guardianes de Chávez", realizado por el Canal 4 de España, transmitido por CNN sobre la violencia política y ordinaria en Venezuela. Luego, la cadena aceptó el reto y el presidente de Telesur, Andrés Izarra, tuvo oportunidad de debatir con la densidad acostumbrada.

Ambos señalaron la absoluta falsedad de lo que rápidamente entendieron como pornografía periodística, incluso, negando – uno – el asalto o la propensión al asalto en cualquier semáforo de la ciudad, o reafrmando – el otro – las medidas adoptadas para una definitiva solución estructural del problema. Evidentemente, mienten los gubernamentales, sobre todo cuando tienen a personas serias por interlocutores en línea.

Izarra decidió soltar unas galopantes carcajadas en el intento de detener los argumentos del comisario "Pablote" o del sociólogo Briceño León, serenos al otro lado del monitor. Y no sólo fracasó al tratar de estigmatizar al policía como uno de los culpables del consabido 11-A, ya que no se encontraba en funciones, sino al citar los cuatro volúmenes de un estudio que el académico conoce muy bien, añadida la recomendación de dejar en manos de civiles las distintas jefaturas policiales, o comprobarse que países como México o Colombia han disminuido el índice de los delitos, independientemente de las respuestas estructurales o largo-placistas que acá dicen aplicarse ya en diez años. Sin embargo, el peligro es otro.

El inmenso peligro es el desafío, asalto y adulteración de la realidad por el régimen que desea imponer y relativamente impone, una versión e irresponsable, interesada, falsa y contraproducente. Y ella, única y definitivamente imperará de cerrar todo medio alternativo de comunicación, bajo el zarpazo del totalitarismo sofocante.

Ocurre que hay situaciones cercana, íntima e irrenunciablemente padecidas por la población que chocan contra la sórdida alucinación del poder establecido. Imposible resulta aceptar el disparo gratuito a un inocente porque cargaba vacío los bolsillos o el atraco a mano armada de un bus repleto de niños – precisamente – humildes dispuestos a la recreación, por obra de sus ahorrativos familiares. Y, si bien es cierto que la celebérrima fotografía sobre la morgue caraqueña, publicada hace poco por el diario "El Nacional", merecía unas páginas interiores de mayor prudencia que la amplitud de una primera plana, no menos lo es que centenares de miles de venezolanos no tienen recursos suficientes siquiera para enterrar a las víctimas bajo la elocuente, nerviosa y temeraria carcajada del ex – ministro y ejecutivo de la planta oficialista de televisión.

El engaño y el auto-engaño sistemático del régimen, creyéndolos ademanes circunstanciales aún después de un decenio, constituye la clave de un penoso, lento y complejo derrumbe. Las consignas anti-imperialistas u otras de afín naturaleza tumultuaria, escasamente servirán para afrontar la realidad que sigue su curso insobornable.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2010/08/la-realidad-por-asalto/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=683357